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Galápagos, el encanto de las islas

Escribe: chino_salas
Dos semanas en Galápagos.

 

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Capítulo 1
 

Galápagos, el encanto de las islas

Islas Galápagos, Ecuador — domingo, 6 de marzo de 2011

Galápagos. Lugar hermoso, lugar famoso, lugar exclusivo, lugar único, lugar muy caro. Todo el brillo que trae consigo el nombre de estas islas carga siempre con el lastre de ser un destino malditamente caro. Se cree popularmente que a Galápagos solo se puede ir contratando un crucero y gastándose un grueso fajo de billetes. Picados por la curiosidad, con un amigo decidimos coger nuestros cuatro tereques, reunir lo que más pudiéramos de plata (que fueron $290 y moneditas) y largarnos dos semanas a las islas. He aquí como nos fue.  
 
Día I
Después de aproximadamente dos horas de mar abierto e inhóspito aparecieron por la ventanilla del avión las primeras salpicaduras de piedra y arena, rodeadas siempre de aguas cristalinas. Al poco rato el avión aterrizaba en Baltra, donde se encuentra el aeropuerto más grande de los tres que hay en las islas. Baltra es una isla pequeña y tal vez la más afectada por la intensa actividad humana; iniciada allá por los 40 con la instalación de una base de la Fuerza Aérea estadounidense; así que lo más atractivo de ella es que los buses que se toman para llegar al puerto y cruzar a la isla Santa Cruz son gratuitos. Hay que estar atento ya que hay buses que van al muelle para los pasajeros que toman cruceros, y otros que van al canal, por donde se cruza a Santa Cruz. Los carteles “Muelle” y “Canal” que cuelgan del parabrisas no dejan que te equivoques. Son 10min de viaje hasta el canal de Itabaca y el cruce se realiza en barcazas que cobran $0.80 por persona. El canal no tiene ni 1km de ancho y se lo cruza muy rápido. Si bien la vista del canal es muy bonita; con aguas celestes, iguanas marinas, pelícanos y una infinidad de peces multicolores que nadan en la superficie; no es nada comparado con lo que el viajero verá en su estadía en estas hermosas islas. Al cruzar el canal se llega a la isla de Santa Cruz, el centro neurálgico de la actividad turística de Galápagos. Puerto Ayora, la ciudad principal, se encuentra a 42km de Itabaca, lo que significa que hay que cruzar toda la isla. Para hacer esto se puede tomar bus, que cuesta $1.80 por persona, o taxi, que hacen $15. Los taxis son camionetas en las que pueden viajar cuatro personas en la cabina y cuantas se acomoden en la parte posterior. Si se viaja solo o en grupos pequeños conviene hablar con otros viajeros para compartir el taxi, así conoces gente y de paso te ahorras dinero. De todas formas los buses son buenos, yo tomé taxi solo porque no tenía idea de donde iba y necesitaba que me dejaran en la misma puerta del lugar. Como el recorrido era recovecoso el taxista nos cobró $20, pero nos dejó en las diferentes puertas a las cinco personas que íbamos. Por otra parte los buses te dejan en el muelle de Puerto Ayora. De ahí, a cualquier parte, el taxi no debe cobrar más de $1.
 
Febrero y marzo son justamente los meses más calientes, por lo que al llegar al lugar donde me esperaba mi amigo yo ya estaba completamente sudado. Para refrescarme nos fuimos hacia Tortuga Bay, una playa maravillosa en los alrededores de Puerto Ayora, larga y de arenas blancas. Se encuentra aproximadamente a unos 4km del muelle de la ciudad, 2.5km de los cuales se los realiza por un sendero muy bonito rodeado de cactus, pinzones y demás representantes de la fauna y flora originales de las islas. Es preferible realizar este sendero en horas de la mañana o de la tarde, evitando el medio día, ya que la vegetación brinda algo de sombra que hace más liviana la caminata. Puede llegar a ser una caminata algo fuerte para personas de edad. Es el lugar predilecto de los deportistas ya que trotan la distancia dicha y al final los espera el mar para un chapuzón. Esa tarde nos quedamos en la denominada playa brava, que recibe ese nombre por las olas que tiene. Si bien el guardaparques de la garita de control dice que no hay que bañarse en esta playa por las olas, todo el mundo lo hace y de verdad no es peligroso. No son olas anormalmente grandes, y teniendo las precauciones básicas y aplicando el sentido común nada debería pasar. Un parasol nunca está de más porque en esta parte de la playa no hay vegetación que te proteja del sol. En Tortuga Bay se pueden observar gran cantidad de iguanas marinas y de pájaros cazando su comida en el mar, como son los piqueros de patas azules, las gaviotas, los pelícanos y las fragatas. Esta playa recibe su nombre ya que es sitio de anidación de las tortugas marinas, motivo por el cual hay que abandonarla a las 6pm ya que estos animales salen del mar en horas de la noche a poner sus huevos tras un montículo de arena que separa la playa de un ecosistema completamente diferente y prohibido para los visitantes.
 
Día II
No tan temprano en la mañana nos despertamos tras una reconfortante noche de buen sueño y decidimos buscar algún tour interesante en las agencias de turismo que abundan en Puerto Ayora. Hay infinidad de ofertas, para todos los gustos pero no para todos los presupuestos. Como el nuestro era el más bajo de los posibles decidimos acordar un tour de bahía, de un valor de $35 por persona incluyendo el equipo de snorkel. Sí, $35 dólares es lo más económico que se puede conseguir. Acordamos la hora de salida para el día siguiente y, afortunadamente, no pagamos ya que debíamos hacerlo al tomar el tour. Una vez hablado esto nos fuimos hacia la Estación Científica Charles Darwin, el centro más importante de estudio y recuperación de las diferentes especies de tortugas originarias del archipiélago. La entrada es gratuita y se llega tras una pequeña caminata siguiendo la calle que va junto a la costa. En la estación se pueden ver las diferentes tortugas gigantes, desde las más jóvenes hasta especímenes más grandes y viejos. Hay también dos centros de información que brindan información general sobre las islas y sus curiosidades. Sin duda el huésped más famoso de la estación es el Solitario George. Esta es una tortuga de 70 años de edad, la última de su especie, y que ha mantenido ocupados a los científicos por más de 30 años buscándole una pareja en especies similares para cruzarlo y así evitar que las tortugas de la isla Pinta desaparezcan por completo. Hay que estar de suerte, ya que por su condición extraordinaria se encuentra en un ambiente especial y no siempre es posible divisarlo. Ese no fue nuestro día de suerte y no pudimos verlo.
 
Después de nuestra visita a las tortugas volvimos hacia la ciudad y paramos en el mercado de pescadores. Es una buena opción para quienes tengan donde guardar y cocinar el pescado. Aquel día conseguimos cuatro libras de albacora, también conocido como atún rojo (el del sushi), por $6. Es mejor acercarse a eso del mediodía ya que los pescadores están rematando lo último que les queda. Es pesca artesanal y, obviamente, no hay mucha variedad, ya que el Parque Nacional les permite únicamente pescar albacora y pargo, en pos de cuidar la vida marina de Galápagos. Pero con los precios especialmente altos de los restaurantes, desde los más populares, conseguir tanto pescado a ese precio es una ganga. Lo apartado de las islas hace que todos los precios sean considerablemente más altos que en el continente. La opción más económica para almorzar son los “almuerzos” que se consiguen en casi todos los lugares que se vea que no son para gringos. Sólo basta acercarse y preguntar si tienen almuerzos. Tienen un valor de $3 en casi todas partes (si bien vale la pena cerciorarse antes) y constan de sopa, segundo y jugo.
 
Aquella tarde nos fuimos de nuevo para Tortuga Bay, pero ahora con los equipos de snorkel. Al final de la playa existen unas rocas donde se puede hacer snorkel; se ven coloridos peces y si se está de suerte hasta algún juvenil tiburón. De igual forma hay una punta de donde se pueden divisar las tortugas marinas que sacan la cabeza del agua para respirar. En el camino de regreso me encontré con una señora que había conocido en el avión. Estaba con una amiga de ella, que era operadora de turismo y vivía en Santa Cruz ya algunos años. Hablando de esto y del otro le conté sobre el tour de bahía que pensábamos hacer. Fue el encuentro más oportuno que podía esperar. Me explicó bien en qué consistía el tal tour y me dijo que pagar $35 era una locura. Esos tours de bahía son más o menos así. Visita al canal del Amor. Visita a Las Grietas. Nado con lobos marinos y snorkel. Suena bien, ¿no? Pero hilemos más fino. El canal del Amor es el canal de Itabaca, aquel que cruzamos al llegar a Galápagos. Las Grietas (ya explicaré qué son más adelante), basta tomar un taxi acuático desde el muelle, que cuesta $0.50 por persona, caminar aproximadamente media hora y listo, habrás llegado. Nadar con lobos marinos y hacer snorkel, en cualquier otra isla del archipiélago se puede hacer y mejor sin necesidad de pagar nada. De esta forma decidimos solo no ir al muelle al día siguiente, y aquella noche nos fuimos al Bar Bongo, tal vez el mejor de la ciudad (tampoco hay muchas opciones), y coincidimos con la fiesta de las candidatas a Miss Ecuador que se encontraban de visita en Galápagos.
 
Día III
Día de mierda. Como teníamos que desalojar la casa en la que estábamos nos fuimos a buscar hospedaje barato. Al partir teníamos esperanza en conseguir un lugar en donde quedarnos por medio de un amigo que tenía conocidos en Pto. Ayora, pero todas ellas resultaron infundadas y nos tocó buscar hotel. El hotel más barato es el hotel Darwin, ubicado en la calle principal. Cuesta $15 por persona y se puede bajar a $10 si no se pide desayuno. Lo mejor del día consistió en encontrar un lugar más barato que este. No es un hotel si no una especie de pensión. La dueña se llama Livia Villacís y alquila cuartos por $15. Los cuartos tienen dos camas, baño y ventilador. Son suficientes. A la larga, allá sólo se va a dormir. Son limpios y se puede utilizar la cocina para prepararse las comidas.
 
Día IV
Nos habían hablado de la playa Garrapatero. El transporte hacia allá normalmente cuesta $30, ya que hay que fletar un taxi que te va a dejar y luego te pasa recogiendo. Pero los domingos, y ese día era domingo, salen buses desde el mercado central y el pasaje cuesta $2 de ida y otros $2 de vuelta. Salen a eso de las 10am y regresan alrededor de las 5pm. En esta playa si se está de suerte se podrá nadar con lobos marinos y se puede hacer snorkel. No es el mejor lugar para hacerlo, ya que las olas levantan mucha arena y no se puede ver mucho. Pero si con cuidado se nada cerca de las rocas se pueden ver cosas interesantes. Se pueden alquilar kayaks para viajar a otras playas pequeñas que se encuentran separadas de la principal por yacimientos de piedra volcánica. Para llegar a la playa se pasa por un bosque de manzanillo, un árbol endémico de Galápagos que tiene un fruto muy venenoso. Son como manzanitas verdes: ni se les ocurra probarlas, sólo las tortugas gigantes pueden con ellas. Cerca de la garita de control hay una laguna donde habitan flamencos y patos endémicos. Un hecho curioso ocurrió aquel día. Yo tenía un amigo en la escuela, que a la edad de 12 años se cambió a otra y no lo volví a ver más. Pues bueno, nueve años después me lo encontré en Galápagos. Fue otro encuentro oportuno ya que nos dio la idea que cambiaría nuestro viaje profundamente. Ese era su último día en Galápagos y volvía de acampar una semana en la isla Isabela, la más grande y bella del archipiélago. Nos ofreció prestarnos la carpa y casi nos ordenó partir inmediatamente hacia allá, no podíamos desperdiciar Galápagos quedándonos en Santa Cruz. Arreglamos todo y quedamos en encontrarnos en Itabaca al día siguiente para que nos entreguen la carpa, ya que esa noche ellos se quedaban a acampar en la zona de camping de Garrapatero (otra buena opción si se quiere ahorrar y tener contacto con la naturaleza).
 
Día V
Por problemas de organización ya no alcanzamos a embarcarnos hacia Isabela, ya que los barcos salen a las 2pm, pero teníamos ya las carpas y decidimos pasar la tarde en la playa de la Estación Científica. Es pequeña, pero es bonita y está más cerca de la ciudad que lo que está Tortuga Bay. Este es un buen lugar para el snorkel, y aunque difícilmente nades con lobos marinos verás más peces que en Garrapatero porque el agua no es tan turbia. Es interesante notar la diversidad de arenas que hay en las playas de Galápagos. La de Tortuga Bay es harina. Un polvillo delgadísimo q se escapa de tus manos. La de la Estación en cambio es más granulada y se notan los pedacitos de concha y coral que la forman.
 
Día VI
En la mañana hice de guía hasta Tortuga Bay para un grupo de españoles que conocí la noche anterior y en la tarde nos embarcamos para Isabela. Los barcos salen a las 2pm y el pasaje cuesta $25 por persona. Conviene preguntar en varias oficinas y no dejarse guiar por lo que digan en una sola porque no faltará la que diga que el barco está lleno y que para fletar otro deberán pagar $30. Ojo con eso. También es conveniente comprar el pasaje de ida y vuelta, ya que de esa forma el de regreso cuesta también $25 y no $30. ¿El motivo? Nadie lo sabe, pero así funciona y toca adaptarse. No hay problema con la fecha de regreso ya que se puede comprar el pasaje abierto. Para fijar la fecha hay que llamar un día antes de regresar antes del mediodía para que te anoten en la lista de pasajeros para el día siguiente. El viaje dura aproximadamente dos horas. Al llegar a Pto. Villamil, el único asentamiento humano en Isabela seguimos las instrucciones que nos había dado mi amigo. Si van en plan de acampar se las recomiendo a ustedes también. Preguntar por Lobo, un guía que además tiene un bar y es conocido por todos. Para cuando lean esto el bar del Lobo, el Sea Lion, ya estará operativo y tendrá habilitada la zona de camping. Cuando nosotros estuvimos ahí todavía no lo abría, por lo que nos dejó acampar bajo techo (nada mal, considerando que era época de lluvias). El Sea Lion es una covacha al borde de la playa, dispone de baños y un lugar para hacer fogatas. Cuando esté completamente operativo tendrá una refrigeradora, duchas y cocina a disposición de quienes acampen. Además el dueño del bar es guía y se puede hablar directamente con él para organizar tours a precios más económicos. Aquella tarde, ya instaladas las carpas, la dedicamos a la relajación, considerando lo ajetreados que habían sido esos días. En las hamacas y junto al mar, nos divertimos viendo la multitud de iguanas que pueblan las rocas que luego se recontarán negras sobre el cielo crepuscular.
 
Día VII
De igual forma, día de descanso y de tomarse las cosas con calma. Puerto Villamil es todavía un poco más caro que Puerto Ayora, por encontrarse más lejos, pero si de comida se trata los precios son similares. Se pueden conseguir los mismos almuerzos al precio de $3. Ese día nos dimos cuenta de dónde teníamos que estar. Hubiera sido el error más grande quedarse en Santa Cruz. Es una isla bonita, como todas en las Galápagos, pero no se puede comparar con lo que es Isabela. Esta última se encuentra en estado mucho más virgen, y el pueblo, Pto. Villamil, es un lugar mucho más apacible que Pto. Ayora. Las calles son de arena y se puede andar descalzo. Toda la gente se conoce y es de lo más seguro. Y como si faltara algo, está sobre el mar. Caminas diez metros y ya estás en el agua. Es también el lugar favorito para los surfistas que encuentran buenas olas en sus playas. Paradisíaco.
 
Día VIII
Quitándonos un poco el chuchaqui (la resaca) por la noche pasada, nos despertamos tarde y fuimos hacia Concha de Perla, una bahía cerca del muelle. Si el snorkel en Santa Cruz fue bueno, acá fue excelente. Concha de Perla es una bahía de aguas muy tranquilas y cristalinas, protegidas de los embates de mar abierto por las rocas que la bordean. Es un lugar precioso donde se podrán ver todo tipo de peces de unos colores inimaginables. Es un lugar muy concurrido por los lobos marinos y es casi seguro que nadarás con ellos en algún momento. Yo me encontraba nadando, viendo fijamente a un pulpo que intentaba escarparse de mi vista entre las rocas cuando de repente dos moles negras nadaron por mis costados. Me di la vuelta para ver de qué se trataba; por el aspecto pacífico de las aguas, más sorprendido que asustado; y me encontré cara a cara con dos lobos marinos que tras pasar por mis lados se dieron la vuelta para verme, coquetos y juguetones. Y es que la característica mejor de los animales de Galápagos es que al haber estado casi totalmente desconectados con la humanidad no nos tienen miedo y se muestran siempre mimosos y deseosos de atención. Para esto los lobos marinos son los reyes, y pueden comportarse como perritos mimados. Intenté seguirlos pero fue inútil, su cuerpo diseñado para el agua es de una agilidad sorprendente y en poco rato me dejaron atrás. Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Apenas pude contener las lágrimas cuando los vi voltearse y fijar su mirada en mí como invitándome a jugar. Después pude nadar con otro más, este mucho más relajado que los otros ya que apenas flotaba panza arriba recibiendo algo de sol mientras yo nadaba a menos de un metro de él viéndolo obnubilado. En Concha de Perla se forman como dos piscinas, gracias a las rocas de origen volcánico que dibujan la bahía. En la segunda poza, a la cual se llega tras nadar un poco, se pueden encontrar tortugas marinas, pero tampoco fue nuestro día y no había ninguna. Según nos dijeron hay que hacer coincidir las mareas e ir cuando la marea ha bajado, de forma que se encuentren las tortugas que se hayan quedado atrapadas en esta poza.
 
En la tarde fuimos hacia el centro de crianza de tortugas de Isabela, pero como fuimos descalzos nos tocó regresar tras acabar la pasarela de madera que precedía al camino de piedras. La pasarela atraviesa un humedal de aguas de origen volcánico y de un fuerte color rojo. En estas aguas se pueden encontrar flamencos, iguanas zambulléndose y patos de Galápagos. En el muelle nos acercamos a tomarles unas fotos a unos lobos marinos que haraganeaban sobre los botes. De paso pudimos  ver a uno de los animales más curiosos del mundo, los pingüinos de Galápagos. Son pájaros del Polo que viven en el trópico y que no vuelan. Rarísimo. Son chiquititos, como peluches, y nadan rapidísimo en busca de alimento. Atraído por un lobo marino que se desperezaba sobre una lancha me acerqué mucho a la misma, con la cámara bien en alto porque el agua ya me llegaba a la cintura. Mientras tomaba las fotos alcancé a ver de reojo a otro lobo que venía nadando a toda velocidad hacia mí. A unos tres metros sacó la cabeza y rugió. Me di cuenta que había algo que no andaba bien, por lo que retrocedí lo más rápido que pude. El rabioso lobo marino se puso a nadar en círculos en el mismo lugar desde el cual yo tomaba las fotos, siempre mirándome fijamente. Conclusión, si bien los lobos pueden ser juguetones cuando están solos o entre machos, tengan mucho cuidado cuando se acercan a una hembra. En seguida aparecerá un macho celoso y dispuesto a defenderla cual caballero andante a su damicela. Yo sé que es imposible para los ojos legos diferenciar a simple vista un macho de una hembra, pero es evidente cuando un lobo marino está enfadado. Dicen los lugareños que una mordida de ellos duele mucho. Habrá que creerles.
 
Día IX
Ese día el plan era más histórico que natural. Las islas Galápagos antes de consolidarse como una reserva de vida de un valor extraordinario fueron apreciadas por su posición geográfica estratégica en dos campos: el militar, ya que desde aquí los Estados Unidos controlaban un posible ataque japonés al canal de Panamá en la Segunda Guerra Mundial, y el penal, ya que el aislamiento de las mismas las volvía idóneas para alojar a presos que resultarían peligrosos en el continente. En 1941 barcos de la marina estadounidense llegaron a la entonces incomunicada isla Isabela con un objetivo: instalar una base de control y tres radares que darían la alarma en caso de un ataque japonés a los intereses gringos en estas latitudes. Fue recién en ese año cuando se supo en las Galápagos sobre la guerra que venía desangrando al mundo desde hacía ya algunos años. Acabada la guerra el entonces presidente del Ecuador, José María Velasco Ibarra, consideró que no había motivos para que los gringos siguiesen en territorio ecuatoriano y les dijo buena suerte y hasta luego. Aprovechando las instalaciones que dejaron los militares estadounidenses decidió instalar una colonia penal en la isla. Fueron enviados 30 policías encargados de 300 presos comunes. En aquellos tiempos las costas casi inmaculadas de Isabela ofrecían su fauna al por mayor, por lo que los presos se alimentaban con langosta y peces, frescos y directos del mar. Esto causó el malestar en el continente y rápidamente se alzaron las voces de protesta por el régimen de vida distendido que llevaban los presos. Velasco Ibarra decidió tomar cartas en el asunto y cambió el director de la cárcel. El nuevo alcaide cambió radicalmente las reglas del juego e impuso trabajos forzados a los reos. Su obra principal fue la construir un muro para encerrar dentro de él las instalaciones de la cárcel. Fue tan brutal el trato dado a esa gente que se acuñó la frase: “Este es el lugar donde los valientes lloran y los débiles mueren.” Solo uno de los muros fue construido antes de que una sangrienta revuelta acabara con la vida del director y de los treinta policías que manejaban la cárcel. Los presos escaparon, unos hacia el continente y otros hacia Pto. Villamil, donde se instalaron y tuvieron su descendencia que hoy puebla la isla. Las instalaciones de la cárcel fueron destruidas en la revuelta, por lo que hoy solo queda el muro, bautizado apropiadamente como el Muro de las Lágrimas. Para llegar a él hay como tomar un taxi que cuesta aproximadamente $10. Lo ideal sería rentar bicicletas y regresar en ellas, ya que la mayoría del camino es una suave pendiente. Nosotros lo hicimos a pie. También es posible, pero son aproximadamente 12km entre ida y vuelta. Por suerte a la ida nos cruzamos con una camioneta que nos avanzó muchísimo. El regreso a pie o en bici es mejor ya que se atraviesa una zona de tortugas, todas reintroducidas ya que la actividad humana las había casi extinguido en esa zona. Se encuentran al borde del camino y es posible detenerse y verlas en su parsimonioso andar. Además a lo largo del camino hay varias pozas donde se pueden ver gran cantidad de pájaros. La mejor de todas es la denominada El Estero. El sendero hacia este riachuelo pasa por entre las raíces del manglar y en él se pueden ver unos cangrejos colosales. Nunca había visto algo así. Lo juro, eran apenas más pequeños que una pelota de fútbol. No quisiera caer en sus tenazas. También hay una playa llamada del Amor. Es una playa en formación, muy joven geológicamente hablando, donde se puede ver el proceso por el cual la piedra se va cubriendo de arena que trae el mar. Serán millones de años  hasta que esta playa se cubra de arena. También se puede visitar la entrada al Túnel. El Túnel es una bóveda hueca de lava seca, que se formó al enfriarse la capa superior de un río de lava proveniente de alguna erupción volcánica. Se formó la bóveda ya que esta capa solidificada protegió al flujo inferior y permitió que fluyera hasta el mar. Para llegar a todos estos lugares basta con caminar largo por la playa, hasta  encontrar el letrero que indica el inicio del sendero hacia el Muro.
 
Día X
No contentos con la caminata del día anterior nos embarcamos en otra mayor. El objetivo era el volcán Sierra Negra, el volcán activo con el segundo cráter más grande del mundo. Son 10km de diámetros, todos cubiertos de lava negra, producto de su última erupción en 2005. Normalmente el tour cuesta $40 por persona, pero hablando con Lobo logramos que nos lo deje a $25. Una chiva (para los que no las conozcan, una imagen vale más que mil palabras. http://es.wikipedia.org/wiki/Chiva_(veh%C3%ADculo) ) te pasa viendo por el lugar en el que estés y tras un viaje de aproximadamente una hora llegas al inicio del sendero. Son 8km de ida y por tanto, ocho más de regreso. En el trayecto se para en el mirador del cráter, desde el cual se puede apreciar la inmensidad del mismo. Más adelante se llega a una región toda cubierta de lava seca. Esta lava es más antigua que aquella que cubre el cráter del volcán, por lo que tiene un color rojizo producto de la oxidación. Si el día es despejado se alcanzan a ver los otros volcanes de la isla. Cada uno de estos volcanes fue en su momento una isla independiente, pero al botar más y más lava a lo largo de los siglos se unieron y formaron una sola masa de tierra. Este material solidificado sirvió de barrera natural para las tortugas gigantes. Cada volcán de la isla tiene su especie propia de tortugas, ya que al no ser estas grandes caminantes las llanuras de piedras cortantes e irregulares consistían obstáculos insalvables. Solo la acción de los piratas, que utilizaron las Galápagos como base por siglos, permitió la mezcla de algunas pocas especies, pero en su mayoría todavía conservan las características propias de su terruño.
 
Armados ahora sí con zapatos fuimos de nuevo al centro de crianza de tortugas. Hay más variedad que en la Estación Charles Darwin y nos tocó presenciar el intento de cópula de un macho gigantesco con una no tan grande hembra. Si el acto sexual entre vacas y toros es de carácter brutal, este lo es todavía más. Los machos son considerablemente más grandes que las hembras por lo que al montarlas el caparazón de estas cruje salvajemente contra el piso. Su actitud es de total resignación ante tremenda masa colosal que las aplasta, si bien suelen negarse al acto. Lo peor de todo fue que el señor se equivocó de lado, por lo que la señorita estaba en verdaderos aprietos. Capaz tras 70 años de la misma postura la tortuga quiso probar cosas nuevas ¿no?
 
Día XI
Víctimas de los dos únicos peros que le pondría a Isabela, los precios altos (¡una cerveza cuesta $3!) y la falta de cajeros automáticos (¡ojo con esto! Llevar desde Santa Cruz todo el dinero que requieran), tuvimos que adelantar un día nuestro regreso a Puerto Ayora y portarnos económicos ese nuestro último día. Rompiendo el chanchito reunimos lo justo para pagarnos el barco a Tintoreras, un islote frente a Isabela ideal para hacer snorkel. Se llama así por ser el lugar de descanso de las tintoreras, una especie de tiburones muy pacíficos. Si van dos personas el tour cuesta $15 por persona, por lo que teníamos que conseguir mínimo dos más para reducir ese precio a la mitad y que nos alcance la plata. Lo que pensamos sería muy fácil resultó toda una misión. Recurriendo a todas nuestras armas lingüísticas nos batimos en español, inglés y francés con cuanta persona pasaba por la calle, pero parecían todos confabulados para decirnos que no les interesaba ese día. Cuando estábamos resignados a no visitar el islote apareció en el horizonte una pareja. La abordamos y se mostró interesadísima. Nos dijeron que iban al hotel a coger el equipo de snorkel, pero dos horas después no habían regresado. Teníamos que ir ya al muelle, así que tras una breve y fallida búsqueda de la pareja decidimos ir no más, sin demasiadas esperanzas. Llegamos, le explicamos nuestro problema al señor de la lancha poniendo caritas de pena, y él nos dijo que no nos preocupáramos porque de todas formas tenía un grupo de tres personas que debía ir luego así que podíamos unirnos. Fue la mejor jugada. Nosotros habíamos pagado sólo por el snorkel y por la visita a Tintoreras, pero como el otro grupo quería hacer además el tour de bahía lo hicimos nosotros también. Este tour de bahía es muy distinto al de Santa Cruz. Este sí vale la pena. Consiste en acercarse a las muchas piedras que pueblan la bahía de Pto. Villamil para observar principalmente las aves marinas, como son los piqueros, fragatas y pingüinos. Después la lancha hecha el ancla y todos al agua para hacer snorkel. Continuemos con el ranking del snorkel. Si en Concha de Perla fue excelente, acá fue sencillamente alucinante. Era prácticamente en mar abierto, por lo que sentías las olas que te llevaban y jugaban contigo recordándote lo intruso e insignificante que como humano eres en la naturaleza. Los peces que vimos no se pueden ni soñar. Azul, rojo, negro, blanco, amarillo, verde… Todos los colores se mezclaban de forma caprichosa para crear esas escurridizas criaturas marinas que vuelan ágiles por entre rocas y algas. Pero sin duda el punto máximo de todo el día y capaz del viaje fue cuando vimos aparecer una tintorera de aproximadamente 2m de largo. Con la tranquilidad que le da el saberse temida nadaba impertérrita raspando las rocas. Me ubiqué atrás de ella a unos 4m y nadamos juntos unos momentos. Ellas viven entre las rocas del lecho marino por lo que al llegar a la que quiso sea su casa se volteó, quedando frente a frente conmigo, calculó la maniobra para entrar y desapareció en las entrañas del mar. En honor a la verdad, cuando se volteó me asusté bastante. Había una distancia entre nosotros, pero era una distancia que a cualquier bicho del mar le toma nada superarla. Y si bien tienen fama de ser tranquilos, como dice el Principito, on ne sait jamais… Después fuimos en busca de tortugas, las divisamos desde la lancha, pero al meternos al mar ya se habían ido y no pudimos ver más. El tour termina con una visita al islote de Tintoreras donde se ven infinidad de iguanas jóvenes y de lobos marinos. También hay aves, pero no sé si era por la hora o porque estábamos de mala suerte, no vimos gran cosa. Esa fue nuestra última noche en Isabela, y parte de ella la pasé echado en la arena viendo el cielo maravillosamente despejado y por ende perlado de estrellas.
 
Día XII
A madrugar. Los barcos de regreso a Santa Cruz salen a las 6am. Hay una compañía que sale a las 3pm, pero nuestro boleto no fue comprado en ella. Al salir hay que pagar un impuesto por utilización del muelle, que a mi parecer es absurdo considerando que ya se pagó la entrada al Parque y además por la forma en la que te lo cobran. Muy entre gallos y medianoche hay un chico parado ahí que te da un boleto por pagar la suma indicada. Es extraño, porque todo en Galápagos está correctamente señalizado y siempre está a la vista la información de cualquier sitio. Nos tomó tan de sorpresa que simplemente no teníamos dinero para pagar. Nos habíamos gastado todo el día anterior y nada podíamos hacer. Para evitarse el mal trago les recomiendo guardar $2 si son ecuatorianos y $5 si son extranjeros. A la final nos dejaron seguir no más. De verdad no teníamos nada. Al subirnos al barco nos ocurrió una de película. Se veía que el muelle estaba algo ajetreado y había mucha presencia de policías. En eso vino el capitán a informarnos que algún generalazo de la marina, en colaboración con la policía, no iba a dejar partir el barco si el capitán no aceptaba llevar como pasajeros a unos presos. Se podrán imaginar las caras de todos nosotros al ver llegar al policía de mano del primer preso y hacerlo subir al barco. Son barcos sin camarotes ni nada, solo dos filas largas contrapuestas donde se sientan en cada una diez personas. Esa vez viajábamos unas doce personas, ¡y pretendían meter unos presos como pasajeros! Entre una maraña de insultos que iban y venían el capitán hizo bajar al preso y arrancó la lancha, con el policía tomando foto a la matrícula del barco para la correspondiente denuncia, y el motorista ensañado con el policía sembrando la semilla para alguna bronca futura que seguro se saldará con puñetes y machetazos en medio del fragor alcohólico.
 
Dos horas después nos encontrábamos de nuevo en Santa Cruz, donde ya con cajeros automáticos nuestra situación mejoraba. Esa tarde volvimos a la Estación y ahora sí pudimos ver al Solitario George. Además visitamos el criadero de iguanas terrestres, que son más grandes que sus primas las marinas y tienen un color amarillo tostado.
 
Día XIII
Este día lo dedicamos a hacer el tour de bahía por nuestra cuenta. Fuimos al muelle y pagamos el taxi acuático. Hay que preguntar para ir a la Playa de los Alemanes. Llegamos al otro lado y empezamos  la caminata. Al poco rato estábamos en esa playa pero seguimos la caminata hacia Las Grietas. Como su nombre lo indica, son una fractura de origen volcánico que se llenó de agua y creó un ecosistema acuático mitad de agua salada mitad de agua dulce. Es el paraíso para el pez perico, por lo que el snorkel es muy interesante. La mejor hora para estar allá es el medio día, ya que el sol canicular pinta las aguas de tonos verdes y azules. Para los osados están las paredes de roca que flanquean la grieta. Escalándolas se llega a diferentes peñas, ubicadas a alturas que hacen interesante el salto. La fosa tiene una profundidad de 12m, así que no es para nada peligroso. Yo salté desde la peña de 6m, pero las hay más altas. La mayor tiene alrededor de 15m. Suena a poco, pero estando allí es ya otra cosa. Por las altas paredes que cubren las aguas, estas pueden ser bastante más frías de lo que se piensa. Pero a larga esto es bueno porque es el baño más refrescante después de caminar bajo el sol asesino.
 
Día XIV
Último día en Galápagos. Estábamos exhaustos, pero decidimos hacer la caminata hasta Tortuga Bay, por ser el lugar más bonito de los alrededores. Fuimos hasta allá y cruzamos toda la playa, hasta llegar a la parte de aguas tranquilas. Es una bahía absolutamente calma, tanto que parece una piscina. Se puede nadar largo por la total ausencia de olas. Hay muchos animales como iguanas, gaviotas, cangrejos, peces y hasta pequeños y juveniles tiburones. Es el mejor lugar para relajarse porque acá sí hay unos árboles que brindan una refrescante sombra.
 
Día XV
Nos despertamos temprano y fuimos hacia el Terminal Terrestre. El taxi cuesta $1. Para los que quieran regresar en bus deben estar atentos a los horarios. Solo hay tres buses, uno que sale 7:30am, otro a las 8am y el final a las 8:30am. Si se pierden estos buses tendrán que ir en taxi. No hay verdaderos problemas de disponibilidad de asientos, porque en su mayoría son lugareños los que usan el bus. Los turistas suelen ir en taxi. Una buena idea es salir en el de las 8am y darse un tiempo desayunando en el canal de Itabaca. Ahí hay un puesto donde come toda la gente que trabaja por allá y por tanto las raciones son más generosas en relación al precio que se paga. Como las barcazas salen frecuentemente hay tiempo para disfrutar un buen desayuno a la ecuatoriana y luego cruzar el canal. Una vez al otro lado, ya todo está hecho. Sólo te queda llegar al aeropuerto y volverte encantado de estas tierras benditas.
 
Fotos
Les dejo el link para el álbum en Facebook
http://www.facebook.com/album.php?id=878175289&aid=630371

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Tips:

El agua Es ridículamente cara. La botella de medio litro cuesta $0.50. Si sumas todo lo de agua que consumirás, y si lo consumes en esas botellitas, vas a ver que tu plata se va volando. Mi consejo. Consigue una botella cualquiera y cuando estés allá pregunta por una distribuidora de agua. Es la misma agua que te venden en las botellas, la más común es Agua Galápagos, pero tienen un curioso sistema de venta de agua al granel. En una especie de dispensadores de los de bebidas te venden el agua a $0.10 el litro. Mucho mejor ¿no? El hospedaje Lleven carpas. Lo mejor es acampar. Para Santa Cruz tal vez no sirvan mucho, pero en Isabela serán la salvación. De igual forma en San Cristóbal existen muchos sitios para hacer camping. Los tours En todas partes encontrarás letreros que dicen Last Minute Prices. Todos son mentiras. Si permaneces más de dos días en la ciudad te darás cuenta que, curiosamente, siempre tienen precios de último minuto. Las tiendas de souvenirs Regla general: mientras más alejadas de la calle principal y de la del malecón, más barato. Los precios pueden hasta duplicarse por la misma prenda, así que conviene preguntar en varios sitios y nunca renunciar a regatear. La gente Es increíblemente amable. Es un caso curioso el de Galápagos. Es muy poca la gente nacida allá y es aún menos la que lleve más de 5 años viviendo en las islas. La mayoría es migrada del continente, motivada por la relativa bonanza económica que se vive en el archipiélago. No existe mendicidad y la ciudad es bastante segura. Es como una pequeña economía independiente de todo aquello que ocurra en el resto del país, sustentada por los millones de dólares que inyecta directamente el turismo. Profundas conversaciones de tinte sociológico y antropológico nos causó ese pueblo sin acento que lo caracterice por ser resumen y síntesis de todo un país que se niega a dejarse vencer por la pobreza. Estas son cosas que tal vez escapen a la vista de un extranjero, por obvias razones. Pero no creo que a ningún ecuatoriano le resulten indiferentes. Son ideas y conclusiones que excluí del relato por ser demasiado extensas y tal vez poco interesantes para el resto de gente. El dinero Calcular bien lo que se lleva a Isabela. No hay cajeros automáticos ni bancos, así que si te quedas sin plata se te acabó el viaje. Está visto que se puede hacer un viaje económico a Galápagos. Obviamente me dirán que no hicimos casi ninguno de los tours que tan famosos han hecho a las islas, pero puedo decir en mi descargo que hay muchos Galápagos. Está el del turista millonario que no le importa un carajo lo que ocurra con la gente y lo único que desea es ver los animales que desgraciadamente para él no ha podido ver en los zoológicos de Nueva York y Berlín. Está el del viajero aventurero y con plata que puede pagarse tranquilamente las caras excursiones de buceo para ver el Galápagos que se esconde bajo el agua. Y está el Galápagos que recorrimos nosotros, contactándose con la gente, que es otro fenómeno casi tan extraño como el de los caprichos que la naturaleza regó por las islas. Obviamente, con un millón de dólares se le puede exprimir hasta la última gota a cualquier viaje, pero qué lindo es dejar algo por conocer, algo que mantenga el interés y la expectativa.

Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Compras, Rasgos culturales, Qué llevar
En Islas Galápagos, Ecuador


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Últimos comentarios

Zulisima dice:
Hola. De verdad quedé gratamente sorprendida por tu maravilloso relato. Es difícil encontrar personas (sobre todo tan jóvenes) con ese envidiable talento para expresar las ideas y atraparte con sus líneas. Te felicito y me fascinó leer tu diario y ya quisiera tener la oportunidad de realizar un viaje como ese. Iré pronto a Ecuador (ag.y sept.) y visitaré las islas, y aunque mi plan no es tan aventurero, de seguro tus comentarios nos servirán de gran ayuda para aprovechar ese paraíso. De nuevo mi admiración y no dejes de seguir deleitando con tu pluma. Saludos desde Venezuela!!!
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Bachi_mdp dice:
me encanto !!!! el mas detallado y con mas info de toda la pagina !!! gracias !!!
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SilCostelli dice:
Muchas gracias y felicitaciones por tu relato!!!
Estoy planeando viajar con unas amigas a Ecuador, Galápagos incluido, en Abril 2012...y no sólo fue muy placentero leerte, además pude tomar nota de montones de datos y consejos que seguramente nos serán super útlies!
Cariños desde Buenos Aires
Silvana

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xilvina dice:
Qué hermoso viaje, tu relato lo hace más interesante. Muy útiles tus datos, en 2 días salgo para allá y das datos muy buenos. Las fotos espectáculares. Felicitaciones desde Argentina
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das55 dice:
Gracias por tu tiempo en el relato. viajo en Mayo y me va a servir de mucho aunque si intento meter a mi mujer en una carpa...
Desde Argentina un gran abrazo

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gest dice:
felicitaciones, el mejor relato me ha ayudado mucho para planificar el viaje!
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