Diarios de viaje > Provincia de Galápagos, América del Sur

Galápagos en Junio 2010

Escribe: FernanDoylet
Regrese a las Islas Encantadas por 2da vez después de 35 años, para conocerlas un poco mejor; pero esta vez, por aventurarme y no saber en lo que me estaba metiendo, casi me cuesta la vida.

 

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Un dia con peligros en la Santa Maria

Isla Santa María, Ecuador — jueves, 3 de junio de 2010

Al escribir estos diarios, recien me entero que la Floreana es conocida como la Santa Maria; una isla casi mitologica, por las historias de Piratas que revelan sus ruinas. A $90 el costo del tour por persona, incluyendo transportacion, guia bilingue y alimentos; obtuvimos como 8 horas de memorias que recordaremos el resto de nuestras vidas. Un paseo donde casi me mato, y luego estuve golpeado y sangrando, pero igual lo recomiendo a los demas.

Primera vez que escojo uno de esos tours que ofrecen para todo el dia; supuse que seria completamente inofensivo, lleno de cuidados para proteger a los turistas, planificado con profesionalismo y siguiendo algunas normas establecidas por las autoridades, fruto de los años de experiencia haciendo lo mismo, pero me equivocaba de largo; evitando precisamente caer victima de los negocios informales es que reserve el tour la noche anterior, en una agencia de viajes con oficina localizada en el malecon de la isla, sin darme cuenta de que todas estas precauciones poco servirian para protegerme de lo que tenia que suceder.

Muy temprano nos dijeron que estuvieramos afuera de la agencia para llevarnos al bote que nos llevaria a nuestro destino; llegamos a tiempo, solo para esperar como media hora hasta que nos pasaron a recoger y acompañarnos al muelle a pocos pasos; ahi recien nos dijeron en que bote iriamos, y estuvieron con nosotros hasta el momento en que nos embarcamos; muy amables con nosotros, quizas supuse por el gringo de mi sobrino.  La travesia duro como 2 horas, advertidos de que nos podriamos marear por el oleaje de alta mar; fue muy parecido a lo que ya habiamos navegado al llegar de San Cristobal, con la diferencia de que la cabina de pasajeros estaba encerrada, protegiendonos del salpicar del agua.

Al llegar nos esperaba una chiva (el camion que ven en la foto) para llevarnos hacia el interior de la isla, hasta donde comenzariamos la caminata; por casualidad mientras escuchabamos una larga introduccion, un toro manso pasaba lentamente muy cerca de nosotros.  Nuestro guia estuvo fabulolso, explicandonos sobre las diferentes especies vegetales y animales, asi como sobre la historia de la isla.  Por fin pudimos ver y acercarnos a las tortugas gigantes en completa libertad; unas en el camino, y otras sobre plataformas donde les dejan comida.

Fue impresionante pasar por varias cuevas y pequeñas cascadas, con formaciones de piedra tallada a conveniencia de los piratas; habiamos subido un cerro, de donde se avistaba a mucha distancia, por donde en el pasado llegaban o pasaban los navieros; ahi me estuve resbalando, dando varios traspies hacia el barranco, y un buen susto a nuestro guia que estuvo atento a darme su mano.  La gravilla que rodeaba el mirador, donde se ve la cara gigante de piedra, me hizo deslizar al dar un paso atras para tomar una foto.

De regreso recargamos las botellas de plastico con agua de una cascada, recogimos unas maracuya silvestres, nos permitieron treparnos al maletero arriba de la chiva, y nos llevaron a comer el almuerzo incluido como parte del tour.  Un perro tan manso como el toro que encontramos antes, un lavadero, servicio higienico, y hasta amacas para recibir al turismo.  Muy gentilmente nos prepararon un jugo con las maracuya que habiamos cogido, aparte del jugo que nos brindaron con la comida, y sin costo adicional.  Ya bien comidos, lo unico que faltaba era hacer snorkeling.

Tenia que llegar a mis 50 para decidirme a tratar de hacer snorkeling; nos habian ofrecido dos paradas, asi que preferi ver primero lo facil que otros lo hacian, para intentarlo despues por cuenta propia.  En la segunda parada me puse el equipo y me baje con cuidado por la escalera; como me lo esperaba, traque un poco de agua salada, pero podia manteneme a flote y alejarme un poco.  Al poco tiempo y algo cansado con la emocion de primerizo, regreso a la escalera y me paro en una piedra que quedaba justo abajo; al parecer estaba resbalosa, porque cuando me solte de la escalera para sostenerme en pie, me fui cayendo de rodillas; si lo senti rasposo, pero fue al subirme que me hicieron ver que estaba hinchandose morado y sangrando.  Me dieron una funda con hielo, y por suerte no paso a mayores consecuencias.

Al regreso nos brindaron fruta en la cabina, y volvimos algo cansados pero contentos.  Dos horas despues de una ducha, algo de comer y a dormir para reponernos para el dia siguiente ir a conocer la Isabela.

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