Una gran aventura en aguas del Caribe. Isla La Tortuga

Escribe: JoseBeto
Desde un mar picado hasta un inclemente sol, en medio de blancas arenas y aguas cristalinas, no hay otro calificativo para este lugar que no sea "El Paraiso"

 

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Capítulo 1

Una gran aventura en aguas del Caribe. Isla La Tortuga

Isla La Tortuga, Venezuela — sábado, 15 de mayo de 2010

Con ganas de seguir conociendo cada rincón de este hermoso país, mi novia Mariana contactó a unos pescadores de la zona de Higuerote que hacen viajes a la Isla La Tortuga, y luego de varios dias para completar el cupo de la embarcación, por fin se nos dió el viaje a tan hermosa isla. El día para partir era el 15 de Mayo, sábado, y debiamos estar en el embarcadero a las 6:00 am, por lo cual debimos viajar desde Maracay hasta Higuerote la noche anterior. Luego de pasar esa noche en Higuerote, llegó el día, y ya  las 6 am estabamos llegando al embarcadero, donde Israel y Hector, ya preparaban la lancha para partir. Junto a ellos "Tati" y Maria, una joven pareja caraqueña que junto a dos amigos mas pertenecían al grupo de viaje. A los pocos minutos llegaron Mariana y José, otra pareja caraqueña con los que completaríamos la lancha, listos para partir.
Ya a las 6:10 am estabamos zarpando, bajo una mañana nublada pues había llovido la noche anterior, Israel, capitán de la lancha nos comentaba que podíamos navegar sin problemas. Sin embargo, al poco rato, fuertes olas comenzaron a golpear la lancha y salpicarnos de agua, el mar estaba bastante fuerte y el temor se apoderó de algunos de nosotros, pero la experiencia de Israel al mando de la lancha nos dió cierta tranquilidad. Luego de aproximadamente 3 horas de viaje, comenzamos a navegar sobre aguas con azules mas intensos, lo que nos indicaba que estabamos por llegar a nuestro destino. A los pocos minutos estabamos llegando a la parte occidental de la isla, especificamente al lugar conocido como Punta Arena. Allí bajamos de la lancha para disfrutar de aquel lugar, con una piscina natural de agua cristalina y ese paisaje virgen, Punta Arena nos deleitó con su belleza.
Luego de darnos un chapuzón en Punta Arena, continuamos navegando bordeando la isla, y entramos en la Laguna de Carenero de La Tortuga. Se trata de una especie de canal de unos 5 km de longitud rodeado de manglares de varios tipos, y una rica variedad de peces en sus aguas. Se dice que antiguamente este canal era una inmensa salina explotada ilegalmente por Holandeses, pero los españoles se encargaron de expulsarlos volando dos de sus extremos para innundarla y convertirla en que hoy en día es el canal. Continuamos el viaje hacia Punta Delgada, lugar ubicado en la parte oriental de la isla y donde acamparíamos esa noche. En Punta delgada nos esperaba un sol inclemente y un grupo de pescadores amigos de Israel y Hector que hacen vida en la isla. Uno de ellos es Moncho, un alocado pescador que dice tener 18 años vivinedo en el lugar, con un amplio rancho en donde tiene cocina, su dormitorio y su sala de estar con TV y DirectTV. Es por ello que acampariamos en el lugar, pues Hector aprovecharía su cocina para prepararnos comida.
Luego de armar nuestras carpas, y disfrutar del almuerzo que nos preparó Hector, nos dispusimos a caminar por el lugar, pues no muy lejos se encuentra el puesto de guardacostas de la Armada y una pista de aterrizaje improvisada. Era momento de disfrutar de aquel paisaje desértico único, y de bañarse esta vez en las cristalinas aguas de Punta Delgada. Después de ello y ya al caer poco a poco la noche, regresamos al rancho de Moncho para sacarnos la sal, y en medio de chistes, bromas y los cuentos locos de Moncho, pasamos un agradable rato antes de ir a dormir.
Al día siguiente, muy temprano el sol comenzó a calentar la carpa, por lo que casi que obligados debimos levantarnos, mientras que Hector ya preparaba desayuno. Debíamos partir temprano pues había que aprovechar el tiempo para conocer los cayos mas importantes de la isla, Cayo Herradura y Los Tortuguillos. Luego de desayunar recogimos nuestras carpas y ya a las 10 am estabamos partiendo rumbo a Cayo Herradura. En el lugar, una gran cantidad de yates y veleros fondeados nos confirmaban a Cayo Herradura como el lugar mas atractivo de la isla. Una imponente playa con matices que varían desde verdes turquesa hasta azules intensos, hacen de este lugar un paraíso. Además, en Herradura se encuentra uno de los dos faros de la isla, el cual intenté subir, pero lo inseguro de sus escaleras me hicieron desistir de la idea.  Otros pescadores amigos de Israel y Hector cocinaban sus langostas en sus ranchos, y Hector muy gentilmente nos hizo probar tan anhelada delicia. Pasaba el tiempo y nos bañabamos en esa playa como pocas en el mundo.
Al rato partimos hacia Los Tortuguillos, mas desolado pero no menos expectacular. Nos esperaba una piscina natural, que para aquel momento de las 3 de la tarde, su agua tibia resultaba sumamente relajante. Sumergidos en el agua podiamos ver nuestros pies, prueba de lo cristalina que era el agua. Ya a las 4 de la tarde nos dispusimos a regresar a Higuerote, confiados en Israel quien nos decía que el regreso era mas rápido pues navegaríamos a favor de la corriente, pero apenas al partir, unos de los motores de la lancha se ahogó, poniendole mas adrenalina a la travesía. En medio del mar, sin un motor y sin poder comunicarnos con los otros pescadores para que nos auxiliaran, no nos quedó otra que navegar poco a poco rumbo a Higuerote. Por suerte en el camino aparecieron un grupo de delfines que pusieron el punto positivo al regreso. Un verdadero espectaculo.
A las 7 de la noche estabamos arribando a Higuerote, felices de haber disfrutado de esta aventura, desembarcamos y emprendimos nuestro regreso por tierra a Maracay.


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