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El Faro de Isla Grande o de Gustav Eiffel

Escribe: jimenez225
Es el faro de acero mas antiguo (1894) construido en Latinoamérica. Es más viejo que nuestra república. Fue construido durante la época del Canal Francés. Pieza estratégica durante la 2da Guerra Mundial, y considerado monumento histórico (1999) por una asociación foránea (IALA). Cuando supe que el Faro había cumplido 113 años, organice una excursión con acampada al pie del mismo. Cuando cruzábamos hacia isla Grande (Parque Nacional de Portobelo), desde el bote, sobre el cerro más alto de isla

 

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Capítulo 1
 

El Faro de Isla Grande o de Gustav Eiffel

Isla Grande, Panamá — lunes, 22 de diciembre de 2008

Es el faro de acero mas antiguo (1894) construido en Latinoamérica. Es más viejo que nuestra república. Fue construido durante la época del Canal Francés. Pieza estratégica durante la 2da Guerra Mundial, y considerado monumento histórico (1999) por una asociación foránea (IALA).  Cuando supe que el Faro había cumplido 113 años, organice una excursión con acampada al pie del mismo. Cuando cruzábamos hacia isla Grande (Parque Nacional de Portobelo), desde el bote, sobre el cerro más alto de isla sobresalía por encima del dosel el Faro (fuste y torreón) y todos se maravillaron al ver por primera vez en sus vidas la extraordinaria estructura metálica diseñada por Alexandre Gustav Eiffel en una remota región. Solo dos faros en América han sido diseñados por Eiffel; Isla Grande (1894, Panamá,) e Isla Mona (1895, Puerto Rico). En Toro Point (en Sherman, Colón) hubo (o hay) un faro (1894) gemelo al de Isla Grande.  En poco menos de 10 minutos desembarcamos por los lados del Hotel Sister Moon. Seguimos el inequívoco sendero que sube al punto mas alto de la isla (95 mts) y encontramos el Faro en franco abandono y herrumbroso. A un costado, bajo una alfombra de humus yacía la puerta del torreón, arrojada desde lo alto del torreón de servicio. A pocos metros construyeron una moderna torre de telecomunicaciones, plagada de extrañas antenas, y de paso le colgaron unas cuantas al Faro. Ahora cohabitan lo antiguo con lo moderno.

Luego de armar las carpas, subimos por la estrecha escalera de caracol (con aires Art Deco), y llegamos al primer torreón y por otra escalera, de barco, salimos al torreón de servicio con balconcillo. Faltaba la puerta. Al salir presenciamos el paisaje más hermoso jamás visto. El mar golpeaba el acantilado, el azul del cielo era innombrable, los islotes emergían sobre el mar y los suaves vientos mecían todo el Faro. La herrumbre ya ha subido a la torre. Se come las gruesas planchas de acero y ha vuelto un mazacote el engranaje giratorio del lente. Pero aún le queda  dignidad y reciedumbre. Donde antes estuvo el hermoso lente de prisma (ideado por Augustin Jean Fresnel, que se exhibe en el Museo del Canal de San Felipe), colocaron un vulgar foco tubular blanco. Colgamos las piernas fuera del balconcillo y disfrutamos del mar, el horizonte, las nubes, la cadena de montañas, los buques mercantes, los veleros, las islas, mogotes e islotes horas enteras en completo silencio. En la tarde el cielo y el mar se tiñeron de plata añeja cuando el sol se oculto. En cambio, la noche nos tomo de asalto cuando el faro lanzo intermitentes (cada 6 segundos) lampazos de luz. Corrimos al acantilado a ver aquello y terminamos reviviendo el pasado del Faro, de los fareros con su casa (conseguí foto), del contacto que hice con un canadiense cuyo bisabuelo laboro en Toro Point y que conoció al farero de isla Grande. No acostamos bajo un cielo estrellado, contentos de tener en suelo patrio una joya de la ingeniería que a sus 113 años todavía evoca recuerdos y atiza la imaginación aún cuando tengamos que rescatarlo de las escamas de óxido y del olvido.

En la madrugada subimos alborozados a experimentar la salida del sol. ¡Fue un evento sideral¡ Vimos el sol reptar el horizonte con una infinita variedad de tonalidades doradas divinas que te conmueven el alma. Nadie habló. El silencio reinó. Lástima que en los años venideros nadie podrá vivir esta experiencia porque el oxido está devorando el Faro de Eiffel. En dias pasados llevamos a un medio televisivo para documentarlo (queremos rescatar el Faro) y un francés, del staff, cuando supo la historia del faro y su autor, desde lo alto del balcón del torreón, visiblemente emocionado extendió los brazos, y en un repentino arranque de alegría grito…. ¡VIVE LA FRANCE¡ 

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Últimos comentarios

DonClodo dice:
jimenez: Felicitaciones por tu articulo sobre el faro, verdaderamente el faro vale la pena ser recuperado por las autoridades Panameñas. Visite el faro en el mes de Febrero de 2008 y me di mucha tristeza ver como los gobiernos no se preocupan por mantener estas bellas obras de ingenieria. Lo mismo no entiendo porque no tienen conservado las murallas y los cañones de Portobello. Felicitaciones DonClodo
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zenko81 dice:
Felicidades es el diario que he visto que escribe sobre algo de Gustav Eiffel , así como el que yo escribi sobre el triunfo en baja california sur , México, felicidades
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un viajero dice:
Cómo siempre...me tomas de la mano y llevas a esos lugares donde los sentidos me hacen perder la cordura!
Que amanecer! con ese sol soberviamente hermoso!!!
¡¡¡Como no gritar desde lo alto del faro!!!

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Amanecer desde lo alto del Faro

   

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    El Faro de Isla Grande o de Gustav Eiffel

    Isla Grande, Panamá | 22 de diciembre de 2008