Diarios de viaje > Isla de San Andrés, América del Sur

Mis Momentos en San Andres

Escribe: Rubendario14
Cuando la marea de nuestras vidas, sube por cuenta del trabajo y las responsabilidades, es el momento justo, para volver a la Isla Magica de San Andres, paraiso de nosotros los Colombianos y destino inigualable para gentes de todas las latitudes.Comtemplar y sumergirse en el Mar de los Siete Colores es una experiencia maravillosa y reconfortante para el alma y los sentidos.

 

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Vuelta por la Isla

Isla de San Andrés, Colombia — martes, 23 de marzo de 2010

Nos hemos levantado temprano y con bastante resaca o guayabo, como decimos en Colombia, el desayuno y estamos todos puntuales en el Parque de la barracuda, para abordar la chiva que nos va a dar la vuelta por la isla.
La chiva es un carro típico, pintado con vivos colores, sin ventanas y puertas y que tiene música permanentemente. Además cuenta con un guía y es muy atractiva para recorrer la isla.
 
A las 10 de la mañana, iniciamos el recorrido hacia la Iglesia Bautista Emmanuel, muy bien conservada y que fue edificada con maderas traídas  desde Nicaragua y Alabama (U.S.A) y fundada en 1.847, esta construida sobre la parte mas alta de la isla y por su belleza arquitectónica fue declarada Patrimonio Nacional.
 
En este mismo barrio, se encuentra un pequeño hotel-mirador, desde donde se divisa en todo su esplendor el mar de los siete colores de San Andrés. Después de las fotos y las preguntas de rigor, seguimos nuestro camino, siempre acompañados del reggae y de una cerveza muy fría y deliciosa.
 
Nuestra chiva, cumple su próxima estación en La Cueva de Morgan, un sitio lleno de misterio donde los acantilados han desgastado las rocas, formando unos huecos que van creciendo y se convierten en baños naturales. Aquí hacemos un alto para contratar caretas y sumergirnos durante 30 minutos en el agua y observar peces de mil colores. Una experiencia excepcional. Se llama la Cueva de Morgan, porque según la leyenda, aquí escondía los tesoros el famoso pirata Ingles Morgan que anduvo por estos mares saqueando y acumulando tesoros.
 
Unos metros mas adelante, llegamos a la Casa Museo Isleña, donde se conservan las costumbres y estilo de vida de los nativos. Aquí nos espera un grupo de danzas típico de la región que nos brinda un espectáculo muy agradable.
 
Seguimos nuestro recorrido y ya las cervezas, han cumplido con su tarea y la gente empieza a intentar sus mejores pasos  de baile al ritmo de reggae, seguimos y nuestra nueva parada es en "La Piscina "un espacio natural que construyo el mar y las rocas coralinas que la rodean. La sesión de fotos y nuevamente nos lanzamos al agua a realizar careteo y observar esta agua tan cristalina y la gran variedad de peces y  corales que ofrecen al viajero un espectáculo multicolor y lleno de vida en estado puro.
 
Nuestra chiva rumbera sigue hacia el Hoyo Soplador que consiste en un túnel abierto por las olas y que tiene 20 metros de longitud, por donde circula la fuerza de las olas, empujando chorros de agua altísimos y con mucha fuerza, que al salir del túnel, alcanzan hasta 30 metros de altura creando un espectáculo único. Gracias a Dios, yo lo conocí con toda su fuerza, porque hoy, no valieron los ruegos de Argentinos, Ecuatorianos, Brasileros y Colombianos: se necesita marea alta para generar la fuerza de las olas y hoy el Mar de los Siete colores, esta totalmente tranquilo y la chiva se va sin que podamos observar el Hoyo Soplador en su apogeo.
 
Ya bien por la tarde, estamos de regreso a nuestros hoteles y a descansar porque mañana, nos vamos a Johnny Cay, un hermoso islote ubicado a 1.500 metros de San Andrés.  

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