Lanzarote sol, mar y viento

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Lanzarote isla de viento, sol, mar azul, isla tranquila sin aglomeraciones, donde hay sitio para todos y tiempo para todo. Llegamos la familia (nosotros y 2 chicos) al aeropuerto de Lanzarote,...

 

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Capítulo 1

Lanzarote sol, mar y viento

Isla de Lanzarote, España — jueves, 30 de agosto de 2007

Lanzarote isla de viento, sol, mar azul, isla tranquila sin aglomeraciones, donde hay sitio para todos y tiempo para todo. Llegamos la familia (nosotros y 2 chicos) al aeropuerto de Lanzarote, recogimos un coche chiquitín y ¡adelante!.

Primero a dejar las maletas en el Oasis Lanz Club de Costa Teguise, lugar agradable y muy silencioso donde pudimos pasar dos semanas alojados cómodamente, la terraza amplia pero sin vistas al mar, eso sí, una hermosa piscina casi siempre vacía de personal. Una vez ubicados salimos de paseo por Costa Teguise con un viento intenso y bastante molesto que nos obligó a ponernos una rebequita para no tiritar, sobre todo cerca de las preciosas playas caminando por el paseo marítimo.

Un espectáculo de mar azul intenso y limpio como no se ve en la península ¡qué belleza! y una temperatura maravillosa todos y cada uno de los días que estuvimos allá. Costa Teguise está pensada y preparada para el pueblo anglosajón y alemán, los españoles nos adaptamos y sobrevivimos.

Los espectáculos son de y para gente de habla inglesa en su mayor parte y no encuentras un local donde haya una actuación en directo en español por ninguna parte, pero no importa, es muy bonito y limpio y la gente de las tiendas y los restaurantes que, a propósito, hay por doquier, es políglota. Hay una zona llamada "Pueblo de Pescadores" muy coqueta y práctica, al poder pasear por sus calles y esquivar el aire que soplaba intensamente en esas fechas (segunda y tercera semana de julio 2007), en especial de noche ya que al estar protegido se podía uno sentar en la plaza a escuchar al cantautor de habla inglesa de turno y tomarse una cervecita o un combinado, la mar de bien.

De los precios ni hablo porque hay de para todos los gustos, pizzerías, hamburgueserías, creppes, combinados, zumerías, carne, pescado... el pescado, que es de Atlántico, lo ponen limpio, sin espinas y es estupendo, sobre todo para los niños. Para comer recomiendo el restaurante "El Vesubio" con buenos precios y un trato exquisito fuimos varias veces y nos descubrieron el vino de la marca "Yaiza" blanco y semiseco, de la región de "La Geria" (hay que pasar por allí y disfrutar del peculiar paisaje de las viñas semienterradas en la tierra negra que absorbe la humedad y la mantiene con tanta eficacia, que apenas hace falta regar), tanto nos gustó el vino que nos trajimos 12 botellas para Madrid y aún encargamos por Internet un pedido; también está bueno el vino de las Bodegas Bermejo, ambos están hechos de la deliciosa uva malvasía... hasta el nombre es romántico y evocador de placeres). Y por si fuera poco los miércoles y los viernes hay mercadillo, en especial el de los miércoles puedes hacer compras de comida, recomiendo el puesto de mermeladas... deliciosas, caseras.

En esas dos semanas nos recorrimos la isla de cabo a rabo y aún seguro que nos perdimos cosas. La isla se puede dividir en tres partes, norte, centro y sur, cada una con su encanto particular. Contratamos excursiones de dos estilos (estilo todo autobús con guía o estilo alternativo, andando con un experto) y recorrimos por nuestra cuenta la mayor parte de la isla, podéis ver las excursiones que contratamos con mayor detalle, entrando en esta página: (http://www.lanzaroteisland.com/espanol/excursiones/)

Hicimos la ruta "Cesar Manrique" (http://www.cesarmanrique.com/) que nos paseó por todas las obras de este magnífico personaje emblemático en la isla y con ella visitamos por este orden el "Monumento al Campesino" donde hay un restaurante maravilloso en el que se come de cine y en un entorno arquitectónico original y espectacular, además hay varias tiendas en las que se puede comprar artesanía auténtica de la isla.

Este restaurante lo descubrimos nosotros, no en la excursión, que ni te lo mencionan, sino cuando volvimos por nuestra cuenta, ya que en la excursión ves la escultura corriendo corriendo y al autocar, rapidito. Después el "Valle de las 1000 palmeras" pasando por el pueblo de Haría haciendo la ruta por el lado de carretera difícil y lento por lo que pudimos ver el valle muy bien, después nos acercaron a "La cueva de los Verdes" espectacular, para finalizar la ruta norte con una visita al "Mirador del Río".

Comimos bastante mal con un menú pobre y escaso (una pena), después visitamos "El jardín del Cactus" y por último la "Fundación Cesar Manrique", cerca de Teguise. Para mi gusto vimos todo demasiado deprisa, quizás deberían plantearse ver menos cosas pero con más calma. No estuvo mal pero francamente para el precio que pagamos podríamos haber ido con nuestro coche particular (32 euros por cabeza) ya que las explicaciones de la guía no añaden nada a lo que podríamos haber leído en los folletos informativos que te dan en cada lugar que entras, incluso en la Cueva de los Verdes que es la que necesitaría explicaciones te ponen un guía obligatorio porque no puedes entrar solo; además el Mirador del Río estaba completamente cubierto de niebla y no pudimos ver nada de nada, lo peor fue cuando nos dijeron que en esa época del año y a esa hora estaba siempre así, no entiendo que organicen una excursión hasta allí y que te hagan pagar una entrada a un sitio que no tiene las condiciones climáticas adecuadas sabiéndolo. "Los Jameos del Agua" lo visitamos por nuestra cuenta y fue mil veces mejor , ya que lo vimos con una tranquilidad a la que no tienes acceso cuando te llevan en autobús.

Otro lugar que es digno de ver y mejor en tu coche son "Los hervideros" donde ves romper el agua del mar en los acantilados y realmente parece que "hierve". También hay que ir al "El charco verde", una laguna verde espectacular al pié de unos acantilados y el mar muy cerca del pueblo de "El Golfo" donde dicen que se ven los atardeceres más bonitos de la isla. Nosotros lo intentamos 3 veces y no conseguimos ver atardecer, ya que se nubla a la caída del sol y no se ve nada. También nos contaron que el restaurante que está al final del todo tiene un pescado que chifla.

Teguise tiene un mercadillo los domingos que dura todo el día hasta las 3 de la tarde muy entretenido y merecer la pena ver. Todo lo que he contado podría abarcar la parte norte y centro de la isla aunque aún falta "Timanfaya". Timanfaya es algo espectacular, es como ir a la luna pero con gravedad. Para ver el vulcanismo y el verdadero alma de Lanzarote hay que ir a Timanfaya y recorrer un volcán a pié. Lo primero que hicimos para ver volcanes fue ir al parque y pagar la entrada por nuestra cuenta, en la entrada está incluida la visita "Ruta de los volcanes" y no hay posibilidad de ver nada de otra forma.

Esta visita consiste en subir a un autobús que da una vuelta por el parque a la vez que una voz grabada te va explicando lo que ves. Es muy interesante pasar antes por el museo temático muy bien organizado y ameno que hay a la entrada del parque y después visitar los alrededores del restaurante "El Diablo" desde donde sale la visita "Ruta de los volcanes", tienen como curiosidad un agujero hecho en la tierra donde se ve el calor que aún emana del lugar, si echas unas pajas, arden y si echas agua, ves como hierve. También tienen un grill que se alimenta del calor de la tierra. En el restaurante comimos y comimos bastante mal y además pagamos una pasta... no merece la pena.

Después de hacer esta visita yo había contratado desde Madrid unas excursiones alternativas, sin autocares ni guías que no aportan nada y vas a toda prisa, sino andando tranquilamente y con un experto http://www.canarytrekking.com/. Realmente merece la pena hacer la excursión "Paisaje lunar" ya que entras en el volcán, lo tocas, lo sientes. Ves diferentes clases de lava, rocas de colores inverosímiles, tubos que los ríos de lava crearon... no tengo palabras, creo que ha sido de lo mejor de nuestra estancia en Lanzarote. La otra excursión alternativa que hicimos fue "Ruta de playa del Risco, isla de La Graciosa", en la que descubrimos que aún hay playas vírgenes de verdad ¡ESPECTACULAR ¡ Cuando llegamos a La Graciosa en fuera borda e hicimos snorkel yo no podía creer la cantidad de peces de colores que vi.

Disfrutamos todos como locos. Después visitamos el pueblito de La Graciosa y volvimos a Orzola en la golondrina que hace la ruta regular. Creo que me queda describir el sur con las playas de Papagayo, recoletas, nada abarrotadas y además si quiere puedes desnudarte... sólo si quieres. En ese lugar, que queda muy cerca de las urbanizaciones de Playa Blanca, es en el único sitio donde no hacía viento molesto y donde pudimos disfrutar de la playa en toda su gloria. El agua transparente, lleno de peces nada tímidos que hacían de llevar gafas de buzo un placer.

Tampoco estaba demasiado fría y aguantabas bastante sumergido. Ahí en Papagayo nos cobraron por un pescadito de la casa 23 euros, yo creo que nos engañaron porque en la carta lo más caro que ofrecían costaba 18 que ya está bien. Fue en el chiringuito que está en medio (hay 3). Los muy caras, al protestar, nos dijeron que estábamos en un paisaje privilegiado, debe ser que ahí cobran por mirar el paisaje. Salvo por ese inconveniente yo aconsejaría a los futuros visitantes que se alojaran en Playa Blanca, cerca de Papagayo para disfrutar de toda la isla, ya que tienes cerca las mejores playas (sin aire) y además puedes moverte con mucha comodidad ya que al tener la isla 45 Km de largo, no tardas nada en atravesarla de punta a punta.

No he mencionado Puerto del Carmen con sus largas playas de arena finísima, porque el viento nos impidió disfrutar de ellas, lo mismo nos ocurrió en las playas del norte. Deben ser maravillosas, pero cuando no sople con tanta furia. Por último y como guinda, contar que hicimos una última excursión en catamarán para ver la isla desde el mar. Nos lo pasamos muy bien, la excursión fue muy divertida pero, de verdad os digo que los extranjeros que nos tocaron de compañeros fueron muy sosos, nadie bailó excepto nosotros y las otras dos españolas que había, la música de merengue y bachata que pusieron durante toda la travesía.

También vimos muchísimos peces cuando paró el catamarán y pudimos meternos en el mar, los alimentan con macarrones y acuden como las palomas en una plaza. Un último consejo, coged un coche que pese y sea sólido, al garbancito que cogimos nosotros por poco se lo llevó el aire, se movía como una batidora y me costó acostumbrarme a conducirlo... fue una anécdota más. Yo volveré...


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