Decidí ir a Isla Coiba atraído por la temporada de avistamiento de ballenas. Esta isla, la cual fue decretada Patrimonio Natural por la UNESCO en 1980, es uno de los ecosistemas marinos más grandes del mundo y forma parte de un corredor marino importante entre América Central y América del Sur.
Primero contacté a una agencia de turismo localizada en Chitré, Provincia de Herrera (Azuero Panamá Tours: www.azueropanamatours.com). Pagué todo el paquete para salir a inicios de septiembre pero un par de días despúes me avisan que la fecha se corría para octubre así que no me iba a poder ser posible ir. Lo bueno de esto es que me devolvieron todo mi dinero.
Una amiga me había recomendado el Club de Excursionistas del Istmo (www.ceipanama.com) donde su coordinador, Gilberto, me envió todas las actividades de septiembre y octubre y entre éstas estaba la de avistamiento de ballenas del 27 al 29 de agosto así que ni corto ni perezoso lo contacté para cancelar el abono y dos días antes de la salida el monto restante. El costo fue de B/.225 (balboas o dólares) acampando e incluía transportes, hospedaje, giras, desayuno, cena y entrada al parque Coiba.
La salida fue el jueves 26 en la noche para llegar al final de la madrugada a Playa El Banco. El grupo estaba conformado por trece personas (nueve mujeres y cuatro hombres) liderados por Gilberto. Playa El Banco está ubicada a 15 km (aprox.) de Playa Santa Catalina y es muy frecuentada para salidas más directas y rápidas hacia Isla Coiba. Para llegar a esta playa la carretera termina en Arrimadero donde se encuentra la desembocadura del Río Grande con la Ensenada San Lorenzo. Playa El Banco se encuentra al otro lado. Con marea seca se puede cruzar a pies pero con el único incoveniente de la lama.
Llegamos a Arrimadero a las 4:30 a.m. donde esperaríamos a que nos vinieran a buscar en bote Pato (Jesús es su nombre real), ya que la marea estaba subiendo, pero el man parece que estaba tan agotado que no nos escuchaba. Jaja... Le tocábamos el pito (claxon) del bus que nos llevó, con silbatos y todo, pero nada.. No fue si no hasta unos minutos antes de las 5:00 a.m. que llegó en la oscuridad y casi sigilosamente.
Tuvimos que hacer dos viajes para trasladar al grupo y todo el equipaje para finalmente llegar a la mencionada playa y descansar un rato para desayunar y luego hacer nuestra primera gira.
La casa en donde estábamos es de una señora que conoce Gilberto (creo que se llamaba Aura). Los sobrinos de la Sra. se sorprenden lo bien que le ha caído Gilberto ya que ella no es muy accesible; tiene un carácter muy especial. Tanto es así que nos dijo Gilberto que cuando la gente cruza a Playa El Banco (la casa de ella es la única en el área) se queda vigilando para que nadie pase a su propiedad. Jaja...