Amantani deviene día a día en uno de los lugares turísticos de América del Sur. El visitante podrá sumergirse dentro de una sociedad andina que ha conservado las mismas tradiciones desde hace varios siglos. La más poblada y la más bella de las islas del lago Titicaca, con sus patios decorados de plantas trepadoras y sus pequeños asientos en piedra. La isla encierra también algunos vestigios arqueológicos.
Cualquiera sea la isla que se visite, donde hay gente hay movimiento, comercio, charla, regateo, y la calidez de los hombres y mujeres que hoy pueblan el altiplano es uno de los recuerdos más entrañables que se llevan los visitantes de estos lugares aptos para cóndores. Cuando hay un poco más de tiempo, o si interesa en especial el ecoturismo, los alrededores del lago son ideales para el trekking y el montañismo.
Mientras tanto, el espejo del Titicaca sigue custodiando celosamente sus secretos, bien protegido por la doble barrera de la altura y la profundidad: desde las invisibles sirenas que oculta en el fondo, ese fondo que alguna vez se pensó sin fin, hasta tesoros hundidos... sin olvidar una ciudad entera, una Atlántida andina donde se dice que aún relucen, sumergidos, el oro y la plata de los incas.