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Salsipuedes de Iruya

Escribe: OnTheRoad
Para los seguidores de Lost, algo que escuchamos desde un principio, es que la isla te absorbe... algo parecido nos paso en Iruya, la montaña no te deja salir... Una aventura inolvidable, para tres citadinas en busca de relax.

 

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Chapter # I - Salsipuedes de Iruya

Iruya, Argentina — miércoles, 18 de marzo de 2009

Todo comenzó como un anhelo, un sueño, poder visitar Iruya. Como casi todo visitante del NOA, emprendimos nuestro viaje con la esperanza de llegar a nuestra Perla en la Montaña, algo que muy pocos pueden hacer, debido a las inclemencias del tiempo. Elegimos fines de marzo como fecha de vacaciones, ya que la temporada de lluvia empieza a mermar, y con ello nuestra ilusión de disfrutar de la cuna del cóndor se hacía más factible.

Al tercer día en Tilcara, decidimos que ya era hora de comprar nuestros tickets a Iruya, y así lo hicimos. Volvimos a nuestra cabaña contentas de partir al otro día, y nos dirigimos a la recepción de Malka a contarle la novedad a "papá" Juan, de ahora en adelante, nuestro anfitrión en Tilcara. Juan nos dijo: "chicas, estén atentas, porque esta por llover en Tilcara, y si esta noche llueve, o mañana amanece lloviendo, no les recomiendo que salgan. El río crece, y no van a poder volver".

Haciendo caso del consejo de las palabras de Juan, no pegamos un ojo en toda la noche, ansiosas y rogando que no llueva.

Nos levantamos a las 6 AM, para tomar nuestro desayuno y vimos que no había rastros de la "llovizna" de la noche anterior. Cargamos nuestras mochilas y emprendimos caminata a la terminal.

Demás esta decir que el viaje fue asombroso. Pasando por Humahuaca, hasta llegar a Itúrbe, más cerros de 7 colores (el de Purmamárca es el más notable, pero convengamos que hay miles parecidos), todo parecía relativamente conocido.Fue impresionante empezar a recorrer ese camino mano única que nos llevaría al Abra del Cóndor, a 4100 mts. SNM. Desde allí pudimos visualizar El Nevado. Impresionante. No logro sacarme esa palabra de la boca.Luego empezamos a meternos entre más cerros, descendiendo, y apareció el sol. No puedo creer ver paisaje tan parecido a Cuzco.De repente apareció ante nosotros. La mítica capilla de cúpula azul, que tanto había visto en las fotos de otros, en esta página se abría paso ante mí.Descendimos del micro y nos vimos mareadas entre las diferentes ofertas de “casas de familia” que nos ofrecían su hospedaje. Elegimos la casa de Don Celestino, muy humilde pero limpio y confortable. Dejamos nuestras mochilas y salimos a recorrer el pueblo, a sacar fotos y a darnos un atracón de comida casera en “El Comedor de Tina”.Nuestra misión era dormir una noche en Iruya, para al día siguiente tomar el micro de las 6Am (que llega a la plaza la noche anterior para salir a huahuaza al día siguiente), para poder empalmar en Humahuaca un micro que nos llevara a La Quiaca de “shopping”. Ya a primeras horas de la tarde, a eso de las 16:00, cuando no había posibilidad de retorno (el micro que nos dejó a las 11:00 regresaba a Humahuaca a las 15:00), empezamos a ver las primeras nubes negras.No nos preocupamos, porque de todas formas queríamos quedarnos, y de no poder salir a las 6:00, podríamos irnos a las 15:00 y dejar La Quiaca para otro momento. Siempre y cuando el sábado pudiéramos tomar nuestro vuelo desde Salta a Bs.As.Alrededor de las 20:00 hs. escuchamos que la montaña se partía. Era el primer trueno de una tormenta tremenda que se desato. Un poco asustadas, pero todavía esperanzadas, decidimos mojarnos un poco y salir a cenar.

Comimos en un restaurante llamado Los Alcausales, atendido por el autodenominado Duende de Iruya.Cuando paro de llover, y ya con la pancita contentas, decidimos junto con una pareja de Núñez, salir a caminar la noche de Iruya. Ni un alma se veía, solo nosotros 5 y algún que otro gato con la misma inquietud que nosotros.Al día siguiente, sin haber madrugado, salimos las tres cuesta arriba, a tomar nuestro suculento desayuno en la Hostería Iruya. Tomamos sol, y alrededor de las 12 del medio día, decidimos bajar al pueblo para comprar nuestro ticket para las 15:00 hs. Y aquí nos desayunamos de la buena “no creo que llegue el micro señorita, porque llovió mucho anoche, y el camino esta cortado pasando ahinomasito Iturbe. Van a tener que caminar 3 kmts. Si es que logra pasar el micro. Hasta el túnel van a tener que caminar.”Sin más que poder hacer, almorzamos algo raudamente y nos dispusimos, junto a otro grupo de personas en nuestra misma situación a caminar hasta el túnel. Demás está decir, que los 3 kmts. de Iruya, no equivalen a 30 cuadras de Buenos Aires…

Tuvimos que subir y bajar por el sendero, trepar caminitos de cornisa, cruzar el río con agua hasta la rodilla y demás, para que cuando llegáramos al túnel nos dijeran, el micro no va a llegar.De ahí en más, nos ganó el mal humor. Emprendimos retirada hacia el pueblo nuevamente. Otra vez senderos, río, cornisas.Esa noche también llovió, pero acordamos salir desde la plaza, a las 5.30 AM en camioneta a Humahuaca. Al llegar a la plaza, a las 5.30, nos cae la novedad, de que debido a la lluvia, el conductor había cruzado la camioneta la noche anterior, para no correr riesgos, y teníamos que caminar nuevamente 3 kmts. Sin otra opción más que hacer, entregadas casi, empezamos a caminar. Guiados por dos collas, que no paraban a no ser que le pidiéramos, nuevamente cerro, río, cornisas, con el agregado de la luz de la luna guiando nuestros pasos.

Era una sensación ambigua: emoción de la enormidad que veía y sentía, y miedo, generado justamente por esa enormidad, y no saber dónde estaba pisando.Demás esta decirles que el viaje de regreso a Humahuaca no fue de lo más placentero, subiendo y bajando por una montaña rusa de ripio, apilados con nuestras mochilas, cansados, con frío. Pero nada importaba, nos sentíamos a salvo volviendo a la civilización.Hoy nos reímos de esta anécdota, y la saboreamos cada vez que vemos las fotos. Porque a pesar de todo, podemos decir que cumplimos nuestro sueño, conocimos Iruya, y tuvimos nuestra cuota de aventura, cosa que estas tres chicas porteñas no esperaban para nada.

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Últimos comentarios

henuga dice:
jajaja definitivamente esas anécdotas dan risa después de haberlas vivido, porque al fin y al cabo son parte de estas aventuras que uno emprende... además no todo es fácil y siempre exisistirán obstáculos pero lo más satisfactorio es poder superarlos y lo mas hermoso es que lograste cumplir tu sueño!!!!
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OnTheRoad dice:
Obvio, juro que en el momento no me reí! Que dije mis proximas vacaciones son en Brasil, donde solo tenga que decidir si Caipirina o Caipiroska... pero ya estoy planeando el ascenso a MachuPichu...
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