Mochileando por Perú. Por tierra, agua y aire

Escribe: netoz
Volando por poco más de una hora, viajando en carretera por más de medio día y navegando en barco por un par de días, como sea que se avance hay que conocer Perú, .

 

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Rumbo a Iquitos en barco

Iquitos, Perú — jueves, 7 de abril de 2011

Rumbo a Moyobamba.

Eran ya las 2 de la tarde y llagaba el momento de partir de Chachapoyas rumbo a Moyobamba, pero no se puede ir directo, hay que viajar a Pedro Ruiz, una hora y un poco más, la combi que hay que tomar tiene su paradero muy cerca del mercado de Chachapoyas y el costo es de 10 soles, los carros salen en cuanto se llenen, y aproximadamente su horario es de 7 am a 6 pm según el letrero del lugar.Al chofer le pesaba el pie, cortaba las curvas de una forma kamikaze a toda velocidad,  tocando el claxon a todo mundo, hasta a los animales, nunca entendí el motivo.

Llegando a Pedro Ruiz la espera se hizo larga para poder salir a Moyobamba, esperando a que llegara la combi que nos llevaría. El viaje dura unas horas, y es un poco cansado, no hay mucho espacio dentro del auto como para poder estirar los pies. Pero si el trayecto de Chachapoyas a Pedro Ruiz fue intenso, rumbo a Moyobamba fue peor, ya que una de las chicas argentinas  le pidió amablemente al chofer que bajara el volumen de la música ya que  ella viajaba hasta atrás, justo donde estaba la bocina del auto y no aguantaría todo el viaje, pero el conductor se enojó y apagó la música mientras refunfuñaba, por lo que lo único que escuchábamos durante el trayecto era el chirriar de las llantas en cada curva tomada a gran velocidad. Pero todo se olvida cuando se observa por la ventanilla, pues el paisaje no tiene comparación, mucha vegetación tropical.

La llegada a Moyobamba fue en la noche, así que había que buscar un lugar donde quedarse, por lo que cerca de la plaza central había un hostal que su habitación la daba en 15 soles, con tv. Moyobamba es reconocida por sus orquídeas,  hace mucho calor, por lo que pasamos gran parte de la noche sentados en una banca justo en la plaza. 

Al día siguiente fuimos a unas pozas con aguas termales, el lugar se llama San Mateo, la entrada cuesta 1.50 soles, muy barato y es un sitio muy bonito. Pero nos habían dicho que había muchísima gente, por lo que había que llegar muy temprano y entonces despertamos 6:30 am, y buscamos el paradero de taxis que van para allá, pero como era muy temprano mandaron a llamar al taxista a su casa, y el señor muy amable nos llevó, durante el trayecto nos dijo que hay gente que va a las aguas termales corriendo, y era verdad, a nuestro lado pasábamos gente que suele hacer ejercicio echándose una buena trotada.

El taxista esperó mientras duraba la relajante visita a esas aguas de más de 40°C, para después ir a conocer un mirador y posteriormente el traslado fue a un pequeño orquideario donde uno puede ver unas plantas bien extrañas pero increíbles. En Moyobamba la estadía fue corta, pero se disfrutó, sobretodo sus jugos de naranja a 1 sol. Había que partir a Tarapoto, pero sería una escala muy corta, ya que había que comprar el boleto de avión de regreso a Lima, pero saliendo desde Iquitos, y como la cercanía con la fecha de vuelo era corta, el costo del boleto de avión no fue nada barato.

En Tarapoto el calor es muy intenso, me hubiera gustado conocer la ciudad y sus alrededores , pero sólo alcanzó para buscar donde cambiar dólares por soles,  justo a unos pasos de la plaza de armas e ir a comprar el boleto de avión de regreso a Lima, ya que yo tenía que viajar de regreso a México muy pronto.

Rumbo a Yurimaguas

La siguiente parada era Yurimaguas, la idea era llegar al puerto y viajar el mismo día rumbo Iquitos. El trayecto desde Tarapoto o ya sea desde Pedro Ruiz rumbo a Yurimaguas yo recomiendo que se haga de día, ya que uno se da cuenta que está en la selva, increíbles paisajes, hay algunas casas al lado de la carretera y gente que gusta de jugar voleibol, lamentablemente hay zonas donde no parece como si uno estuviera en zona de selva ya que hay partes sin árboles, producto de tala para tener espacio para la agricultura, ganadería o simplemente aprovechar la madera.  

La llegada a Yurimaguas fue un tanto desconcertante, porque cuando la combi llegó a su paradero un mar de gente se abalanza sobre el auto, y es que muchos te ofrecen sus servicios de taxi, o sobre venta de pasajes para el barco a Iquitos, o tours a la selva, así que puede ser un poco asfixiante, hay que escapar. Tomamos una mototaxi rumbo al puerto, pero por la hora ya no había barco, había que ir a preguntar a la oficina de la empresa Eduardo pero no nos dieron información, ya que no es como los autobuses, no se tiene una hora de salida exacta. Lo único que nos decían que posiblemente al día siguiente no hubiera barco, ya que había huelga, por lo que nos teníamos que quedar en Yurimaguas dos días.

Partimos a buscar donde quedarnos a dormir, recomiendo el Hostal Carlitos, queda en una plaza que no es la de armas, aunque parecía que era la principal ya que tiene más vida,  caminando llega uno al puerto, también cerca hay un mini súper, internet, y un local para tomarse una cerveza. Una habitación sencilla que la transformaron en doble cobraron 25 soles.

El calor en Yurimaguas es intenso, hay muchas mototaxis, y la lluvia es refrescante, pero cuando se quita se ondea el panorama cuando el agua se evapora del suelo y hace mucho más calor.

La ventaja de no haber zarpado justo cuando llegamos era,  de que había tiempo para comprar la hamaca para el barco, ya que ahí es donde se dormiría, así como un tupperware y algún cubierto ya que en el barco sirven la comida pero no dan platos.En el mercado uno puede encontrar todo tipo de hamacas, desde las que son tipo red y son económicas, 10, 15 soles, pero no recomiendo ya que tienes que ser consciente de que será tu cama por dos noches, hay otras de tela de 25 soles, que echando rebaja con los vendedores te bajan a 23 soles pero tienes que comprar cuerda para amarrar la hamaca por lo que al final todo te puede salir como en 25 soles, aunque hay hamacas mucho más caras de 40, 60 soles, también en el puerto y barco venden pero yo creo que puede ser caro.

En la ciudad conocimos a un líder  indígena, muy comprometido con su gente, muy amable e inclusive ha dado pláticas en España y otros países de América, nos llevó a un mercadito  más perteneciente al pueblo, donde se vende de todo, desde todo tipo de frutas y verduras, hasta tortugas y pequeños monos, fue grato conocer cómo se vive en el lugar. Para el siguiente día había que ir al barco para ir pagando  los pasajes, aunque el viaje sería un día después todavía,  nos decían que sólo en el barco se venden y uno podía quedarse a dormir en el barco desde esa misma noche, hay algunos que lo hacen.

El costo del viaje es de 80 soles hasta Iquitos, navegando tres días, en realidad son como dos días y medio continuos, pero si se cuentan  los días abarcados son tres, pero uno se puede ahorrar 8 horas si se baja en Nauta, y de ahí tomar un auto para Iquitos y en hora y media se llega. Pero si uno paga su boleto del barco a Nauta cuesta 70 soles.

En Yurimaguas yo recomiendo unos jugos que se llaman combinados, tienen como 7 frutas que no las menciono porque se me olvidan algunas, pero es delicioso, además cuesta un sol, es realmente barato, yo compré un montón de esos jugos  y si es posible compren frutas exóticas, que valga la pena el viaje. Como no había mucho por hacer en Yurimaguas, más que esperar la salida al día siguiente del barco, caminé por las calles y vi que había un par de peluquerías y me metí a a una de ellas para que me dieran una despuntada de pelo pero el cuate que atendía sabe que no se puede andar melenudo con tanto calor por lo que no hizo caso a mis indicaciones exactas y me trasquiló por 4 soles.

La expectativa era inmensa, saber cómo sería el viaje en barco, la comida, los colegas de viaje, el río, la selva, pero la espera era desesperante, uno tiene que esperar a que sea cargado el barco, con todo lo que se te pueda ocurrir, desde comida hasta animales sin obviar unas motos.La travesía vale la pena, se disfruta a lo grande, uno viaja por el río Marañón disfrutando de la vista, el sol rebelde te escuece  la piel, pero el barco va con la corriente entonces  el viento es realmente refrescante.

El barco en el que viajé era el Eduardo II, tiene dos niveles para pasajeros, pero yo recomiendo el  nivel superior, es más amplio, es al aire libre, mejor vista, normalmente ves más turistas, ya que en el nivel más abajo se siente como estar en una lata de sardina, hay demasiada gente y por ahí todos tienen que pasar para usar el baño y para cuando hay que ir por la comida, yo no entendía porque ese nivel es el primero que se llenaba, hasta que en la noche lo descubrí, ya que desciende la temperatura, hay mucho viento, y yo como estaba justo donde golpeaba todo el aire me costó trabajo dormir, no tenía ropa gruesa con que cubrirme, sólo me quedó usar mi toalla como para cubrirme, había quienes sobre su hamaca se metían en sus bolsas de dormir, pero en fin, el viaje es alucinante. Por esperar dos días más la salida del barco, fueron dos días menos en Iquitos, por lo que habíamos decidido bajar en Nauta, eran las 4 de la mañana cuando llegamos a ese lugar, muchísima gente baja, no parecía que fuera de madrugada, lamentablemente ya no pude concluir todo el viaje en barco. Al bajar en Nauta se puede tomar una moto taxi que te lleva a los paraderos de autos que van rumbo a Iquitos, y de ese lugar el viaje costó 15 soles.

Iquitos fugaz
.

No dio mucho tiempo de estar en Iquitos, solo medio día, lo suficiente para conocer la casa Eiffel, pasear por el malecón, comprar unos recuerditos, y tratar de no marearse con tanta moto, para luego visitar el mercado de Belén, donde por un sol me tomé una buena jarra de agua de una fruta llamada aguaje, la señora de las aguas me recomendaba por donde no ir en la zona de Belén ya que ciertas partes es peligroso, de ahí tenía dos opciones, ir a la reserva de manatíes o al zoológico, ambos quedaban cerca del aeropuerto, pero por la hora fui a la reserva, tomé una combi desde Belén, la señora le dijo a su hija que me encaminará a la parada, y en poco tiempo iba rumbo a la reserva,  la entrada es gratuita, dicen que atienden hasta la 1pm, te explican brevemente sobre lo que en ese lugar se hace y puedes dar de comer y acariciar a los manatíes, una experiencia única, lo recomiendo.Saliendo sólo quedaba ir directo al aeropuerto, por lo que agarré otro transporte local y por un sol me dejó justo a un lado del aeropuerto de Iquitos.

Lamentablemente  ya no pude entrar a la reserva Pacaya Samiria para tener una experiencia completa, pero es el pretexto para pronto volver pero buscando otra ruta.
El regreso a Lima fue sorprendente, ya que uno ve desde los aires la parte selvática de Perú recordando los documentales o películas, y el trayecto que uno hizo en 2 semanas se acabó en poco más de una hora para posteriormente retornar a México.  

Impresiones finales.

Fue una grata travesía, se omiten tantas cosas para no hacer el escrito tan largo, uno conoce mucha gente viajando, que a uno no le dan ganas de descansar la mochila. Agradezco enormemente a este sitio de viajeros y a los protagonistas que la nutren, obtuve grandes datos antes de viajar e inclusive fui a lugares que no tenía pensado  pero que los vi en algún relato, foro o álbum.


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