Amazonas 2012

Escribe: ALEJAMAR
El Amazonas es uno de esos lugares que uno no se puede morir sin visitar. Su simpleza y majestuosidad, la hermosura de sus paisajes, los inolvidables atardeceres que vi, el cielo más estrellado que había visto en la vida y la hermosa gente que conocí, hicieron que este viaje fuese uno de los mejores que haya hecho en mi vida

 

   Enviar a un amigo   

 
1 2 3 4 Capítulo 6 8 9

Llegando a Iquitos

Iquitos, Perú — sábado, 1 de septiembre de 2012

El día del viaje fue agotador pues la lancha rápida es pequeña y se deben soportar las 11 horas sentado. La comida estuvo bien, nos dieron desayuno y almuerzo y en el momento me pareció muy normal el viaje por el río, sí, claro, es hermoso ver las pequeñas malocas que se van encontrando en el trayecto, la majestuosidad del río, etc, pero lo que se vive en el bote lento es único. El bote rápido hace cerca de 3 o 4 paradas en diferentes pueblos pequeños rivereños, lo cual hace que el viaje sea más llevable pues el lento para más de 10 veces.  

Cuando íbamos llegando a Iquitos un hermoso arcoíris nos recibió. El bote llega a un lugar que le llaman el “huequito” y es un tanto estresante porque hay mucha gente esperando y ofreciendo transporte, hotel, etc. El proceso de bajar las maletas de la lancha puede resultar peligroso, a varias personas les escuché decir que les habían robado el equipaje. Con el viajero con el que había salido de Leticia nos colaboramos y nada desafortunado pasó. 

Tomamos un mototaxi para mi hostal y él para el hotel que había reservado hacía varios días. Resultó que el hostal que había visto por internet tenía sólo cupo por esa noche, muy amablemente el otro viajero me permitió ir al hotel de él para conectarme y buscar un nuevo lugar. Encontré un hostal llamado “camiri” que es flotante, tiene una muy buena vibra y es económico. Me costó 20 soles cada noche y si quería que me incluyeran el desayuno eran 25. Otro viajero que había salido de Leticia el día anterior me había dicho que se iba a hospedar allí, así que pensé encontrarlo pero esa noche él había decidido ir a hacer el ritual del “yahe” y no estaba allí. 

En este lugar hay dormitorios femeninos y masculinos por separado. En mi dormitorio eran 6 camas, pero cuando llegué yo era la única mujer. Descargué mis maletas, me bañé (después de 11 horas de viaje por el río, se imaginarán el estado deplorable en el que me encontraba) y pasé por mi amigo a su hotel para ir a comer. 

Cuando regresé había una chica en mi habitación canadiense, así que nos saludamos y hablamos un rato del Amazonas y de toda la experiencia, pues las dos veníamos solas. Luego nos acostamos a dormir y a eso de las 12 o 1 de la mañana un tipo entró a la habitación, más exactamente a la cama de ella. Ella comenzó a decirle que no, que la dejara en paz, que se fuera y el tipo seguía insistiendo. En ese momento, yo me desperté y quedé estupefacta por lo que estaba pasando. Lo único que se me ocurrió fue hacer ruido, levantarme y encender la luz. El tipo me miró fijamente a los ojos, yo mantuve la mirada y se fue. 10 minutos después lo escuchamos teniendo sexo en la habitación de al lado y oíamos a la chica describiendo todo lo que estaban haciendo. Nuestra habitación se movía de un lado al otro, como es una casa flotante y de madera, los movimientos bruscos se sienten. La chica y yo hablamos un momento mientras ella se tranquilizó y luego comenzamos a reírnos de los gritos de la chica, que por cierto eran en inglés. Después decidimos ponerle seguro a la puerta sin respetar eso de que como es dormitorio uno no debe y colocamos una mesa para que la puerta no fuera forzada. A la mañana siguiente pagué por la noche anterior, armé mi maleta y me fui a buscar otro lugar. Encontré un lugar por 18 soles cerca a la plaza de armas, mucho más limpio, cómodo y seguro. Así que allí pasé el resto de mis noches.


Publicado
Modificado
Leído 1250 veces

    Enviar a un amigo

1 2 3 4 Capítulo 6 8 9
 
 


Capítulos de este diario