Diarios de viaje > Perú, América del Sur
Lima- Selva amazónica
Escribe: Carloscr
Mi primer viaje en solitario a un país extranjero. Demasiadas dudas al momento de cargar mi pesada mochila, pero las experiencias vividas fueron tan buenas que apenas me alcanzaron en mi equipaje de vuelta.
Iquitos y el Relato de un Naúfrago
Iquitos, Perú — martes, 25 de mayo de 2010
Llegando a la ciudad y después de reportarme ante el mundo, fui a conseguir alojamiento al mismo hostal en el que estuve, pero estaba tan ocupado que me mandaron a la otra “sucursal” (La Casa de Samantha II), ubicada unas 3 cuadras más alejada del centro.
Datos:
La Casa de Samantha II
Precio: 15 soles por pieza
Comentario: A pesar de que está más lejos del centro, me pareció más limpio, más espacioso y más barato que el hostal principal. Sólo compartí la pieza un par de noches. Mención aparte la señora de la casa, que era muy simpática.
Al día siguiente me levanté para conocer los principales atractivos de la ciudad, como la casa de fierro de Eiffel, algunas construcciones de la época cauchera, el malecón y la biblioteca amazónica, en la cual estuve toda la tarde leyendo acerca de temas relacionados exclusivamente a Iquitos y que solo ahí se pueden encontrar (etnografía, flora, fauna, etc). La biblioteca es totalmente gratuita y muy interesante.
Llegando la noche me dieron ganas de comer algo, así que me comí el tradicional tacacho con cecina.
Al día siguiente me levanté temprano para conseguir información en iPerú, por lo que me tincó ir a Quistococha, así que esperé el autobús al frente de la Plaza de Armas. Me llamó la atención que muchas personas se me acercaban a ofrecerme guiado a lugares que muchas veces no lo requerían (ya que es bastante sencillo llegar o comprender los destinos) e incluso algunos me ofrecían llevarme en medios de transportes más caros que el precio real.
Quistococha:
El medio más barato es un autobús que pasa por la plaza de armas a 1 sol. Queda en plena carretera Iquitos-Nauta.
La entrada cuesta 3 soles. Muy módico para lo que ofrece: un zoo con las especies endémicas y autóctonas del amazonas, una playa de arenas blancas y una especie de jardín botánico. Muy bonito el lugar. Eventualmente se puede conseguir un guía a la entrada, pero yo no lo encontré necesario. A la salida puedes comer unas parrilladas de cocodrilo o pirañas, aunque a mí me dio cosa comerlos =S.
A 3 kilómetros más hacia Iquitos por la carretera (después de caminar con toda el hambre, sed y calor) está un centro encargado del rescate de manatíes. La entrada es gratuita y se puede dar leche a los manatíes pequeños y huérfanos. Me pareció muy interesante la actividad que realizan los biólogos y el resto de las personas que trabajan en el lugar.
Cuando volví al hostal, la señora me preguntó si es que a mí me importaba compartir la pieza con unos muchachos que habían sufrido un percance, a lo cual respondí que no tenía problema. No tenía idea CUÁL era ese percance hasta que llegó a mi pieza Riccardo, un joven italiano de unos 26 años que estudiaba en Perú y quería juntarse con sus amigos en Leticia, Colombia (a unos 3 días de Iquitos en barco colectivo y a 12 horas en lancha rápida, el doble de caro que la primera). Él me contó que el humilde barco colectivo donde iba él y unos alemanes, con el doble de la capacidad máxima permitida, se dio vuelta a 3 horas río abajo de Iquitos por el Amazonas en plena madrugada. Murió mucha gente ahogada y la que sobrevivió perdió todo su equipaje como es obvio. “Camila” (el nombre de la embarcación) llevaba cocaína y petróleo de contrabando, según lo que me dijo Riccardo... y se notaba, ya que lo único que alcanzó a rescatar (un bolso de mano, una cámara fotográfica y el pasaporte) estaba absolutamente pasado a petróleo. Al día siguiente este amigo era una celebridad, ya que como salió en la televisión y en los diarios (no sólo locales, ya que en mi casa vieron la noticia y se preocuparon por mí), todo Iquitos se conmovió con la tragedia, transportándolo, dándole la comida y alojamiento gratis.
Después de que Riccardo consiguió los pasajes a Leticia a mitad de precio en lancha rápida, yo le pasé algo de dinero y ropa para que continuara su viaje y él a cambio me regaló su gorro favorito, pasado a petróleo por lo demás, pero un trofeo al fin y al cabo.
Al día siguiente recorrí el famoso mercado de Belén por la mañana. Me pareció muy llamativo, ya que se puede encontrar de todo: plantas medicinales, comida, licores afrodisiacos, animales de la selva vivos y muertos, muuucho pescado, tabaco, ayahuasca, CDs y DVDs, ropa, etc. No me pareció tan peligroso como me lo pintaron, aunque lo encontré bastante descuidado (habían lugares donde los buitres hacían de las suyas con los despojos, igual que como si estuviésemos en el Parque Kruger).
Una vez que volví al centro me fui a dar un gustito a un restaurant top: se trataba de El Nuevo Mesón, en donde por 25 soles me serví un paiche (el pez más grande del amazonas) con yuca frita, palmito y salsas varias. El precio valió la pena absolutamente.
Después de almuerzo agarré un bus y fui al puerto de Bellavista Nanay con el fin de recorrer la feria y navegar por el gran Río Amazonas, aprovechando la puesta de sol. Ahí hay un punto donde se une un brazo del río de color negro con otro de color café, similar a lo que ocurre en Manaos, pero a menor escala.
Por la noche fui a la discoteque NOA, invitado cordialmente por unos coleguitas de la Universidad de la Amazonía Peruana que estaban celebrando el aniversario de nuestra carrera. Ahí pude darme cuenta que los “charapas” (como se les conoce a la gente de la selva) son muy candentes en la pista de baile.
Al otro día fui al museo de Iquitos, en donde hay réplicas a escala real de cada grupo étnico que habita la selva (la entrada es voluntaria) y a comprar artesanías y recuerdos varios al Mercado Anaconda.
Después fui a almorzar al Antojito’s (8 soles un plato + sopa+jugo) en el centro y volví al hostal. Dentro de las cosas que admiré de Iquitos es su tranquilidad. Da gusto como la gente se sienta afuera de su casa a leer el diario o a compartir con las demás personas, lejos de la frialdad que uno está acostumbrado a presenciar en la Gran Ciudad. Destaca la alegría de las personas y los juegos de los niños, cosa que uno no veía desde antes que aparecieran a gran escala los juegos de video y el computador.
En mi último día en Iquitos tomé un autobús en calle Putumayo hacia el aeropuerto y esperé el avión con destino a Lima.
Como conclusión general, me pareció que Iquitos tiene un potencial turístico enorme, aunque merece un poco más de dedicación por parte de las autoridades para este fin, pudiéndose mejorar aspectos como el ruido de la ciudad y una mejor conservación de esta urbe.
Tips:
Toda la información neutra en cuanto costos de atractivos turísticos, restaurantes, transportes y tours con personas acreditadas, capacitadas y empadronadas al interior de la selva están en las oficinas de iPerú
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Publicado el 3/sep/2010, 01.53 |
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Últimos comentarios
ozieluko dice:
muy buen diario de viaje, justo lo que estaba buscando
Publicado el 3/sep/2010, 03.33
Carloscr dice:
Muchas gracias por tu comentario !
Publicado el 4/sep/2010, 00.04
Omar-cubillas-rodriguez dice:
Muchas gracias por el relato me es de mucha utilidad...
Una única pregunta ... La Casa de Samantha II como a cuanto tiempo queda del centro de la ciudad y cuanto me costaría llegar allí...es muy alejado ?
Muchas gracias de antemano por responder mi duda.
Publicado el 16/feb/2011, 02.51
Carloscr dice:
Hola:
Ese hostal queda como a 15 minutos del centro (caminando) y a mí me costó 15 soles la noche. Buen precio, considerando que era bastante tranquilo y cómodo.
Saludos
Publicado el 23/feb/2011, 19.23
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Capítulos de este diario
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1
Lima como en casa
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2
Internado en la selva!
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3
Iquitos y el Relato de un Naúfrago
-
4
El regreso a Lima
En Iquitos...
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