2010, una odisea en Sudamérica

Escribe: Syd
Argentina, Paraguay, Bolivia, Peru, Colombia... Todo en 39 días. Hoy podría ser un día cualquiera, pero no lo es. Uno de esos días en que madrugas y haces cosas q sueles hacer todos los días, tales como trabajar, pasear por los mismos lugares, ver a las mismas personas, comer las mismas cosas, beber las mismas bebidas e ir a los mismos retretes. Definitivamente hoy no es uno de esos días.

 

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Iquitos-Leticia

Iquitos, Perú — miércoles, 15 de diciembre de 2010

4:30 de la mañana. Suena el despertador. Me pongo en marcha con calma apresurada, lo suficiente para vestirme, calzarme las mochilas, salir a la calle, y caminar en dirección de "el huequito". Así lo llaman ellos. Por el camino hay vida. Por un lado, los mototaxis no cesan en su empeño de aguijonear, y por otro, todo un mercado de bananas y otros productos apogea a estas horas. Tras una no corta caminata llego al huequito. 5 de la mañana. Aún no ha llegado el Golfinho III, pero estoy en el sitio adecuado. Tras una breve espera, este arriba. Se lleva a cabo entonces un breve control policial. A todos les están registrando todas sus cosas. A mí, sorprendentemente, no. Los gringos somos bien recibidos. Así que embarco con mis hojas de coca y me desayuno unas cuantas. Entre tanto, un abanico multicolor de productos desfila ante los pasajeros de la mano de sus esperanzados madrugadores comerciantes. Unas manos son veteranas y curtidas, y otras son pequeñas y delicadas, pero no las hay inocentes. Y tras el desfile, comienza el Golfinho a cobrar vida. Rugen sus motores, cual puma andino, y cabalga. Cabalga por el Amazonas como si fuera su pareja de baile dejando tras de sí la estela de una estrella fugaz. Estoy recorriendo la arteria principal del pulmón del mundo. Aves gigantes nos acechan, y el amanecer es espectacular.
     Tras unas cuantas horas de propulsión a chorro, el Golfinho III llegó a Santa Rosa, fin del trayecto. Atrás quedaron kilómetros y kilómetros de agua lisa y turbia, núcleos poblados de gentes sin prisa, casas flotantes y buques de muchas clases.
     Santa Rosa viene a ser un enclave estratégico en pleno cruce de fronteras con Brasil o Colombia. Apuesto a que el gobierno peruano a puesto pasta para poblar este lugar. Aún así, es el más pobre que he visto. Las casas de madera se levantan varios centímetros del suelo para evitar insectos y animales. Los niños se revuelcan en el barro y los hombres en campos de fútbol encharcados. Los tranquilos descansan en hamacas y los misioneros evangelizan. Las mujeres se reúnen en grupo y otras recogen frutos de los árboles. Otros intentan sacar unas monedas por hacerte cruzar la frontera. Dicho así, no suena tan mal, pero creedme, no hay mucho más.
     Tras caminar uno o dos kilómetros para evitar pagar por llegar al lugar, llego a Migraciones, lugar donde te sellan el pasaporte. Si conservaste lo que te dieron al entrar en Perú, la tarjeta andina, mucho mejor. Es de noche. Me dirijo al muelle. Cómo no, los transportistas ya me están acosando, en Perú siempre pasa. Me subo a un bote de estrechez extrema y longitud excesiva haciendo equilibrios contenidos para evitar un chapuzón indeseable con equipaje. Un experimentado jinete me lleva a lomos de este caballo de madera a cruzar a lo ancho el río de los ríos. Cinco soles es poco por vivir esto.
La alegría se nota en las calles.
Ya estoy en Colombia.


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Últimos comentarios

sebasviajero dice:

Estoy a dias de arrancar un viaje similiar y la exquisita forma en la que narras tu aventura, me ha trasladado magicamente y siento que ya comenzo mi travesia.-
Saludos desde Argentina.
Sebastián!

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Syd dice:

Mucha suerte en tu viaje! Y que aprendas mucho!
Un abrazo y feliz navidad

Publicado

laguer dice:

he leido completo tu diario... muy bueno! me gusta la forma que tienes para relatar las experiencias vividas
saludos desde Chile

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JoseMMorales dice:

En Iquitos hay mucha vida, y muchas cosas interesantes que hacer, yo he estado dos veces, y me he internado en las profundidades de la selva. Tambien he visitado la reserva Samiria Pacaya, un sitio tan interesante como las cataratas del rio Iguazú, este es distito,selva inundada.

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