Después del correspondiente desayuno y despedirnos muy cariñosamente de la Sra. Por su encanto, salimos para
BALMORAL, paramos en las destilerías de
Glenfiddich, compramos algunos regalos y nos dirigimos a ver el
Castillo de la Reina Isabel II de Balmoral, por fuera es muy bonito y espectacular, tiene grandes praderas muy verdes, jardines, etc. por dentro no dejan verlo, es una estafa, sólo una habitación con los trajes y trofeos de caza expuestos al público, que está expresamente preparada para el turismo, vale 5 libras la entrada.
Nuestra sorpresa fue cuando salíamos, vimos unas cuántas personas revoloteando con las cámaras en las manos y cogiendo posición, muchos guardias y vigilancia con perros, preguntamos por curiosidad y nos dijeron que venía "The Queen".
Pensábamos irnos a comer y volver a las 15,30 h, hora prevista para su llegada, pero no había ningún establecimiento para comer en mucha distancia y decidimos que tal fausto acontecimiento sería único y merecía la pena quedarnos sin comer por el momento.
Vimos a Isabel tan cerca que nos parecía haberlo soñado, nada menos que en
ESCOCIA, quién nos lo iba a decir, los pelos se nos pusieron de punta, cuando desde el Castillo hacia la puerta de entrada, donde la hicieron los honores, se empezaron a oír a los gaiteros, seguida de la guardia real, hasta que llegaron a la puerta, se colocaron hasta que llegó la Reina, venía en un Roll-Royce, pasó a tan sólo 2 ó 3 metros de distancia y se bajó del coche a pasar revista a las tropas.
¡¡Impresionante!! el momento y las gaitas, el silencio de la gente (menos nosotros, ¡¡no me funciona la máquina!!, psss psss, repetía la gente), creó que ese momento no se nos olvidará en la vida, y ha quedado grabado en la cámara.
Cuando se marchó la gente no es como aquí en España, allí nadie aplaudió a su reina, aquí le hubiésemos dejado los oídos sordos, son una gente muy pero que muy rara, aunque la gente escocesa, a la hora de preguntar y facilitarnos alguna información ha sido muy amable con nosotros, pero se ve que para estas cosas son mas secos.
Seguimos nuestro camino hacia
INVERNES, encantadora y preciosa ciudad (me recuerda a
LUCERNA en
SUIZA) con el
rio Ness cruzando por el centro de la ciudad, nos acercamos a ver la Catedral (me recuerda a
Notre Dame de París) se oye a lo lejos unos gaiteros, corremos hacia donde se oye la música, a duras penas distinguimos unos gaiteros que se alejaban, preguntamos, es un festival (
Tatoo, como un espectáculo militar) estaba terminando, mañana iremos a verlo, es el último día. Nos dirigimos a
BEAULY para alojarnos, está un poco retirado de la ciudad, a unos cuántos kilómetros. La habitación nos costó 18 Libras p.p.