Domingo 28
Madrugamos mucho para poder contratar servicios turísticos en la zona, son las 6,45 de la mañana y estamos en la calle después de ver opciones, los únicos organizados y con salida garantizada para el día siguiente son World Of Greenland, porque lo demás es fallido.
Entre tanto vemos a los más trasnochadores que vienen de empinar el codo hasta no tenerse en pie casi. El alcohol es un mal que afecta a esta sociedad con pocas opciones de diversión, aunque también veremos a gentes deportistas corriendo.
Por otro lado nosotros nos iremos a hacer un trekk por la zona de Sersermiut, antigua localización inuit y pasearemos por el costado derecho del fiordo por el que baja el glaciar Kangia.
El mar está lleno de hielo y todo tan gris y cubierto que a veces se confunde cielo, hielo y mar. Los colores ya marcan el otoño en esta parte del mundo, hace algo de frio, llueve y andamos por un semisendero marcado con trazos azules para ir ganando diferentes vistas, pasar por una zona lacustre, y subir para después bajar una canal de piedras resbaladizas que hacen que prestemos total atención.
Llevamos alimento y termo con te caliente, nos quedamos extasiados con el paisaje al que asaeteamos con un montón de fotografías. La vegetación es escasa, aquí no hay ni arbustos, no tienen posibilidad de desarrollarse y solo hierbas y musgos algunos floridos son el tapiz de estas rocas de las mas antiguas del mundo, granitos y otros tipos de intrusivas, que dan esos relieves tan redondeados.
El paseo entre unas cosas y otras dura unas cuatro horas, ha sido circular y volvemos a Ilulissat por una zona diferente, que demuestra lo desordenado del lugar, con unas sensaciones contradictorias, de limpieza, de urbanismo en un sitio que solo tiene asfalto en una calle.
A los perros destinaré párrafo individual porque hay muchos, ya dí el censo 4500 animales, los adultos sujetos en el entorno de la población con cadenas, algunos tranquilos, otros nó, canes una tanto agresivos a veces, que pueden darte algún susto. Los jóvenes sueltos y un tanto curiosos y juguetones.
El final del recorrido pasa por una de estas zonas de perros y sin prisa pero sin pausa la atravesamos, mientras que los perros estas en su mundo.
Como no hemos dormido bien, cabreados en parte por la plantada que nos dieron, y por el madrugón que hemos tenido y el que nos espera, decidimos descansar y pasar la tarde gris, lluviosa y con pocas opciones en la habitación del hotel.
Ponemos correos electronicos, repasamos el material para el día próximo. Yo salgo a hacer unas fotos nocturnas y a unos perros que hay por el lugar que está a las afueras de Ilulissat en la carretera el aeropuerto.