Diarios de viaje > Ilha do Mel, América del Sur

Saudades de Ilha do Mel...

Escribe: mochacharme
Situada en el estado de Paranà, esta isla ofrece un lugar poco habitual y en permanente contacto con la naturaleza. "Paraìso", es una palabra griega que a la vez deriva del persa y significa "Jardìn cercado". Pienso en la isla como un jardin cercado por el rio y el mar. Donde han sabido perpetuar un espacio en estado puro. Èste no es el tìpico escenario de las postales cariocas: mar turqueza, caipirinhas, y cuerpos esculturales. Hay otro brasil, igual de digno y fascinante, pero diferente..

 

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En barco hacia Ilha do Mel

Ilha do Mel, Brasil — miércoles, 12 de enero de 2011

Puntual en mi impuntualidad, fiel a mi reloj viajero, lleguè a Ilha do Mel dos años después.
Asi es, pues lo venia planeando y postergando desde hacia algunos años. Recuerdo la FIT (Feria Internacional de Turismo) que tuvo lugar en Buenos Aires en el año 2008. Ni bien entrabas se te venia encima una gigantografìa aèrea de la isla. Para ese entonces dicho destino habia comenzado a perturbar mis sueños elèctricos. Aquel año Brasil expuso la promociòn de las playas del sur del pais. Promoviendo mayormente esta isla del estado de Paranà, como un lugar diferente, agreste y donde el viajero puede interactuar permanentemente con la naturaleza. Asi es Ilha do Mel, natural y diferente a todo lo que hayamos visto de las conocidas y turisticas playas brasileñas. 

 
 
 
Paranaguà, 12 de Enero por la mañana.
Estamos Josefina, Colo y yo, esperando el barco que nos cruzarà a Ilha do Mel. Los dias previos habian sido lluviosos y nublados, pero esa mañana dejàbamos el continente en medio de un dia con mucho sol. En nuestro barco, todo de madera rùstica, pintando con colores brillantes: amarillo, azul, rojo, algo de blanco, viajan familias enteras, todos brasileños. Sucede que Ilha do Mel es el lugar elegido para veranear o pasar los fines de semanas tanto por curitibanos (provenientes de Curitiba), como asi tambièn de otras ciudad paranaenses y otros estados del sur de brasil. En pocos minutos fuimos dejando atrás las coloridas fachadas de la ciudad portuaria de Paranaguà. Las pàtinas añejas de la zona màs vieja relucían con el sol, ciertamente la mejor vista de la ciudad se tiene desde el agua, y a unos cuantos metros. Fuimos abriendonos paso hacia el mar, a traves del Rio Itibere de color amarronado, pero que a cada metro que abanzamos se va volviendo verdoso. Los primeros tramos fluviales se empiezan a llenar de manglares, luego islotes, màs adelante algunas islas de geografia baja, màs bien plana, que minutos màs tarde dan lugar a la aparición de algunos morros de mediana altura. Las casi dos horas que se estiman de viaje se pasan volando, entre la hermosura del paisaje y las charlas con una familia de Porto Alegre constituìda por tres señoras adultas y un montòn de niños de todas las edades. Son tan simpàticos, sobre todo las niñas. Tantos años postergando un viaje poniendome como barrera el idioma, que ahora no podia creer lo tonta que fui. El idioma nunca es una barrera, ni un lìmite. Los seres humanos siempre encontramos la manera de comunicarnos. Y el diàlogo aunque pintoresco y lento en ocaciones, fluye de forma natural. Las niñas nos cuentan que en Porto Allegre hay bonitas playas. Serà cierto, o habremos entendido mal? Jaja…


Durante el viaje se disfruta del rio, por momentos toco el agua, es un placer y por momentos el barco provoca un oleaje que cada tanto nos moja enteras. Pero todavia en medio de la Baia do Paranaguà, el agua que se mezcla con la del mar siempre estarà calma. Es el mar de dentro. Cruzamos islas, muchas de ellas son vírgenes.

La Bahía de Paranaguá es la segunda màs grande de Brasil. Tiene 667 km2 de superficie, cuarenta millas de largo y veinte de ancho. Dentro de la bahía existen varias islas, entre ellas: La Cotinga, Rasa, Las Piedras, Las Palmas y Los Cobras, Superagui e Ilha do Mel entre otras. Existen a su vez siete comunidades pesqueras: Amparo, Europinha, Eufrasina, Nácar, Ponta do Ubá, San Miguel y Teixeira. Se accede a ellas por la Calle de la Playa saliendo de Paranaguá como lo hicimos nosotras. Son en total 30 las islas que componen la bahìa.
 
 

La isla de Miel se encuentra en la región central del litoral de Paraná y pertenece al Municipio de Paranaguà. Su perímetro es de 35 Km. y su área en torno es de 2.760 hectàreas. Sus construcciones históricas como la Fortaleza Nostra Senhora dos Prazares y el Farol das Conchas recuerdan el siglo XVIII. Fueron nombrados por el Patrimonio Artístico e Histórico de Paraná en 1975 con la intención de proteger y preservar la fauna y flora, así como todos los aspectos naturales, históricos, arquitectónicos y arqueológicos de la isla.

Es un patrimonio ecológico no sòlo de la costa paranaense, sinò de toda la humanidad porque la isla tiene 95% de su área hecha por ecosistemas de restinga y floresta atlántica. En marzo de 2002 fue creado el Parque Estadual de la Isla de Miel con un área de 337,84 hectàreas. Otro importante atractivo es la Gruta de Encantadas, la cual encierra muchas historias y misterios. 
 


La isla es administrada por el Instituto Ambiental do Paraná (IAP) y posee un estricto programa de manejo. No està permitida aparentemente la entrada de animales (aunque vi algunas que otras señoras con su canes). Tambièn està prohibida la entrada de vehìculos a motor. Sòlo se llega en barcos, una vez alli, sòlo se camina y se camina. Existen muchas àreas donde no està permitido el ingreso de visitantes. Posee 4 puntos turìsticos a destacar: Al norte la Fortaleza (se llega a ella caminando por la costa desde Nueva Brasilia o alquilando botes-taxis, pero son muy costosos. Nova Brasilia es uno de los dos puertos y se encuentra en la zona central como asi tambièn el Farol das Conchas. Y en el sur se localiza Encantadas, con su respectivo puerto. Segùn nos contaron en Brasilia se encuentran las casas de veraneo de los gobernantes de las ciudades paranaenses, de empresarios y gente con muy buena posición econòmica. En cambio en el sur la infraestructura es otra, como pudimos ver nosotras mismas, es en Encantadas donde se localiza la población estable de la isla, conformada por pescadores y lugareños que hoy viven del turismo.



Sobre el origen del nombre "Ilha do Mel":

Existen varias versiones. Una de ellas nace antes de la Segunda Guerra Mundial, la isla era conocida como la Ilha do Almirante Mehl (Miel en alemàn), que se dedicò al arte de la apicultura, actividad que realizaba su familia trasmitièndola de generaciòn en generaciòn.


Otra versiòn cuenta sobre marineros que vivìan en la isla durante algunas temporadas, y se dedicaban tambièn a la apicultura, produciendo tanta cantidad de miel que llegaron a exportar el producto hacia Europa. La miel fue exportada hasta los años 60 del siglo pasado, y cuenta la leyenda que quienes lo hacian contemporáneamente eran descendientes de aquellos mariñeros portugueses.


Se dice que el àgua de la isla contiene mercurio, al mezclarse èsta con el agua del ocèano surge una coloraciòn amarillenta, semejante al color de la miel. Èsta versiòn se ajusta a un paràmetro de ìndole cientìfico. Es cierto que esa coloraciòn existe, incluso en las proximidades del fuerte, èsta se vuelve màs rojiza. Pero dudo que se deba a èsto su bello nombre...


Me gusta creer en la versiòn que se remonta a los indios Carajòs, que habitaron la regiòn en tiempos precolombinos. Por aquel entonces la isla era rica en abejas productoras de miel. Al parecer la apicultura es una actividad antiquìsima, y se desarrollaba en la isla de manera artesanal mucho antes de la llegada de los colonos.

Aunque lo del Almirante Mehl cierra bastante. Tratarè en los dias que tengo por delante localizar a algún lugareño centenario que sea capàz de contarme su verdad...



A mitad de camino, reconocì la isla, situada unos kilòmetros al frente, es como si el barco hubiera salido de Paranaguà, dirigièndose siempre derecho hasta la isla. La descubro como una extensa linea verde que se dibujaba delante nuestro sobre el mar quietito. Una linea extensa, de lado a lado, en su lado izquierdo diviso una elevación tambièn verde, sobre ella el faro, diminuto y blanco, se mimetiza con el color algo plomizo que ha ido tomando el cielo (es muy inestable el tiempo en el litoral). Me siento feliz. Quiza mis amigas no se dieran cuenta de mi estado de felicidad, fue una felicidad màs bien ìntima, un leve sentimiento de triunfo, algo conmigo misma. El orgullo de estar llegando a un lugar con el que habia soñado durante tanto tiempo. Un rato después llegabamos al puerto o trapiche de Nova Brasilia, desde arriba del barco no lograba ver màs que un mar sereno y plateado, el sol se habia escondido, pero su resolana hacia que el agua brillara. Estàbamos muy cerca del Itsmo que une la Reserva de biòsfera en el Parque Estadual y la parte habitada de la isla y sus playas. Apenas vi unos barquitos de madera, coloridos, mucho verde y mucho silencio. Casi todos los pasajeros bajaron alli, pero nosotras decidimos ahí mismo aprovechar el viaje completo y bajarnos en Encantadas, pròximo trapiche, en el extremo sur de la isla. De nuevo en marcha, el barco bordea una zona rocosa desde donde suben morros, es la parte del medio, la màs alta. Ha salido el sol nuevamente, el agua se pone verde y brilla, es el reflejo de las montañas. 20 minutos distan en barco desde Nova Brasilia a Encantadas.


Al parecer en Brasilia la parte turistica e infraestructura gastronòmica y hotelera se encuentra isla adentro. Acà en Encantadas vemos una larga playa calma, de arena blanca, y uno al lado del otro restoranes, bares, ferias, pousadas. un cartel amarillo gigante promocionando el mercado con letras rojas. Gente, color, detras àrboles altisimos. Muchos botes, barcos, y el morro màs alto del sur de la isla a nuestra derecha, que según nos contarian dias màs tarde, simula ser Homero Simpson acostado panza arriba. Mucha gente que baja desde otras embarcaciones, mùsica alegre que proviene de los bares, se percibe la alegria desde un primer momento. Desembarquemos de una buena vez que ya quiero pisar la arena de Encantadas....




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Datos útiles:

Para llegar a la ciudad de Paranaguà, se puede ir por carretera en auto particular, o bien tomar ómnibus desde la Rodoviària de Curitiba, o ciudad donde te encuentres. Otra opciòn muy linda (aunque màs costosa) es el Tren Serra Verde Express, tren històrico que representa una joya de la ingenierìa moderna, que atraviesa la Serra do Mar. (Leer mi diario de viajes de Paranà)

Para llegar a Ilha do Mel hay dos opciones:
-         Barco desde Paranaguà, salen del desembarcadero de Centrinho històrico. Duraciòn del viaje: una hora y media apròx. R$14,00 ida.
-         Barco desde Pontal do Sul. Duraciòn del viaje: media hora. R$ 11,00 ida. Lo lindo es que te colocan una pulserita verde con el nombre de la isla, ya que desde este punto llevan un control diario de la gente que ingresa. Al parecer la capacidad de la isla por una cuestion ambientalista no debe superar las 5000 almas. Parece mucha gente, no? Sin embargo te aseguro que aunque estè repleta de gente, la isla siempre mantendrà su aspècto semi desèrtico. (Tener en cuenta que desde Curitiba a Pontal do Sul el viaje es màs largo que hasta Paranaguà).



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Next Stop: Encantadas.
 
 

 

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Últimos comentarios

ropavieja dice:
Gracias por tu relato. Salud.
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mochacharme dice:
Gracias por leerme viajero! es un destino muy hermoso. Practicamente es lo màs bello que hay entre los estados de Santa Catarina y Sao Paulo. El litoral de Paranà, es muy rico en cuanto a preservaciòn de mata atlàntica, reservas de biòsfera, patrimonio arquitectònico en las ciudades coloniales y pueblos coloniales, tienen el tren històrico que atraviesa la Serra do Mar uniendo la capital con la costa, pero es justamente Ilha de Mel lo que màs enorgullece a los paranaenses. Lugar ideal para practicar eco-turismo entre otras cosas. Saludos
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buvar dice:
Lindo regalito este diario!!! la verdad la Ilha do Mel es un destino que vale la pena conocer, yo querria volver y quedarme una semana en una cabaña, escuchando fado y tango electrónico, en fin tal vez cuando me jubile y tenga todo el tiempo del mundo. Abrazos Lucía adoré tu diario!!! lo lei de madrugada.
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mochacharme dice:
Querida Maria Eugenia! què sorpresa!!! bueno vos fuiste una gran inspiradora de este viaje a traves de tu libro Pasiòn por Lisboa! y eso creo que lo cuento en alguno de los diarios del estado de Paranà! Es un lugar fascinante la isla, extraño mucho los dias allà, la gente tan amable y sensilla, la buena onda de los curitibanos! un lugar para recomendar!!! (ahh ya recordè donde hago referencia al libro, es en el diario de Pantano do Sul, Florianopolis!!!) Un abrazooo amigaaaa!
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