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Perú y Bolivia

Escribe: Monrris
Un espectacular viaje por las tierras Incas, Perú y Bolivia en 25 días

 

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Paracas, Ica y Nazca unos días en el desierto peruano

Ica, Perú — martes, 6 de julio de 2010

Después de un viaje de aproximadamente 5 horas en bus durante el cual el paisaje por la ventana nunca cambio y fue todo el tiempo árido y sin mayor atractivo, mis amigos y yo llegamos al pueblo de Pisco. El bus nos dejó sobre la carretera panamericana en una intersección que bajaba al pueblo de Pisco, No hay muchos buses que lo lleven a uno directamente a Paracas así que esta es la mejor opción. En esa intersección hay muchos taxis y personas que ofrecen paquetes turísticos, que no deben tomarse pues son más caros que los que se consiguen en la ciudad. La ciudad de Pisco fue casi destruida en el 2007 por un terremoto y actualmente no hay mucho que hacer allá, así que cogimos un taxi y le dijimos que nos llevara directamente a Paracas. El recorrido no duro más de 15 minutos y nos constó tan solo 15 soles. En Paracas nos quedamos en un hostal que se llama Hostal Ballestas, es muy fácil de encontrar pues queda en la zona de El Chaco donde están todos los hoteles y actividades turísticas de Paracas y se encuentra concentrada la mayor población. Aun así, es un lugar muy pequeño que puede recorrerse caminando en tan solo 45 minutos. En este hotel entre los 3 pagamos tan solo 10 dólares, menos de 4 dólares cada uno por noche. Las habitaciones eran bastante cómodas, el hostal era bastante limpio y su ubicación era muy buena. En esta zona de Paracas se pueden encontrar una gran cantidad de hostales y hoteles de diferentes precios, y hasta donde pude ver todo estaban bastante bien. En la entrada del hostal donde nos quedamos había una agencia de turismo donde compramos un paquete para realizar diferentes actividades el día siguiente. El paquete turístico que elegimos costaba 200soles aproximadamente e incluía: la visita a las islas Ballestas, recorrido por la reserva natural de Paracas, transporte hasta el oasis de Huacachina (esto es en la ciudad de Ica a tan solo 45 minutos de Paracas), recorrido en Boggie por las dunas del desierto con sandboarding incluido, y transporte desde Huacachina hasta el terminal de buses de Ica.
Una vez elegido el paquete turístico del siguiente día, empezamos a caminar por el sector del Chaco, especialmente por el malecón de la playa donde había varios restaurantes y ventas de artesanías. Este malecón consiste en una calle peatonal muy bonita con algunas esculturas y la playa a un lado y al otro unos arcos. Detrás de estos arcos se encuentran unos locales con varios restaurantes y ferias artesanales. Comimos en uno de estos restaurantes y probamos diversas delicias marinas del Perú, nuevamente comimos cebiche y además cada uno se pidió un plato de mar para conocer, en mi caso me comí un chupe de camarón que es una sopa bastante rica. Los precios de los platos en casi todos los restaurantes oscilaban entre los 15 y los 25 dólares, lo cual es muy buen precio para la cantidad y calidad de las comidas. Después de comer seguimos recorriendo Paracas, hasta que finalmente volvimos al hostal a descansar.
Al día siguiente debíamos estar a las 8 a.m. en el muelle turístico, donde salía la lancha para las islas Ballestas. Afortunadamente, el muelle estaba a tan solo 3 minutos caminando de nuestro hotel, ubicado sobre el malecón principal. Cuando la lancha se va alejando de la playa es posible ver la inmensidad del desierto que hay en esa zona, y la belleza y colores de lo que íbamos a conocer durante todo el día. Pasamos unos acantilados y un hotel que queda en la mitad del océano, para inmediatamente observar el candelabro, una gigantesca figura en forma de candelabro tallada sobre la piedra presuntamente por las mismas personas que hicieron las líneas de Nazca y que se cree sirvió como faro para los viajeros. Después de pasar por el candelabro llegamos a las Islas Ballestas, unas formaciones rocosas que sirven de habitad para una gran cantidad de animales incluido pájaros, pingüinos y leones marinos. Las Islas Ballestas ofrecen un panorama natural único donde las fuertes olas golpean contra la roca deformándola en extrañas maneras y creando puentes y cavernas naturales. Estas islas son habitadas por millones de pájaros de todas las especies. Muchas veces hay áreas completas en la que no es posible ver la roca pues hay centenares de pájaros sobre ella, y cuando se mira al cielo se ven nueves gigantes de pájaros que vuelan a baja altura sobre la isla. Dentro de las muchas especies de pájaros que se pueden observar están los pingüinos, que a veces son difíciles de encontrar pues se esconden entre tanto pájaro. Cuando le dimos la vuelta a las islas pudimos ver sobre las rocas y a muy poca distancia de nuestra lancha varias familias de leones marinos descansando y emprendimos el regreso hacía Paracas, no sin antes tener la oportunidad de ver varios delfines jugando alrededor de la lancha.
De nuevo en Paracas tuvimos media hora para terminar de recorrer este lugar y comprar algunas artesanías, pues teníamos un carro privado que nos estaba esperando para hacer todo el recorrido del resto del día. El carro nos llevó hasta la entrada de la reserva natural de Paracas, donde nos tocó pagar una tarifa de 3 soles a cada uno (en Perú los paquetes turísticos nunca incluyen este tipo de tarifas). Hicimos un gran recorrido por toda la reserva natural de Paracas, que consiste en un ecosistema especial donde el desierto se une con el mar y hay una gran variedad de especies protegidas, especialmente marina. En esta reserva se puede ver montañas de piedra lisa de diferentes colores, y observar como el suelo va cambiando de tonalidad algunas veces es café, otras roja, otras verde o azul todo esto acompañado con la inmensidad del desierto y un mar azul, algunas veces también se pueden ver grandes acantilados. En este recorrido fuimos a varios miradores y pudimos observar lo que queda de la famosa catedral, una inmensa formación rocosa similar a una catedral que fue destruida por el terremoto de 2007 y que era uno de los iconos más representativos en las postales y fotos del Perú. Terminando nuestro recorrido por este parque fuimos a una pequeña Bahía donde se encuentran unos pocos restaurantes donde y se puede nadar en la playa y disfrutar de la deliciosa comida. Esta vez me comí un cebiche mixto bastante rico.
A tan solo 45 minutos de la reserva natural de Paracas se encuentra la ciudad de Ica y su hermoso oasis de Huacachina, una maravilla natural que se puede ver en los billetes de 50 soles. El oasis de Huacachina es una fuente de agua como un lago que emerge de las arenas del desierto de Ica y alrededor del cual se ha construido una pequeñísima villa con hoteles y caminos peatonales muy bonita, personalmente esto fue lo que me pareció más bonito de todo el Perú. El desierto en esta zona, a diferencia de lo que se ve en Paracas, es de pura arena súper fina y delgada que vuela con el viento y forma unas dunas gigantescas al mejor estilo del desierto del Sahara. El carro que teníamos contratado nos dejó en un hotel donde íbamos a tomar el Boggie que nos llevaría a una aventura llena de adrenalina y emoción por las Dunas del desierto. Antes de que nos recogiera el Boggie tuvimos la oportunidad de recorrer el pequeño oasis y tomar unas fotos maravillosas. La idea era que el Buggie nos recogiera antes del atardecer para poder hacer el recorrido y el sandboarding y terminar viendo el atardecer en la mitad del desierto. Este recorrido fue algo que no puedo describir y que solo podría decir fue una experiencia inolvidable. Antes de entrar a la zona de las dunas nos tocó pagar a cada uno una tarifa de 3 soles, una vez en las dunas el conductor hizo un recorrido por todo el desierto y las duna a toda velocidad brincando y bajando, se sentía como una gran montaña rusa, de vez en cuando nos paraba para que nos deslizáramos en una tabla desde la cima de una duna hasta su fin. Esto fue otra gran experiencia pues la tabla alcanzaba grandes velocidades y se sentía un gran vértigo. Esta actividad la hicimos acotados sobre la tabla ya que como no somos profesionales no era posible hacerlo parados, aunque en algunas dunas pequeñas nos dieron unas pocas instrucciones para pararnos. Terminamos este recorrido y vimos un hermoso atardecer, después de esto volvimos al oasis para tomar un transporte a la terminal de Ica y coger el bus que nos llevaría a Nazca.
Nazca está a tan solo dos horas en bus de Ica, y el recorrido fue bastante cómodo. Llegamos a esta ciudad alrededor de las 8 de la noche, y nos hospedamos en un hotel muy bonito y cómodo del cual no me acuerdo el nombre (Era algún nombre chino o japonés) pagamos nuevamente 10 dólares entre los tres por una noche de hospedaje, lo cual considerando las instalaciones del hotel es muy barato. Aprovechamos el resto de la noche para recorrer este pueblo, el cual no es nada bonito, y paramos en un restaurante chino a comer chifa, el plato nos contó aproximadamente 8 soles por persona y estaba muy rico. Regresamos temprano al hotel y al día siguiente nos despertamos para averiguar sobre los vuelos por la líneas de nazca y las demás actividades para hacer. En mi experiencia personal Nazca no vale la pena, esa mañana todo el mundo trato de robarnos y estafarnos, no conseguimos fácilmente ningún vuelo y nos tocó esperar hasta la 1 de la tarde para sobrevolar por la líneas de Nazca, lo cual en realidad no tuvo nada de especial y se puede ver más cómodo en internet. Adicionalmente, no pudimos conseguir buses que saliera a Arequipa temprano y nos tocó esperar hasta la 1 de la mañana para tomar el bus, y como el pueblo es tan feo, no hay nada para hacer, y todo el mundo lo quiere estafar a uno, decidimos entrar a un salón de internet, a navegar y jugar en el computador hasta la hora de salida. Personalmente y de acuerdo con mi experiencia no recomiendo que paren en Nazca, recomiendo más que se queden un día más en el oasis de Huacachina y conozcan Ica. Para quienes desean conocer un poco los precios de las cosas en Nazca, la habitación triple cuesta aproximadamente 10 dólares, el sobrevuelo cuesta entre 50 y 70 dólares dependiendo de la temporada, hay que pagar una tarifa de aeropuerto de 20 soles, las excursiones varias a los diferentes sitios pueden costar alrededor de 20 soles por persona cada una.
A la 1 de la mañana, cuando ya estábamos cansados de ese día tan pesado que tuvimos en Nazca y de las malas experiencias que vivimos en esa ciudad tomamos el bus hacia Arequipa, el cual se demoraba aproximadamente 12 horas. Como estábamos cansados y el recorrido era tan largo, decidimos darnos el lujo de irnos en la mejor y más cara empresa de buses de Perú que se llama Cruz del sur, y pagar asientos en primera clase. El tiquete nos costó aproximadamente 120 soles a cada uno. El precio normal en una compañía de las más económicas y en clase normal cuesta aproximadamente 50 o 40 soles.

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