Diarios de viaje > Ecuador, América del Sur
Ecuador un país de contrastes
Escribe: benat
Amigos viajeros, este diario pretende acercar a los viajeros a las gentes que habitan en este rincón multicolor y fascinante del planeta, y de alguna manera transmitir lo que sentí en lo más profundo de mis sentimientos, con todos mis respetos y admiración, para con aquellos que con muy poco, son felices.
Ruta Norte; Quito-Otavalo-Ibarra
Ibarra, Ecuador — miércoles, 17 de febrero de 2010
Cinco cuarenta y cinco de la mañana , ya estábamos en marcha. Nuestro primer destino fue Otavalo, conocido lugar por su importante mercado, sobre todo textil, como era miércoles y temprano no había casi gente, nos sentíamos observados aunque también respetados, ya que no nos agobiaron demasiado.
La mayoría eran mujeres ataviadas con vestidos típicos, con faldas largas negras o de colores, blusa blanca con encajes, presumiendo de sus dorados collares. Además las mujeres casadas vestían con pañuelo negro en la cabeza, dándole formas variadas y elegantes, al estilo de los tocados medievales.
Además de encontrar bonitos tapices, también se vendían los conocidos sombreros de pajilla, llamados de Panamá, que son originarios de Ecuador, aunque el nombre pueda llevar a engaño.
En un lateral del mercado una nativa llamada María ofrecía objetos de piedra diversos, como sellos, figuras y flautas de gran belleza. Después de una cordial charla compramos varias cosas, como sellos de piedra que servían para firmar en su día documentos y objetos de la civilización Inca.
Las flautas de piedra estaban realizadas al estilo de la cultura Manabita, María con su simpatía hizo que la flauta sonara con agudos pero dulces tonos, como su sonrisa.
Detrás de su dulce sonrisa encontramos a una mujer comprometida con la comunidad indígena y que participaba activamente en la lucha por sus derechos para conseguir una situación digna para una comunidad en parte marginada
Luego nos dirigimos a San Antonio de Ibarra, un lugar donde sus habitantes se dedican casi en exclusividad a la artesanía de la madera, fabricando muebles o tallando figuras, en especial tallas religiosas con acabados en policromía, buscamos algún taller de autor y encontramos el taller galería de Luis Potosí. La mayoría de sus tallas eran de personajes reales del entorno, así como originales figuras de voluptuosas mujeres desnudas, entre la que destacaba la figura de una mujer indígena de cabellos largos y embarazada. Tuvimos la fortuna de coincidir con el autor en la galería al que felicitamos por su obra, el cual nos comentó que parte del merito correspondía a sus antepasados también artistas pertenecientes a la dinastía de los Potosí.
Salimos encantados y con una embarazada debajo del brazo aunque esta no tuviera riesgo de parir
Mauricio nuestro guía se sentía satisfecho al ver que sus indicaciones iban consiguiendo el interés de nuestra parte, se movía como pez en el agua y se sentía importante por el trabajo encomendado por su primo, lo cierto es que vino como un pincel, pantalón bien planchado, camisa ceñida por fuera, mocasines relucientes y unas gafas de sol que le ponían la guinda al pastel.
Mauricio sacaba pecho ante sus paisanos, se sentía feliz, lo único que echaba en falta para rubricar su imagen hubiera sido un móvil de última generación pero se tenía que contentar con el ladrillo que le había prestado su primo, al que llamaba rasca hielos. Mauricio que es un dandi decía que en aquella zona había mucho nuevo rico, pero bastante pastuso u hortera que es lo mismo.
Los autobuses para Colombia eran los más pastusos, adornados con todo tipo de encajes y visillos, rotulados con lemas religiosos a los que se encomendaban los temerarios choferes que tenían como lema, mejor perder la vida que la velocidad.
Después de rodear los volcanes míticos de la región que son el Taita Imbabura, que representa al hombre y Mama Cotacachi a la mujer, llegamos a Ibarra centro neurálgico de la región donde la vida cotidiana adquiere un ritmo constante y bullicioso. Tomamos el helado artesanal de Rosalía Suárez, llamado de paila, elaborado a la vista de la gente en unos grandes cuencos de cobre recubiertos de paja donde se tritura el hielo, y a base de remover añadiendo los infinitos frutos con sus deliciosos sabores, logran un helado artesanal de alta calidad que se pueden encontrar en cualquier parte del país que tenga a mano un volcán con cumbres heladas de donde extraer el precioso cristal helado.
Nosotros a indicación de Mauricio nos tomamos el de leche y mora en la heladería de Rosalía Suarez, donde Mauri recordó su infancia a través del sabor del helado.
Abandonamos Ibarra y a lo lejos fuimos dejando una estela gris que contrastaba con el fondo blanco de sus inmaculadas casas, en la falda de los grandes volcanes del norte del país.
Mauri tenía mil y una batallas para contar, entre una y otra nos contaba un cacho que es lo mismo que un chiste, de tono monocolor, nos reímos un montón, después de visitar el lago Quicocha y alrededores de Cotacachi, lugar preferido para Mauri para construir su casa ideal, llegamos a Quito a la hora pico (hora punta), nos dirigimos a la concurrida Plaza Foch para reponer fuerzas y descansamos hasta tarde.
Luego nos vino a recoger Carlos con su novia en el mismo carro que Mauri temerosamente había previamente manejado después de haberse saltado varios semáforos en rojo, y haber adelantado sobre todo en curvas con doble raya continua, deporte este muy popular hasta ahora en el país. La nueva ley de trafico está a punto de salir y parece que como si estuvieran aprovechando los últimos momentos de anarquía, antes de que los arruinen a multas.
Tuvimos por la tarde la oportunidad de asistir al mejor espectáculo folklórico del país acompañados por Carlos y su novia María José, el Grupo Folklórico Nacional representó un colorido espectáculo de gran calidad con variadas danzas de los distintos puntos geográficos del Ecuador, resultando muy vistoso y enriquecedor.
Por la noche cenamos en un original restaurante de estilo modernista llamado La boca del Lobo, merece la pena conocerlo, desde esta plaza al hotel se podía llegar caminando en tal solo quince minutos, pero no era aconsejable, ya que de noche se corre el riesgo de ser asaltado en cualquier esquina, y por dos dólares que vale un taxi no merece la pena correr el mínimo riesgo.
Unas cañitas en la Plaza Foch, en las ambientadas terrazas con música en vivo ponían de costumbre el broche final del día.
Las noches las aprovechábamos para dormir ya que necesitábamos recuperar fuerzas para el día siguiente, nunca sabíamos con certeza lo que nos iba a acontecer.
Por la mañana decidimos abandonar la idea de realizar la ruta denominada Avenida de los volcanes en autobús, ya que después de ver como circulaban y los horarios que tenían, no nos compensaba correr riesgos, ni tampoco perder tiempo, con lo que decidimos alquilar un coche pequeño para los siete días que teníamos para realizar una ruta más o menos prevista.
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Últimos comentarios
lucas_ecuador dice:
Qué bueno que hayan visitado mi provincia, pero hay un dato inexacto el hombre es el Taita Imbabura y la mujer es la Mama Cotacachi.
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Capítulos de este diario
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1
De Madrid al cielo, de Quito.
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2
Galápagos
Islas Galápagos, Ecuador | 2 de febrero de 2010
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3
Desde las laderas del Pichincha hasta el rio Napo.
Puerto Francisco de Orellana, Ecuador | 12 de febrero de 2010
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4
Ruta Norte; Quito-Otavalo-Ibarra
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5
Ruta Quilotoa
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6
Paseando por la Avenida de los Volcanes.
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7
El magestuoso Volcán Tungurahua, con Baños a sus pies.
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8
Cotopaxi
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9
Guayasamín; Desde La Capilla del Hombre hasta la colmena de Quito.
En Ibarra...
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