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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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La clausura

Ibarra, Ecuador — viernes, 5 de marzo de 2010

Hoy si que he dormido la mañana, ya que no dormí casi la noche. Javi salió de la habitación sobre las 12.00, y quedamos en la choza en un rato. Se fue en busca de donde denunciar al hotel, ya estamos cansados, no nos limpian la habitación, llevamos con las mismas toallas y sabanas una semana, si ponen jabón no ponen papel y viceversa, además estoy, bueno, estamos acribillados de sabe dios que y seguro que no son mosquitos. Este ya estaba que trinaba con el hotel así que no quería marcharse de allí sin darles caña.
Se fue y yo me quedé un rato mas seleccionando unas fotos para subir a la página y cuando terminé, me metí en la ducha. Cuando estaba de jabón hasta los ojos, aparece el gallo en la habitación, me abre la puerta del baño y me dice que termine pronto que esta con la policía y que vienen a clausurar el hotel, ¿¿¿¿¿??????.
Terminé de ducharme y salí a la habitación, el gallo estaba haciendo el equipaje, dice que cuando fue a poner la denuncia el encargado de sanidad dijo que fueran dos unidades de inmediato, sacaran unas fotos y lo cerraran de inmediato. Yo me quede blanco y cuando lo asimilé, me puse a preparar la mochila. Por allí estaba una pareja de policías sacando fotos, la habitación la teníamos patas arriba, además el día anterior se habían caído solas las cortinas con las barras y todo, las toallas las teníamos secando en el cable de la antena que cruzaba la habitación, vamos aquello era un gallinero y los maderos venga a sacar fotos, menos mal que esperaron a que me vistiera porque cuando entraron a la habitación aun andaba en cillos.
Metimos todo como pudimos en las mochilas y nos fuimos en busca de otro hotel, lo único que me da pena es el chaval que allí trabajaba, bueno lo tenían de todo recepcionista, lavandero, mantenimiento, etc.. por 125$ al mes y el chaval no tenía ni sabanas, ni toallas, ni nada para dar el servicio porque el dueño solo recaudaba y no invertía, además nos había dicho el día anterior que teníamos que salir del hotel porque le había alquilado entero. El chico nos contó que lo había alquilado para 60 personas y allí solo había camas para 32, decía que tiraría colchones en el suelo, pero no les compraba, le decía al chico que les busque, que guebos mas gordos los del colega, en fin, me alegro de lo que le esta pasando, por listillo.
Dos cuadras, mas abajo encontramos otro llamado hotel Madrid y allí alquilamos una habitación para la última noche. Este brillaban los azulejos del baño, la ducha tenia cortina, en el otro te duchabas y salías del baño nadando, y olía a limpio. (Ya no me acordaba de ese olor, jejeje)
Instalados de nuevo, fuimos a almorzar, porque desayunar a esas horas no era lo lógico.
Cuando terminamos, Javi se fue a tomar declaración al cuartel y yo me quedé subiendo fotos hasta su regreso. Como estábamos con el portátil y si uno lo usa el otro mira, le deje a el que chateara un rato y yo me fui a la nueva habitación a tirarme un rato y escuchar música al fresquito, hoy el día es caluroso y no tengo ganas de quedarme el la calle a la sopa boba.
Este estuvo en la choza hasta que cerró y volvió a la habitación. Como era la última noche aquí, no quería marchar sin cenar en la parrillada argentina por la que pasábamos todos los días, así que cuando hicimos un poco de hambre, salimos a cenar.
Llegamos de chiripa, decía que no servia más y el gallo la comió la cabeza un rato y al final aceptó. Nos metimos una parrillada pal pecho de las que quitan el sueño, una fuente de ensalada de las de verdad (lechuga, tomate y cebolla) y otra fuente de papas fritas, mas sus salsas correspondientes. Como no podíamos saltarnos eso sin pan (seria un delito) se acercó a una tiendita cercana y compro unos bollos, no era pan del bueno pero por eso dicen que a falta de pan, buenas son tortas, así que para dentro.
La cena de las buenas, terracita, carnaza de la de verdad y un par de birras bien fresquitas, vamos que me voy  contento de Ibarra, lo único de lo que me arrepiento, es que un día por otro y al final nos vamos sin probar helado de paila, y sin verlo hacer que es lo que mas me llama la atención. Por lo que me han dicho, ponen paja y hielo y encima, una paila con jugo y a base de batirlo sale el helado, espero que lo hagan en otro lugar y tengamos la suerte de verlo, porque mañana por la mañana no creo que desayune uno de esos.
Sobre las 23.00 ya estábamos en la habitación, preparamos un poco mejor las mochilas, vimos un rato la tele y a descansar que mañana toca viaje.

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