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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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La cascada de Peguche

Ibarra, Ecuador — jueves, 25 de febrero de 2010

El día amaneció nublado y el gallo estaba con la tele a las 08.00, así que no dio tiempo a que sonara el despertador y ya estábamos despiertos. Salimos a desayunar donde siempre ya que nos tratan bien, bueno a Javi le dan siempre la tortilla buena, la mía o esta saladísima o quemada.

Con guarnición en el estomago, nos dirigimos de nuevo al edificio de gobernación (ya parece nuestra casa) allí contactamos con Catalina, la mujer que nos acompaño la primera vez a la casa de acogida y con el hombre de recursos humanos.
 
Nos explicaron que por algún motivo la casa de acogida tiene un tipo de organización por la cual no aceptan ayudas externas, nos sonó un poco raro pero como la mujer de allí no apareció y lo que estamos es dejando pasar el tiempo, pues nos propusieron otras alternativas.
 
Hay un valle de cuyo nombre no recuerdo, que esta entre dos pueblos y al parecer, no pertenece a nadie, por lo que tampoco reciben ayudas y allí, hay varias familias extremadamente pobres. El hombre de recursos humanos vive por la zona y nos contó que eran un total de 23 familias. Les dijimos que nos parecía bien y que no queríamos estar mareando la perdiz mas tiempo, así que prepararíamos unas cestas con víveres básicos y las repartiríamos por las familias más necesitadas contando con su apoyo, que nos facilitarían un coche para ir de casa en casa e incluso se encargarían de realizar las compras, bajo nuestra aprobación claro.
 
Concretamos los productos para la cesta y quedamos en realizar el reparto el próximo lunes, porque el resto de los días les teníamos comprometidos. El hombre aceptó el trato y así quedamos.
 
Con el caso de las huchas ya casi resuelto, nos fuimos en busca de la terminal de tren para informarnos sobre el recorrido, precio y que más nos ofrecían. El tren solo llega a Salinas, los viajes solo son de miércoles a domingo, el lunes y martes lo invierten en mantenimiento. La tarifa es de 6$ si solo es de ida y si lo que se quiere hacer es ida y vuelta, que es lo que haremos nosotros, es de 7.60$. La salida es a las 08.30 y hay que estar allí media hora antes, llegamos a Salinas en unas tres horas, estamos allí otro par de horas y se regresa a Ibarra. Como aun tenemos por aquí varias cosas que visitar, decidimos hacer el viaje el miércoles que viene.
 
Otra cosa resuelta, así que nos fuimos a dar un paseo por la ciudad para hacer tiempo hasta la una que habíamos quedado con la familia de Dalba para ir a visitar las cascadas de Peguche. Tras un rato caminando, yo regresé a la habitación mientras el gallo se iba a cortar el pelo. Cuando apareció cogimos la ropa que teníamos para lavar y se la llevamos a una empleada de la cafetería donde desayunamos, que un par de días antes se ofreció a lavárnosla.
 
A la una estábamos en la puerta del colegio del niño de Dalba, esperamos un rato y allí apareció el coche y media familia, unos ocho, nosotros dos y otras tres que recogimos más tarde. Allí íbamos en total 13 personas en un coche con asientos para tres, jejeje. Como es una pick-up, tiraron atrás un colchón y allí nos acomodamos todos.
 
Llegamos a Peguche y nos tuvimos que registrar en una lista que allí había a la entrada del paseo y pagar la voluntad para realizar la visita. El paseo le tienen bonito, es un empedrado con muros a los lados, la verdad es que a mi parecer quizás sobraba cemento, pero lo tenían cuidado.
Tras 10 minutos de paseo llegamos a la primera cascada, tendría unos 20 metros y un par de puentes que atravesaban el río. Continuamos caminando escaleras arriba hasta donde nacía la cascada, allí encontré a Javi, que había seguido el solo su ritmo y le había perdido. Luego caminamos por el río traspasando una gruta unos 15 metros hasta llegar a la segunda cascada, esta era más pequeña, unos 6 metros y allí no me pude resistir y me di un chapuzón, después se fueron sumando.
 
Ya con los deberes hechos, nos vestimos y camino al coche. Comimos unas palomitas y tomamos un vaso de avena y de nuevo dirección Ibarra. Esta vez fuimos por otras carreteras y pasamos por otros pueblitos antes de llegar al centro.
 
Cuando llegamos a Ibarra, nos fuimos a merendar todos a La Choza y ya con el estomago lleno, nos despedimos de la familia y caminamos al hotel. Una duchita y a descansar, hoy tengo un dolor de cabeza de los buenos y lo único que me apetece es coger la cama y partirla.

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