Nevado del Tolima. ¡Este sí!

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Nevado del Tolima, volcán inactivo, situado en el centro-oeste de Colombia, en la cordillera Central de los Andes, al noroccidente de la ciudad de Ibagué. El cono del Nevado del Tolima es el...

 

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Capítulo 1

Nevado del Tolima. ¡Este sí!

Ibagué, Colombia — sábado, 13 de noviembre de 2004

Nevado del Tolima, volcán inactivo, situado en el centro-oeste de Colombia, en la cordillera Central de los Andes, al noroccidente de la ciudad de Ibagué. El cono del Nevado del Tolima es el más meridional de una cadena de volcanes que atraviesa el Parque Nacional de Los Nevados. Este volcán extinto forma parte, junto con el cercano nevado del Ruiz, de la cordillera Central, que comprende algunas de las cumbres más elevadas de la cordillera de los Andes. Es el tercer pico más alto del país, con 5.616 m de altura.

El 10 de junio de 2004 se alzaron velas rumbo Ibagué.
Desde Medellín (capital del Departamento de Antioquia, 6º14´N y 75º34´ O) el tiquete por vía terrestre cuesta $35.000, pero por debajo de cuerdas, es decir, haciendo el negocio directamente con el conductor del bus, se puede viajar por $15.000. El bus sale desde la Terminal de Transporte Norte (en Medellín hay dos terminales, Norte y Sur). La distancia lineal entre estas dos ciudades es de ~207 km y el viaje dura más o menos 6 horas. Por la autopista Medellín-Bogotá se atraviesa la Cordillera Central hasta llegar a sus estribaciones orientales (en el extremo sur de Colombia la Gran Cordillera de Los Andes se divide en tres ramificaciones, la Cordillera Occidental, Central y Oriental, Medellín y casi todos los nevados de Colombia se encuentran sobre la Central). Entre las Cordilleras Central y Oriental serpentea el Río Grande La Magdalena, el principal río Colombiano por su historia y longitud, en este punto se llega a Doradal, importante puerto terrestre donde se puede seguir hacia el oriente a la capital, Bogotá, o hacia el sur para llegar a Ibagué. Durante un buen trayecto la carretera va paralela al río, se llega a La Dorada que es la segunda población en numero de habitantes del departamento de Caldas, luego se llega a Honda que fue un importantísimo centro fluvial durante la Colonia, ya que era el lugar a donde se llegaba por tierra desde la capital del Virreinato de la Nueva Granada (Santa Fé de Bogotá) y se embarcaba hacia Cartagena de Indias navegando sobre el Río de La Magdalena); todavía conserva varias edificaciones y obras de ingeniería de tal época. El camino se bifurca hacia el occidente para llegar a Manizales o hacia el sur para Ibagué. Se llega luego a Mariquita y después se atraviesa por las ruinas de Armero, población que fue sepultada por el lodo en noviembre de 1985 cuando en el Nevado del Ruíz hubo un deshielo que alimentó de tal manera el río Gualí como para ocasionar una de las más grandes y dolorosas tragedias de origen natural en la historia del país. Finalmente se llega a Ibagué, capital del departamento del Tolima, tiene una población cercana de 400.000 habitantes. Junto con Manizales fue un importante centro cafetero en la época de la bonanza, ahora es la puerta de salida de la gran cantidad de productos agropecuarios que produce el departamento.
Al salir de la Terminal de Transportes de Ibagué encontré a cuadra y media un hotelito limpio y barato, La Varonesa, la noche cuesta $10.000 y con T.V. $15.000, ambas con ventilador. Al registrarte te piden pagar la noche por adelantado y te entregan un rollo de papel higiénico, toalla y un jabonsito. Mi habitación la pedí en el cuarto piso, tenía una bonita divisa a la ciudad ya que las construcciones en general son bajas.
Al día siguiente sería mi encuentro con mis compañeros de cordada, ellos venían desde Bogotá, nos encontramos a las 5 a.m. en la Plaza de Mercado del centro (en Ibagué hay dos plazas de mercado, a la que hay que llegar para tomar el transporte hacia el nevado es a la del centro). Allí se pregunta que dónde sale el carro lechero que va a Juntas, es a una cuadra de la Plaza. El señor que hace el transporte llega desde las 5:30 a.m. y sale a las 7:00 a.m. claro que si tiene suficientes pasajeros sale a las 6:00 a.m. La función de ese transporte es llevar los tinajos de leche vacíos, llenarlos en el cacerío de Juntas y volver a bajar a Ibagué. En su viaje cotidiano el señor solo llega hasta Juntas y cobra $3.000 pero cuando tiene pasajeros montañistas que van para el nevado o turistas que van para los termales llega hasta la vereda El Silencio y cobra $8.000. El viaje dura más o menos una hora y media, el paisaje es muy atractivo ya que empieza a subir la cordillera (Central) y cada vez el terreno es más escarpado y lleno de vegetación. A este punto es común que el vulgo tenga temor por la situación de inseguridad de la zona, déjenme decirles que no hay problema de ningún tipo.
En El Silencio (2.600 m.s.n.m) se inicia la caminata de más o menos 20 minutos hasta llegar a los Termales, sitio con alguna infraestructura pero que muy seguramente dentro de algunos años será un complejo turístico sin precedentes. Desayunamos en la casa de la gente que administra las piscinas termales que hace de veces de restaurante. Arepa, quesito y aguapanela costó $2.000, todo con el maravilloso sabor del campo y de factura casera. En el sitio hay zona de camping y los fines de semana es normal que llegue gran cantidad de gente, aunque la caminata limita y hace más exclusivo el lugar (con "exclusivo" no me refiero a alguna condición económica).
En ese sitio se puede escoger entre dos caminos para iniciar el ascenso al Nevado, una ruta es por "Latas", ascenso algo complejo y exigente donde se llega al pie de la cumbre en dos horas o por "Boquerón", camino que existe desde la época Precolombina (de los indígenas) y servía para atravesar la Cordillera Central, se llega al pié de la cumbre en 8 horas.
Decidimos ir por Boquerón, se empieza la caminata sobre el costado oriental de un cañón que cada vez se hace más estrecho. El ascenso al alto de Boquerón tiene paisajes de selva húmeda tropical, con su vegetación abrumante y prolífica, gran cantidad de microcuencas de agua cristalina, bosque de niebla y páramo. Es una ruta con paisajes cambiantes y el camino, por su grado de complejidad, permite disfrutarlos. No quiero decir que sea fácil, es muy exigente desde el punto de vista físico. Si se quiere y se tiene suficiente tiempo se puede acampar cerca del Río Hielo (3.600 m.s.n.m), a unas 5 horas de Termales, en bosque de niebla, mágico! super mágico!
Al llegar al alto (4.000 m.s.n.m) se inicia un descenso leve hasta llegar a una grieta por donde sigue el camino. Al terminar la grieta se abre un valle muy hermoso, extenso, con un bosque de frailejones único, casi por el cual vale la pena la subida. Hacia el occidente entonces se va hacia el Valle de Romerales (y si se sigue se puede llegar al Valle del Cocora y Salento en el extremo occidental de la Cordillera Central) o hacia la derecha se va hacia Arenales (4.350 m.s.n.m), en Arenales hay posibilidad de seguir hacia la Laguna del Encanto (a 10 minutos) o seguir el camino para remontar el Nevado de sesgo (aproximadamente 2 o 3 horas). Hay que estar muy bien ubicado al salir de la grieta ya que es común que la neblina no deje ver más allá de 20 metros.
Esa tarde acampamos cerca de la laguna y al otro día intentamos hacer cumbre pero las condiciones climáticas eran complicadas, decidimos aplazarlo para el día siguiente. Esa segunda noche acampamos a unos 400 metros de la cumbre y al día siguiente tampoco pudimos subir. Allí entendí a los expedicionarios del Everest que estando en el campamento 4 decidían regresar. Entendí también que un cielo completamente despejado puede ser solo un espejismo de 10 minutos.
Ir a sufrir tanto solo para ver? Aguantar lluvias por horas, un frío que llega hasta el tuétano, caminatas agotadoras, un equipaje que cada vez se siente más pesado... No, no es solo para ver, es en ese estado de meditación al que se llega al coordinar el ritmo cardíaco, la respiración y los pasos, la concepción sobre el tiempo al estar en ese espacio de dimensiones asombrosas, limpio de cualquier intento de colonización humana, los amaneceres de miles de colores, el desprendimiento de los convencionalismos al comer en una coca, dormir en una carpa, lavarse el cuerpo en reducidas zonas, sentir el metabolismo de un frailejón que crece 1 metro en 100 años, las formaciones de roca y nieve que gritan sobre su pasado geológico, los ecosistemas animales en esas condiciones de vida tan extremas, uno mismo probando su existencia en esas condiciones, saber tomar decisiones de vida y renunciar al objetivo principal con resignación y satisfacción al la vez... Por eso vale la pena el "sufrimiento". A eso es que se va a la montaña, a conversar un rato con uno mismo.

Fotos:
Foto 1_ Hacia El Silencio.
Foto 2_ En Ibagué. Este personaje con una combinación muy especial de trajes típicos Colombo-Mejicanos cantaba de alegrías de la vida y profecías del fin del mundo!
Foto 3_Compañeros de viaje. Pepe y David. Gracias Pepe por tus enseñanzas y brindarme parte de tu sabiduría!
Foto 4_Qué tal un pegue? Amanecemos en la mitad de la ruta!
Foto 5_Nevado desde Arenales. A la izquierda hacia la Laguna del Encanto, hacia atrás el Valle de Romerales.
Foto 6_Nevado Coquetón. Desde Juntas con TeleObjetivo. Cerca?
Foto 6_Valle Romerales.
Foto 4_Qué tal un pegue? Amanecemos en la mitad de la ruta!
Foto 5_Nevado desde Arenales. A la izquierda hacia la Laguna del Encanto, hacia atrás el Valle de Romerales.
Foto 7_En Juntas. Por la leche...
Foto 8_ Nevado Coquetón.
Foto 9_Con indígenas en el bus!
Foto 10_Paisaje de niebla, allí cerquita.
Foto 11_ Hacia Romerales.


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