No siempre el plan C es malo: un viaje por los departamentos de Huila y Tolima en Colombia

Escribe: Patricia-Mariaca
Pensabamos visitar el desierto de la Tatacoa en Huila durante los festivos de Semana Santa, pero la temporada invernal nos obligó a cambiar los planes: terminamos conociendo los termales de Rivera en Huila, el Cañon del Rio Combeima y el Jardin Botanico San Jorge en Ibague. Tres hermosos destinos que no hubiesemos conocido de otra forma.

 

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Capítulo 2

Ibague: Cañon del Rio Combeima y Jardín Botánico San Jorge

Ibagué, Colombia — sábado, 23 de abril de 2011

Salimos para Ibagué el sábado 23. Era la única opción carreteable con excelentes condiciones a parte de la vía a Bogotá  y como ya conocemos la capital del país, nuestra opción (plan C) más lógica era esta, decisión que finalmente no lamentamos. El tiquete en bus a Ibagué cuesta $20.000 (unos 11 dolares) en Flota Magdalena. Un bus cómodo para un trayecto plano, pavimentado, sin daños por las lluvias, de aproximadamente 3 horas de duración. Inicialmente nos acompañó el Rio Magdalena por un buen trayecto, muy alto en su cauce e inundando inmensos pastizales de este valle fluvial. Nos llamó la atención que un país que importa toneladas de alimentos para el consumo interno, mantiene inutilizadas miles de hectáreas de tierras fértiles tanto en el pie de monte andino como en los valles fluviales. Si la mitad de estas tierras se dedicaran a cultivos y el resto a mantener bosques nativos,

Colombia podría ser no solo una despensa agrícola para el mundo sino también un reservorio de agua y oxígeno para el planeta. Llegamos a Ibagué en medio de la lluvia. Tomamos un taxi en la terminal pidiéndole nos llevara a un hotel central y económico. El “amable” taxista nos dejó a 2 cuadras de la terminal de transporte en un hotel de $20.000 la noche (USD 11). Un poco perplejos por la contradicción a nuestro deseo, lo corto de la carrera, el costo de la misma ($4000) nos bajamos en medio del aguacero a conocer nuestro destino. El hotel limpio, con 3 pisos de estrechísimas habitaciones, baño privado y tv cable en cada una. Un poco dudosos pedimos una habitación silenciosa y luego nos fuimos a conocer el centro. Estando allí, por información de un vendedor de libros de segunda en un parque cerca al hotel, descubrimos que podíamos ir en bus a recorrer el Cañón del Rio Combeima a cuyos pies crece la capital del Tolima. El microbús sale de la esquina de la clínica Tolima (carrera 1 con 13) y nos llevó por $2.400/persona (USD 1,3) hasta el corregimiento de Juntas. Todo el trayecto se va bordeando el Rio Combeima ascendiendo un cañón agreste y colmado de bosques nativos, con pequeñas y pintorescas casas que adornan la orilla de la carretera. Es la misma vía de acceso para quien quiera subir al volcán nevado del Tolima. Con sus 5.216 msnm, es considerado un volcán activo pero estable. Tiene 4 fuentes termales y un casquete glaciar de 2.300 km cuadrados. El día estaba lluvioso y ascender en caballo o a pié hasta el corregimiento de El Silencio se hizo imposible. Sin embargo la zona es tan hermosa que no nos sentimos desilusionados por no poder hacerlo. Las nubes bajas, el frio y la lluvia le dieron un encanto a la caminata. Almorzamos en un restaurante en Juntas y luego comenzamos a descender a pie para lograr algunas fotografías de la zona, antes de que pasara el micro que nos llevaría a Villa Restrepo (una pequeña población a 5 minutos), parada obligada en el trayecto de regreso a Ibagué. Allí tomamos algunas fotografías más y comenzamos a descender hacia la ciudad hasta que pasó la micro. La ultima buseta que baja de Juntas lo hace a las 8 de la noche (es mejor asegurarse de la hora hablando con el conductor), eso permite extender la visita y hacer una cabalgata adicional si las condiciones atmosféricas lo permiten.

Llegamos entrada la noche a Ibagué, la micro nos dejó en el parque principal, allí bajamos por la carrera 3, una agradable vía peatonal llena de almacenes, gente y “artesanos”. La noche en el Hotel Varón fue algo menos que una pesadilla. Las prostitutas entraron con sus clientes, taconeando y cantando a voz en pecho hasta altas horas de la madrugada y al amanecer, al cesar los taconeos inició el flujo vehicular, los televisores a todo volumen y las conversaciones de los paisanos. Cansados como estábamos tomamos nuestras mochilas y nos fuimos a buscar un hotel más pacífico y cercano al centro. Encontramos el Hotel Andino, en la carrera 3 N° 16-96. Una habitación por $32.000 (USD 1. Tomamos la habitación del último piso, iluminada, limpia, silenciosa, con tv, baño privado y servicio de internet en la recepción. Teníamos programado visitar el Jardín Botánico San Jorge, una iniciativa privada muy cerca de la ciudad. Luego de desayunar en un restaurante de la 15 con tercera tomamos un taxi que nos llevó por la tarifa mínima ($3600) hasta las instalaciones de un conservatorio musical de las afueras, un hermoso edificio, patrimonio arquitectónico de la ciudad. Desde allí caminamos unos 10 minutos hasta la entrada del Jardín Botánico. Son 60 hectáreas de bosque nativo, jardines de aráceas, plantas medicinales, bromelias, orquídeas, bambusario, vivero, con hermosos senderos, 3 miradores a diferentes alturas desde donde se tiene una vista privilegiada de Ibagué. Tiene un pequeño lago con tortugas, peces y una babilla. En el bosque que es la zona de reserva, hay armadillos, zorros grises, zorros colorados, aves, simios, mariposas y gran variedad de árboles nativos. Para quienes amamos la naturaleza y nos gustan las caminatas por los  bosques, recomendamos visitar el Jardin Botanico San Jorge de Ibagué. El recorrido se hace en compañía de un guía, que siempre es biólogo o agrónomo, quien brinda infinidad de información sobre el parque. El ascenso hasta el tercer mirador y regreso nos tomó cerca de 5 horas en las que apreciamos y fotografiamos todo lo que nos llamó la atención.

Un recorrido en calma, muy conversado y con mucha orientación por parte de nuestro guía. Quién solo vaya a la caminata puede hacerlo en 2 horas. El ingreso al Jardín cuesta $10.000 por persona (USD 5,5). Al salir de allí, fuimos a disfrutar la comida típica de Ibagué: la lechona y el tamal tolimense del restaurante Donde Eduvina, localizado en la avenida Ambalema con 38. Comimos 3 deliciosos platos típicos acompañados de cerveza por $32.000 (cerca de USD 1.El lunes 25 de abril, después de una noche descansada y silenciosa salimos en medio de un torrencial aguacero con destino a Cali ($37.000 por persona) en transporte Bolivariano (USD 20), y en esta ciudad hicimos contacto con un microbús de la empresa Velotax que nos llevó a casa en Popayán, por $18.000 (USD 10).Las equivalencias en dólares las hacemos con un cambio de $1800 pesos colombianos por dólar.  

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hotel Andino

Alojamiento: Hotel en Ibagué, Colombia

Central, limpio, económico y silencioso.

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Parejas


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