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Zimbabwe: África en su esencia

Escribe: Merlinna
Entre escarpadas montañas y valles escondidos las pinturas rupestres de sus primeros moradores recuerdan que este es un país antiguo, lleno de contrastes culturales. Bosques profundos se alternan con llanuras fértiles, hoy convertidas en tierras de cultivo, páramos desolados y exuberantes cataratas se combinan con modernas ciudades y ríos de enorme caudal y un subsuelo rico en oro, platino, carbón y cobre. Sin embargo su patrimonio más importante son los casi 50.000 kms cuadrados de parques

 

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Hwange

Hwange, Zimbabue — jueves, 4 de marzo de 2010

Situado al borde de las arenas del Kalahari, este parque era en sus orígenes tierra de bosquimanos, la despensa salvaje de los nómadas del desierto. Más tarde, durante el siglo XIX, sus sabanas salpicadas de animales se convirtieron en la reserva de caza de los reyes Ndebele. Declarada parque nacional en 1929, debe su nombre a un antiguo rey de esta tribu.

El Parque Nacional de Hwange, al sur de las míticas Victoria Falls, es la zona más visitada de Zimbabwe, que todavía goza de no tener aglomeraciones turísticas. Las zonas húmedas que hay en los 14.650 kilómetros cuadrados que forman el parque se concentran en pocos puntos, a los que se dirigen los animales en busca de agua. Estos son los mejores lugares para ver cómo los leones, ñus, elefantes y algún que otro guepardo marcan su jerarquía para poder sobrevivir hasta el día siguiente.

Como el objetivo de los visitantes es captar las mejores imágenes de los animales, hay que madrugar, subirse al todo terreno, armarse con la cámara, pasar un poco de frío y prepararse para seguir los pasos de algunos animales durante el día. La oferta hotelera es amplia a pesar de que el turismo no es abundante. Hay quien prefiere alojarse en el campamento de Makalolo, una zona privada con 16 tiendas de campaña con todos los lujos y servicios, incluso sirven la comida en vajillas de Bohemia. Pero también hay cabañas más sencillas y «camps», donde se montan las tiendas alrededor de una fogata y se duerme intuyendo la presencia de animales salvajes.

Cuando el visitante entra en Hwange, penetra en una de las zonas más ricas en fauna de todo el continente. Praderas recubiertas de acacias en el este ceden paso a un paisaje de colinas y bosques de Mopane al oeste. A través de sus 14.000 kilómetros cuadrados vagan libremente jirafas, cebras, búfalos, leones, leopardos, enormes manadas de elefantes y rinocerontes, hoy en día los únicos soberanos del territorio.

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