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Tokaji: La sangre de Árpád
Escribe: apienauta
Año 896. Desde las estepas de la Magna Hungaria, llegan a las fértiles llanuras del Danubio y del Tisza siete tribus magiares. Előd, Ond, Kond, Tas, Huba, Töhötöm y sobre todo el...
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Tokaji: La sangre de Árpád
Hungría — domingo, 18 de noviembre de 2007
Előd, Ond, Kond, Tas, Huba, Töhötöm y sobre todo el legendario Árpád detienen sus caballos..... "Aquí..."
Cómo llegaron previamente a la Magna Hungaria (hoy territorios de Rusia y Kazajistán ) es aún hoy desconocido. Unos dicen que desde Mongolia siguiendo los pasos del mito de Atila. Otros que desde Persia. Incluso dado que una leyenda reza que el magiar es el único idioma que Satanás respeta, también es posible que surgieran del mismísimo Infierno. Quién sabe.
Qué fue de Arpad y los suyos, nada se sabe. Nunca aparecieron las tumbas. Ni rastro de ellos.
El linaje de esas siete tribus, la hierba que sus caballos comían es hoy...Hungría.
Año 2007.
Que Budapest es una de las ciudades más bonitas de Europa. Memorias lejanas del colegio acerca de un imperio Austro-Húngaro. Que estaba escondida detrás del Telón de Acero. Que Puskas fue un gran futbolista de Real Madrid. Kubala del Barcelona. Imre Kertesz y Sandor Marai fabulosos escritores, Judith Polgar una ajedrecista de primer nivel, el demencial cubo de Rubik........y ya está. Así a vuelapluma no logro encontrar en mi cabeza nada más acerca de Hungría justo antes de emprender viaje. Ni siquiera soy capaz de mencionar otra ciudad que no sea Budapest.
Nada más llegar noto algo raro en el ambiente. Posiblemente sea que es la primera vez en mi vida que estoy en un país que no tiene mar. Luego me entero de que un húngaro no sabe que añorar más, si los territorios recortados tras el tratado de Trianon o el mar.
Así que eso es lo que hay en el aire: nostalgias. Honfibú como le llaman ellos.
No es de extrañar por otra parte. Debe ser difícil de digerir que en algo denominado tratado de paz se te quiten dos tercios de tu territorio, que la mayor parte de tu población de repente pase a estar en otro país, o que casualmente el casi la totalidad de la industria estuviera radicada en los territorios que cambian de color en el mapa. Pero bueno, así es la Historia.
Y por tanto no es de extrañar que los húngaros de hoy en día aun miren con recelo a todos los países vecinos. De hecho muchos no reconocen a Bratislava sino como la Pozsony húngara, antigua capital del país, la espectacular Transilvania es una herida tabú por la que 90 años después aún se sangran caudales superiores al del Danubio, y las playas de Croacia son vistas como propias.
En relación a esto: brindar con cerveza no es algo aconsejable en Hungría. Las miradas asesinas y los comentarios despectivos serán automáticos. Era la tradición austriaca.
Así pues son los húngaros un pueblo de contradicciones. No saben exactamente de donde vienen, ni que pasó realmente a lo largo de su Historia (de hecho su principal historiador es un encapuchado misterioso llamado Anonymus del que no hay ni una sola imagen real). Y sin embargo tienen posiblemente el sentimiento patriótico más acentuado de Europa. No he visto en ningún lugar tantas banderas nacionales en las casas, sin otro motivo que el simple sentimiento.
Además, ese idioma....Nada que hacer. Imposible. No perdona el más mínimo error de pronunciación. La lengua colocada unos milímetros más allá de su posición, los labios un poco más cerrados de lo correcto....y adiós. Los significados se cambian por completo y el interlocutor no puede ni hacerse una leve idea de qué quieres decir. Me acuerdo en este punto que una vez una mujer húngara (hasta el llanto de honfibú) en Puerto Madryn (Argentina) me dijo que Magiar etimológicamente significa "pueblo que habla un lenguaje que ni un solo hombre puede comprender".
No sé si eso será verdad, pero desde luego no hay duda de que si está clasificado como unos de los más difíciles del mundo no es por capricho.
Pero bueno, el inglés se maneja más o menos en todo el sector hostelero así que no nos asustemos antes de tiempo jeje.
Aún así, a pesar de la barrera del idioma, vaya por delante que es posiblemente la gente más hospitalaria que me he encontrado.
Este es un viaje por el noreste de Hungría. Bordeando la frontera con Eslovaquia y Ucrania.
Y el destino final del viaje no es otro que descubrir el tesoro gastronómico de esa zona del planeta: el vino Tokaji.
El mito le rodea. Hijo de unas condiciones climáticas que provocaría infartos en cualquier viticultor común. El zar Pedro I el Grande estableció entre Tokaj y San Petersburgo un corredor protegido por un ejército de cosacos exclusivamente para el transporte del vino. Es el "vignum regnum, rex vinorum" que proclamaba exaltado Luis XIV.
Pero bueno, vayamos por orden. Que hay que disfrutar del camino. Y este país lo pone fácil.
BUDAPEST: qué decir de una de las ciudades mas bonitas de Europa. Preparad un calzado cómodo, la cámara de fotos y disfrutadla. Recomendar sitios para visitar es fácil: Todo
Buda observa altanera a su hermana Pest desde las colinas del oeste donde nació ya en épocas de los romanos. .
Subir al monte Gellert a disfrutar las vistas sobre la ciudad, recorrer el Bastión de los Pescadores, la catedral de San Matías, el impresionante Castillo Real, donde hay diferentes museos, siendo el mas destacado en mi opinión el Museo de Historia de Budapest, que empieza con todo el interés en las exposiciones para ir dejando poco a poco el protagonismo al propio edificio. Un laberinto de galerías y estancias subterráneas donde lo más fácil y divertido es perderse. Todo ello garantiza recuerdos de bienestar.
También en Buda, imperdible es el Varhegy, un barrio barroco preciosísimo, un sinfín de casitas con aire medieval. Caminar sin rumbo es lo que se impone.
Entre Buda y Pest, en medio del Danubio está la Isla Margarita. Antiguo coto real de caza y antiguo harén turco hoy es un bonito parque por donde caminar lentamente, y tomarse alguna cerveza en los chiringuitos.
Los paseos por la orilla del Danubio (marrón, lo del azul vamos a dejarlos para los valses...) cruzando de un lado a otro por sus magníficos puentes, en especial cuando la luz del atardecer baña el Parlamento y los edificios de la orilla de Pest, es simplemente espectacular.
Y en Pest, pues hay una especie de ruta turística muy curiosa, que consiste en subirse al tranvía nº2 de principio a fin. Recorre muchos de los puntos turísticos más destacables.
Ya que hablo del tranvía, el transporte público funciona bastante bien, y aunque apenas hay tres líneas de metro (el segundo más antiguo del mundo) la red de tranvías es bastante densa. Y además hay numeroso tipos de abonos para todo el transporte público en función del tiempo que se vaya a estar.
Destacar también el Parlamento donde se pueden visitar las joyas de la corona y la Sinagoga más grande de Europa.
Asimismo la avenida Andrássy út es magnífica. La única calle considerada Patrimonio de la Humanidad. Tres kilómetros de edificios impresionantes de fachadas góticas, bizantinas, etc.
Merece la pena entrar a ver los patios interiores de un edificio al azar. Esplendor decadente pintado de ambiente comunista. En esta avenida destacan el Museo de Correos, el Teatro de la Opera, la plaza del Octógono....Se muere la avenida Andrassy en la plaza de los Héroes, donde están representados Árpad y los demás jefes tribales (se considera que todos los húngaros actuales tienen genes de Ärpád) así como un hermoso semicírculo de estatuas representativas de los personajes mas destacados de la historia húngara. Flanqueando plaza están el museo de Arte Moderno y el Museo de Bellas Artes.
Detrás de la plaza, el Városliget.
El parque municipal. Otro rincón sin el que uno no puede abandonar Budapest. No solo se puede pasear por él o remar en el lago (o patinar en él si es invierno). En él se encuentra el Vajdahunyad Vára, un castillo impresionante réplica de uno existente en Transilvania, el Zoo y los baños Széchenyi. Así que hay para elegir.
Hablar de Budapest es hablar de balnearios. Y el más famoso de todos es el Széchenyi. Es el balneario más grande de Europa y esta situado en un antiguo palacio reconvertido. No es nada caro. Por unos 6 E te puedes quedar nuevo.
Sea en este o en otro, en Budapest hay que darse un bañito en algún balneario. Así que dicho queda: incluso en pleno invierno hay que llevarse el bañador.
Si se quiere saber más de la historia reciente de Budapest, nada mejor que el Museo del Horror. Los orgullosos húngaros reparten estopa a diestro y siniestro así que no les tiembla el pulso a la hora de meter a nazis y soviéticos en el mismo museo y bajo nombre tan "sutil" para dar fe de las atrocidades de unos y otros.
Sufrió mucho Budapest en la IIGM, el hermoso Puente de las Cadenas o el Castillo fueron blanco fácil de sádicos bombardeos. Tras la liberación por parte de las tropas soviéticas, los 4 años que se iban a quedar hasta que todo volviera a la normalidad se convirtieron en 40 de dictadura comunista.
Muchos seguidores no dejaron los soviéticos por Hungría. De hecho todos los monumentos o referencias al comunismo las encerraron en un parque llamado Museo del Recuerdo, que también es un punto turístico interesante.
Cambiando de tercio, informar de que Budapest es la capital mundial del cine porno. Así que nadie se asuste si en algún rincón se es testigo del rodaje de alguna escena. Personalmente solo fui testigo de una sesión de fotos (bastante light...pero aún así las cámaras de un grupo de japoneses echaban humo) en el Bastión de los Pescadores, y compartía edificio con una actriz. De las 6 plazas del ascensor ella (o ellas...) ocupaba la mitad...
Respecto al alojamiento, lo cierto es que encontrar cosas buenas, bonitas y baratas es bien sencillo en Budapest. Ya veremos cuando el simpático Forinto caiga bajo el yugo del Euro tirano.
Lo mismo es aplicable a las comidas. Hay platos realmente espectaculares (diversos tipos de exquisito goulash, sopas frías de frutas, mucha caza, el lucio-perca...), pero eso sí, el denominador común de la cocina húngara es la potencia. Abstenerse aquellos que no se separen de la calculadora de calorías. Pero para compensar esta carga para el estómago se guardan un as en la manga: Una copita de Unicum después de comer. Se trata de un licor húngaro de cuarenta hierbas con una receta tan secreta que hace palidecer a la de la Coca-Cola, y que te deja el estómago como nuevo en un instante. Ideal como regalo.
Dado el pasado turco de Budapest, la oferta de teterías es realmente amplísima. Pero Sirius teaház (en Bródy Sándor utca 13) es uno de los establecimientos mas curiosos en los que he estado nunca. Hay un sinfín de estancias, a muchas de las cuales hay que pasar reptando, o cruzando estilo equilibrista por un poste....sitio acogedor este.
Pero bueno. Vamos a dar una vuelta por el país.
Para moverse, indudablemente lo mejor es el coche. Porque aunque los alrededores de Budapest si están bien comunicados por el Cercanías y las ciudades grandes también tienen buena oferta de transportes, el resto... no mucho.
Así que si tenéis la posibilidad de moveros en coche, es lo más aconsejable. Ojito. Nivel permitido de alcohol: 0.00%....y hay muchos controles.
Las carreteras no son ni lo mejor ni lo peor. Correctas simplemente. Y el modo de conducir de los húngaros lo mismo. Ni los más salvajes ni los más civilizados. Equilibrados estos magiares.
SZENTENDRE: a media hora en tren de cercanías desde Budapest y a orillas del Danubio se encuentra este pequeño pueblo medieval (de hecho se puede llegar por barco) famoso por ser un punto de ebullición cultural debido a la presencia en él de numerosos artistas. En cualquier momento del año se podrá encontrar algún tipo de actividad, exposición o similar.
Callejear sin rumbo partiendo de la plaza Fő y pasear por el bulevar junto al río es lo que se impone. Y hartarse de coger guindas por la calle.
A pesar de estar absolutamente enfocado al turismo, cosa que la desluce un poco, merece la pena dedicarle aunque solo sea una tarde.
EGER: En su conquista de Europa no llegaron los turcos más al norte. Motivo este de orgullo para sus habitantes. Y como héroe principal: Dobó István, que con apenas un par de miles de hombres pudo contener el asedio del ejercito otomano al Castillo.
Hoy es una de las ciudades más bonitas de Hungría. La plaza Dobó István, con el templo minorita, la Basílica y, por supuesto, el Castillo son visitas obligadas. Así como el minarete turco, único resto de la antigua mezquita.
Hermosísima Eger.
Respirar el aroma de los incontables frutales que plagan la ciudad tras una tormenta es de esos pequeños placeres de la vida. De los sencillos. De los mejores.
Y otra de las obligaciones es probar el Egri Bikavér (Sangre de Toro). Eger es tierra de viñedos. Y el Sangre de Toro su vino mas reconocido. Exquisito.
Tierra de viñedos y tierra de caza. Así que los amantes de los platos de caza se sentirán felices por estas tierras. En particular recomiendo hacer una visita al restaurante Fehérszarvas Vadásztanya. Una maravilla de comida y ambiente. Y nada caro.
Para alojarse, una excelente opción es la Panorama Panzió. Una coqueta pensión a buen precio, con instalaciones, vistas y trato inmejorable.
Yendo desde Eger hacia Aggtelek merece la pena pasar por Szilvásvárad. El pueblo propiamente dicho no tiene ningún atractivo destacable. Pero en las colinas y fincas de alrededor se crían los Lipicai. Reliquia viva del antiguo esplendor húngaro en temas equinos. Contemplar las blancas manadas correr por los montes verdes es un espectáculo único. Hermosos caballos.
AGGTELEK: Los amantes de la Naturaleza tienen aquí una cita ineludible: las cuevas de Aggtelek.
Se han encontrado más de 700 cuevas que durante más de 300000 años fueron sede de una civilización prehistórica.
La más destacada es la cueva Baradla. Más de 25 km de galerías subterráneas, la red más grande de Europa. Estalactitas de más de veinte metros. Lagos subterráneos de más de 2 km. Espectacular. Inolvidable.
Las visitas son únicamente guiadas y sólo en inglés, alemán o húngaro.
Hay varias opciones de visita, no hay porqué hacer los 25 km (obviamente), pero lo que es imprescindible es llevarse ropa de abrigo incluso en pleno verano porque dentro hace un fresquito muy agradable en las próximas a la entrada, pero en las profundas ya deja de tener gracia.
Aunque a la salida de las cuevas hay una zona para comer algo, la oferta hostelera del pueblo es escasa tirando a nula así que yo creo que la mejor opción es llegar desde Eger o Sárospatak y volver en el mismo día.
SÁROSPATAK: A orillas del río Bodrog y casi en la frontera con Ucrania y Eslovaquia. De hecho si vais a cruzar la frontera eslovaca desde aquí tendréis que llegar a Sátoraljaújhely. Cosa que no tiene gran interés salvo para poder decir que se ha estado en un pueblo cuyo nombre es "el sitio nuevo de la parte de abajo de la tienda". Estos húngaros...
Es Sárospatak es un magnífico ejemplo urbanístico de como adecuar lo moderno a lo antiguo. Realmente una preciosa ciudad.
En épocas medievales, carácter que aun hoy conserva, fue un núcleo de tanta actividad cultural y educativa que era conocida como la Atenas del Bodrog. Y ese ambiente aún se respira en sus calles.
Lo más destacado es el castillo-fortaleza de Rákóczi, líder de la guerra de independencia húngara contra el poder de los Habsburgo (qué pesadilla de linaje para la mayor parte de Europa). Ideal para perderse por él, tanto por el interior como por los jardines exteriores. Imprescindible.
Además, los amantes de la arquitectura moderna encontrarán numerosas obras de Imre Makovecz, que yo personalmente no conocía, pero parece ser muy famoso en el mundo arquitectónico.
Cosa curiosa es que en sus calles no es difícil encontrar estudiantes que por una cantidad de dinero simbólica se ofrecerán a hacer de guía turístico por la ciudad. En inglés o alemán, claro...del español ni rastro de momento.
Incluso si se desea comprar fruta (guindas y cerezas principalmente) por unos pocos forintos muchos lugareños os ofrecerán cogerla vosotros mismos de sus árboles.
Y en Sárospatak, nuevamente.....respirar...prácticamente cada casa, cada plaza, está forrada de flores.
TOLCSVA: Esta localidad es el corazón de la región vinícola de Tokaj. Como interés en sí, lo cierto es que el pueblo no tiene mucho. Pero basa su fama en la gran cantidad de bodegas presentes. Muchas de ellas ya en propiedad de bodegas francesas o españolas. La más representativa es sin duda Oremus. Bodega española que, tras la apertura de Hungría al libre mercado, se hizo con el control de una de las más famosas y representativas.
Se pueden realizar visitas guiadas y degustaciones en español.
Pero...yo creo que hay un sitio mejor....
TOKAJ: Otro hermosísimo pueblo a orillas de la unión del Bodrog y el Tisza. Da nombre a toda la región vinícola, pero lo cierto es que en cuanto a los precios de los productos es lo más caro. En cualquier caso una vista por sus calles empedradas y un paseito por la orilla del río es un auténtico placer.
La oferta hostelera no es muy amplia, pero la demanda turística (de momento) tampoco, así que no es problema encontrar alojamientos muy baratos.
Lo más destacable de este pueblo, lo que le da la fama, es el Museo del Vino. También hay bodegas donde realizar visitas o compras.
Pero....yo creo que hay un sitio mejor...
ERDŐBÉNYE: Bueno. Por fin. Llegué a este pueblo por una casualidad y me fui de él con la creencia de que, en realidad, era el destino "espiritual" del viaje.
Bajo el suelo de este pequeño pueblecito de apenas mil habitantes y pasado de gran importancia militar, se esconden un sinfín de galerías donde reposa un auténtico tesoro alimenticio. .
El pueblo es un oasis en medio de los mares de viñedos y es un ejemplo de convivencia religiosa, con la iglesia católica y la protestante casi pared con pared. Pasear por sus calles tranquilas o enredarse entre los viñedos es impagable. La vida sencilla de los pueblos.
Llegar a él en otra cosa que no sea en coche no es tarea sencilla. Hay que llegar en tren a Olaszliszka y desde ahí coger un autobús. Pero merece tanto la pena...
En este pueblo está la bodega Vivamus. La diferencia entre ésta y la demás bodegas de la región es la misma que hay entre lo artesanal y lo industrial.
Absolutamente maravillosa experiencia de principio a fin. Desde la visita guiada a través de las espectaculares galerías forradas del hongo que da el carácter al vino pasando por las degustación de los diferentes tipo de vino Tokaji y sobre todo la hospitalidad de las gentes de la bodega (y es que la amabilidad no entiende de idiomas), todo es fantástico.
Respecto a los vinos...deliciosos. El Furmint (a mi, que no me gusta el vino blanco, me dejó de una pieza, de hecho pesar de que la fama se la llevan otros a mi fue el que mas me gustó), los diferentes Aszú (vinos de distinto dulzor en función de la cantidad de uva característica que contengan), el Sárgamuskotály (algo similar al moscatel español)....
Los amantes del vino tienen una cita ineludible en este lugar
Los precios de las degustaciones no son impedimento: desde unos 3 E la simple de tres vinos hasta unos 14 E de la completa que incluye el exclusivo Eszencia, que se prueba con cucharilla...
Eso sí, hay que reservar fecha con unos días de antelación y si se quiere que sea en español avisarlo con algo más de tiempo.
Incluso la propia bodega dispone de unos apartamentos magníficos en el mismo edificio. Uno para dos personas sale por unos 30E.
Esta visita fue sin duda el momento mas intenso del viaje. De estos momentos que casi se podrían clasificar de....perfectos.
Ahora miro un mapa de Hungría y ya miro directamente al noreste....
Pero todo se acaba. El viaje por Hungría acabó aquí y aquí acaba pues el diario. Si he colaborado a que se sepa algo más de lo que yo sabía de este peculiar país, me doy por satisfecho.
Brindo con Tokaji por los hijos e hijas de Árpäd y les amenazo con volver.
Feliz vida a todos y hasta otro diario...
"ESTE VINO VIGORIZA CADA FIBRA DE MI CEREBRO, Y PRODUCE EN LO MÁS PROFUNDO DE MI ALMA UN DESTELLO ENCANTADOR DE INTELIGENCIA Y BUEN HUMOR" VOLTAIRE.
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publicado el 18/nov/2007, 06.55
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Últimos comentarios
demarucho dice:
Genial, Fernando. Estuvimos en Budapest en 2003 y de no ser por las fechas, diría que el guía local nos habría leido tu diario. El Bastión, San Matías, la Plaza de los Héroes, ...
Que bien empleado el tiempo perdido pateando sus calles.
Excelente relato.
¡ y excelente Tokaji !
Publicado el 20/nov/2007, 05.46
centaura000 dice:
Fernando mis conocimientos sobre los hungaros se han acrecentado Tu diario es muy bueno y tentadora la idea de ir a visitar tierras magiares y probar esas delicias vitivinícolas!!!!!!!!
Saludos
MARIELA
Publicado el 22/nov/2007, 20.51
conxam dice:
Conocí Budapest en 2006, estuve en una boda hungara, y lo primero que me indicaron es no brindar con cerveza.
Preciosa Budapest. Solo lamento no haber podido darme un baño. Y a casa me traje el Tokaji, y una botella de unicum.Un diario estupendo. Saludos.
Publicado el 12/dic/2007, 04.55
trinaquia dice:
Felicidades por este viaje tan especial,has querido visitar lo más primario,tierra ,vid, vino.....creo que Hungría es un país con un importante potencial en este sentido.Todavía tienen secuelas de su pasado ,sobre todo en su economía, pero pronto darán el salto que los integre a la Europa más moderna,a mi me gustó muchísimo, disfrute de sus paisajes y naturaleza virgen que aún conservan.Budapest magnifica,grandiosa,y a la vez sobria.Coincido con los viajeros, el relato excelente.Tengo en cuenta la frase de VOLTAIRE.Saludos
Publicado el 19/dic/2007, 08.53
FREEMIND dice:
Amigo tus fotos , son preciosas, y tu relato muy bueno.
Un abrazo desde México.
Publicado el 23/jul/2008, 13.07
magdana dice:
Mi ignorancia se rinde ,ante tanta expresion sabia. Tus fotografias y tus letras relacionan la belleza y el sabor de la buena escritura.
Gracias
Malena
Publicado el 28/dic/2009, 15.55
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1
Tokaji: La sangre de Árpád
Hungría | 18 de noviembre de 2007
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