Europa del este: Hungria, Rumania, Bulgaria...
Escribe: lolajimar
Hemos recorrido más de 10000 kms y atravesado varias fronteras hasta llegar a este rincón de Europa que comenzaba a sacudirse de su pasado para intentar despertarse en la nueva Unión Europea.
Hungría
Hungría — domingo, 4 de agosto de 1996
DOMINGO, 4 AGOSTO: Entrada en HUNGRÍA.Nos disponemos a circundar Viena para dirigirnos a la frontera húngara por Neusied, después de tantas fronteras cruzadas alegremente, ésta consigue elevar nuestro ritmo cardiaco. Hacemos una larga y lenta cola, cuando nos toca nos desvía al lugar de registro, enseñamos los bártulos y digo yo en un ingles panocho, "for the camping" y uff! nos dejan pasar sin problemas (comprobamos que el conocimiento de lenguas hace mucho). A poco de dejar la aduana paramos en un área de servicio (restaurante, cambio, etc.) y cambiamos pesetas, aunque la señora las miraba y remiraba con cara extraña finalmente no hizo ninguna objeción a nuestro billete de 10000, seguro que no cambia billetes españoles muy a menudo. Ahora es una gozada llevar €uros. Reponemos fuerzas para seguir.La primera impresión sobre el país fue buena, algo que confirmaríamos más adelante, buenas carreteras con muchas áreas de descanso, limpieza por doquier, casas y coches en buen estado.Györ fue nuestra primera parada, bastante grande, atravesada por un río que cruzamos por un puente de hierro para una primera inspección, aparcamos junto al él, a los pies de una iglesia ortodoxa que no pudimos visitar, al igual que otros monumentos, pues era domingo y estaba todo cerrado. Al bajar del coche notamos que la temperatura había cambiado, hacia fresco y tuvimos que echar mano de las chaquetas, tomamos nuestra guía de trotamundos y nos dispusimos a conocer un nuevo país, una nueva sociedad, una nueva manera de entender la vida... (Es lo que más me atrae de los viajes, me siento como un niño que acaba de nacer, donde todo es nuevo, todo desconocido, todo sorprendente)Hicimos el recorrido aconsejado por la guía, cuyo final fue la plaza de la catedral, la ciudad estaba casi solitaria, tal vez por el hecho de ser domingo.A la salida de Györ buscamos sitio para comer, paramos en un restaurante que tenía buen aspecto por fuera y casi mejor por dentro, nos trajeron la carta, muy acertada por cierto, que contenía fotos de los platos, también letras, pero para nosotros que no dominamos mucho el húngaro nos resultaron más útiles las fotos. Total que por un módico precio, comimos como marqueses: de 1º una buena "salada Diana" y de 2º carne de vaca con una guarnición y una mezcla de carne de cerdo con verduras , el postre no es hábito por estos lares. Continuamos la ruta hasta Fertöd, aparcamos y nos dirigimos al palacio Hesterházy, réplica, según la guía, del de Versalles, bueno con matices diría yo, y como este no era nuestro día, pues también estaba cerrado, eso sí visitamos los jardines y a otra cosa mariposa. Sopron: centro muy bonito con una torre bajo cuyo arco se pasaba a la parte vieja. Lo primero que encontramos fue una plaza triangular muy limpia y con poca gente, y unas callejuelas vistosas que terminaban en ella y que ofrecían un agradable conjunto. Como anécdota que recordamos, una cartelera de cine con la foto de Antonio Banderas. El titulo no supimos traducirlo, la próxima vez será. Está bien saber que España se conoce fuera.Bueno, pues después de dar unas cuantas vueltas por el centro, decidimos buscar el camping "Ozon", según la guía, el mejor de la zona. No está mal, pero nos parece un poco caro por los servicios que ofrece. Entendemos que sus precios son altos porque está muy cerca de la frontera con Austria.
LUNES, 5 AGOSTO. HUNGRIA.Recogemos los bártulos después de un suculento desayuno y nos disponemos a seguir la ruta bordeando la frontera. El siguiente pueblo que se cruza en el camino es Navicent y según la guía oferta una foto de un viejo castillo que han convertido en hotel, también monumentos en su cementerio, y como yo siento curiosidad por ellos nos acercamos a verlo. Conceden verdaderas obras de arte a sus difuntos, las esculturas en mármol son grandiosas y laboriosas.No desviamos nada la ruta hasta llegar al lago Balaton y nos sorprende poco encontrar buenas carreteras, buenos coches, carteles de colores anunciando restaurantes, hoteles, etc. puesto que la guía nos dice que esta zona es muy turística. Lo que sí nos sorprendió fue el clima porque estaba fresquito y no asomaba mucho el sol. Yo me compré un jersey con chaleco incorporado en el primer pueblo que paramos junto al lago: Balatonsony, El primer contacto con el lago no fue tan emocionante como pensábamos, seguramente esperábamos encontrar una foto en cada rincón, sitios paradisíacos y no contamos con que los lugares turísticos están llenos de gente, de coches y de ruidos... y quejarnos, no debemos, porque somos turistas a fin de cuentas. Tampoco acompañaba el sol y las nieblas impedían ver la otra orilla. La ruta se arregló cuando llegamos a Tihany, desde lejos ya sobresalían las torres amarillas de su iglesia, que es lo más destacable del pueblo en cuanto a monumentos, en cuanto a concentración del personal, pues era un hervidero de gente, encontramos hasta unos peruanos animando con música y les compramos una cinta de casete. La iglesia por dentro estaba muy bien conservada y en la cripta debía estar enterrado algún personaje local. El estómago comenzó a quejarse y tuvimos que buscar un sitio para calmarlo, no fue fácil, pero al fin, junto al puerto, un trozo de pollo asado con papas, pan y cerveza, se dejaron convencer, luego un helado. Desde el Balaton hay autopista gratis hasta la capital. Budapest esperaba ansiosa para descubrirse ante nosotros y ya el primer contacto fue emotivo. Llegamos a eso de Las 17.30 horas, yo estaba nerviosa de emoción y quería verlo todo, Satur andaba también nervioso pero por otro motivo, no quería equivocarse y me decía que me fijara en las señales y me dejara de tonterías. Nuestro propósito era encontrar un camping: "Zugligeti Niche" que era el más cercano al centro y tenía el bus cerca para desplazarse; el logotipo que había que seguir era una ardilla y, ¡cierto!, enseguida encontramos la señal, la seguimos durante más de 5 kms. Y por fin, aunque pueblerinos, llegamos a la puerta del camping, pero entonces nos surge otro problemilla: "¡está completo!". Insistimos un poco y nos dejaron dar una vuelta, efectivamente el espacio estaba bien aprovechado, pero al fondo quedaba un sitio para meter la furgona y decidimos quedarnos. Estaba bastante cutre, pero nos habíamos preparado mentalmente para adaptarnos a cualquier situación. Lo único que hicimos antes de dormir fue una ducha, intentar conectar con Radio España, sin éxito, y preparar la información para empaparnos de Budapest al día siguiente.
MARTES, 6 AGOSTO. BUDAPEST. En el diario de ruta escribí: "hoy hemos madrugado; bueno llevábamos ya más de 9 horas dormidas".Compramos los billetes de bus allí mismo. Tomamos el nº 158, que coincide con lo que pone la guía de camping, había gente esperando pero tampoco demasiada. Nos bajamos donde lo hizo la mayoría, no porque supiéramos dónde estábamos, aunque llevamos un mapa: era la plaza Moszkva donde llegan y parten todos los autobuses y tranvías. Nos habíamos marcado un itinerario y lo seguimos bastante al pie de la letra porque nuestra intención era dejar para el final el Bastión y la iglesia que es la foto que todo el mundo conoce de esta ciudad.Recorrimos Las calles Fortuna, Urszeghaz y Tancsies, antigua morada de judíos, luego llegamos a la plaza donde está la iglesia Matthias, había varios músicos callejeros tocando y ensalzando aún más el escenario. A partir de este momento me embarga la emoción que aflora con un nudo en la garganta, nerviosismo interior que siento en el estómago y los ojos acuosos. Son las sensaciones que no cambiaría por nada: ¡al fin estamos allí, donde se construyó parte de la Historia de Europa, donde estuvieron personajes de relieve, donde tantas cosas...! La iglesia es muy bonita, por fuera y por dentro, después de una visita detenida, acompañada de un miniconcierto que estremecía, salimos y visitamos el Bastión que ofrece una impresionante vista de la otra parte de la ciudad: "Pest", el Parlamento a orillas del Danubio, el Puente de Las Cadenas que lo cruza y, un bonito conjunto, que los ensalza. Luego visitamos el Palacio Real que resultó enorme de grande con preciosos jardines, dentro visitamos el museo histórico de Hungría En el camino de vuelta compramos el único periódico español que encontramos: el ABC del día 5 de agosto y nos alegró mucho saber que Miguel Indurain y Olano habían sido medallas de oro y plata en Atlanta, ¡bien! Comimos en un agradable restaurante junto al palacio, uno pescado y, el otro, carne con salsa. Una vez repuestas las fuerzas y llamado por teléfono a padres y amigos, decidimos ir andando hasta Pest cruzando por el Puente de Las Cadenas, es el emblema de la ciudad, tan digno y tan bonito. Nos dirigimos a la catedral de San Esteban, donde está la mano derecha del santo. La iglesia estaba en obras por fuera y por dentro. Las calles aledañas desde la catedral hasta el Parlamento están plagadas de edificios que ofrecen un conjunto armónico y bonito.El Parlamento es un gran edificio con varias torres, muy bonito, no pudimos visitarlo por dentro porque estaba cerrado. Por cierto, cerca hemos encontrado una calle que se llama Szalay, ¡igual que Katy! Hemos hecho una foto para recordarlo.La anécdota del día: como somos pueblerinos y un poco cortos, después de tanto andar estábamos agotados y decidimos coger el tranvía para regresar a la plaza Moszkva, esperamos durante un rato en la parada, por fin llega uno, nos subimos y en la parada siguiente que estaba, como mucho, a 200mts nos indican que nos apeemos porque allí se acababa el trayecto... Nos hemos reído un buen rato recordando la faena. Una vez agotadas las fuerzas volvemos al hogar, ducha, cena y cama.
MIÉRCOLES, 7 AGOSTO. BUDAPETS. Volvemos en el bus nº 158, pero nos fuimos directamente a Pest, a la calle peatonal: "Vaci Utca", la más visitada por los turistas, lo cierto es que éramos un montón. Recorrimos los alrededores hasta llegar a una sinagoga judía, de la que sólo visitamos un pequeño museo, ¡decepción! Pensábamos que nos dejarían visitarla por dentro.Hacía mucho calor y buscamos un Macdonals para comer, pero estaba a tope, así que busca que te busca, conseguimos sitio en un burguer bastante limpio y con aire acondicionado, allí decidimos parar durante un rato. La comida: "basura", no es ninguna sorpresa, pero el descanso y los aseos limpios y con agua tienen un precio.Compramos unas postales para enviar, las escribimos recostados sobre el césped de una plaza con sombra y turistas, luego que pasó un rato decidimos volver a Buda a dar una vuelta, pero conforme caía la tarde, la retirada de la gente se notaba, yo quería ver la iluminación nocturna (¡como siempre!), así que volvimos a Pest, junto al río.La iluminación resultó ser bastante pobre, pero me gustó. Era muy tarde cuando regresamos. Concluimos que esta ciudad es bastante grande pero el centro histórico es reducido y sus buenas comunicaciones entre las dos partes hacen que te puedas mover rápido por lo que, quizás, perdimos un día que seguro nos haría falta en otro sitio.
JUEVES, 8 AGOSTO. Último día en HUNGRÍA. Recogemos la "casa" después del desayuno y dejamos el camping. Abandonamos Budapest y seguimos dirección norte camino de Scentendre, es un pueblo pequeño, muy turístico, limpio, con una placita (Fö ter) pintoresca que invita a detenerse y así lo hicimos, nos sentamos en una terraza a tomar un café y unos pasteles para disfrutarla. Luego nos dirigimos hacia a la parte alta para saborear la exposición de unos cuantos pintores que adornan con su arte la zona., Rozando la frontera con la R. Eslovaca llegamos a Visegrad para admirar los "meandros del Danubio" que es el que marca la frontera en algunos puntos. Subimos al castillo para en busca de una buena panorámica y encontramos unas vistas alucinantes, a la bajada nos comimos unos bocatas y unas cervezas bien frías para recuperarnos. Cuando se nos pasó un poco la "melopea" de tanta cerveza... nos dirigimos a Esztergom, pueblo que tuvo mucho protagonismo en tiempos pasados, llegando a ser capital del Reino. Cuenta con un gran templo, impresionante por su tamaño, el mayor de Hungría.Acabamos la excursión del norte y nos vamos camino de Rumania. Tenemos que regresar hasta Budapest por la misma carretera, nos costó mucho atravesar la ciudad, casi 2 horas de soportar un tráfico caótico y mucha contaminación. A partir de este punto, Hungría es totalmente llano, hay cereales, frutales, en las salidas de los pueblos hay puestos callejeros que ofrecen frutas y verduras con muy buena pinta, compramos una sandía enorme y barata.Estábamos a pocos kilómetros de la frontera, pero llevábamos muchas horas de coche y teníamos ganas de descansar, por tanto decidimos buscar camping y gastar así parte de los forines que nos quedaban, lo que encontramos no era nada especial pero nos quedamos. Conclusión: nuestro paso por Hungría nos lleva a pensar que en este país también hay diferencias entre el norte y el sur. La impresión primera fue la de un país totalmente europeo en todo, coches, casas, precios, gentes, y en general en el nivel de vida que pudimos comprobar en la zona norte; bien es cierto que a medida que nos alejamos de la ciudad y nos aproximamos a Rumania se observa un poco más deterioro, con algún carro, los campesinos con ropas más descuidadas y los bares y aseos más descuidados... No podemos opinar sobre lo que no vemos, pero creemos que pronto pueden ser miembros de la Europa rica y, por tanto, vecinos.
LUNES, 5 AGOSTO. HUNGRIA.Recogemos los bártulos después de un suculento desayuno y nos disponemos a seguir la ruta bordeando la frontera. El siguiente pueblo que se cruza en el camino es Navicent y según la guía oferta una foto de un viejo castillo que han convertido en hotel, también monumentos en su cementerio, y como yo siento curiosidad por ellos nos acercamos a verlo. Conceden verdaderas obras de arte a sus difuntos, las esculturas en mármol son grandiosas y laboriosas.No desviamos nada la ruta hasta llegar al lago Balaton y nos sorprende poco encontrar buenas carreteras, buenos coches, carteles de colores anunciando restaurantes, hoteles, etc. puesto que la guía nos dice que esta zona es muy turística. Lo que sí nos sorprendió fue el clima porque estaba fresquito y no asomaba mucho el sol. Yo me compré un jersey con chaleco incorporado en el primer pueblo que paramos junto al lago: Balatonsony, El primer contacto con el lago no fue tan emocionante como pensábamos, seguramente esperábamos encontrar una foto en cada rincón, sitios paradisíacos y no contamos con que los lugares turísticos están llenos de gente, de coches y de ruidos... y quejarnos, no debemos, porque somos turistas a fin de cuentas. Tampoco acompañaba el sol y las nieblas impedían ver la otra orilla. La ruta se arregló cuando llegamos a Tihany, desde lejos ya sobresalían las torres amarillas de su iglesia, que es lo más destacable del pueblo en cuanto a monumentos, en cuanto a concentración del personal, pues era un hervidero de gente, encontramos hasta unos peruanos animando con música y les compramos una cinta de casete. La iglesia por dentro estaba muy bien conservada y en la cripta debía estar enterrado algún personaje local. El estómago comenzó a quejarse y tuvimos que buscar un sitio para calmarlo, no fue fácil, pero al fin, junto al puerto, un trozo de pollo asado con papas, pan y cerveza, se dejaron convencer, luego un helado. Desde el Balaton hay autopista gratis hasta la capital. Budapest esperaba ansiosa para descubrirse ante nosotros y ya el primer contacto fue emotivo. Llegamos a eso de Las 17.30 horas, yo estaba nerviosa de emoción y quería verlo todo, Satur andaba también nervioso pero por otro motivo, no quería equivocarse y me decía que me fijara en las señales y me dejara de tonterías. Nuestro propósito era encontrar un camping: "Zugligeti Niche" que era el más cercano al centro y tenía el bus cerca para desplazarse; el logotipo que había que seguir era una ardilla y, ¡cierto!, enseguida encontramos la señal, la seguimos durante más de 5 kms. Y por fin, aunque pueblerinos, llegamos a la puerta del camping, pero entonces nos surge otro problemilla: "¡está completo!". Insistimos un poco y nos dejaron dar una vuelta, efectivamente el espacio estaba bien aprovechado, pero al fondo quedaba un sitio para meter la furgona y decidimos quedarnos. Estaba bastante cutre, pero nos habíamos preparado mentalmente para adaptarnos a cualquier situación. Lo único que hicimos antes de dormir fue una ducha, intentar conectar con Radio España, sin éxito, y preparar la información para empaparnos de Budapest al día siguiente.
MARTES, 6 AGOSTO. BUDAPEST. En el diario de ruta escribí: "hoy hemos madrugado; bueno llevábamos ya más de 9 horas dormidas".Compramos los billetes de bus allí mismo. Tomamos el nº 158, que coincide con lo que pone la guía de camping, había gente esperando pero tampoco demasiada. Nos bajamos donde lo hizo la mayoría, no porque supiéramos dónde estábamos, aunque llevamos un mapa: era la plaza Moszkva donde llegan y parten todos los autobuses y tranvías. Nos habíamos marcado un itinerario y lo seguimos bastante al pie de la letra porque nuestra intención era dejar para el final el Bastión y la iglesia que es la foto que todo el mundo conoce de esta ciudad.Recorrimos Las calles Fortuna, Urszeghaz y Tancsies, antigua morada de judíos, luego llegamos a la plaza donde está la iglesia Matthias, había varios músicos callejeros tocando y ensalzando aún más el escenario. A partir de este momento me embarga la emoción que aflora con un nudo en la garganta, nerviosismo interior que siento en el estómago y los ojos acuosos. Son las sensaciones que no cambiaría por nada: ¡al fin estamos allí, donde se construyó parte de la Historia de Europa, donde estuvieron personajes de relieve, donde tantas cosas...! La iglesia es muy bonita, por fuera y por dentro, después de una visita detenida, acompañada de un miniconcierto que estremecía, salimos y visitamos el Bastión que ofrece una impresionante vista de la otra parte de la ciudad: "Pest", el Parlamento a orillas del Danubio, el Puente de Las Cadenas que lo cruza y, un bonito conjunto, que los ensalza. Luego visitamos el Palacio Real que resultó enorme de grande con preciosos jardines, dentro visitamos el museo histórico de Hungría En el camino de vuelta compramos el único periódico español que encontramos: el ABC del día 5 de agosto y nos alegró mucho saber que Miguel Indurain y Olano habían sido medallas de oro y plata en Atlanta, ¡bien! Comimos en un agradable restaurante junto al palacio, uno pescado y, el otro, carne con salsa. Una vez repuestas las fuerzas y llamado por teléfono a padres y amigos, decidimos ir andando hasta Pest cruzando por el Puente de Las Cadenas, es el emblema de la ciudad, tan digno y tan bonito. Nos dirigimos a la catedral de San Esteban, donde está la mano derecha del santo. La iglesia estaba en obras por fuera y por dentro. Las calles aledañas desde la catedral hasta el Parlamento están plagadas de edificios que ofrecen un conjunto armónico y bonito.El Parlamento es un gran edificio con varias torres, muy bonito, no pudimos visitarlo por dentro porque estaba cerrado. Por cierto, cerca hemos encontrado una calle que se llama Szalay, ¡igual que Katy! Hemos hecho una foto para recordarlo.La anécdota del día: como somos pueblerinos y un poco cortos, después de tanto andar estábamos agotados y decidimos coger el tranvía para regresar a la plaza Moszkva, esperamos durante un rato en la parada, por fin llega uno, nos subimos y en la parada siguiente que estaba, como mucho, a 200mts nos indican que nos apeemos porque allí se acababa el trayecto... Nos hemos reído un buen rato recordando la faena. Una vez agotadas las fuerzas volvemos al hogar, ducha, cena y cama.
MIÉRCOLES, 7 AGOSTO. BUDAPETS. Volvemos en el bus nº 158, pero nos fuimos directamente a Pest, a la calle peatonal: "Vaci Utca", la más visitada por los turistas, lo cierto es que éramos un montón. Recorrimos los alrededores hasta llegar a una sinagoga judía, de la que sólo visitamos un pequeño museo, ¡decepción! Pensábamos que nos dejarían visitarla por dentro.Hacía mucho calor y buscamos un Macdonals para comer, pero estaba a tope, así que busca que te busca, conseguimos sitio en un burguer bastante limpio y con aire acondicionado, allí decidimos parar durante un rato. La comida: "basura", no es ninguna sorpresa, pero el descanso y los aseos limpios y con agua tienen un precio.Compramos unas postales para enviar, las escribimos recostados sobre el césped de una plaza con sombra y turistas, luego que pasó un rato decidimos volver a Buda a dar una vuelta, pero conforme caía la tarde, la retirada de la gente se notaba, yo quería ver la iluminación nocturna (¡como siempre!), así que volvimos a Pest, junto al río.La iluminación resultó ser bastante pobre, pero me gustó. Era muy tarde cuando regresamos. Concluimos que esta ciudad es bastante grande pero el centro histórico es reducido y sus buenas comunicaciones entre las dos partes hacen que te puedas mover rápido por lo que, quizás, perdimos un día que seguro nos haría falta en otro sitio.
JUEVES, 8 AGOSTO. Último día en HUNGRÍA. Recogemos la "casa" después del desayuno y dejamos el camping. Abandonamos Budapest y seguimos dirección norte camino de Scentendre, es un pueblo pequeño, muy turístico, limpio, con una placita (Fö ter) pintoresca que invita a detenerse y así lo hicimos, nos sentamos en una terraza a tomar un café y unos pasteles para disfrutarla. Luego nos dirigimos hacia a la parte alta para saborear la exposición de unos cuantos pintores que adornan con su arte la zona., Rozando la frontera con la R. Eslovaca llegamos a Visegrad para admirar los "meandros del Danubio" que es el que marca la frontera en algunos puntos. Subimos al castillo para en busca de una buena panorámica y encontramos unas vistas alucinantes, a la bajada nos comimos unos bocatas y unas cervezas bien frías para recuperarnos. Cuando se nos pasó un poco la "melopea" de tanta cerveza... nos dirigimos a Esztergom, pueblo que tuvo mucho protagonismo en tiempos pasados, llegando a ser capital del Reino. Cuenta con un gran templo, impresionante por su tamaño, el mayor de Hungría.Acabamos la excursión del norte y nos vamos camino de Rumania. Tenemos que regresar hasta Budapest por la misma carretera, nos costó mucho atravesar la ciudad, casi 2 horas de soportar un tráfico caótico y mucha contaminación. A partir de este punto, Hungría es totalmente llano, hay cereales, frutales, en las salidas de los pueblos hay puestos callejeros que ofrecen frutas y verduras con muy buena pinta, compramos una sandía enorme y barata.Estábamos a pocos kilómetros de la frontera, pero llevábamos muchas horas de coche y teníamos ganas de descansar, por tanto decidimos buscar camping y gastar así parte de los forines que nos quedaban, lo que encontramos no era nada especial pero nos quedamos. Conclusión: nuestro paso por Hungría nos lleva a pensar que en este país también hay diferencias entre el norte y el sur. La impresión primera fue la de un país totalmente europeo en todo, coches, casas, precios, gentes, y en general en el nivel de vida que pudimos comprobar en la zona norte; bien es cierto que a medida que nos alejamos de la ciudad y nos aproximamos a Rumania se observa un poco más deterioro, con algún carro, los campesinos con ropas más descuidadas y los bares y aseos más descuidados... No podemos opinar sobre lo que no vemos, pero creemos que pronto pueden ser miembros de la Europa rica y, por tanto, vecinos.
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
El viaje de ida. Hasta la frontera de Hungría.
Hungría | 1 de agosto de 1996
-
2
Hungría
Hungría | 4 de agosto de 1996
-
3
Rumanía
Rumania | 9 de agosto de 1996
-
4
Bulgaria
Bulgaria | 15 de agosto de 1996
-
5
Grecia
Grecia | 18 de agosto de 1996
-
6
Italia
Italia | 24 de agosto de 1996
-
7
El camino de vuelta. Roma-Benidorm
Italia | 28 de agosto de 1996
En Hungría...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Hungría” con tus amigos en Facebook?