Diarios de viaje > Argentina, América del Sur

Norte Argentino: Salta y Jujuy

Escribe: punger
Recorrer el norte argentino, atravesar esas ciudades y pueblos mínimos dónde la cultura ancestral de sus poblados aún permanece casi intacta - y que más allá de los hermosísimos paisajes que los circundan, resulta ser el gran diferencial a la hora de elegir un destino - era un deseo que hacía mucho tiempo se imponía en mi lista de lugares a conocer.

 

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Humahuaca y la lluvia que me detuvo.

Humahuaca, Argentina — sábado, 3 de abril de 2010

Salto de la cama a las seis de la mañana cuando todos aún duermen y salgo a la calle cuando aún es noche, las estrellas aún brillan y las calles están vacías. Tilcara en este momento me parece un lugar mágico, apacible y siento la extraña sensación de querer quedarme cuando en realidad me estoy yendo. Debo caminar varias cuadras hasta la terminal de buses y sé que la caminata se me hará pesada con mi equipaje que cada vez pesa más. Respiro profundo y todo el aire de la madrugada me invade. Pongo música en mi mp3 y comienza a sonar “Mi Semilla”, de la Vela Puerca. Como impulsada por una enorme alegría que ni siquiera sé de donde proviene cargo mi mochila al hombro y comienzo a caminar rápidamente, en realidad, siento que no camino, vuelo. Algunos barrenderos ya a esta hora se encargan de limpiar los restos de lo que había sido una noche de celebración multitudinaria. Me miran como extrañados de verme sonreír, pero eso no me inhibe, sigo sonriendo y caminando sin detenerme hasta llegar a la terminal con el tiempo suficiente para sacar mi boleto a Humahuaca en el bus que parte a las 7 am.
 
El viaje a Humahuaca es un deleite mientras amanece tras las rojizas montañas que a esta hora relucen su mejor color y llego tan temprano que hasta los perros duermen.
Solo algún barrendero madrugador o una señora abriendo las puertas de su cafetería me ven pasar.
Me voy directo a la hosteria Naty, un lugar que había elegido al tomar algunos folletos en el hostel de Tilcara. Necesito esta vez una habitación privada para poder poner algunas cosas en orden: ropa, sensaciones, deseos, destinos. Necesito dormir sin que la gente entre y salga todo el tiempo de mi habitación, un poco de intimidad.
La intimidad tiene su precio también ($AR 90) y confieso que esperaba mucho más. Cuando finalmente pude ocupar mi habitación (la única disponible) comprobé que no valía lo que estaba pagando, era una habitación oscura, pequeña y olía a encierro.
Decido entonces salir a desayunar en un café cercano a la plaza donde por $AR 10 me sirven unas riquísimas medialunas y un café reparador.

Camino un rato por las calles empedradas y angostas de Humahuaca, subo las escalinatas que me llevan hasta el Monumento a la Independencia y desde donde se tienen las mejores vistas de la ciudad  y  me quedo un rato, sentada al pie del imponente monumento, observando el ritmo de este lugar que me gusta mucho más que Tilcara.Recorro la feria artesanal que comienza a poblarse sobre la hora del mediodía y aprovecho para comprar unos guantes de lana ya que a medida que voy subiendo hacia La Quiaca las noches se tornan más frías y presiento que ésta los voy a necesitar.
 
Bajo hasta la plaza principal y me sorprende la cantidad de gente reunida que encuentro justo enfrente al blanco edificio de la Municipalidad. Qué pasa aquí?  pregunto a un mujer que no deja de mirar hacia la torre del reloj. Y allí me entero que todos los mediodías, a las doce en punto y cuando repican las enormes campanas que asoman en lo alto de la torre, San Francisco Solano sale a saludar a los visitantes. Bueno, no es exactamente San Francisco, claro, sino una imagen articulada que rígidamente se desplaza a través de una pequeña ventana y eleva su brazo en señal de saludo.
Todo un hito de la costumbre popular humahuaqueña.
 
En torno a la plaza encuentro innumerables tiendas de artesanía (tejidos, platería, cerámicas) de muy buena calidad pero muchas de ellas de origen peruano o boliviano. La cercanía de la frontera boliviana se hace cada vez más evidente.
 
Llego caminando hasta un lugar donde funciona un mercado regional con sus coloridos puestos de frutas y verduras, y me mezclo con los lugareños que a esa hora seguramente hacían las compras para el almuerzo. Ya no es el pueblo solitario y mudo que encontré al llegar y sus calles comienzan a llenarse de  vendedores, turistas, coches y ruido. Otra vez la misma historia? me pregunto. No, ya no quiero multitudes, necesito encontrar otra vez el corazón perdido en Purmamarca, un lugar donde tan solo pueda escuchar el sonido del viento y poco más. Mañana me voy a Iruya, me voy a la montaña, quiero estar arriba, bien arriba de las ruidosas urbes, tan cerca como pueda de esos cielos nortinos abarrotados de estrellas, y de mi misma, de mis voces más profundas.
 
Con la decisión ya tomada y luego de un rápido almuerzo en uno de los tantos comedores cercanos a la plaza, regreso a la hostería para tomar finalmente mi habitación que ya estaba lista, y dormir un par de horas.
 
La tarde llega fría, tal como lo imaginé. Lo que no imaginé fue que al salir nuevamente a la calle, parecía que algún extraño fenómeno había hecho desaparecer a toda la gente que por la mañana había invadido Humahuaca. Pues sí, parece que este sábado de semana santa es el momento en el que los viajeros regresan, se van, lo dejan todo en silencio. Aleluya!
 
Caminé un rato sin rumbo fijo pero el frío me devolvió a leer a mi cama al poco rato.
Justo antes de salir a cenar, sucede lo más temido, lo que no sucedió durante todo mi viaje y justo hoy, esta noche, tenía que suceder. Una lluvia copiosa se desplomó sobre Humahuaca durante no más de media hora. Era fuerte y amenazante. También mis esperanzas de llegar a Iruya comenzaban a desplomarse, como barridas por la lluvia, arrastradas hacia un cúmulo de dudas y preguntas sobre mi destino del día siguiente.
 
Decido no preocuparme y salgo a cenar a un pequeño comedor junto a la hostería. Solo quiero comer, empacar, dormir, despertar y ver el sol, que el vendedor de boletos de la terminal me diga que los buses a Iruya están viajando con normalidad.  Quiero acelerar el trámite de la espera, durmiéndome y soñando que ya estoy en la más alta montaña, caminando rumbo a San Isidro, mi objetivo más preciado de este viaje por el norte. Pero escucho los truenos y las gotas de lluvia que vuelven a repicar sobre el patio de la hostería y no logro conciliar el sueño. No quiero convencerme, pero ya lo sé, lo intuyo.
Mis planes se han aguado.
 
Salgo bien temprano de la hostería rumbo a la terminal solo para oír la confirmación del vendedor de boletos: los buses no están llegando a Iruya sino hasta 3 kms. antes, hay que cruzar un río a pie, mojarse, caminar a casi 4000 m de altura con la mochila en la espalda. No era algo viable para mí. No me atreví. Menos aun cuando el amable señor asomado en la ventanilla me dice: quien sabe cuándo se pueda retomar la ruta normalmente. Eso significaba tener que hacer la misma travesía para volver, siempre y cuando no lloviera más aún y los buses directamente decidan no viajar. No podía arriesgarme a ello. Debía estar en Villazón en tres días para tomar mi tren a Uyuni que ya había reservado y pagado en una agencia.
Me quedé estaqueada en esa terminal sin saber hacia dónde correr, desnorteada, decepcionada, y triste. Tanto soñar con llegar a Iruya y San Isidro, para que una lluvia pasajera me desarme en pocos minutos.

Caminé un rato sin sentido evaluando todas las opciones posibles. No podía decidir nada así que me fui directo al Hostel Humahuaca, a media cuadra de la hosteria Naty y allí me alojé en una habitación compartida por $AR 40, pero mucho más confortable que la costosa habitación privada de la noche anterior. Curiosamente, estoy sola también aquí pero hoy quisiera tener a alguien a mi lado, poder decirle: estoy triste, me siento cansada, no sé qué más hacer aquí. Me molesta ese sentimiento de desazón que me ha paralizado en lugar de impulsarme hacia otro sitio.

Decido que mañana me voy a La Quiaca. Me han hablado de un pueblo por allí cerca que se llama Yavi, uno de esos pueblitos diminutos, dormidos, estáticos como ahora me siento. Allá me iré ni bien llegue a la ciudad fronteriza.
Humahuaca en Domingo de Pascua me sorprende con su ritmo lento, tranquila, apaciguada. Es diferente a lo que era ayer, no hay tantos turistas, no hay casi vendedores en la plaza, algunos comercios están cerrados, y ya más tranquila, la camino. Sus calles de piedra, sus callejones angostos, sus rebeldes graffities, sus perros dormilones, su espíritu lleno de tradición e historia van llenando la mañana, la tarde, mi día. Paradójicamente, un día de sol pleno, desafiante. Lo siento pegarme en la cara desde mi refugio en la plaza donde me siento solo a observar y me sigo preguntando: porqué llovió así anoche? por qué? Pero no es algo que pueda cambiar ya, así debió ser y es.

Estoy acá, en Humahuaca, esperando a que el santo que sale del campanario de la municipalidad cada mediodía me salude con su mano rígida, comiendo guisos de quínoa y humitas, durmiendo siestas, leyendo a Cortázar, charlando con dos malabaristas uruguayos con ojos llenos de delirio y pesadumbre, de esa que se acarrea con los años de dormir en la calle y comer la misma sopa todos los días. Uno de ellos me pregunta por Pepe Mujica, por el paisito, quiere saber, quiere escuchar un "tá", quiere noticias de su tierra, aquella que dejó hace cuatro años. Le cuento, hablamos de los barrios, de nuestra gente, de nuestra comida, de las bondades y miserias de viajar solo y comienzo a sentir una nostalgia tan grande que me despido abruptamente. Me voy hacia las mismas calles una y otra vez, girando sobre todo lo visto y sobre mí misma, repitiéndome y repitiendo: cuando salga el sol me habré ido, cada vez más lejos de casa,  cada vez más cerca de pegar la vuelta.

Tips:

Precio del bus desde Tilcara a Humahuaca: $AR 5. A las 7 am sale un bus que te permite disfrutar de las primeras luces en el recorrido por la Quebrada de Humahuaca haciendo que las rojizas montañas se vean de un color intenso y luminoso.

Tiene que ver con: Transporte
En Humahuaca, Argentina

Llevar ropa de abrigo pues las noches en Humahuaca suelen ser muy frías.

Tiene que ver con: Qué llevar
En Humahuaca, Argentina

Subir hasta el Monumento a la Independencia para divisar desde allí toda la ciudad, recorrer el mercado artesanal que se arma en sus escalinatas y esperar al santo que todos los mediodias se asoma por el campanario del edificio Municipal ubicado en el plaza, son algunas de las cosas que no puedes dejar de hacer en Humahuaca.

Tiene que ver con: Imperdibles
En Humahuaca, Argentina

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hostal Humahuaca

Alojamiento: Hostel en Humahuaca, Argentina

Muy limpio, bien ubicado ( a una cuadra de la plaza principal), buena atencion, tiene un restaurant donde preparan comidas regionales. Buenos precios (40 pesos argentinos habitacion compartida)

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Con amigos, Solos y solas

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hostería Naty

Alojamiento: Hostería en Humahuaca, Argentina

Me alojé en esta hostería buscando un lugar más tranquilo que un hostel, con habitación privada y donde pudiera reponerme de dos noches durmiendo mal en un hostel desordenado y compartiendo habitación con ocho personas más que entraban y salian todo el tiempo, incluso en la noche. Necesitaba un poco de relax, pero la habitación que me dieron era muy oscura, no muy limpia, y demoraron horas en entregarme la. Cuando finalmente la tomé ni siquiera habían limpiado el baño, más tarde tuve que reclamar toallas y ph pues no los habían dejado. El personal que atendía la hostería era bastante ineficiente, no daban demasiada información cuando les pregunte algunas cosas sobre la ciudad y se demoraban mucho para todo. No me sentí a gusto y el precio ($AR 90) fue demasiado para un servicio tan pobre.

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Parejas


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Últimos comentarios

dorisgonza dice:
Paty cada lugar es como lo sentimos en nuestro interior y quizas no era el momento como me paso la 1ra vez, sabes la 2da vez que estuve cayo esa lluvia torrencial que parecia que los cerros se caian sobre la ciudad y al otro dia al amanecer habia nieve en las cimas que el sol fue diluyendo cambiando el paisaje y camine hacia las montañas y alli encontre mi lugar en Humahuaca. Iruya sera para otro momento, me paso lo mismo con la lluvia. Todo gira y vuelve a su lugar despues, me gusto leer este capitulo porque son tus sentimientos y sensaciones.
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buvar dice:
Amiga habra diario sobre la visita a Yavi???., Yavi me gustyo mucho y es uno de los sitios a los que espero volver.Llegando a Antofagasta mirare con calma las fotos...
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punger dice:
así es Dorys, nuestras emociones influyen mucho en cómo vemos los lugares....este momento de mi viaje fue muy particular pues pase meses soñando con llegar a Iruya y San Isidro, moría de ganas de quedarme en San Isidro una noche, convivir con las comunidades coyas, ver como viven allí tan aislados de todo y en un lugar maravilloso...y cuando mis planes se vieron alterados por esa lluvia me desarmé...Pero Humahuaca me gustó muchisimo! intenté luchar contra mi estado interno de desazon y disfrutarla...creo que al final lo logré...y a cambio de Iruya pude visitar Yavi, que me gustó muchisimo...Asi es la vida, a cada rato cambia nuestro rumbo y nos trae sorpresas...
Euge, en estos dias subiré el capítulo de YAVI, no puede faltar!!
besos a las dos!

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falca dice:
uyyy Patty se parece tanto a mi pasada por ahí... estuve en el Hostel Humahuaca y pagué esos mismos 40 $ jaja y el agua me estuvo persiguiendo... también esperaba ahí que la lluvia parara, que se pudiera ir a Iruya pero las noticias no eran nada alentadoras... iba todos los días a la terminal a ver las noticias... finalmente me fuí para Yavi como vos! ohhhh mi adorado Yavi...
en febrero vuelvo a Humahuaca, espero al fín estar en Iruya y un par de días en mi lugarcito Yavi... y de ahí rumbo a Bolivia!!!!
tu diario fue como un deja vu, no dejo de sorprenderme y espero la continuación... bsossss

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punger dice:
ayy Dany, ojala puedas llegar a Iruya y luego me cuentas que tal la experiencia...Yo no se si volvere...no lo he pensado, pero como la vida tiene muchas vueltas quien sabe...si los vientos soplan para el norte algun dia sin duda alguna intentare llegar...
se viene tu viaje!!! que dia te vas?? vas a pasar por el comedor de Imperio Inca? jajaja....si vas buscame en el libro de visitas...alla por el 7 de abril 2010....besosss

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vvsweet dice:
Que lindo este capitulo.. todas tus emociones y sentimientos juntos!
Presiento que Humahuaca me va a gustar.. no tiene un poquito de parecido a Pisaq???

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punger dice:
mmm....Pisaq? creo que no...porque Humahuaca es mucho mas grande, de hecho si te alejas del centro histórico cambia mucho la fisonomía de la ciudad, pero igual creo que todos los pueblos del norte tienen algun punto de contacto con los pueblos peruanos o bolivianos...sus calles de tierra o piedra, las casitas de adobe, los mercados coloridos, las montañas del entorno....Te va a gustar Humahuaca...yo sentí que allí se respiraba mucha tradición, es uno de esos lugares donde el pasado se queda prendido con toda su fuerza....al menos me pareció más notorio aquí que en otros pueblos nortinos....
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falca dice:
Estos de los viajes es improvisación pura y los destinos cambian día a día... fijate que en un inicio era Paraguay y Misiones, luego fue Bolivia y Perú y ahora agrego parte del Noa... regresar a Humahuaca es una doble excusa para ver a Stela y Lucho y además desquitarme de Iruya,,,
lo que si me estoy dando cuenta es el imán que tiene esta zona para mí, año tras año quiero volver, en fín...
Esta vez y si la lluvia me deja conoceré Iruya!!!!
Tal vez pase de nuevo por Imperio Inca, parece que es tradición en mi paso por Villazón, jajajaa si voy te busco, jaja
abrazote

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dorisgonza dice:
Creo que todos hemos pasado por Imperio Inca y no los olvidamos¡ Patyy los giros de los viajes te llevaran a Iruya, yo tambien lo espero¡, igual que a Dani que la devuelve al Noa siempre¡

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padawan10 dice:
mmm, que es imperio inca? un alojamiento? hablan en codigo ustedes! jajaj.

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vvsweet dice:
Que paso por aca.. queremos el diario de Yavi!!!
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punger dice:
yo también quiero el diario de Yavi! jajaja
en breve...

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