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Una caminata por Rupac
Escribe: viantiya
Había escuchado varias veces el nombre, visto algunas fotografías y buscado información en internet (véase links) antes de decidir enrumbar hacia Rupac que mejor opción que la llegada de una amiga y las ganas de salir de la gris ciudad a respirar aire puro y caminar.
Capítulo 1
Por los caminos hacia Rupac
Huaral, Perú — viernes, 10 de junio de 2011
Antecedentes:“El sitio arqueológico de Rupac (del aymara Lupac, que significa llamarada roja) está situado en las serranías de la provincia de Huaral, sobre los 3,400 m.s.n.m. y fue construido por la etnia de los Atavillos, bravos guerreros cuya sociedad, como tantas otras en el Perú, emergió al eclipsarse el imperio Wari y que luego fueron conquistados por las huestes de Tupac Inca Yupanqui. Algunos le llaman "El Machu Picchu limeño", aunque Rupac sea, posiblemente, el único sitio arqueológico en nuestro país que mantiene sus techos y salientes originales, también de piedra y que pueden casi medir un metro, lo cual hace al lugar único y distinto. Cuentan con almacenes de hasta tres pisos, escaleras de piedra, cuartos subterráneos y chimeneas. Pudo tener funciones militares, religiosas y, también, administrativas.
Indudablemente que el refinamiento arquitectónico de los Atavillos salta a la vista. Vimos una gran cantidad de cráneos, huesos…”Fuente: http://www.viajeros.com/diarios/lima/rupac-por-el-reino-de-los-atavillos Una caminata por Rupac por La Vivi, Había escuchado varias veces el nombre, visto algunas fotografías y buscado información en internet (véase links) antes de decidir enrumbar hacia Rupac que mejor opción que la llegada de una amiga y las ganas de salir de la gris ciudad a respirar aire puro y caminar. Nos enrumbamos hacia Huaral, en el conocido Huaralino (paradero de Z bus en Acho), Pasaje: 6 soles durante la semana y 6.50 soles el fin de semana.
Dos horas de viaje desde Lima para llegar a la comercial Huaral y dirigirnos a comprar la comida para los días de acampada. El mototaxi que nos llevó nos dio nuestros primeros consejos y nos deseó buen viaje…Cerca a la estación de taxis Los Atavillos, Calle derecha 884 Huaral, esperamos por varias horas al chofer y hasta que el Toyota Corolla estuviera cargado y listo para partir. La salida oficial del único transporte para La Florida nuestro siguiente destino es entre 10:30 u 11:00am eran las 2:30pm...que emoción, paciencia, mucha paciencia, igual tenemos todo el tiempo del mundo y ya habíamos almorzado, menos mal!. Estábamos en plan relax aunque queríamos subir ese día por lo menos hasta Pampas, pero todo lo decidiría, en este caso el chofer! :S
El precio del pasaje es de 12 soles y si se va en un grupo de 6 para completar un auto se facilitan las cosas, nosotras éramos dos, valientes chicas (así nos decían cada vez que preguntaban hacia dónde íbamos con nuestras cosas y ya hasta creo que habían apostado que no íbamos a llegar ni a pampas caminando. Pero no contaban con nuestra astucia
) Luego de que las gallinas, cajas, huevos, cemento, otros 4 pasajeros y nosotras estuviéramos “incomodos” en el Toyota salimos con destino a La Perla y Pallac hasta que llegamos a nuestro destino: La Florida justo al atardecer.
La opción estaba decidida, nos quedaríamos allí, pero dónde? El encargado del comité de turismo nos recibió con boleto en mano para que le paguemos el ingreso a la zona (5 soles), luego de tal bienvenida, algo abrupta y no tan cortes ( le indicamos que se calmara que no íbamos a escaparnos sin pagar en esos momentos y que queríamos un lugar para dormir) al hombre le cambio la cara y se convirtió en la persona más encantadora de todas, nos ofreció una habitación con dos camas pero nosotras queríamos acampar no por el amor al suelo si no porque yo quería ver como armar esa carpa, me la habían prestado y hasta ese momento solo sabía que era naranja J..Así que nos llevó al auditorio del colegio, donde el profesor/director/guardián del cole nos abrió las puertas y nos mostró nuestro aposento por una noche, era de madera, tenía luz y había baño que más se podía pedir!
Conversando con el encargado este nos explicó que los pobladores mantienen el camino, se limpia la zona aunque en temporadas de feriados todo termina hecho un basural (que lindos somos los turistas que no tenemos la costumbre de llevarnos nuestra propia basura, no?). Nos habló del “pueblo fantasma” de Pampas que era el antiguo pueblo y a donde aún suben los pobladores de la Florida para celebrar sus fiestas patronales en agosto y setiembre porque allí está su iglesia, también nos mencionó Añai y otras ruinas de la zona. Si queríamos “podíamos tener un guía por 25 soles por día o una acémila por 15, el taxi sale todos los días entre 4-5 am así que teníamos que programarlo y pensarlo” dijo.
Nosotras ya lo teníamos bien claro: Nos levantamos temprano, tomamos un desayuno y caminábamos hasta Rupac sin guía, sin acémila y al día siguiente regresábamos y la suerte dirá pero a las 4 am no íbamos a llegar
Y así fue, la suerte nos acompañó y aunque portear no es lo mismo que caminar con una mochila de ataque (pequeña), todo el camino y el posterior dolor de espalda valió la pena. A mi parecer la subida más pesada es entre La Florida y Pampas (1.5 a 2 hrs), el camino entre Pampas y Rupac (3.5 a 4 hrs) si bien es de desnivel no se siente tanto por ser pendiente ligera, la mayoría de caminantes llegan hasta Pampas por una carretera pero yo recomiendo si se tiene el tiempo hacer el camino desde abajo.
No solo el camino es espectacular pero luego de pasar la noche en La Florida uno siente que conoce a más de la mitad de sus habitantes, una señora en una tienda se asombra porque estamos solitas y “guapas” y sin un chico que nos cuide y nos regala por nuestra osadía unos cuantos duraznos, no sin antes explicarnos que los pajaritos los picotean, otra seño nos prepara cafecito y se convierte en nuestra cocinera estrella para el desayuno y posterior almuerzo a nuestro regreso, con ella discutimos sobre las noticias que escuchaba en la radio y sobre las elecciones...
Es importante mencionar, en La Florida hay un par de tiendas y no hay hospedaje y/o restaurantes pero siempre hay alguien que puede preparar algo para los visitantes especialmente los fines de semana donde muchos limeños deciden subir a visitar Rupac. Luego de la bendición y saludos de hasta el perrito en la plaza empezamos la subida, tomamos un segundo desayuno en Pampas y continuamos como muy bien dicen las señoras siguiendo a las vacas quienes nos acompañaron en casi todo el camino de subida, a veces arreándolas, otras sentadas a su lado en busca de la sombra, y otras espantando a las malditas moscas que las pican a ellas y a nosotras, pasamos por unas cascadas de Huarin Palcamayo desde donde empieza el camino en ascenso y cuando el sol del mediodía casi nos mata, creo que entendimos porque todos nos decían hubieran salido de madrugada (sabios consejos de poblador pero a pesar de las linternas, yo prefiero si somos solo dos algo más de luz.) Siempre que pensábamos que era la última curva y que los restos estaban justo arriba de nosotras, venia otra curva más y otra, que ya cuando llegamos al letrero de bienvenidos a rupac parecía una fata morgana…estábamos alucinando, y bueno si, el paisaje que teníamos frente a nosotras era más que alucinante, un mar de nubes encima de todo el valle y el sol radiante entre muchas flores de colores y siluetas de cerros que poco a poco se tornaban de color rojizo.
Qué maravilla aún era temprano, teníamos tiempo para recorrer las ruinas, buscar leña para el fuego de la noche (hay harta leña arriba) e instalarnos en una pampa. Maravilla maravillosa, existen momentos inolvidables en la vida, este es uno de ellos…no soy muy amante de ruinas tengo que admitirlo y si me atraen y las visito es por la increíble fascinación que tengo por el paisaje y la vista que se tiene desde ellas, en definitiva los antiguos peruanos sabían disfrutar y respetar su entorno…esas cosas me conmueven el alma , eso y la gente que uno encuentra en el camino, sencilla, amable y capaz de enseñarle a cualquier que lo más bonito de esta vida es el buen y tranquilo vivir. No tuvimos la suerte de encontrar allá arriba a alguna de las señoras que hacen y venden queso, si allá arriba(porque creen que hay tanta vaca suelta) pero disfrutamos de nuestra fruta y pan y líquidos porque no queríamos volver a bajarlos
Pasamos una tranquila noche y nos levantamos temprano para hacer un picnic- desayuno y ver el amanecer, el atardecer fue espectacular, el amanecer también…
El camino de regreso lo hicimos en menos de 4 hrs paramos un poco pero nuestra preocupación era como salir de La Florida, frotamos la estrellita de la buena suerte, esa que siempre me acompaña cuando voy a cualquier lado y ni bien llegamos a la Florida adoloridas y pensando que teníamos que caminar otras 3 hrs para llegar a La Perla por una carretera zigzagueante, vimos un camión…genial, nos llevan? Si claro! Así de fácil así de sencillo…uno de los momentos más felices de todos los tiempos, que bella es la vida sin complicaciones! pero teníamos que esperar hasta que descargaran, cargaran…etc, etc, bueno no importa, tenemos tiempo…
fuimos a comer algo felices porque ya no teníamos que caminar con ese calor encima nuevamente y apareció un taxi y luego otro, eso se llama suerte este último nos llevó hasta Huaral y a pesar que nos demoramos porque están arreglando la carretera por tramos y el inteligente encargado hizo no sé cuántas voladuras sin contar con ningún volquete cerca...nos costó 3 horas de espera, pero más paciencia…quien lo diría, la paciencia que santa que tengo cuando viajo, aunque igual reniego por ratitos!
(como se habrán dado cuenta) pero luego al bus y ya en lima bajamos en plaza norte y a nuestros hogares. Conclusión: qué lindo es viajar, todo en un viaje es un aprendizaje ( de nuestras
limitaciones, tolerancias, conocimientos y la de los otros) y un goce, si tienen la oportunidad háganlo, y si tienen que elegir visiten Rupac, no es tan fácil llegar pero todo el esfuerzo será recompensado…siempre una y otra vez, por siempre! ¿Qué llevar?“Para realizar la visita a Rupac es muy importante llevar mucha agua para la caminata, ropa fresca para las mañanas y ropa abrigadora para las tardes y noches ya que la temperatura suele bajar. También se recomienda una casaca impermeable, varias mudas de ropa, se deben pasar riachuelos y existen zonas con fango, por ello se debe llevar unas buenas zapatillas”
Fuente: http://wiki.sumaqperu.com/es/Rupac
Indudablemente que el refinamiento arquitectónico de los Atavillos salta a la vista. Vimos una gran cantidad de cráneos, huesos…”Fuente: http://www.viajeros.com/diarios/lima/rupac-por-el-reino-de-los-atavillos Una caminata por Rupac por La Vivi, Había escuchado varias veces el nombre, visto algunas fotografías y buscado información en internet (véase links) antes de decidir enrumbar hacia Rupac que mejor opción que la llegada de una amiga y las ganas de salir de la gris ciudad a respirar aire puro y caminar. Nos enrumbamos hacia Huaral, en el conocido Huaralino (paradero de Z bus en Acho), Pasaje: 6 soles durante la semana y 6.50 soles el fin de semana.
Dos horas de viaje desde Lima para llegar a la comercial Huaral y dirigirnos a comprar la comida para los días de acampada. El mototaxi que nos llevó nos dio nuestros primeros consejos y nos deseó buen viaje…Cerca a la estación de taxis Los Atavillos, Calle derecha 884 Huaral, esperamos por varias horas al chofer y hasta que el Toyota Corolla estuviera cargado y listo para partir. La salida oficial del único transporte para La Florida nuestro siguiente destino es entre 10:30 u 11:00am eran las 2:30pm...que emoción, paciencia, mucha paciencia, igual tenemos todo el tiempo del mundo y ya habíamos almorzado, menos mal!. Estábamos en plan relax aunque queríamos subir ese día por lo menos hasta Pampas, pero todo lo decidiría, en este caso el chofer! :S
El precio del pasaje es de 12 soles y si se va en un grupo de 6 para completar un auto se facilitan las cosas, nosotras éramos dos, valientes chicas (así nos decían cada vez que preguntaban hacia dónde íbamos con nuestras cosas y ya hasta creo que habían apostado que no íbamos a llegar ni a pampas caminando. Pero no contaban con nuestra astucia
La opción estaba decidida, nos quedaríamos allí, pero dónde? El encargado del comité de turismo nos recibió con boleto en mano para que le paguemos el ingreso a la zona (5 soles), luego de tal bienvenida, algo abrupta y no tan cortes ( le indicamos que se calmara que no íbamos a escaparnos sin pagar en esos momentos y que queríamos un lugar para dormir) al hombre le cambio la cara y se convirtió en la persona más encantadora de todas, nos ofreció una habitación con dos camas pero nosotras queríamos acampar no por el amor al suelo si no porque yo quería ver como armar esa carpa, me la habían prestado y hasta ese momento solo sabía que era naranja J..Así que nos llevó al auditorio del colegio, donde el profesor/director/guardián del cole nos abrió las puertas y nos mostró nuestro aposento por una noche, era de madera, tenía luz y había baño que más se podía pedir!
Conversando con el encargado este nos explicó que los pobladores mantienen el camino, se limpia la zona aunque en temporadas de feriados todo termina hecho un basural (que lindos somos los turistas que no tenemos la costumbre de llevarnos nuestra propia basura, no?). Nos habló del “pueblo fantasma” de Pampas que era el antiguo pueblo y a donde aún suben los pobladores de la Florida para celebrar sus fiestas patronales en agosto y setiembre porque allí está su iglesia, también nos mencionó Añai y otras ruinas de la zona. Si queríamos “podíamos tener un guía por 25 soles por día o una acémila por 15, el taxi sale todos los días entre 4-5 am así que teníamos que programarlo y pensarlo” dijo.
Nosotras ya lo teníamos bien claro: Nos levantamos temprano, tomamos un desayuno y caminábamos hasta Rupac sin guía, sin acémila y al día siguiente regresábamos y la suerte dirá pero a las 4 am no íbamos a llegar
No solo el camino es espectacular pero luego de pasar la noche en La Florida uno siente que conoce a más de la mitad de sus habitantes, una señora en una tienda se asombra porque estamos solitas y “guapas” y sin un chico que nos cuide y nos regala por nuestra osadía unos cuantos duraznos, no sin antes explicarnos que los pajaritos los picotean, otra seño nos prepara cafecito y se convierte en nuestra cocinera estrella para el desayuno y posterior almuerzo a nuestro regreso, con ella discutimos sobre las noticias que escuchaba en la radio y sobre las elecciones...
Es importante mencionar, en La Florida hay un par de tiendas y no hay hospedaje y/o restaurantes pero siempre hay alguien que puede preparar algo para los visitantes especialmente los fines de semana donde muchos limeños deciden subir a visitar Rupac. Luego de la bendición y saludos de hasta el perrito en la plaza empezamos la subida, tomamos un segundo desayuno en Pampas y continuamos como muy bien dicen las señoras siguiendo a las vacas quienes nos acompañaron en casi todo el camino de subida, a veces arreándolas, otras sentadas a su lado en busca de la sombra, y otras espantando a las malditas moscas que las pican a ellas y a nosotras, pasamos por unas cascadas de Huarin Palcamayo desde donde empieza el camino en ascenso y cuando el sol del mediodía casi nos mata, creo que entendimos porque todos nos decían hubieran salido de madrugada (sabios consejos de poblador pero a pesar de las linternas, yo prefiero si somos solo dos algo más de luz.) Siempre que pensábamos que era la última curva y que los restos estaban justo arriba de nosotras, venia otra curva más y otra, que ya cuando llegamos al letrero de bienvenidos a rupac parecía una fata morgana…estábamos alucinando, y bueno si, el paisaje que teníamos frente a nosotras era más que alucinante, un mar de nubes encima de todo el valle y el sol radiante entre muchas flores de colores y siluetas de cerros que poco a poco se tornaban de color rojizo.
Qué maravilla aún era temprano, teníamos tiempo para recorrer las ruinas, buscar leña para el fuego de la noche (hay harta leña arriba) e instalarnos en una pampa. Maravilla maravillosa, existen momentos inolvidables en la vida, este es uno de ellos…no soy muy amante de ruinas tengo que admitirlo y si me atraen y las visito es por la increíble fascinación que tengo por el paisaje y la vista que se tiene desde ellas, en definitiva los antiguos peruanos sabían disfrutar y respetar su entorno…esas cosas me conmueven el alma , eso y la gente que uno encuentra en el camino, sencilla, amable y capaz de enseñarle a cualquier que lo más bonito de esta vida es el buen y tranquilo vivir. No tuvimos la suerte de encontrar allá arriba a alguna de las señoras que hacen y venden queso, si allá arriba(porque creen que hay tanta vaca suelta) pero disfrutamos de nuestra fruta y pan y líquidos porque no queríamos volver a bajarlos
El camino de regreso lo hicimos en menos de 4 hrs paramos un poco pero nuestra preocupación era como salir de La Florida, frotamos la estrellita de la buena suerte, esa que siempre me acompaña cuando voy a cualquier lado y ni bien llegamos a la Florida adoloridas y pensando que teníamos que caminar otras 3 hrs para llegar a La Perla por una carretera zigzagueante, vimos un camión…genial, nos llevan? Si claro! Así de fácil así de sencillo…uno de los momentos más felices de todos los tiempos, que bella es la vida sin complicaciones! pero teníamos que esperar hasta que descargaran, cargaran…etc, etc, bueno no importa, tenemos tiempo…
limitaciones, tolerancias, conocimientos y la de los otros) y un goce, si tienen la oportunidad háganlo, y si tienen que elegir visiten Rupac, no es tan fácil llegar pero todo el esfuerzo será recompensado…siempre una y otra vez, por siempre! ¿Qué llevar?“Para realizar la visita a Rupac es muy importante llevar mucha agua para la caminata, ropa fresca para las mañanas y ropa abrigadora para las tardes y noches ya que la temperatura suele bajar. También se recomienda una casaca impermeable, varias mudas de ropa, se deben pasar riachuelos y existen zonas con fango, por ello se debe llevar unas buenas zapatillas”
Fuente: http://wiki.sumaqperu.com/es/Rupac
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