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Polinesia, navegando en catamarán

Escribe: marwill97
En Julio de 2011 Junto con mi marido y otras tres parejas (todos navegamos en velero) fuimos a la Polinesia Francesa y en diez días y, viviendo en un catamarán a vela y motor que alquilamos, recorrimos Raiatea, Taha, Bora Bora y Huahine. Luego paramos un día en Papeete y 3 días con sus noches en Moorea.

 

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Hacia otro Paraíso más agreste

Huahine, Polinesia Francesa — martes, 12 de julio de 2011

El martes nos despedimos de la "Perla del Pacífico" con tristeza a las 6,30 de la mañana, para iniciar el tramo de unas 20 millas de regreso a Raiatea, vía Tahaa.
Había bastante viento (40/45 kms/h) y marejada cruzada, lo que hizo interesante la navegación y requirió atención de los sucesivos timoneles. Entramos a Tahaa por el Passe Paipai aproximadamente a medio día, navegamos la laguna interna que la separa de Raiatea, y enfilamos a la marina de la que habíamos partido, para reponer diésel, agua y pasar por el súper. Estuvimos allí un par de horas y salimos de nuevo para buscar un buen fondeadero para pasar la noche, cerca del paso de salida para nuestro próximo destino, la isla de Huahine, al Este de Raiatea. Descanso reparador y arriba con la primera luz.
 
A las 7 estábamos trasponiendo el paso de salida que existe en la parte Norte de la costa Este de Raiatea (Passe Teavapiti), con  rumbo Este/Noreste y vientos leves del Este/Sudeste que nos permitieron navegar un par de horas a vela pura, con todo el trapo. Más tarde el viento aflojó, arrancamos motores y completamos en cinco horas el tramo.
Huaine tiene una geografía hermosa, con costas abruptas y muy verdes. Superado el pasaje Avamoa ingresamos a la laguna interior y avistamos su capital, Fare. Continuamos al sur, bordeando la costa Oeste, buscando un fondeadero que nos había recomendado Jerome.

Se  trata de una pequeña bahía (d'Avea) con playa de arena blanca cercana a una enorme superficie de agua de entre uno y dos metros de profundidad, plagada de corales y recomendada para el snorkeling. Cuando llegamos y vimos que había cuatro o cinco barcos, nos dimos cuenta que la recomendación era certera. Después de almorzar y hacer una pequeña siesta, nos fuimos con el bote a la zona de los corales, que resultó ser una especie de acuario por la cantidad y variedad de especies que vimos. Al regreso nuestro traductor se acercó a conversar con dos italianos que estaban en un velero que habíamos visto unas horas antes, que habiendo partido de Italia habían recorrido medio mundo. Más tarde vinieron a nuestro barco, los invitamos con unas cervezas y nos contaron sobre su viaje, proyectado para "tres o cuatro años" de duración. Dos personajes. Cenamos un risotto con locos, pulpos y tinta de calamar comprados en el duty de Santiago de Chile; de postre: Crepes Suzette acompañados por un Medoc francés.

Al día siguiente, 14 de julio, desandamos el camino hacia el Norte, visitamos Port Bourayne, que es una enorme bahía muy encerrada entre laderas verdes, y continuamos hasta Fare, la villa más importante de la isla, donde fondeamos y desembarcamos para caminar un poco. Había escaso movimiento por el feriado rabioso, por lo que nos sentamos en un bar muy lindo en la costa a tomar unas cervezas y disfrutar otra hermosa puesta de sol.

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