Llegamos a Huacachina y el paisaje habla por si solo, es espectacular -como todo en Perú- llegamos y lo único que pagamos fue el botesito (15 soles 45 minutos) para pedalear en el laguito, ya que habiamos gastado mucho en paracas y comprando pisco para el recuerdo hahaha.
Allí, debo decir que me quité los zapatos y me caminé toooodas las dunas del alrededor al oasis, me subí a la más alta, me bajé, me senté, me paré. Claro, pagué un precio: los pies se me quemaron, pelaron, ampollaron, etc. Pero creo que eso forma parte de la experiencia, gozarse las cosas propiamente. Es que para mi, era increible estar en ese desierto que veía en geografía en la escuela.
Esperamos el atardecer, que es fantastico y se comienza a sentir el cambio de temperatura automático, el reflejo de las dunas en el oasis es maravilloso.
Ese día, partimos a Arequipa
Después complemento este diario con: Arequipa, Puno, las islas flotantes, Cusco y por supuesto Machu picchu