Diarios de viaje > Perú, América del Sur

Perú: más allá de los Incas

Escribe: Athito
Al sur de Lima se extienden los inconmensurables desiertos, donde sólo el sol, el viento y los huarangos se animan. Inspiración de poetas y pintores, sus enormes dunas, sus oasis paradisíacos y el misterio de las líneas milenarias, fascinan.

 

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Despedida de Huacachina y de Perú

Huacachina, Perú — domingo, 13 de febrero de 2011

Adios al oasis

Durante tantos días este oasis fue mi hogar, que me costó muchísimo desprenderme.

Utilice el último día para despedirme de mis amigos del lugar.

Visitar a Rolland para que me cuente el final de su historia de los camellos, una especie de Sherezada del lugar.

Despedirme de Martín y Cesar en la biblioteca.

De la amable Ana del Sol de Ica.

Y por supuesto del querido desierto, de las preciosas dunas.

Esta vez decidí viajar no con Soyuz sino con Civa.

Es más caro, el pasaje costaba cerca de 50 soles, iba mas cómoda, pero el servicio era desordenado.
Tanto es así que yo tomé el micro equivocado, yo debía subir en uno que venía después pero me subieron en ese. Con lo cual mi asiento estaba ocupado, me ubicaron en otro.
Yo estuve preocupada todo el viaje pensando qué pasaría si el dueño subía. Pero no paso.

El servicio contaba con una azafata que no servía absolutamente para nada.
Cuando llegamos no sabía ni indicar dónde teníamos que buscar el equipaje.
Cómo extrañé a Soyuz.

También extrañé los vendedores que subían a ofrecer tentempiés durante el trayecto. Imaginé que el bus ofrecería un refrigerio , pero nada.

Por si fuera poco, subí a un taxi de la empresa, confiada no pregunté la tarifa. Bueno, un viaje de 15 soles, me lo cobró 30 soles.
Estaba muy fastidiado porque me ofrecía alojamiento en un lugar conocido por él. Y yo insistía que me estaban esperando en el Hostel de Magdalena del Mar.

Bueno, me confié y me fue mal

En el Hostel, Scott, las sobrina y el holandés me recibieron como un familiar.

Ahí me puse a preparar mi mochila, ya que al otro día regresaría a Buenos Aires.

Conté a Scott y el resto mis aventuras y ellos me contaron en qué anduvieron en esos días.

Al día siguiente temprano subí a un remis, mi buen amigo Scott me acompaño al aeropuerto.

Sin ningún contratiempo, en el freeshop, gasté los últimos soles que tenía. Cinco horas después llegué a Buenos Aires.

Así terminaba otro viaje único e irrepetible.

Gracias Perú por tanta belleza!

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Últimos comentarios

Drusila dice:
excelente relato!!!!
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Athito dice:
gracias Drusila !
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un viajero dice:
Me encanto tu diario .
Peru esta en mi lista de futuras visitas
gracias por compartirlo !

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Athito dice:
Gracias Daniel, no te vas a arrepentir de visitar Perú.
Yo estuve hace unos años atrás en Israel, y también me costo dejar algunas ciudades. Todá Rabá !

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amo-viajar dice:
Que bronca que da que un taxista se te enoje por no querer que vayas a su hotel. Pero bueno, eso de esos paises no lo entiendo que te digan al hotel que tenés que ir. A mi me pasó en Cuzco pero fue como una sugerencia me lo dijo porque no sé como yo hubiera reaccionado.
Buen diario, lleno de info. Será tal vez mi próximo viaje largo??? jaja

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Athito dice:
Te lo recomiendo Carlitos. Lo del taxista me sorprendió, venía alerta, pero bueno, puede ocurrir.
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Veru dice:
Che, qué copado que te quedó el diario. Me lo acabo de fumar todo de una sola pasada. Está zarpado en detalles como me gustan a mí y se nota que la pasaste muy bien.Un abrazo, viajera
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