La mayoría de los extranjeros que residen, o pasan temporadas en China, a la que pueden, visitan Hong Kong en fin de semana, para cambiar los menos coloridos aires Chino, y buscar una noche de fiesta frenética, con última tecnología, servicios occidentales, y tintes asiáticos, teniendo su máxima expresión la noche del sábado en el Wan Chai.
El desplazamiento en metro permite ver las interminables estaciones de metro, a estas hora vacías, que en horario laboral quedan totalmente abarrotadas.
La zona reúne los más variados restaurantes de cocina occidental, de todas las gamas de precios, además de una gastronomía local de pequeños locales con montones de apretadas mesas en las calle, con todo tipo de curiosos aparatos de refrigeración orientados al exterior, que hagan soportable la cena con el húmedo calor que sube del asfalto.
Tras la cena, un surtido número de locales reúnen a compatriotas en grupos. Técnicos, comerciantes y ejecutivos extranjeros que trabajan en China, terminan ebrios en estos locales, unidos por once mil kilómetros de distancia.
La animada área de copas, entre pequeñas calles apestadas de gentes, cubiertas de rótulos luminosos, ofrecen innumerables locales para rodar la primera parte de la noche. Diversión garantizada: Gente a montones, música en directo, ambiente agradable, moderna decoración, licores occidentales, formidables camareras, accesos reservados, y servicio inglés, rodeado de bellezas asiáticas y occidentales.
Adentrada la noche, las discos y una animada zona roja, ofrecen el Hong Kong más caliente, de locales con barra americana, show-girls, y alguna descarriada, en busca de una efímera relación que engrose su economía.