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Centroamerica en dos meses

Escribe: A-Orihuela
Un viaje de dos meses desde Mexico a Panama

 

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Honduras

Honduras — sábado, 19 de marzo de 2011

HONDURAS
 
A la mañana siguiente estoy en el bus que me llevará a  la frontera con Honduras, Como mochilero que soy desdeño un bus por 40 dólares  que me llevaría a Tegucigalpa del tirón y voy de bus en bus. El cruce de la frontera es como el de las películas, cada frontera está al lado de un  rio, se paga una tasa por  salir del país de tres dólares y se caminan doscientos metros para, al otro lado, volver a hacer los trámites burocráticos de entrada a Honduras.  Tengo suerte y coincido con una  pareja de gente bien que va camino de Costa Rica y lleva dos horas tramitando los papeles no de ellos sino del coche  (dados los robos de vehículos que hay existe  un control riguroso sobre los mismos.).

Les pido en mi mejor español posible  que me acerquen hasta la carretera principal que me llevará a Tegucigalpa. Cinco horas después de haber salido de la  frontera   estoy en la capital, el viaje me ha costado  10 dólares pero esta vez he ido todo el rato  de pie. Se iba haciendo tarde  por lo que no pude esperar al siguiente y tampoco tenía la seguridad de encontrar sitio libre. Es una máxima que a lo tonto sigues siempre la de llegar a los destinos de día y haces cualquier cosa para no viajar de noche de bus en bus.

Me hospedo en el Hotel Iberia  (170 lempiras, más o menos   7 euros) en el centro de la ciudad y me voy a dar una vuelta por la ciudad, es fea la mires por donde la mires, hace bonita  a San Salvador a la que había criticado días antes. En la plaza  donde residen las instituciones hay un predicador con micrófono en mano hablando de Jesús y de la pronta  venida con todos los males del infierno si no nos arrepentimos, tiene su público, pero no le vale para que no se quede con el micrófono en la mano y sin altavoz y es que son las  nueve de la noche y la tienda  donde tenía enchufado el equipo de megafonía sin previo aviso le deja con la palabra en la boca.  Lo vería a la mañana siguiente inasequible al desaliento.

Como digo es fea la ciudad y no tiene por donde cogerla, tengo suerte una vez mas  y  es que  hay manifestación de  maestros.
 Resulta que en estas fechas ha habido tres presidentes. El primero por nombre Zelaya estaba preparando un autogolpe dada su baja popularidad y en una  visita oficial a un país limítrofe  le quitó  la silla Michelletti.  Como el usurpador  no tuvo el respaldo internacional tuvo que convocar elecciones a las que no podía presentarse, las  ganó por mayoría aplastante Lobo, pero el usurpador  no se fue de vacío, se marchó  con los fondos de los maestros que habían estado acumulando cual  hucha para la jubilación. Total, que los maestros estaban en huelga  ante el presidente electo Lobo reclamándole los fondos a lo que  contestaba diciendo que se los reclamaran a Michelletti, o lo que es lo mismo al maestro armero. Las manifestaciones  suponían cargas policiales  con sus carreras y  sus botes de humo  para disolverlas, etc.   

Lo que si pude  comprobar es que los gases lacrimógenos son mas fuertes que los españoles. Con  nuestros grises de la transición  se lloraba pero no se vomitaba como yo hice al  inhalarlos. Estuvo entretenido, pasé la mañana  y recordando viejos tiempos corriendo delante de los grises en España. Por la tarde  una usuaria de la pág.,  web viajeros.com  con la que había contactado vía email se ofrece a enseñarme la ciudad, pero no hay nada que enseñar, soy yo quien le cuenta a  ella anécdotas que en mi guía vienen y que ella no conoce.


Para lo que si me viene muy bien es para saber mas de los hondureños,  comparte casa con una amiga –son maestras- y me quedo esa noche a dormir con ellas  -ellas juntas, yo separado-  Nos bebemos  una especie de cubata gigante (hemos pasado por el súper y he comprado lo que ellas me dicen).  Una vez mas me doy cuenta del machismo existente, de ninguna manera  sus novios pueden saber de mi existencia allí, es más, mientras estoy allí las llaman varias veces tipo control para saber si están  o no en la casa. Me cuentan cómo no quieren casarse porque en ese momento dejan de ser independientes como lo son ahora y tendrían que obedecer de alguna manera a sus maridos. Me dicen que no podrán aguantar mucho tiempo, que se les presiona por parte de la familia, amigos, por la sociedad en una palabra.

 Jennifer y Carolina  me aseguran que las niñas a las que da clases son posesivas a mas no poder. Niñas de catorce  o quince años se han suicidado porque su novio las ha dejado y son capaces de embarazarse con tal de que su amado no se  les escape, arriesgándose a que al final pasen de ellas y carguen con el mochuelo  solas.  Es una casa ajada y sucia y el desorden es absoluto y la limpieza brilla por su ausencia. Una de ellas acaba de pelearse con sus padres y tiene en su habitación todo su ajuar. Cualquier niña de doce años europea ocupa mas espacio en el armario que ellas, eso sí cuando sale a la calle salen maquilladísimas, con ese maquillaje de las telenovelas venezolanas, hasta las cejas.  Se por ellas que el sueldo medio es de unos  3.500 lempiras al mes y que un buen sueldo llega a  los 5.000 ( 1 dólar son 19  lempiras)

Como digo he estado un par de días  en Honduras y no me ha gustado nada. La capital  es   para salir corriendo, he visto mas tristeza  que en San Salvador, mas pobreza, he visto a mucha  gente  enredando en la basura,  El casco antiguo de la capital es una calle con comercios decadentes y donde el local mas moderno es un burguer. Al parecer la zona del Caribe y sus islas son bonitas y hay otra disposición, pero lo visto es feo   y  hasta el mercado infinito que son sus calles  es mas cutre que los hasta ahora he visto. De igual modo que a Guatemala iría mañana  mismo, que no me esperen en Honduras. Un bus me lleva hasta  El Paraíso  adonde llego a media tarde para a la mañana siguiente pasar por Las Manos a Nicaragua.

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