Es el aroma de los jacarandás en flor, la pura y simple alegría de vivir. Es una ciudad que transporta, invade con su música, su magia africana, sus antiguas casas coloniales y sus paseos bajo el sol.
Su nombre deriva de la expresión shona «Ne Harawe»: «El que no duerme», en honor a un jefe Mbare. La llegada de los británicos impuso nuevas normas y el viejo asentamiento perdió su nombre a favor de Salisbury hasta su independencia en 1980.
Con una población de un millón y medio de habitantes, Harare es la capital y corazón de Zimbabwe en casi todos los aspectos. Es el centro comercial más importante de la nación con rascacielos, tráfico y todos los condimentos de una gran ciudad, entre ellos el crimen y los robos. Por esto último, se aconseja no caminar por sus calles y transitar exclusivamente en taxis oficiales por las noches. La Galería Nacional de Zimbabwe es la última palabra en cuanto a arte y material cultural africano se refiere, un imperdible en el calendario de su viaje. La mayoría de las actividades se concentran en Mbare Musika, el mercado más importante de la ciudad y terminal de ómnibus a la vez. La colina de Kopje es el lugar indicado para visitar y disfrutar de una vista espléndida de Harare.
Actualmente la capital de Zimbabwe es una ciudad tremendamente vital y al mismo tiempo misteriosa como el África que espera a pocos kilómetros.