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Trinidad y Tobago es como Murcia
Escribe: viajeros4x4x4
Esta es la historia del inicio de un viaje a Trinidad y Tobago en ferry desde Venezuela
Guiria, cerca de Macuro, donde desembarcó Colón.
Güiria, Venezuela — viernes, 5 de diciembre de 2008
- La verdad, ni idea.
- ¿Será como Murcia?
- ¿Murcia?
- Tampoco se lo que hay en Murcia... ¿Que hay en Murcia?
- Ni idea...
Hace unos días llegamos a Guiria siguiendo el camión frigorífico de un canario que venia a buscar pescado. Cosas raras que suceden en la ruta.
Guiria esta casi en la punta de la península de Paria, noreste de Venezuela. Es hermoso. La ruta se abre en la selva densa y hay playas realmente impresionantes. Limpias. Sin chapas, botellas de cerveza ni plásticos. Otro mundo. Pero eso es material para otra historia.
- El ferry a Trinidad y Tobago sale los miércoles. El pasaje cuesta 150 dólares ida y vuelta. El ferry regresa todos los miércoles -nos dijeron en Acosta, la empresa que vende los pasajes.
Faltaban cinco días para el miércoles, pero la furgo se encargo de darnos trabajo. El sábado se rompió el manguito del freno izquierdo. Hasta el lunes no podíamos conseguir un manguito nuevo, fabricado a medida con mangueras de alta presión.
- Esta manguera no se les romperá nunca, nunca -aseguraron.
- Inshallah -respondí. No entendieron nada, pero daba igual. No había otra alternativa.
- ¿Qué hay en Trinidad y Tobago?
Google, el Petete del futuro, dice que son islas. Que es una republica. Que hay montañas, un fuerte antiguo, música zouk, descendientes de indios y africanos, petróleo y que su moneda es el dólar de Trinidad y Tobago. Que a su moneda la llaman Titi. Lo que es el cariño.
- Tiene huevos. ¿Cuánto cuesta el pollo asado? -digamos, una pregunta característica del viajero.
- Cuarenta titis.
¿Qué tengo que hacer? ¿Buscar cuarenta monos? No es negocio. Imagínate lo que quieras, pero parece un trueque, si, si no es en monos es un trueque carnal. Te cobran en especias. Yo te doy una gallina y tú me haces cuarenta titis. Ufff, mucho trabajo.
El lunes enviamos cinco mails solicitando alojamiento a miembros del Hospitality Club y Couchsurfing, organizaciones que ponen en contacto gente que busca y gente que ofrece alojamiento, de onda. Sin cobrar. Dos respondieron que no podían. Tres, no sabe no contesta. Demasiado poco tiempo.
El miércoles abandonamos la furgo recién lavadita en la Estación de Bomberos de Guiria. No había excusas para dejarla con la mugre típica del viaje que llamamos camuflaje. No. Allí tienen mucha agua.
La estación se había convertido en nuestra casa y, aunque algo tímidos al principio, los bomberos estaban portándose como los amigazos que encuentras en el camino. Desinteresados. Hospitalarios. Dispuestos a echar una mano, y dos, y veinte en lo que fuera necesario.
A las dos de la tarde embarcamos hacia Trinidad y Tobago. T y T. A las cuatro y media partimos. Hora de llegada, nueve de la noche.
- A esa hora no hay transporte público. Tienen que tomar un taxi. Cuesta unos veinticinco dólares americanos. Y para dormir, calculen cuarenta dólares mas, cada uno -asegura un hombre en el ferry.
Busco a Anna.
- Che, tenemos que comenzar a buscar un Plan B.
Siempre hay un Plan B. Siempre hay una manera más económica, un camino distinto que te lleva al mismo destino. Puede tener muchas curvas imprevistas, pero llega. Eso es el Plan B.
El problema es: no tenemos información de Trinidad y Tobago. Nada. Ni una guía, ni un miserable mapa. No sabemos muy bien donde vamos a llegar. No hay nada interesante en Viajeros.com. Omdurman de noche. Territorio Nuevo, puerto, de noche. Cuando te mueves con poco dinero, no es tan fácil encontrar el camino.
Esta vez el Plan B consiste en conseguir una guía. En charlar. En encontrar nuevos compañeros de viaje con quienes compartir primero un taxi. Luego una habitación de hostal. Luego unas cervezas.
En la cubierta del ferry hay una pareja con pinta de hippies. Hippies alemanes. Mayores. Son los que se llevaran la peor parte en el ataque de asaltantes que sufriremos en unas horas.
En otro asiento hay una chica blanca como la palidez. Es kiwi, de Nueva Zelanda. Ella se salvará del asalto. Estaba cansada, quería dormir.
Mientras escribo rápido en el cuaderno, las luces de Port of Spain encienden la noche de un país nuevo.
Después de cuatro horas de música zouk a volumen discotequero, vamos a pasar migración en fila. Bailando.
Este es un movimiento por impulso.
- ¿Vamos?
- Vamos.
- ¿Y que habrá?
- No se, habrá que ir a ver...
- Y habrá que ir a Murcia.
- Supongo. ¿Si? Que se yo...
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Publicado el 5/dic/2008, 10.52 |
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Últimos comentarios
laparoja dice:
Exc. viaje, qué envidia!!
Publicado el 25/dic/2009, 21.42
reduardo dice:
finalmente que paso
Publicado el 17/may/2010, 16.03
AbrahamQ dice:
¿Y entonces? ¿Se perdieron en Sweet Trinidad?
Publicado el 26/nov/2010, 09.12
viajeros4x4x4 dice:
No, llegamos y esa misma noche nos asaltaron.
Al final nos quedamos una semana y volvimos a la ruta, a nuestra furgo que nos llevó hasta donde estamos ahora, en México, rumbo Alaska-Siberia-Finisterre.
Saludos desde viajeros4x4x4.com
Publicado el 26/nov/2010, 09.19
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