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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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Llueve sobre mojado

Guayaquil, Ecuador — domingo, 18 de abril de 2010

Salimos de la habitación a las 12.30 y por 0.25$ cada uno cogimos el metro bus hasta la estación de Cuba, se supone que desde allí iríamos a visitar el Parque Forestal que esta en la calle Quito con la calle Sol, pero no fue una buena idea ya que nos toco caminar desde allí unas 12 cuadras hacia atrás y para mas emoción, se puso a caer una tromba de agua a medio camino.
 
Llegamos al parque y nos quedamos allí hasta que escampo y pudimos tomar alguna fotografía. Allí había una laguna con barquitos para alquilar, varios paseos, fuentes y una gran cúpula que alberga un teatro.
 
Salimos de allí en dirección al Planetario de la Armada y tras averiguar la línea que nos dejaría en la zona, lo abordamos por otros 0.25$ por cabeza (y digo abordamos porque hay que cogerlos en movimiento). El bus era el mismo que iba al puerto, no sabría decir el número porque hoy hemos tenido un cacao de buses que es imposible acordarse de cabeza.
 
Cuando llegamos al planetario, resultó estar cerrado. Han cambiado el horario según el hombre de la garita y nos dijo que solo habrían de lunes a sábado, así que con la misma otro bus y de regreso.
 
Nos digeron el bus que teníamos que tomar para que nos dejaran en el malecón, para visitar el puerto de Santa Ana y el bus en vez de dejarnos allí, nos dejo en la calle Quito y Quisquis, así que cambiamos los planes y nos fuimos en busca de la calle 18. Se supone que es la zona de las pilinguis y merecía la pena darse un paseo por allí. Después de preguntar a unos pocos, nos hicieron bajar hasta la calle Cuenca y desde allí tomar el bus 34 (de este si me acuerdo).
 
Como pensábamos que no estaba muy lejos fuimos caminando hasta la Cuenca pero nos metimos unas 12 cuadras hasta llegar y luego allí tomamos el 34, que no era un bus, era una furgoneta grande en la que habían instalado asientos por doquier.
 
Llegamos al destino y caminamos un par de cuadras hasta la zona y MADRE MÍA!!.
Me imaginaba otra cosa, aquello era una calle de unos 40 metros y de acceso central con las otras esquinas cerradas. Aquello estaba repleto de gente, hombres en general pero se veía de todo y a los lados de las calles había garitos entre verjas con las trabajadoras a la vista. La mayoría estaba medio desnudas y la gran mayoría no había por donde cogerlas (aunque para gustos los colores).
El barrio en si no me dio buena espina y además éramos los únicos extranjeros por ahí así que no se quien llamaba mas la atención, si ellas o nosotros. Tomamos una cerveza y salimos de ahí pitando.
La verdad es que entramos por ahí porque había muchísimos policías en mitad de la calle, si no igual no salimos de ahí, ya me echaron un par de miradas intimidatorias, no se que pasa que debo atraer problemas, porque al gallo no le paraban bola.
 
Cuando llegamos de nuevo a la principal, caminamos hasta un puente que cruzaba el estero salado y de ahí hasta el puente del velero paseando paralelos al malecón del estudiante. Es un paseo bonito a lo largo del estero, la pena es que el otro lado de río lo tienen abandonado y deja que desear. Ahí hay una gran variedad de manglares y lo tienen que parece un vertedero (vimos una rata que parecía un caballo).
 
De nuevo se puso a llover así que abordamos otro bus que nos acerco hasta La Victoria y desde ahí caminamos unas 7 cuadras hasta el restaurante chino de costumbre, pero estaba cerrado, (hoy no teníamos la suerte de nuestro lado) así que compramos unos víveres y regresamos al hotel empapaditos.
Con el agua que calló habían calles que parecían ríos, íbamos con el agua a los tobillos.
 
Cuando llegamos a la habitación comimos algo y a descansar que hoy me duele to, desde los pies (que las sandalias me han hecho herida) hasta la cabeza.

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