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Vías Ferreas de Guatemala
Escribe: christiangrinder
Quería descubrir un lugar nuevo, alejado de la gente; contaba con varios días libres pero poco dinero. Así que, agarré mi mochila y me dirigí cerca de mi casa. Vi la abandonada línea férrea y tan solo fui caminando por ella... varios días en solitario, con paisajes increíbles, atravesando puentes enormes que no sabía que existían. ¡Una aventura al alcance de todos!
Caminando en las abandonadas líneas férreas de Guatemala
Guatemala — domingo, 8 de noviembre de 2009
De niño solía ir con amigos a ver pasar el tren, cerca de nuestras casas. Un día decidimos seguir la vía férrea, misma que se internaba entre montañas y enormes precipicios. Nada nos detenía hasta que encontramos un puente en curva que desafiaba toda lógica... Un puente de más de 100 años de antigüedad suspendido en el aire a más de 200 metros de alto. Los durmientes estaban demasiado separados uno del otro y la probabilidad que pasara el tren mientras nosotros lo atravesábamos nos aterró. Teníamos entre 10 y 12 años, el miedo nos venció y retornamos. Ese recuerdo lo tenía tan presente y me juraba regresar allí algún día para vencerlo.
Años más tarde, el tren dejó de funcionar cuando el gobierno lo privatizó, luego la gente comenzó a tomar como vivienda el área por donde pasaba la vía férrea, incluso utilizando parte del hierro y la madera para construir sus propias casas, en la mayoría de los casos familias que viven en la pobreza extrema.
Más de 20 años pasaron, y un día simplemente tomé mi mochila y comencé a seguir aquellas interminables sendas, sin saber que encontraría, mucho menos hasta donde podría avanzar. Y seguí y seguí, más de 250 km a pie, en uno de los viajes más hermosos de los que tengo memoria.
GUATEMALA CIUDAD – AGUA CALIENTE
Este tramo de 34 km lo he hecho en solitario en repetidas ocasiones, pero un par de ellas me han acompañado amigos y otras personas que se han unido a la convocatoria como mi gran amigo Douglas Leonardo (compañero de montaña en Guatemala, Belice y Ecuador) También participó Jill Reploge, reportera norteamericana quién posteriormente publicó un artículo sobre el recorrido en el periódico Siglo XXI.
Pero la primera vez jamás podré olvidarla. Iba solo y comencé justo en el Museo del Ferrocarril, me interné por la zona 1 de Guatemala. No hay nada que ver acá, es el único sector completamente habitado, sucio y pestilente de todos. ¡Pero tenía que hacerlo! Era parte de la aventura y del recorrido que quería hacer.
Todo cambio repentinamente cuando llegué al Puente de Las Vacas, en la carretera al Atlántico. A la par se encuentra el puente Belice por donde transitan miles de personas diariamente. Yo, en lo personal lo atravesaba como mínimo 10 veces por semana. Algo que siempre he observado de la gente que lo atraviesa, ya sea que se dirija en bus o automóvil, es que no pueden dejar de ver y admirar el Puente de Las Vacas, se quedan boquiabiertos por la belleza, la altura y lo arriesgado que parece caminar sobre él. Al menos, yo lo miré así por mucho tiempo.
Pero ese día, ya estaba parado frente a él. Más de 100 años de antigüedad, 200 metros de largo, más de 200 metros de alto. En el fondo casas, un río y una carretera que atraviesa de norte a sur. Había varias aves carroñeras que ni se inmutaron al verme. Los durmientes, aunque muy bien conservados, están separados varios centímetros. El pie tal vez no te cabría en esa distancia, pero la vista engaña, porque estas viendo directamente hacia el precipicio que pareciera agrandarse cada vez más, y la sensación es que en cualquier momento caerás entre ellos hasta el fondo. El viento soplaba, no tan fuerte en realidad, pero lo suficiente para darte desconfianza. Había frío, pero iba sudando; me temblaban las piernas así como el resto del cuerpo. Caminaba lento, llevaba largo rato con esa sensación cuando levanté mi mirada, me di cuenta que aun estaba a la mitad del trayecto. La vista impresionante, el Puente Belice se mira pequeño visto desde lo alto. En la parte donde pasa la carretera, vi entre los durmientes a los pequeños automóviles, incluso camiones de carga se miraban como pequeñas hormigas. Terminando el puente, el corazón estaba más acelerado que al principio, además de estar latiendo muy fuerte. - ¡Vencí mi temor! -
Cual sería mi sorpresa, durante el trayecto el Puente de las Vacas sería uno de los más sencillo de atravesar, incluso en algunos tuve que utilizar cuerdas de seguridad para poder superarlos.
Seguirían más aventuras, puentes más largos, más altos, con curvas, en mal estado… Paisajes increíbles, flora y fauna fascinante. ¡Toda una aventura! Y a la puerta de casa. Después de los 34 km a pie llegué a Agua Caliente, lugar en donde en varias ocasiones había terminado el recorrido, pero en esta ocasión no había marcha atrás, continué caminando durante 10 días.
AGUA CALIENTE- EL RANCHO – ZACAPA
Desde Agua Caliente encontré menos puentes, aunque seguían siendo amenazantes; no eran tan altos y estaban en mejores condiciones. Además encontré pequeñas aldeas en donde pude platicar con la gente. Ellos y ellas me brindaban su ayuda, aunque sea con un vaso de agua, pero demostraban su gran interés de ayudar a los pocos que han recorrido estas vías en los últimos años. Incluso, de ellos mismos nacía la idea de que me quedará a dormir en sus casas, lo cual acepté gustosamente. Me dieron de comer, de beber, un lugar para dormir e interesantes conversaciones sin cobrarme ni un solo centavo.
ZACAPA-QUIRIGUÁ
Algunos trayectos largos de entre 30 y 50 km, están totalmente despoblados, algunos pueblos yacen abandonados desde que el ferrocarril dejará de funcionar. Esto no lo sabía, y resultó un inconveniente; con poco equipo para aligerar el paso, varios días pasé hambre, sed, sustos con serpientes - cascabel y coralillo -, y la tensión de no saber que encontraría más adelante.
Lamentablemente desde Gualán hasta Quirigüa, gran parte de la infraestructura fue robada, la gente me contaba que personas con mucho dinero y poder llegaron armados y tomaron todo lo que pudieron para luego venderlo como chatarra, incluyendo los puentes, fueron destruídos totalmente por la sed del sucio dinero.
En estos casos, tuve que atravesar pequeños ríos, bajar algunos barrancos e internarme en la vegetación que cubrió totalmente algunas áreas. Mientras bajaba un río me llevé una gran sorpresa, varias mujeres de diversas edades lavaban ropa en las aguas de un río, otras tomaban un baño, y todas estaban con los pechos al aire. Me sorprendió que ninguna se inmutara al verme. En estos poblados tan alejados de las grandes urbes, aun se vive con aquella naturalidad que te hace sentir feliz.
La gente, los paisajes, los animales, el viaje en sí, todo fue una experiencia inolvidable. Varios días dormí en mi hamaca, que llevaba en lugar de carpa ó tienda de campaña. Otros días me dieron posada y comida gratis. Tan solo un día dormí en un lugar conocido, la casa de mi abuela que vive en una pequeña aldea de Rio Hondo.
Hubo un día muy especial, me dieron posada en una casa ubicada sobre una colina, con vistas a un río espectacular, los dueños de la casa, apenados, me indicaron que ellos se tenían que ir a las 4am el día siguiente, me entregaron las llaves y me dijeron que me podía quedar cuanto tiempo quisiera. Pero continué, a orillas del Río Motagua y otros que se unen a su cause.
QUIRIGUA - PUERTO BARRIOS
Entre inmensas plantaciones de bananos, fui recorriendo más y más kilómetros hasta llegar a mi destino, de los varios túneles que atravesé, cerca de llegar a Puerto Barrios encontré el túnel más largo, casi 300 metros. A continuación, poco queda de lo que en su día fue uno de los mejores ferrocarriles de América. El final del trayecto, simplemente desapareció entre casas, calles y la vida cotidiana.
Este viaje me despertó más el interés por lo paisajístico y lo histórico del lugar, alejado de las carreteras, a días de camino caminando para llegar alguna ciudad, éste lugar se me hizo como uno de los rincones olvidados más hermosos del país.
Este viaje no fue por casualidad, estaba escrito que alguien lo tenía que realizar, justamente se cumplían 100 años de finalizada la construcción de dicho trayecto; de ello y el material que recopilé se llevó a cabo una exposición fotográfica en el Museo del Ferrocarril de Guatemala.
Christian Rodríguez
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Últimos comentarios
carmenparis dice:
hermoso tu relato, me encantan los trenes que nos traen recuerdos. En Europa es aun el mejor medio de tranportes por la comodidad y agrado de los pasajeros.Escribi también sobre un tren perdido en la nostalgia, si te interesa aqui te dejo el enlace... saludos
http://www.viajeros.com/diarios/punta-de-vacas/un-tren-en-las-alturas.
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beatrichea dice:
Qué buen viaje...
Qué buen diario..!
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yojose dice:
Sí excelente relato, yo solo mire un puente desde el autobus. pero sigo queriendo volver a Guatemala. Saludos.
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christiangrinder dice:
carmenparis: Ahora vivo en España y los trenes europeos son fascinantes. En Guatemala lastimosamente los politiqueros se encargaron de destruir éste sistema... los mismos diputados fueron los beneficiaros porque muchos son dueños de transporte pesado.
beatrichea: gracias, tu tienes unas fotos realmente preciosas de Guatemala, gracias por compartirlas.
yojose: seguro viste el Puente Las Vacas o el Agua Caliente, son los unicos que se pueden ver desde un bus... pero hay más de 50 puentes que solo se pueden ver si llegas hasta allí caminando varios días. Saludos a todos y gracias por los comentarios!!
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mandala12 dice:
Algún día visitaré Guatemala, me encantó el relato del viaje!
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Pabloviajero72 dice:
Buenisimo tu relato!!!,a mi tambien me gustan los trenes,en mi pais he hecho recorridos turisticos por el Tren a las nubes en Salta,y tambien El Viejo expreso Patagonico en el sur Argentino.Tambien suelo sacarle fotos a las Viejas estaciones del ferrocarril cuando ando por los Pueblos.
Un gran abrazo desde Argentina.
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laparoja dice:
Hola Cristian, donde quiera que estes muchas bendiciones.
Me encantó el relato de los trenes, sumamente interesante, que travesía
más fuerte, nunca falta gente buena en el camino.
Con los trenes por aquí paso lo mismo, lastimosamente.
Hasta pronto y adelante!!
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edanielc dice:
Este post me encanto, me inspiro después de leerlo quiero hacer el mismo recorrido.
¿Cuanto tiempo te hiciste?
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christiangrinder dice:
El recorrido entero 15 días... lo hice en dos partes.
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Agirarus dice:
Hola Christian, lei tu comentario en PRENSA LIBRE y la direccion electronica que dejas para que visitemos este articulo. En realidad es fascinante. Me identifique con cada una de las escenas que cuentas en tu recorrido por toda la via ferria porque yo tambien hice un recorrido similar al tuyo. Era tan solo un pre-adolescente cuando decidi irme de mi tierra natal (Guatemala), a pie rumbo a los Estados Unidos y en solitario. En la seccion de "INMIGRANTES" de Prensa Libre aparece mi historia
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Caminando en las abandonadas líneas férreas de Guatemala
Guatemala | 8 de noviembre de 2009
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