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Lagunas de Siecha
Escribe: nelcalb
LAS LAGUNAS DE SIECHA - CAMINANDO SOBRE LAS NUBES(Publicado originalmente en diariosdelcaminante.net) (Al final descripcion de como...
Capítulo 1
Lagunas de Siecha
Guasca, Colombia — sábado, 20 de mayo de 2006
LAS LAGUNAS DE SIECHA - CAMINANDO SOBRE LAS NUBES
(Publicado originalmente en diariosdelcaminante.net)
(Al final descripcion de como llegar)
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Llegué allí después de varias horas de caminata después de conocer el bucólico pueblo de Guasca (Cundinamarca) y la antigua capilla de Siecha, monumento histórico que se encuentra actualmente un poco descuidado pero cuya visita vale la pena.
Cruzando riachuelos, zonas de cultivos e invernaderos fui ganando altura hasta llegar al páramo, donde cambió dramáticamente el paisaje llenandose de frailejones, cojines de agua y niebla danzante.
Este lugar, sagrado para los indígenas, revela su naturaleza mística a primera vista. Las tres lagunas, rodeadas por hermosas formaciones montañosas invitan al silencio y la contemplación. La vista es inmejorable.
Subí al púlpito poco después disfrutar de un amanecer de todos los colores para apreciar como la luz del sol iba dando vida a las lagunas. Grata sorpresa fue ver desde allí, a muchos kilómetros de distancia, la familiar forma y las cimas blancas de los nevados del Tolima y del Ruiz, placer que duró apenas unos minutos debido a cambios climáticos en la lejanía. Hacia el oriente, el resto del parque Chingaza absorbía los primeros rayos de luz y mostraba una capa de nubes a un nivel más bajo del que me encontraba, paisaje similar al apreciado desde un avión pero mucho más real al sentir los pies sobre la montaña y el frío de la mañana. A mi alrededor la niebla que nacía de la cordillera regalaba mis sentidos con su movimiento. Y abajo las tres lagunas, quietas y majestuosas, mágicas.
No hace falta más. Simplemente sentarse a contemplar las lagunas es satisfacción suprema. El clima cambió frecuentemente, despejado por momentos, a veces una ligera lluvia, después la niebla que lo cubre todo, luego otros minutos de sol antes de verse envuelto de nuevo por la densa niebla. La fauna que se logra observar consta principalmente de aves, cuyo canto se mezcla con el de los insectos al anochecer. Allí, iluminado tenuemente por la luz de la luna, me encontré inmerso en una nube que se quedó inmóvil durante largo tiempo. Y a pesar del frío y los fuertes vientos no surgían ganas de dejar tan místico lugar.
En estos espejos de agua fueron encontrados durante los siglos XIX y XX muchos objetos rituales de oro utilizados por los muiscas. Según me contó uno de los guardaparques, hoy día mamos de la Sierra Nevada allí retornan a visitarlas después de centurias de aislamiento revelando que siempre fueron sitio sagrado también para ellos.
Luego, el descenso hasta la cabaña de los guardaparques Hernan y José, con quienes compartí una agradable charla y bebidas calientes. Este sitio cuenta con una espléndida vista de la sabana ya sea día o noche. Decidí acampar en el predio vecino, un bosque de pinos con fines madereros cuyo fin está próximo. El sitio es hermoso pero los pinos, al no ser nativos, afectan el ecosistema de la zona pues sus hojas en forma de aguja no se descomponen fácilmente y forman una capa vegetal que al acumularse impide el crecimiento de nuevas plantas en el área. Una vez talado, deberá ser rehabilitada el área y reforestada con árboles nativos. En este bosque hongos de muchas formas y colores posaron para mi cámara. Acampé sobre este blando colchón vegetal y pasé una noche extraordinaria.
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COMO LLEGAR
Las lagunas de Siecha hacen parte del Parque Nacional Natural Chingaza, y por tanto para acceder a las mismas se debe solicitar permiso al personal del parque al teléfono 3447389 (Bogotá) y posteriormente realizar el pago del ingreso (aprox. $7000, descuento para estudiantes) a Parques Nacionales (teléfonos 2432009 - 2431634). Acampar junto a las lagunas está prohibido pero hay una zona de camping junto a la cabaña de guardaparques a 30 minutos de caminata de las lagunas.
Para llegar en transporte público se debe tomar el bus interurbano hacia Guasca (Cundinamarca) en la carrera 13 con calle 72 en Bogotá. La ruta es de aproximadamente 1 hora pasando por La Calera. Una vez allí se debe tomar el colectivo "Pasohondo" y bajarse en el final del recorrido. Continuar a partir de allí a pie hacia los cerros (oriente). A unos 10 minutos de recorrido hay una Y donde se encuentra un letrero de Parques Naturales que dice "el páramo es presente y futuro de la humanidad", tomar allí el camino a la izquierda (ascendente) y seguir durante aprox. 70 minutos hasta encontrar la cabaña de guardaparques. Allí se debe entregar el permiso de acceso y continuar el camino de ascenso durante 30 minutos más hasta las lagunas. Se puede ascender también al "Pulpito", un mirador desde el que se pueden apreciar las tres lagunas, parte del parque Chingaza y parte de la sabana de Bogotá y sus cordilleras, llegando a ver en días despejados el parque de los Nevados.
También se puede llegar sin pasar por Guasca. A unos 25 minutos de recorrido después de la Calera y poco después de pasar una escuela hay un desvío a la derecha con un letrero de Parques Nacionales y otros más de una posada y un sitio de pesca. Tomar esta ruta siempre hacia el oriente hasta el punto del final del recorrido del colectivo a Pasohondo (preguntar a los lugareños, durante este recorrido hay varios letreros de Parques en Y"s del camino, seguir siempre hacia el oriente). Son aproximadamente dos horas de caminata, en la misma se pasa junto a la hermosa Capilla de Siecha (también accesible desde Guasca a unos 30 minutos a pie tomando la ruta junto a las escuelitas hacia el sur).
Se recomienda ampliamente visitar la zona de Asaderos de Arepas en la Calera (junto al puente peatonal) y probar las deliciosas arepas calerunas.
Nelson Calderon Bonilla
(Publicado originalmente en www.diariosdelcaminante.net
Ver todas las fotos y el relato en:
http://www.diariosdelcaminante.net/colombia/siecha/siecha.html
(Publicado originalmente en diariosdelcaminante.net)
(Al final descripcion de como llegar)
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Llegué allí después de varias horas de caminata después de conocer el bucólico pueblo de Guasca (Cundinamarca) y la antigua capilla de Siecha, monumento histórico que se encuentra actualmente un poco descuidado pero cuya visita vale la pena.
Cruzando riachuelos, zonas de cultivos e invernaderos fui ganando altura hasta llegar al páramo, donde cambió dramáticamente el paisaje llenandose de frailejones, cojines de agua y niebla danzante.
Este lugar, sagrado para los indígenas, revela su naturaleza mística a primera vista. Las tres lagunas, rodeadas por hermosas formaciones montañosas invitan al silencio y la contemplación. La vista es inmejorable.
Subí al púlpito poco después disfrutar de un amanecer de todos los colores para apreciar como la luz del sol iba dando vida a las lagunas. Grata sorpresa fue ver desde allí, a muchos kilómetros de distancia, la familiar forma y las cimas blancas de los nevados del Tolima y del Ruiz, placer que duró apenas unos minutos debido a cambios climáticos en la lejanía. Hacia el oriente, el resto del parque Chingaza absorbía los primeros rayos de luz y mostraba una capa de nubes a un nivel más bajo del que me encontraba, paisaje similar al apreciado desde un avión pero mucho más real al sentir los pies sobre la montaña y el frío de la mañana. A mi alrededor la niebla que nacía de la cordillera regalaba mis sentidos con su movimiento. Y abajo las tres lagunas, quietas y majestuosas, mágicas.
No hace falta más. Simplemente sentarse a contemplar las lagunas es satisfacción suprema. El clima cambió frecuentemente, despejado por momentos, a veces una ligera lluvia, después la niebla que lo cubre todo, luego otros minutos de sol antes de verse envuelto de nuevo por la densa niebla. La fauna que se logra observar consta principalmente de aves, cuyo canto se mezcla con el de los insectos al anochecer. Allí, iluminado tenuemente por la luz de la luna, me encontré inmerso en una nube que se quedó inmóvil durante largo tiempo. Y a pesar del frío y los fuertes vientos no surgían ganas de dejar tan místico lugar.
En estos espejos de agua fueron encontrados durante los siglos XIX y XX muchos objetos rituales de oro utilizados por los muiscas. Según me contó uno de los guardaparques, hoy día mamos de la Sierra Nevada allí retornan a visitarlas después de centurias de aislamiento revelando que siempre fueron sitio sagrado también para ellos.
Luego, el descenso hasta la cabaña de los guardaparques Hernan y José, con quienes compartí una agradable charla y bebidas calientes. Este sitio cuenta con una espléndida vista de la sabana ya sea día o noche. Decidí acampar en el predio vecino, un bosque de pinos con fines madereros cuyo fin está próximo. El sitio es hermoso pero los pinos, al no ser nativos, afectan el ecosistema de la zona pues sus hojas en forma de aguja no se descomponen fácilmente y forman una capa vegetal que al acumularse impide el crecimiento de nuevas plantas en el área. Una vez talado, deberá ser rehabilitada el área y reforestada con árboles nativos. En este bosque hongos de muchas formas y colores posaron para mi cámara. Acampé sobre este blando colchón vegetal y pasé una noche extraordinaria.
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COMO LLEGAR
Las lagunas de Siecha hacen parte del Parque Nacional Natural Chingaza, y por tanto para acceder a las mismas se debe solicitar permiso al personal del parque al teléfono 3447389 (Bogotá) y posteriormente realizar el pago del ingreso (aprox. $7000, descuento para estudiantes) a Parques Nacionales (teléfonos 2432009 - 2431634). Acampar junto a las lagunas está prohibido pero hay una zona de camping junto a la cabaña de guardaparques a 30 minutos de caminata de las lagunas.
Para llegar en transporte público se debe tomar el bus interurbano hacia Guasca (Cundinamarca) en la carrera 13 con calle 72 en Bogotá. La ruta es de aproximadamente 1 hora pasando por La Calera. Una vez allí se debe tomar el colectivo "Pasohondo" y bajarse en el final del recorrido. Continuar a partir de allí a pie hacia los cerros (oriente). A unos 10 minutos de recorrido hay una Y donde se encuentra un letrero de Parques Naturales que dice "el páramo es presente y futuro de la humanidad", tomar allí el camino a la izquierda (ascendente) y seguir durante aprox. 70 minutos hasta encontrar la cabaña de guardaparques. Allí se debe entregar el permiso de acceso y continuar el camino de ascenso durante 30 minutos más hasta las lagunas. Se puede ascender también al "Pulpito", un mirador desde el que se pueden apreciar las tres lagunas, parte del parque Chingaza y parte de la sabana de Bogotá y sus cordilleras, llegando a ver en días despejados el parque de los Nevados.
También se puede llegar sin pasar por Guasca. A unos 25 minutos de recorrido después de la Calera y poco después de pasar una escuela hay un desvío a la derecha con un letrero de Parques Nacionales y otros más de una posada y un sitio de pesca. Tomar esta ruta siempre hacia el oriente hasta el punto del final del recorrido del colectivo a Pasohondo (preguntar a los lugareños, durante este recorrido hay varios letreros de Parques en Y"s del camino, seguir siempre hacia el oriente). Son aproximadamente dos horas de caminata, en la misma se pasa junto a la hermosa Capilla de Siecha (también accesible desde Guasca a unos 30 minutos a pie tomando la ruta junto a las escuelitas hacia el sur).
Se recomienda ampliamente visitar la zona de Asaderos de Arepas en la Calera (junto al puente peatonal) y probar las deliciosas arepas calerunas.
Nelson Calderon Bonilla
(Publicado originalmente en www.diariosdelcaminante.net
Ver todas las fotos y el relato en:
http://www.diariosdelcaminante.net/colombia/siecha/siecha.html
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