El Llano de Venezuela

Escribe: oscarviajar
Un viaje al llano los dejará con una sensación de felicidad comparable con el tamaño del paisaje, se alimentaran con sus horizontes y el alma se les llenará de esperanza, todos esos pajaritos,...

 

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Capítulo 1

El Llano de Venezuela

Guarico, Venezuela — martes, 19 de diciembre de 2006

Un viaje al llano los dejará con una sensación de felicidad comparable con el tamaño del paisaje, se alimentaran con sus horizontes y el alma se les llenará de esperanza, todos esos pajaritos, esteros y atardeceres me llenaron de inspiración para escribir la reseña que les cuento:

Los Morros de San Juan son los primeros que atrapan la atención en el camino, son montañas color oscuro erguidas hacia un lado alcanzando una altura aproximada de 1060 metros, luciendo con orgullo sus casi 80 millones de años de formación.

En el camino no aguanté la curiosidad y recorrí el pueblo de Ortiz, famoso por sus “Casas Muertas” de Miguel Otero Silva, su particular Iglesia que data del siglo XIX está ubicada frente a la Plaza Bolivar junto a otras edificaciones llenas de historias y posiblemente, de fantasmas.

Mas adelante me dejé atrapar por la vida cultural de la Villa de todos los Santos de Calabozo, recorrí su museo, su catedral y me dejé deslumbrar con su casco histórico que se remonta a los años 1670 y 1720, declarado monumento nacional en 1979 para su conservación.

Luego está Corozopando, con sus deliciosas quesadillas frente a la carretera, con la asesoría de Morelia Franco en el Hato la Fe, disfruté de la inmensidad del llano adentro, paseamos por el caño Mata e’ Rancho, donde observamos traviesos gallitos laguneros, curiosos Chicuacos Enmascarados, inquietas paraulatas llaneras, prehistóricas Chenchenas, pretenciosos araguatos, y otras especies endémicas de la región, lo que mas me cautivó fue el espectáculo que forman las garzas y las corocoras al final del día, cuando se reúnen todas sobre un mismo árbol para pasar la noche, pareciera que se comentaran unas a otras las aventuras vividas durante el día que está por terminar, definitivamente tiene que ver este espectáculo.

Mi viaje lo coroné con un atardecer en la reserva de fauna silvestre Esteros de Camaguán, es una zona con infinidad de palmas llaneras inundadas con las aguas del río Portuguesa, regalando al visitante un paisaje difícil de describir y de olvidar.


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