Veo Gente Muerta: Momias de Guanajuato

Escribe: marakame
Nunca antes caminar por los pasillos de un museo ha sido tan escalofriante. A simple vista, parecen muñecos de papel, pero el olor a muerte y conservadores logra convencer de estar frente a...

 

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Capítulo 1

Veo Gente Muerta: Momias de Guanajuato

Guanajuato, México — viernes, 20 de julio de 2007

Nunca antes caminar por los pasillos de un museo ha sido tan escalofriante.

A simple vista, parecen muñecos de papel, pero el olor a muerte y conservadores logra convencer de estar frente a verdaderos cadáveres. Se encuentran tan bien preservados, que parece podrían despertar en cualquier momento.

Las momias de Guanajuato son legendarias y comparten contigo sus fantásticas historias. Conoce más, si te atreves. La tapa del sarcófago estaba rasguñada. El brazo izquierdo depositado sobre su estómago, sus manos entrelazadas cubren la mueca de agonía causada por la asfixia.

Ignacia Aguilar fue enterrada viva. Padecía ataques epilépticos, enfermedad poco común y sobre la cual no se sabía mucho a mediados del siglo XIX. Tras un ataque, tanto su doctor como el médico forense la declararon muerta.

Seguramente Ignacia se llevó un terrible susto al despertar y encontrarse en un ataúd sepultada. Pero mayor fue la sorpresa que se llevaron las autoridades del panteón municipal de Guanajuato (al noreste de México) varios años más tarde, al encontrar una momia en lugar de un montón de huesos polvorientos, cuando exhumaron los restos de la señora Aguilar del nicho mortuorio, debido a que había expirado su título de propiedad en el camposanto.

Al fin, aunque demasiado tarde, las súplicas de doña Ignacia fueron escuchadas y alguien abrió el ataúd.

Este tipo de historias son las que guardan y de las cuales dan fe cada uno de los cadáveres que se exhiben en el Museo de las Momias de Guanajuato, ciudad que cuenta con el mayor número de momias naturales en el mundo.

El hecho de que se dé este tipo de fenómenos en México, un país donde la momificación no era una práctica común, despertó una fascinación por la muerte y sus misterios entre los lugareños y visitantes.

Lo más curioso de estos hallazgos es que los cuerpos están momificados de forma natural. La pregunta es ¿cómo es posible?. La respuesta es sencilla, tal como nos explica Felipe Macías López, director del museo.

"Originalmente se pensaba que la tierra era la responsable por los minerales que contiene, sin embargo, los cuerpos extraídos de la tierra presentaban todos los signos de descomposición típicos en un cadáver. La clave está en las criptas arcillosas o calizas y el medio ambiente húmedo. Al combinarlos se crea una condición hidroscópica, es decir hay un control de humedad y temperatura, lo cual evita que las larvas y demás insectos que intervienen en el proceso de putrefacción afecten el cuerpo. En pocas palabras, la piel y los tejidos se deshidratan".

Las Momias Mas Famosas
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La primera y más antigua de las 108 momias que conforman la colección, que resguarda el museo, fue exhumada en 1869 del nicho 214. Corresponde al médico francés Remigio Leroy, la más joven de ellas tan sólo lleva 21 años expuesta", comenta el director del museo.

Felipe Macías nos confesó que como en todos los museos siempre hay una pieza o pintura favorita de la gente y la gran atracción. En este caso, las historias que los guías cuentan al público o la imagen de la momia que vale más que mil palabras, las han convertido en las favoritas.

  • La mujer embarazada: Cuando esta momia fue descubierta, tenía con ella el cadáver momificado de un feto (su hijo) de la que hoy es conocida como la momia humana más pequeña del mundo. Investigaciones realizadas con ayuda de la National Geographic revelaron que esta mujer tenía 40 años al morir, edad que en el siglo XIX la convertía en alguien muy viejo, y mucho más para ser madre. La constitución de sus huesos indicó que no recibía los nutrimentos necesarios para continuar con un embarazo a tan avanzada edad, por lo que se cree pudo tratarse de una mujer humilde con una mala alimentación.
  • La momia más pequeña del mundo: El feto mide entre 19 y 20 centímetros, presenta un período de gestación de cinco o seis meses. Según los estudios realizados, probablemente murió al nacer o, tal vez, nació muerto. Esta es la máxima atracción. Originalmente se exhibía en los brazos de su madre en la misma vitrina, ahora para su mejor apreciación han sido separados.
  • Jaramillo: Se encuentra en la primera sala del recorrido. Se trata del cuerpo momificado naturalmente mejor conservado de todo el lugar. El grado de conservación de este individuo, cuyo apellido se sabe era Jaramillo, es asombroso, por lo que fue expuesta hace un par de años en Washington.
  • La mujer china: Esta momia es una de las que más asusta a chicos y grandes. La boca abierta, sus ojos rasgados, además es la única que permanece en su ataúd, lo que le da un aspecto escalofriante.
  • Ignacia Aguilar: Su historia ya la conocemos. Doña Ignacia fue enterrada viva. Su imagen causa fascinación sobre todo entre los menores. Su expresión corporal verdaderamente aterroriza.
  • Varios más: Un ahorcado, un hombre herido con un cuchillo, cuerpos con protuberancias, posiblemente tumores, unos gemelos de aproximadamente cuatro meses de edad con almohadillas y trajecitos bordados, así como rostros con cejas y lóbulos oculares casi intactos son algunas de las atracciones que más asustan y llaman la atención de los visitantes.

Cuando se inauguró el Panteón Municipal en 1861, los espacios se ocuparon rápidamente, pues en ese tiempo la vida era generalmente corta. Las familias acomodadas pagaban para que los restos de sus parientes difuntos fueran reducidos a golpe de machete, pero quienes no disponían de esos recursos debían apilar a sus familiares en fosas. Eso, hasta que se dieron cuenta de la existencia de las momias.

Desde entonces, cada vez que se sacaba un cuerpo de su cripta por no pagar la renta y éste se encontraba momificado en buenas condiciones, estaba condenado a ser exhibido. Los cuerpos se colocaron en dos filas a los costados de un pasillo ubicado en el sótano del panteón, creando una imagen tétrica y morbosamente atractiva, que en 1979 sirvió como introducción para la cinta Nosferatu, del cineasta alemán Werner Herzog.

De estilo neoclásico, el Panteón Municipal fue inaugurado el 13 de marzo de 1861. En 1853 comenzó su edificiación por la petición del ayuntamiento local ante el gobierno estatal para construir un amplio y bien acondicionado cementerio en la parte superiror del cerro Trozado, ya que debido a su ubicación y topografía era un lugar ideal para dicho proyecto, y eso que nadie se imaginaba lo que le pasaría a los cuerpos.

Actualmente, el museo ha sido remodelado. Felipe Macías comenta que "las momias ya no están formadas en el corredor sin protección, pues el público las tocaba y las maltrataba para ver si eran reales. En la colección hay cuatro cabezas; es lo que quedó de cuerpos que fueron atacados por ardillas, ratas o que la gente se llevó literalmente a pedazos, ya que les arrancaban trozos para llevárselos como recuerdo. Por ello, para dar una mejor imagen y que se contemplen mejor las momias, ahora cada una tiene su vitrina".

Pero, protegerlas no es la única razón de la remodelación. Tocar a una de ellas puede provocar infecciones cutáneas o estomacales, después de todo, hay que recordar que se trata de gente muerta.

Las momias están bien consentidas. Según el director del museo tratan de hacer la estancia de cada una, digamos, agradable. "Es importante que estén ventiladas para que la humedad salga, evitar malos olores, aún cuando los cuerpos tienen ya un olor muy particular. Se fumigan las vitrinas, se desinfectan, en fin, se le da mantenimiento completo al inmueble dos veces al año".

Un día regular de temporada baja, el museo recibe cerca de mil visitantes. En temporada alta han llegado a recibir hasta cinco mil diarios. La entrada cuesta alrededor de cinco dólares y lo que más recuerda Macías López son las bromas que hace la gente ("no hables tan fuerte que vas a despertar a las momias, no te les acerques o te van a agarrar") y la reacción de los extranjeros, quienes manifiestan opiniones encontradas en torno al museo.

Bien dice el dicho: \'aquel que visita Guanajuato y no viene a ver las momias, no conoce Guanajuato\'. El director del museo comentó al respecto: "algunos salen encantados, otros se sienten mal y salen corriendo en cuanto ven a la primera momia, otros piensan que es una falta de respeto hacia los muertos. Lo cierto es que ninguna cultura está tan ligada a la muerte como nosotros. Vemos a las momias con fascinante admiración más que con morbo. Nos preguntamos ¿quiénes habrán sido, cómo murieron, y si nos pasara lo mismo, nos gustaría realmente convertirnos en una momia?".

Mi Mexico Desconocido No. 236 (Fabian Lira) [b]



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