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Pero sigue siendo el Rey
Escribe: Alexsanluis75
...Pero sigue siendo El Rey. Así es. Visitar tierras guanajuatenses, es encontrarse con una parte fundamental de la historia de México. Este domingo pasado, la historia que conocí un poco más...
Capítulo 1
Pero sigue siendo el Rey
Guanajuato, México — lunes, 11 de junio de 2007
...Pero sigue siendo El Rey.
Así es.
Visitar tierras guanajuatenses, es encontrarse con una parte fundamental de la historia de México. Este domingo pasado, la historia que conocí un poco más fue la del compositor de música mexicana José Alfredo Jiménez.
Mi madre, recordaba frente a la folclórica tumba del compositor el día en que anunciaban su muerte por la radio, allá por septiembre de 1973. Ella, ahora se encontraba cumpliendo un sueño, el de visitar la tumba de su ídolo musical. Esa tumba-mausoleo en forma de un gran sombrero mexicano, acompañada de un sarape multicolor, en cuyas franjas van escritos los nombres de algunas de las muchas canciones que lo inspiraron a retratar la historia de México desde la perspectiva del mexicano de campo: mexicano amoroso, apasionado, desilusionado.
De ahí el epitafio que adorna su tumba "La Vida No Vale Nada". "Paloma Querida", "Ella", "La media vuelta", "Te solté la rienda", "Martín Corona", "Si nos dejan", y "El Rey", tal vez la más conocida de todas, hacen recordar a quien visita su tumba, la grandeza y la creatividad de este hombre enamorado de México y de su gente.
Llegar al panteón nos costó trabajo.Viniendo de San Luis Potosí, se toma el camino a San Diego de la Unión y luego a Dolores Hidalgo, pero seguimos por una ruta más larga al entrar a Dolores y por poco nos desviamos. Afortunadamente, la gente de ahí conserva la amabilidad de la Provincia mexicana y nos orientó hasta llegar a la entrada del Panteón, para encontrarnos pronto con este singular monumento.
Al paso de estar unos minutos inmersos en recuerdos, en anécdotas, salimos del Panteón Municipal de Dolores para dirigirnos al centro, donde el sol comienza a calentar en esta primavera única por sus altas temperaturas. Entramos al templo donde el Cura Miguel Hidalgo y Costilla, arengó en 1810 a los pobres a buscar la libertad. Cerca de ahí, está la Casa Hidalgo, donde se exhiben algunos objetos de aquella época, en un edificio que aún conserva dos pozos de agua, uno de ellos con lavadero y en cuya pila la gente deposita monedas y pide algún deseo.
Ahí, destacan unos anteojos que usó el libertador, además de otros objetos personales, aunque para ser Dolores la Cuna de la Independencia de México, creo que podría tener un acervo más amplio para mostrar a los visitantes. Otra parte importante que hay que visitar, es el Museo de la Independencia, a una cuadra de la plaza principal, donde se exhiben elementos que explican esa parte de la historia de nuestro País, y que en su última área, exhibe algunos objetos del compositor dolorense, José Alfredo Jiménez.
Algunos premios que recibió, discos de acetato, sombreros y trajes de charro, fotografías, envuelven a cualquiera en la historia de este cantautor mexicano, orgullo de todos y que ha dejado huella en la historia musical mexicana.
Después, volvimos al centro, frente a lo que llaman Casa de Visitas, un inmueble antiguo en donde actualmente el Gobierno del Estado de Guanajuato da hospedaje a visitantes distinguidos, como puede ser el Presidente de la República cuando acude el 15 de septiembre a dar el tradicional grito de independencia, conmemorando la gesta de nuestros héroes nacionales.
Finalmente, como después de este recorrido el hambre apremia, fuimos a un negocio de tacos que está en una esquina de la plaza, aunque por ahi hay otros lugares dónde comer. Pero lo más importante de ir a Dolores en cuanto a sabores se refiere, es no irse sin antes probar alguna de las tradicionales nieves: De tequila, de aguacate, de arroz con mole, de chiles rellenos, en fin... de cualquier sabor que pudiera parecer exótico pero que seguramente ahi lo tienen.
Deleitarse con una nieve, sentado en alguna de las bancas de la plaza principal, viendo pasar a la gente, es tranquilizante, agradable y enriquecedor para muchos visitantes que viven el estrés de las ciudades modernas.
Pasar un día en Dolores Hidalgo, es una grata experiencia. y ojalá este relato los mueva a conocer este rincón donde, dijo José Alfredo Jiménez: "La Vida No Vale Nada".
Así es.
Visitar tierras guanajuatenses, es encontrarse con una parte fundamental de la historia de México. Este domingo pasado, la historia que conocí un poco más fue la del compositor de música mexicana José Alfredo Jiménez.
Mi madre, recordaba frente a la folclórica tumba del compositor el día en que anunciaban su muerte por la radio, allá por septiembre de 1973. Ella, ahora se encontraba cumpliendo un sueño, el de visitar la tumba de su ídolo musical. Esa tumba-mausoleo en forma de un gran sombrero mexicano, acompañada de un sarape multicolor, en cuyas franjas van escritos los nombres de algunas de las muchas canciones que lo inspiraron a retratar la historia de México desde la perspectiva del mexicano de campo: mexicano amoroso, apasionado, desilusionado.
De ahí el epitafio que adorna su tumba "La Vida No Vale Nada". "Paloma Querida", "Ella", "La media vuelta", "Te solté la rienda", "Martín Corona", "Si nos dejan", y "El Rey", tal vez la más conocida de todas, hacen recordar a quien visita su tumba, la grandeza y la creatividad de este hombre enamorado de México y de su gente.
Llegar al panteón nos costó trabajo.Viniendo de San Luis Potosí, se toma el camino a San Diego de la Unión y luego a Dolores Hidalgo, pero seguimos por una ruta más larga al entrar a Dolores y por poco nos desviamos. Afortunadamente, la gente de ahí conserva la amabilidad de la Provincia mexicana y nos orientó hasta llegar a la entrada del Panteón, para encontrarnos pronto con este singular monumento.
Al paso de estar unos minutos inmersos en recuerdos, en anécdotas, salimos del Panteón Municipal de Dolores para dirigirnos al centro, donde el sol comienza a calentar en esta primavera única por sus altas temperaturas. Entramos al templo donde el Cura Miguel Hidalgo y Costilla, arengó en 1810 a los pobres a buscar la libertad. Cerca de ahí, está la Casa Hidalgo, donde se exhiben algunos objetos de aquella época, en un edificio que aún conserva dos pozos de agua, uno de ellos con lavadero y en cuya pila la gente deposita monedas y pide algún deseo.
Ahí, destacan unos anteojos que usó el libertador, además de otros objetos personales, aunque para ser Dolores la Cuna de la Independencia de México, creo que podría tener un acervo más amplio para mostrar a los visitantes. Otra parte importante que hay que visitar, es el Museo de la Independencia, a una cuadra de la plaza principal, donde se exhiben elementos que explican esa parte de la historia de nuestro País, y que en su última área, exhibe algunos objetos del compositor dolorense, José Alfredo Jiménez.
Algunos premios que recibió, discos de acetato, sombreros y trajes de charro, fotografías, envuelven a cualquiera en la historia de este cantautor mexicano, orgullo de todos y que ha dejado huella en la historia musical mexicana.
Después, volvimos al centro, frente a lo que llaman Casa de Visitas, un inmueble antiguo en donde actualmente el Gobierno del Estado de Guanajuato da hospedaje a visitantes distinguidos, como puede ser el Presidente de la República cuando acude el 15 de septiembre a dar el tradicional grito de independencia, conmemorando la gesta de nuestros héroes nacionales.
Finalmente, como después de este recorrido el hambre apremia, fuimos a un negocio de tacos que está en una esquina de la plaza, aunque por ahi hay otros lugares dónde comer. Pero lo más importante de ir a Dolores en cuanto a sabores se refiere, es no irse sin antes probar alguna de las tradicionales nieves: De tequila, de aguacate, de arroz con mole, de chiles rellenos, en fin... de cualquier sabor que pudiera parecer exótico pero que seguramente ahi lo tienen.
Deleitarse con una nieve, sentado en alguna de las bancas de la plaza principal, viendo pasar a la gente, es tranquilizante, agradable y enriquecedor para muchos visitantes que viven el estrés de las ciudades modernas.
Pasar un día en Dolores Hidalgo, es una grata experiencia. y ojalá este relato los mueva a conocer este rincón donde, dijo José Alfredo Jiménez: "La Vida No Vale Nada".
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Capítulo 1
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Pero sigue siendo el Rey
Guanajuato, México | 11 de junio de 2007
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