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El Danubio en bici (IV)
Escribe: juankypunky
De Linz a GreinSobre las 8:30 salimos de Linz cruzando el río, ya que en esta etapa vamos a ir todo el trayecto por el lado izquierdo. La etapa de hoy va a ser de las más largas, en torno a 70...
El Danubio en bici (IV)
Grein, Austria — domingo, 2 de octubre de 2005
Sobre las 8:30 salimos de Linz cruzando el río, ya que en esta etapa vamos a ir todo el trayecto por el lado izquierdo. La etapa de hoy va a ser de las más largas, en torno a 70 km. El plato fuerte va a ser la visita al Museo Memorial de Mauthausen, el campo de concentración de la II Guerra Mundial.
A los pocos km. el carril discurre sobre un montículo entre árboles y flores silvestres multicolores. A nuestra derecha, entre el carril y el río, nos cruzamos con caminantes con bastones parecidos a los de esquí, andando a buen ritmo. Al otro lado del río se pueden ver industrias y fábricas que afean esa margen del río. El cielo presenta algunas nubes, sin embargo el buen tiempo sigue siendo indiscutible. Una serpiente atraviesa parsimoniosamente el carril y tenemos que dar un rodeo para no atropellarla. A unos 16 kilómetros de Linz, en un cruce, nos desviamos a la izquierda dejando el río e internándonos en el interior hacia St. Georgen, Gusen y Langenstein, camino de Mauthausen.
Nada más dejar el río, debemos compartir trayecto con otros vehículos de motor. Pasamos por varias casitas con jardín, una de las cuales nos llama la atención. Su jardín repleto de muñecas compone una escena entre romántica y surrealista que no podemos pasar por alto.
Continuando la ruta, paramos en Gusen en un Spar para aprovisionarnos de comida. Una mujer de edad avanzada, con atuendo deportivo, se dispone a realizar la compra. Impresiona comprobar comprobar hasta qué punto la cultura de la bicicleta ocupa un lugar central en todo el recorrido del Danubio.
Al dejar la localidad de Langenstein, hay que abandonar la ruta principal y desviarse hacia Wienergraben para subir al Campo. Nos despistamos y llegamos hasta la localidad de Mauthausen, que parece más una urbanización de lujo, que un pueblo que se pudiera relacionar con el horror del holocausto. Me sorprende ver el aprovechamiento de la energía solar (sobre todo térmica) en muchas de las casas de la población.
Me he entretenido haciendo algunas fotos y cuando me reintegro en el pelotón, constatamos que nos hemos pasado de largo: estamos abandonando Mauthausen y debemos retroceder como 1.5 km para localizar el desvío al Campo. Ya en el desvío hacia Wienergraben, subimos por una carretera con una ligera pendiente hasta una bifurcación, aproximadamente a 1 km. del desvío. Ambas carreteras conducen al Campo: la de la derecha es la ruta más corta aunque su pendiente hace prácticamente imposible subir en bici; la de la izquierda es más larga y agotadora, aunque se puede subir con un poco de esfuerzo. Nosotros optamos por la opción larga, que nos conduce al Campo pasando por la localidad de Marbach.
Una vez en el campo, nos entregan un radio-cassete-guía con una cinta en español que nos permite realizar libremente una visita guiada por todo el Campo. Para el resto de idiomas, entregan un audio-guía convencional, de tipo teléfono, mucho más discreto. La propia cinta nos da instrucciones sobre el momento en que hay que detenerla y cuándo reanudar la narración. El precio de la entrada es más bien simbólico, sobre 2 ó 3 euros.
En el Campo, absolutamente TODO, es sobrecogedor. Constituye un testimonio imborrable de las atrocidades a las que puede llegar la especie humana. En nuestra opinión, y a pesar de su crudeza, se trata de una visión apta y recomendable para todos los públicos, especialmente para los jóvenes. Si no puedes desplazarte hasta allí, deberías al menos visitar su sitio web www.mauthausen-memorial.at donde se recogen testimonios vivos en 29 idiomas. Como muestra de este horror, pueden visitarse los barracones donde se hacinaban los presos, la cámara de gas, los hornos crematorios, el parque escultórico de sus alrededores, en el que existen monumentos realizados por cada uno de los paises que sufrió las consecuencias de este Campo, las denominadas Escaleras de la Muerte, que cada día debían subir y bajar los presos transportando los bloques de piedra de una cantera cercana, y que, dado el grave estado de inanición en que se encontraban, llegaron a convertirse en la mayor causa de mortandad.
Cerca del mediodía dejamos el Campo para continuar nuestra ruta hacia Grein. La fuerte pendiente, esta vez hacia abajo, imprimía una gran velocidad a nuestro descenso, haciendo que sintiéramos una mezcla extraña de libertad y alegría, conforme nos alejábamos del Campo. Antes de llegar a la localidad de Mauthausen, en un pequeño llano junto a un riachuelo, improvisamos un picnic mientras cambiamos impresiones sobre lo que habíamos visto allá arriba. No sé quién comió mejor, si nosotros o los mosquitos. A juzgar por las picaduras, creo que los mosquitos.
Volvemos otra vez al carril bici principal en el desvío a Wienergraben, siguiendo durante 6 kms. y medio por el carril bici que discurre al lado de la carretera, para dejarlo en Obersebern y continuar por un carril específico cruzando uno de los afluentes del Danubio. Así continuamos pegados al lado izquierdo del río durante otros 15 kms. hasta Hütting, donde paramos a reponer fuerzas. El carril bici pasa a ser carretera normal con tráfico no muy denso durante unos 10 kms., desviándose algo del Danubio y atravesando diferentes pueblos agrícolas como Kaindlau, Labing, Mettensdorfi, con sus granjas y campos de maíz, hasta volver de nuevo a la orilla del río que no abandonaremos ya hasta la llegada a Grein. A un par de km. antes de llegar a Grein, el carril bici está cortado, por lo que no nos queda otro remedio que continuar por el arcén de la carretera hasta nuestro destino.
Ya en Grein, no resulta demasiado difícil encontrar el hotel. Comprobamos con sorpresa que la propietaria habla español. Es una enamorada de nuestro país y estudia español cuando puede. El hotel Goldenes Kreuz no es algo muy allá, pero la amabilidad de la dueña lo compensa.
Después de descansar un rato, damos una vuelta por los alrededores de Grein. Tiene una plaza muy bonita y sus casas, unos jardines esmerados. Tomamos unas cervezas en la plaza y más tarde acudimos al hotel a cenar. La velada resultó muy agradable, con extensa sobremesa.
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Publicado el 2/oct/2005, 13.09 |
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Últimos comentarios
PacoCuba dice:
Hemos realizado 11 personas este viaje del 30/07 al 09/08, y pensamos que sobre esta etapa debemos de puntualizar: 1º Que la subida al campo está al alcance del 90%,y que en cualquier caso solo durante 1 Km. tendríamos que bajar de la bici. 2º El hotel Goldenes Kreuz nos pareció el mejor de los que vimos en Austria, tanto en cuanto a la comida (el mejor vino de todos los que pudimos probar), y una cocina muy por encima de lo aceptable. Las habitaciones se ve que proceden de la tradición del establecimiento, que parece que tiene muchos años, pero que modernizaron sus instalaciones. La atención no pudo ser mejor. En resumen nos pareció encantador
Publicado el 31/ago/2007, 09.10
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