Europa del este: Hungria, Rumania, Bulgaria...
Escribe: lolajimar
Hemos recorrido más de 10000 kms y atravesado varias fronteras hasta llegar a este rincón de Europa que comenzaba a sacudirse de su pasado para intentar despertarse en la nueva Unión Europea.
Grecia
Grecia — domingo, 18 de agosto de 1996
DOMINGO, 18 AGOSTO. Llegada a GRECIA.Volvemos al monasterio para darle la última ojeada, nos ha dejado boquiabiertos. Al igual que ayer hay mucha gente por aquí. Compramos una botella de vino y un pequeño icono pintado a mano de recuerdo y desandamos el camino hasta llegar a la carretera que nos lleve a Grecia.En la última gasolinera llenamos el depósito con el dinero que nos quedaba, suponemos que será mas barata que en Grecia, y acertamos.Después de hora y media de cola cruzamos la frontera, sin problema ¡claro! porque estamos "en casa", somos europeos.A pocos kilómetros de la frontera paramos en una especie de multicentro comercial a cambiar dinero (1ptas = 1'78dracmas) y comer algo.Notamos pronto que la temperatura ha subido y ha cambiado el paisaje, extensos olivares en un terreno más árido nos acompañan hasta llegar a Thessalonica, una gran ciudad sin mucho atractivo que destacar. Desde "la ciudad alta", antiguo barrio turco con callejuelas estrechas y casas viejas, divisamos la extensa urbe con el puerto al fondo. Luego descendemos hasta las inmediaciones del mismo y visitamos la Torre Blanca, un torreón adherido a los restos de la muralla que protegía la ciudad. Nos quedamos poco tiempo allí, para nosotros era sólo un sitio de paso.Decidimos seguir ruta para buscar camping en la costa, elegimos el Helena (hay muchos) porque está en al borde del mar, cerca de Pláka. Estuvimos custodiados por el Monte Olimpos y disfrutamos de un bonito atardecer a la orilla del agua.
LUNES, 19 AGOSTO. "VOLOS Y VISA"Decidimos seguir la carretera de la costa para dirigirnos a Volos, no sabíamos que la ruta sería tan lenta y complicada y que transcurría por una costa tan escarpada y difícil. Tuvimos que preguntar varias veces porque no había indicadores en los cruces. Tardamos muchísimo en llegar, supimos entonces que debimos ir por la autopista. Volos es una cuidad que se asoma al mar y que abraza una gran bahía. Coincidimos en el puerto con unos viajeros españoles que también iban en furgo. De Volos nos vamos a la región de Pelion, es una bonita zona con mucha vegetación, cosa rara en Grecia, también nos llamó mucho la atención la construcción de las casas. Visitamos Makrinitsa, un pueblo colgado el la montaña con una panorámica increíble de Volos y la bahía al fondo. Comimos en una plaza preciosa y fresquísima bajo un gran árbol de tronco enorme que la cubría casi por completo. Nos trajeron la carta para elegir la comida, pero no entendíamos nada, ante la cara de interrogación que pusimos, el señor que nos atendía me tomó de la mano y me llevó a la cocina para que viera los platos ya preparados, yo elegí los que me gustaron más y resultó todo un éxito. Seguimos por el lento camino hasta Zagorá, desde la plaza de la iglesia llamamos a la familia y tomamos un refresco para tomar aliento y seguir hasta donde termina la carretera en Pourio. Luego bordeamos la costa por un camino serpenteante hasta Miliés para terminar otra vez en Volos. Encontramos un cajero con "Visa" y fuimos a sacar dinero, aceptamos las instrucciones en inglés, queríamos sacar 15000dr pero pulsamos 150 y el resultado fue de 150000dr, unas 90000ptas, de las de entonces, + el 4% de comisión. ¡Qué pardillos!Quedaba poca luz del día, las ciudades grandes no nos gustan especialmente para acampar, así que, nos marchamos para acercarnos a Delphi. No contábamos con la presencia de la lluvia ni con los puertos de montaña que nos aguardaban para hacernos el camino interminable. La conducción se hace difícil y nos cansa poner tanta atención a la carretera. No encontramos señal de camping hasta Delfos, llegamos casi a media noche destrozados.
MARTES, 20 AGOSTO. De Delfos a Atenas.Visitamos las ruinas. Entramos a las 8, en cuanto abrieron, lo que nos permitió saborearlas con cierta tranquilidad pues a eso de las 10 comenzaron a llegar autobuses de turistas y el recinto se llenó de gente.Delfos está ubicado en la ladera de una montaña, hay que poner mucha imaginación para ver allí la ciudad importante que fue, pero claro son las ruinas de lo que levantaron del Siglo V al III antes de Cristo. Desde allí hay unas vistas espectaculares del Golfo de Corinto y todo el valle.Luego visitamos el Santuario de Atenea, tres grandes columnas y un trozo de cornisa que las cubre dan una idea de lo grandioso que era.Comimos en una terraza pintoresca acompañados de unas bonitas vistas. Pedimos MUSAKA y SUBLSKI, platos típicos que recomienda la guía, de postre nos pedimos el rico yogur.Nos compramos una cinta de casete de "Syrtaki" para recordar el lugar.Por la tarde nos vamos camino de Atenas. Acampamos en el camping Athens, el primero que encontramos conforme nos acercábamos a la ciudad. Está a 7km del centro por la carretera de Corinto, con parada de bus en la misma puerta para ir al centro o al Pireo.
MIÉRCOLES, 21 AGOSTO. Atenas, ¡por fin la Acrópolis!Madrugamos para llegar pronto hasta el centro, que creímos mucho más extenso. En el mapa de la ciudad, que nos enviaron desde la oficina de turismo, habíamos señalado un itinerario, que seguimos, según lo que nos parecía más atractivo. Comenzamos en Constandinou, Plaza Omonia, Puerta de Adriano y el Olimpeón, Biblioteca y Universidad, Plaza Sindagma y Palacio con los "euzones" de la guardia (los soldados típicos que lo custodian y que hacen esos pasos tan pausados y elegantes), atravesamos el Jardín Nacional hasta Zappeion, con fabulosas vistas y el Estadio. Comenzamos a ascender hacia la Acrópolis junto con la subida de la temperatura, inevitablemente hay bastantes turistas; pero conforme pasan las horas somos más y el calor aprieta.La imagen de la Acrópolis es familiar porque la tenemos repetida en muchos libros de texto desde que comenzamos el colegio, asociada a la importancia de la Grecia antigua, era uno de los lugares que mas me atraía visitar. Me aumentaba el ritmo cardiaco cuanto menos quedaba para llegar, estuve todo el tiempo queriendo encontrar algo especial a todo aquel entramado de ruinas y en el interior del museo, pero no fui capaz. Bien sea por el calor sofocante, bien porque el bullicio de la gente no me dejó aislarme o simplemente porque yo lo había idealizado demasiado, la verdad es que no me emocionó tanto como yo esperaba. Aún así, admiramos cosas interesantísimas: la columnata del Partenón es impresionante y en el museo, a pesar del expolio, hay muchas cosas interesantes de ver. Observé con detenimiento las cariátides, fieles réplicas y me compré una figurita que luce en mi salón junto a un pequeño jarrón con dibujos dorados que imitan pinturas de aquella época.Claro, el que no me emocionara especialmente, no quiere decir que me decepcionó. Es un conjunto extraordinario, saber que hay restos de hace más de 2500 años es como para quitarse el sombrero y quedar casi sin respiración. Por eso la UNESCO lo declaró Patrimonio Universal.Visitamos a la bajada el bullicioso barrio de Plaka y su mercado en los alrededores de la Plaza Monasteraki y paseamos por el barrio de Psiri entre artesanos y comercios antiguos.Tomamos el metro en Omonia y nos fuimos al Pireo, tal como decía la guía el mayor atractivo de la zona es el ajetreo de salidas y llegadas de barcos de las islas, pero esto había que dejarlo para otra ocasión.Regresamos, ya de noche, otra vez al centro y nos quedamos hasta muy tarde para ver la iluminación nocturna de la Acrópolis que resultó un poco pobre. Volvimos al camping derrotados porque anduvimos muchísimo durante todo el día.
JUEVES, 22 AGOSTO. De Atenas al Olimpo.Pensábamos dedicar 2 días a Atenas pero como el día de ayer lo apuramos tanto decidimos salir con destino a Corinto y seguir ruta.Paramos en el Canal, resulta una obra espectacular que da un poco de vértigo visto desde el puente, allí estuvimos un rato deseosos que pasara un barco, pero como no había señales de que semejante cosa fuera a ocurrir tuvimos que seguir hacia el sur para llegar a Epidauro y visitar su maravilloso teatro. Es impresionante lo bien conservado que está y fue una gozada comprobar la sutileza de su acústica, un chico tiró una moneda al suelo en el centro y en las gradas mas alejadas se escuchó perfectamente. Por fortuna no había muchos turistas, un grupo de andaluces amenizaron la visita con entonados cantares.La siguiente parada fue en Nauplia (Nafplio), un pueblo de costa muy bonito; encontramos a unos viajeros catalanes y charlamos con ellos un rato. Luego paseamos por sus callejuelas y nos atrevimos a subir los muchísimos peldaños que hay para llegar a la parte alta de la ciudadela y admirar las impresionantes vistas que ofrece de la Bahía de Nauplia.Atravesamos el Peloponeso de Este a Oeste para llegar al camping en Olimpia. Nos instalamos en uno nuevo (¿) colgado en el Monte Kronion, las parcelas estaban trazadas en terrazas, estaba muy limpio, tranquilo, con piscina y un atardecer ideal acompañado de una cervecita fría.
VIERNES, 23 AGOSTO. Último día en GRECIA.Estábamos a tiro de piedra de las ruinas, así que, fuimos de los primeros en llegar y admirar el verde césped del estadio que albergó los primeros Juegos Olímpicos. Evidentemente queda poco de lo que fue aquello pero es un lugar mítico muy. Lo que más me gustó fue poder mirar de frente la escultura de "Hermes con el niño Dionisio" que hizo Praxíteles con tanta perfección hace más de 2300 años y que forma parte de lo que se puede ver en el museo que hay frente al recinto arqueológico. Por cierto, la entrada no es gratuita como anuncia mi guía, pero yo no lo sabía y pasamos sin preguntar, supongo que no nos llamaron la atención porque éramos los primeros visitantes del día. ¡Gracias!Terminada la visita nos vamos dirección Rhion para tomar el ferry, cruzar a Andírrion y dejar atrás la Península del Peloponeso. A pocos kilómetros está Navpaktos, donde se libró la Batalla de Lepanto en la que Cervantes perdió su brazo izquierdo. Es un atractivo pueblo con una gran ciudadela.Nos vamos hacia Hegumenitsa, queda mucho camino por recorrer por una carretera sinuosa en algunos tramos que ofrece bonitas estampas, unas de montaña y otras junto al mar. No contábamos con este contratiempo y tardamos más de lo previsto, llegamos al puerto pasadas las 7'30 de la tarde. Había muchísimos coches, camiones, autocaravanas, alistadas en varias colas desordenadas, al principio nos desanimó ver aquel mogollón. Tras visitar varias agencias, que nos dijeron no tener billetes para aquel día, pensamos que teníamos que pasar la noche en el puerto, pero tuvimos la suerte de cara y aún pudimos tomar el último ferry que salía para Italia, aunque no quedaba ningún camarote y la travesía sería en "poltrona".Nos pusimos a la cola, que no respetaba nadie, se nos colaban los coches por todas partes. Por fin entramos. Cuando conseguimos ubicar el salón de las "poltronas" ya estaba todo ocupado, incluso el suelo estaba alfombrado con mantas en las que se acomodaban hombres y niños para dormir durante la travesía. Eran emigrantes musulmanes (supongo que turcos) que volvían, las mujeres muy tapadas y a la hora del rezo, hombres y muchachos haciendo los gestos habituales. Lo que no me quedó muy claro fue dónde estaba La Meca, porque unos miraban hacia un lado y otros al contrario.Yo casi no dormí, estuve muy entretenida observando la estampa.
LUNES, 19 AGOSTO. "VOLOS Y VISA"Decidimos seguir la carretera de la costa para dirigirnos a Volos, no sabíamos que la ruta sería tan lenta y complicada y que transcurría por una costa tan escarpada y difícil. Tuvimos que preguntar varias veces porque no había indicadores en los cruces. Tardamos muchísimo en llegar, supimos entonces que debimos ir por la autopista. Volos es una cuidad que se asoma al mar y que abraza una gran bahía. Coincidimos en el puerto con unos viajeros españoles que también iban en furgo. De Volos nos vamos a la región de Pelion, es una bonita zona con mucha vegetación, cosa rara en Grecia, también nos llamó mucho la atención la construcción de las casas. Visitamos Makrinitsa, un pueblo colgado el la montaña con una panorámica increíble de Volos y la bahía al fondo. Comimos en una plaza preciosa y fresquísima bajo un gran árbol de tronco enorme que la cubría casi por completo. Nos trajeron la carta para elegir la comida, pero no entendíamos nada, ante la cara de interrogación que pusimos, el señor que nos atendía me tomó de la mano y me llevó a la cocina para que viera los platos ya preparados, yo elegí los que me gustaron más y resultó todo un éxito. Seguimos por el lento camino hasta Zagorá, desde la plaza de la iglesia llamamos a la familia y tomamos un refresco para tomar aliento y seguir hasta donde termina la carretera en Pourio. Luego bordeamos la costa por un camino serpenteante hasta Miliés para terminar otra vez en Volos. Encontramos un cajero con "Visa" y fuimos a sacar dinero, aceptamos las instrucciones en inglés, queríamos sacar 15000dr pero pulsamos 150 y el resultado fue de 150000dr, unas 90000ptas, de las de entonces, + el 4% de comisión. ¡Qué pardillos!Quedaba poca luz del día, las ciudades grandes no nos gustan especialmente para acampar, así que, nos marchamos para acercarnos a Delphi. No contábamos con la presencia de la lluvia ni con los puertos de montaña que nos aguardaban para hacernos el camino interminable. La conducción se hace difícil y nos cansa poner tanta atención a la carretera. No encontramos señal de camping hasta Delfos, llegamos casi a media noche destrozados.
MARTES, 20 AGOSTO. De Delfos a Atenas.Visitamos las ruinas. Entramos a las 8, en cuanto abrieron, lo que nos permitió saborearlas con cierta tranquilidad pues a eso de las 10 comenzaron a llegar autobuses de turistas y el recinto se llenó de gente.Delfos está ubicado en la ladera de una montaña, hay que poner mucha imaginación para ver allí la ciudad importante que fue, pero claro son las ruinas de lo que levantaron del Siglo V al III antes de Cristo. Desde allí hay unas vistas espectaculares del Golfo de Corinto y todo el valle.Luego visitamos el Santuario de Atenea, tres grandes columnas y un trozo de cornisa que las cubre dan una idea de lo grandioso que era.Comimos en una terraza pintoresca acompañados de unas bonitas vistas. Pedimos MUSAKA y SUBLSKI, platos típicos que recomienda la guía, de postre nos pedimos el rico yogur.Nos compramos una cinta de casete de "Syrtaki" para recordar el lugar.Por la tarde nos vamos camino de Atenas. Acampamos en el camping Athens, el primero que encontramos conforme nos acercábamos a la ciudad. Está a 7km del centro por la carretera de Corinto, con parada de bus en la misma puerta para ir al centro o al Pireo.
MIÉRCOLES, 21 AGOSTO. Atenas, ¡por fin la Acrópolis!Madrugamos para llegar pronto hasta el centro, que creímos mucho más extenso. En el mapa de la ciudad, que nos enviaron desde la oficina de turismo, habíamos señalado un itinerario, que seguimos, según lo que nos parecía más atractivo. Comenzamos en Constandinou, Plaza Omonia, Puerta de Adriano y el Olimpeón, Biblioteca y Universidad, Plaza Sindagma y Palacio con los "euzones" de la guardia (los soldados típicos que lo custodian y que hacen esos pasos tan pausados y elegantes), atravesamos el Jardín Nacional hasta Zappeion, con fabulosas vistas y el Estadio. Comenzamos a ascender hacia la Acrópolis junto con la subida de la temperatura, inevitablemente hay bastantes turistas; pero conforme pasan las horas somos más y el calor aprieta.La imagen de la Acrópolis es familiar porque la tenemos repetida en muchos libros de texto desde que comenzamos el colegio, asociada a la importancia de la Grecia antigua, era uno de los lugares que mas me atraía visitar. Me aumentaba el ritmo cardiaco cuanto menos quedaba para llegar, estuve todo el tiempo queriendo encontrar algo especial a todo aquel entramado de ruinas y en el interior del museo, pero no fui capaz. Bien sea por el calor sofocante, bien porque el bullicio de la gente no me dejó aislarme o simplemente porque yo lo había idealizado demasiado, la verdad es que no me emocionó tanto como yo esperaba. Aún así, admiramos cosas interesantísimas: la columnata del Partenón es impresionante y en el museo, a pesar del expolio, hay muchas cosas interesantes de ver. Observé con detenimiento las cariátides, fieles réplicas y me compré una figurita que luce en mi salón junto a un pequeño jarrón con dibujos dorados que imitan pinturas de aquella época.Claro, el que no me emocionara especialmente, no quiere decir que me decepcionó. Es un conjunto extraordinario, saber que hay restos de hace más de 2500 años es como para quitarse el sombrero y quedar casi sin respiración. Por eso la UNESCO lo declaró Patrimonio Universal.Visitamos a la bajada el bullicioso barrio de Plaka y su mercado en los alrededores de la Plaza Monasteraki y paseamos por el barrio de Psiri entre artesanos y comercios antiguos.Tomamos el metro en Omonia y nos fuimos al Pireo, tal como decía la guía el mayor atractivo de la zona es el ajetreo de salidas y llegadas de barcos de las islas, pero esto había que dejarlo para otra ocasión.Regresamos, ya de noche, otra vez al centro y nos quedamos hasta muy tarde para ver la iluminación nocturna de la Acrópolis que resultó un poco pobre. Volvimos al camping derrotados porque anduvimos muchísimo durante todo el día.
JUEVES, 22 AGOSTO. De Atenas al Olimpo.Pensábamos dedicar 2 días a Atenas pero como el día de ayer lo apuramos tanto decidimos salir con destino a Corinto y seguir ruta.Paramos en el Canal, resulta una obra espectacular que da un poco de vértigo visto desde el puente, allí estuvimos un rato deseosos que pasara un barco, pero como no había señales de que semejante cosa fuera a ocurrir tuvimos que seguir hacia el sur para llegar a Epidauro y visitar su maravilloso teatro. Es impresionante lo bien conservado que está y fue una gozada comprobar la sutileza de su acústica, un chico tiró una moneda al suelo en el centro y en las gradas mas alejadas se escuchó perfectamente. Por fortuna no había muchos turistas, un grupo de andaluces amenizaron la visita con entonados cantares.La siguiente parada fue en Nauplia (Nafplio), un pueblo de costa muy bonito; encontramos a unos viajeros catalanes y charlamos con ellos un rato. Luego paseamos por sus callejuelas y nos atrevimos a subir los muchísimos peldaños que hay para llegar a la parte alta de la ciudadela y admirar las impresionantes vistas que ofrece de la Bahía de Nauplia.Atravesamos el Peloponeso de Este a Oeste para llegar al camping en Olimpia. Nos instalamos en uno nuevo (¿) colgado en el Monte Kronion, las parcelas estaban trazadas en terrazas, estaba muy limpio, tranquilo, con piscina y un atardecer ideal acompañado de una cervecita fría.
VIERNES, 23 AGOSTO. Último día en GRECIA.Estábamos a tiro de piedra de las ruinas, así que, fuimos de los primeros en llegar y admirar el verde césped del estadio que albergó los primeros Juegos Olímpicos. Evidentemente queda poco de lo que fue aquello pero es un lugar mítico muy. Lo que más me gustó fue poder mirar de frente la escultura de "Hermes con el niño Dionisio" que hizo Praxíteles con tanta perfección hace más de 2300 años y que forma parte de lo que se puede ver en el museo que hay frente al recinto arqueológico. Por cierto, la entrada no es gratuita como anuncia mi guía, pero yo no lo sabía y pasamos sin preguntar, supongo que no nos llamaron la atención porque éramos los primeros visitantes del día. ¡Gracias!Terminada la visita nos vamos dirección Rhion para tomar el ferry, cruzar a Andírrion y dejar atrás la Península del Peloponeso. A pocos kilómetros está Navpaktos, donde se libró la Batalla de Lepanto en la que Cervantes perdió su brazo izquierdo. Es un atractivo pueblo con una gran ciudadela.Nos vamos hacia Hegumenitsa, queda mucho camino por recorrer por una carretera sinuosa en algunos tramos que ofrece bonitas estampas, unas de montaña y otras junto al mar. No contábamos con este contratiempo y tardamos más de lo previsto, llegamos al puerto pasadas las 7'30 de la tarde. Había muchísimos coches, camiones, autocaravanas, alistadas en varias colas desordenadas, al principio nos desanimó ver aquel mogollón. Tras visitar varias agencias, que nos dijeron no tener billetes para aquel día, pensamos que teníamos que pasar la noche en el puerto, pero tuvimos la suerte de cara y aún pudimos tomar el último ferry que salía para Italia, aunque no quedaba ningún camarote y la travesía sería en "poltrona".Nos pusimos a la cola, que no respetaba nadie, se nos colaban los coches por todas partes. Por fin entramos. Cuando conseguimos ubicar el salón de las "poltronas" ya estaba todo ocupado, incluso el suelo estaba alfombrado con mantas en las que se acomodaban hombres y niños para dormir durante la travesía. Eran emigrantes musulmanes (supongo que turcos) que volvían, las mujeres muy tapadas y a la hora del rezo, hombres y muchachos haciendo los gestos habituales. Lo que no me quedó muy claro fue dónde estaba La Meca, porque unos miraban hacia un lado y otros al contrario.Yo casi no dormí, estuve muy entretenida observando la estampa.
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El viaje de ida. Hasta la frontera de Hungría.
Hungría | 1 de agosto de 1996
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