Diarios de viaje > Provincia de Veraguas, América Central

Coiba, la Isla Infierno, la Isla Paraíso

Escribe: jimenez225
Habíamos avanzado unos metros, nos grita un joven policía artillado hasta los dientes: ¡DETENGANSE ALLI..! Nos asustamos todos (tenemos cargos de conciencia colectiva) y nos ordenó regresar. Pero miedo aterrador nos entró cuando vimos al Policía trastabillar sobre el filo de la patrullera y se le cae la ametralladora y nos arrojamos al piso de la lancha convencidos que la misma soltaría la ráfaga mortal de balas en dirección nuestra.

 

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Isla Granito de Oro, un paraíso dónde viví intensas emociones y un susto madre

Granito de Oro, Panamá — sábado, 26 de septiembre de 2009

Estaba descansando en la hamaca, aturdido por el hecho de haber presenciado el vuelo majestuoso de guacamayas rojas en el azul cielo de Coiba cuando me sacaron de aquel trance para decirme que iríamos a Granito de Oro. Todos se pusieron bañadores, sombreros, bronceadores y cargaron con algunas vituallas. Busqué mis pertrechos de buceo, mi inseparable NIKON y una garrafa de agua y zarpamos.               

               En poco tiempo arribamos a la isla. Desde lejos se ve pequeñita, y a medida que avanzábamos se mantenía pequeña. Sin embargo el fondo marino se abría grandioso, claro, diáfano y transparente como un vidrio pulido. No recuerdo haber visto fondo tan cristalino. Solo en San Blas (Kuna Yala). Al aproximarnos, el capitán disminuyo la velocidad y maniobró la lancha entre los corales con una maestría adquirida de años y encalló despacio en el lecho arenoso de la playa. Apenas lo sentimos. Después supimos que no se permite arrojar anclas por los destrozos que les hace a los corales.                

               Poco antes de encallar los excursionistas de siempre se arrojaron al mar, al mejor estilo de Tarzán y nadaron a la par de la lancha que escoraba lentamente sobre el banco arenoso de la playa. El silencio era ominoso. Todos miraban el fondo asombrados de su magnificencia. Parecíamos navegar sobre un vidrio. Todos bajaron a la playa maravillados por aquel reducto de belleza. La tripulación se quedó a bordo. Han venido tantas veces que le perdieron el gusto a este paraíso. Cuando pise el lecho marino la tibieza del mar me confortó y me hundí en la arena y miré el cielo azul que pendía sobre mi cabeza y deje que el viento salino me susurrara que estaba en Coiba otro día más. 

               Miré la isla. Rocosa por los cuatro costados. Coronada por un cerro de poca altura, una agreste selva y una hermosa playa, diminuta, arenosa y seductora.  Es una isla privada que se enquista en tus pupilas. De lecho marino saqué un puñado de arena y supe de golpe porque la nombraron Granito de Oro. Era una arena pulverizada, dorada, que se escurre de la mano por más que la retengas. Entonces supe porque me hundía hasta los tobillos. Y seguí hundiéndome aún cuando caminaba sobre la playa. Nadie pareció atraído por esto. Solo yo. Todos  disfrutaban de la tibieza y mansedumbre de las aguas. La lancha se mecía suave sobre aquel remanso y yo busque donde guarecerme del rebotante sol sobre la arena de la playa. Cuando halle una refrescante sombra, al pie de la selva, me tiré a la bartola.

                 Un cosquilleo invasivo me despertó sobresaltado. Una decena de caracoles me caminaban encima y un centenar de caracoles ermitaños se acercaban como acorazados tanques de guerra. Buscaban las sobras que dejaron los turistas que nos precedieron. Yo estaba precisamente sobre unas migajas. No sé como las descubren pero vienen directo a ellas. Cientos llegan arrastrando su casita dejando un largo rastro sobre la arena. Me levanté y me puse a resguardo de la creciente tropa que avanzaba. Cuando encontraron una migaja iniciaron  empezaron una fragorosa disputa a tenazas limpia. Y la contienda se hizo tumultuaria donde los más grandes procuraban, a fuerza de empuje, el tan preciado trofeo. Y cuando la disputa se tornó violenta, llegó un caracolito que robó la migaja y se escabulló sin que los marrulleros se dieran cuenta. Caramba, pensé,  hasta en el reino de los artrópodos ocurren estas vivezas. Mire fijamente la playa y era un ente movedizo. Estaba plagada de caracoles ermitaños. Emergen de la selva buscando sobras dejadas con cada oleada de turistas. Luego regresan a la seguridad de la selva, alejados de los depredadores. Protegí mis pertrechos, alejado de la depredación de estos tanquecitos de guerra y me fui a bucear alejado de la playa de donde todos disfrutaban de las mansas aguas cristalinas. Entre a un sitio pedregoso, de negras y filudas piedras. Antes de sumergirme recordé que LONELY PLANET (la revista turística, gurú de los mochileros) menciona dos sitios en Coiba para bucear y hacer snorkeling;  la Catedral (isla Jicarita y Jicarón), famosa por sus impresionantes corales que semejan catedrales, e isla Granito de Oro, por la infinita variedad de peces tropicales. Yo iba a comprobar la veracidad de dicha publicidad.

                Cuando me sumergí se abrió un inusitado mundo marino. Fue una explosión de corales. Alargadas, abombadas, redondas, bulbosas, columnares, abanicosas, espigadas, y vi tantas que pasaba de uno a otro asombrándome con cada uno. El que más abundaba era  del coral de tipo "cerebro" y "abanico". Y palpé la textura de cada uno llenando mi cuerpo de todos estos raros seres al punto que me invadió una paz y una inmensa felicidad. Cuando emergí seguía en la vecindad de la isla y decidí aventurarme mar adentro. Allá mis sentidos se atropellaron de la infinita variedad de peces que iban apareciendo. Primero fueron los peces loros, verdes, azules, tornasoleados, con sus dientudos hocicos, como de conejos. Luego vinieron las chopas rayadas, azuladas vagando en manada, pero cuando vi aquel pez cofre, con sus delicadas aletitas de abanico española, todo vestido de purpura moteado con la cara hundida en el cuerpo como si la hubieran atropellado, me sentí en otra dimensión. Nadaba con aquella gracia angelical, como libre de pecado. Cuando subí a buscar aire me vi rodeado por un cardumen de jureles ojinegros que alegres me esquivaban. Aquello fue apoteósico. Cuando se fueron, me hundí en los arrecifes y vi peces de todos los colores, formas y tamaños. Me fui detrás del pez cirujano,  un pez negri-azul, con amarillo fosforescente que ribetea su contorno oscuro y que termina en una linda cola blanca que hace juego con hociquito de trompa, igual de blanco. Fue mágico seguir este pececito. Luego aparecieron los peces mariposas barberos, que contrario al anterior es amarillo todo con franjas negras y un gran círculo negro en cada ojo. Por su hociquito con forma de trompeta supuse que mordisquean corales. Eran una media docena de ellos que nadaban indiferentes a mi presencia. Me maravillé de semejante despliegue de colores y creación.  Y los perseguí contentísimo, maravillado de aquel despliegue de intensos colores y paz, y me dejé llevar por el regocijo de sentirme parte de este mundo. LONELY PLANET tenía razón.

               Y le di la vuelta a la isla persiguiendo aquella inesperada variedad de peces, y en un inesperado momento se arremolinaron a mi alrededor que me sentí bienvenido, pero luego  iniciaron una inexplicable huida. Entonces sospeché lo peor cuando los grandes perseguían a los pequeños. Supuse que se cumpliría aquel inefable acto de vida donde "el pez grande se come al pez chico". Cuando los peces grandes iniciaron la estampida, entonces me preocupé. No tardé en ver la causa de semejante fuga; seis grandes barracudas venían alineadas en forma de un abanico de muerte. Yo estaba en su camino. Me entró miedo. Puedo lidiar con uno, pero no seis. Sé cómo atacan. Como los relámpagos. Rápidos. Su apariencia es intimidante. Son tubulares con un hocico largo, como de espada que enseñorea una mortal hilera de dientes puntiagudos, y en el extremo del hocico, sobresale el diente daga, amenazante, pronunciado, afilado y desgarrante.  Una de las barracudas, al que le faltaba el diente daga, salió disparado como una flecha y pasó rápido a mi lado. Cuando giré, destrozaba un jurel con el hocico. Las otras barracudas nadaron despacio hacia mí y se colocaron a la altura de mi cabeza y se detuvieron. Intimidaban. No movieron un solo músculo. Yo temblaba y sudaba bajo el mar. No podría con cinco barracudas. Me desgarrarían en un parpadeo. Fue un instante infinito de miedo aterrador. Me cuenta mi hijo cómo te enfrentan aún con el arpón atravesado en sus cabezas. Vi aquellos ojos cerca de los míos. Parpadean inexpresivos como la muerte misma. Flotaban sin aletear y sus taimados ojos estaban clavados  fijos en mí. De repente desaparecieron. Yo nadé en sentido opuesto y en un momento de susto miré hacia atrás y los vi destrozando jureles. Luego vi una mancha de sangre. Por experiencia se que atraerá tiburones. Apresuré la retirada, y en aquella alocada huida, vi venir dos tiburones de aleta blanca,  y frené. Busqué mi puñal de buceo pero no estaba. La dejé con los caracoles. Y me entró pánico y recordé que en Discovery Channel aconsejan quedarse inmóvil, completamente inmóvil ante la presencia de tiburones.

                Y así hice. Los tiburones pasaron de largo. Siguieron derecho hacia el rastro de sangre. Ya no estaban las barracudas. Los vi nadar en círculos, inquietos alrededor de la sangre hasta que se fueron en la profunda bruma marina. Solo entonces mi alma retorno despacio y tembloroso a mi cuerpo. 

               Cuando salí a la superficie estaba bastante alejado de la isla. Nadie sabía dónde estaba. Apure el nado temiendo el retorno de las barracudas y los tiburones, y a medio camino baje la velocidad. Los chapaleos de las aletas de buceo atraen los depredadores.  Me reproché haber violado la primera regla del buceo; "jamás bucear solo..." Cuando vi la lancha me sentí a salvo y me recriminé en voz alta; "nadie sabe dónde estás José". Cuando llegué a la lancha le comenté al Capitán el susto que me dieron las barracudas y los tiburones, y este, sin mover un solo músculo facial me dio a entender que aquellos tiburones son completamente inofensivos.

              Me sentí aliviado y me tiré sobre el tablón de la ardiente playa a apaciguar el susto que todavía se agitaba en mi corazón. En el intento escucho voces salir de la selva. Mi hijo y Lourdes me invitan a subir el cerro para disfrutar de la hermosa vista en la cúspide. En el intento resbalé dos veces causándome dos heridas con las filudas piedras volcánicas. Alcancé la cima. Y antes de asomarme al acantilado, por donde se asomaba el esplendor del mar, escuché el chillido de una avecilla entre la intrincada ramada. La veo sobre una ramita. De amarilla pálido. Temblaba. Saltaba de una rama a otra. Luego escuché el inconfundible graznido de un águila sobre el dosel de arboles. El pajarito se precipitó volando a ras de suelo y supe que huía del águila. Al rato escuché el desgarrador chillido. La busqué en las copas de los árboles y no vi nada. Entre las ramas y tampoco, y en un claro de las ramadas cayó una gota de sangre, luego otra y por último, un pluma amarilla. Palpé la sangre. Estaba tibia. Sentí una honda tristeza. El pajarito había muerto en las garras del águila.  Me entró un profundo pesar. Fue duro tragar el hecho que la vida en la selva pende de un hilo delgado. Para sacarme la tristeza me asomé al acantilado y el mar me devolvió algo de paz. Cuando vi donde buceaba me recriminé ver lo alejado que me adentré al mar buceando y el hecho que nadie supo nunca donde estuve. Y baje y todo el grupo estaba divirtiéndose en las tibias aguas de la playa bajo un calcinante sol y me uní a ellos. A los pocos minutos se formó un nutrido grupo de buceo y volví a vivir la fascinación a pocos metros de la playa en otra zona rocosa y supe porque Granito de Oro era una joya. A los pocos minutos otro tiburón se asomó pero se alejo sin prisa ni temor alguno y volvimos a redescubrir el fascinante mundo submarino de Granito de Oro. Cuando habíamos adquirido ese grave tono bronceado, el Capitán recordó que faltaba visitar Isla Ranchería todavía. Nos embarcamos alegres, satisfechos de haber buceado, nadado y descansado en aquella diminuta isla. Camino a la otra isla todos se despidieron a su manera de esta extraordinaria joya del pacifico de una asombrosa belleza, donde la ley de la vida salvaje no ha cambiado en siglos, y yo estuve en primera fila para constatarla.
LINKS DE GRANITO DE ORO:
http://www.youtube.com/watch?v=poeU36Q1ylM (ISLACOIBA)    
http://www.youtube.com/watch?v=poeU36Q1ylM   (ISLA GRANITO DE ORO)

Continuara........

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Solo un hombre como tu se detiene a ver la la lucha de los caracoles por unas migas...se pierde en el mar facinado como si escuchara el canto de las sirenas, se hunde en la arena y la acariacia...
Que maravilla como lo has vivido!!!!
Gracias por compartirlo!!
Va mi abrazo y mi cariño.
Mar

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buvar dice:
Como siempre un diario cargo de emociones, !! Felicitaciones !!
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un viajero dice:
¡Gracias!... Interesante diario, pero recuerda debes ser más cuidadoso, me hiciste sufrir demasiado y así no vale.
Besitos y cuidate

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caminante44 dice:
Gracias!! Siempre la aventura buscandote,,,,y tu recibiendola. Muy buen diario.
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babydollspain dice:
Jose otra aventura con la que nos deleitas... gracias por emocionarnos con tus historias y tus fotos.
Un abrazo.

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MRTURCUS dice:
Que buen diario, fabulosas vacaciones, saludos desde Mexico
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nunig dice:
impresionante tu experiencia!!!! Un abrazo
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jimenez225 dice:
Elena, en esta aventura no tuve el menor reparo en cuidarme. Me deje llevar por los cantos de sirena (Margot lo dijo ya) y pude haber pagado caro mi descuido. Tendre cuidado en las siguientes. Gracias.
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jimenez225 dice:
Margot
Son los pequeños eventos los que dan vida a mis periplos.Igual mis sentidos se amplifican y magnifican mis experiencias. Pero asimismo pongo en riesgo mi vida veces por esos detalles. Necesitare un sexto sentido (el que las mujeres desarrollaron y los hombres no) para mantenerme despierto en cada aventura. Agradezco de corazon tu comentario Iris.Abrazos para tu bolsillo.

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dopili dice:
Hola Jose: Habiendome fascinado con varios de los diarios de viaje que has escrito, recreando cada uno de los instantes vividos, supongo que ya has editado, al menos tu primer libro. Si no es asi, te lo propongo y quiero ser la primera en enterarme de la publicacion. Lo ameritas, de verdad. Un abrazo desde Argentina y gracias por compartir tus experiencias de viajes.
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jimenez225 dice:
Dopili
Mo has sido la primera persona en señalarme un libro. Muchos lo han han señalado, hasta mi esposa, pero por alguna razón, siempre lo postergo dia tras dias. Pero ya debo sentar cabeza y planificar el libro. Tu estaras en la lista de enterados.
Gracias y saludos

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entropia2002 dice:
FA-BU-LO-SO- Sin palabras. Además adoro el mar y todos sus misterios.
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estefmedula dice:
que interesante, es muy cierto que a veces el estar en un lugar, te hace perder el encanto que existe en el, eso pasa mucho con los guias. Vaya aventura y tu relato te tiene pendiente, casi me da un infarto,me subio la presión jeje...
Si escribe un libro, es un talento escribir así, felicitaciones y no lo postergues..me apunto en l@s enterad@s

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Aleleani dice:
Siempre tan interesantes tus aventuras! Todo iba muy lindo , con los pececitos de colores tan bonitos, hasta que aparecieron las barracudas y los tiburones, que me hiciste sentir mucho miedo!
Gracias por compartir tus viajes de manera tan amena.
Saludos.

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aguamar dice:
Hola Jose, me ha encantado aunque asustado al leer y ver lo que fue al estar buceando solo y ver tiburones, yo me hubiese muerto, bueno debes seer muy experto , y bueno, la lectura fantastica, como siempre te digo, escribe de tus experiencias , nadie como tu sabe hacerlo, amigo Felicidades y satisfaccion por estar viviendo todo eso, Carmen
Te envie el email, me faltan las Guacamayas que te pedil Abrazos

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DonClodo dice:
Estoy de acuerdo co dopili y muchos mas, es hora de empezar el libro.
me fascino tu aventura y tu modo de escribir, tienes la facultad de manternos atentos de tus relatos siempre esperando que va apasar.
Me encanta navegar, de hechos llevo cinco años en que navego dos o tres meses en el catamaran de un amigo; pero bucear para mi es imposible me da mucho miedo, por eso Dios envio a personas como tu para que nos narren sus aventuras. Adelante

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DonClodo dice:
Jose: olvide comentarte que en la segunda foto, Granito de Oro se parace a una pequeña isla que hay frente a iosla Linton, clara que no tiene corales ni mar cristalino.
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ensamires dice:
Me gustó mucho el artículo, espero mas ggggg
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alegrevenezolana dice:
Amigo, que diario!!!... estaba que me comia las uñas leyendo detenidamente tu relato..Excelente te felicito! Y las fotos son dignas de Portadas..Gracias por compartir esta inolvidable experiencia... Saludos..
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un viajero dice:
En línea con las dos anteriores me ha encantado. Pero cuidate amigo para poder seguir deleitandonos con tus relatos. Saludos desde España
Alberto

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clau-dia dice:
mi buen amigo don Jimenez! como siempre un placer leer su relato y parece que siempre esta dando lo que uno necesita , sí las fotos del fondo del mar!!!!! me encantaron!!
Julio Verne se sacaria el sombrero frente a ud!!!
un abrazo de su lectora de siempre

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Daniela68 dice:
Muy bueno, como siempre!! Yo también espero el libro! Gracias y saludos!
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AERM dice:
Muy buen relato de los viajes, cómo siempre acostumbra a hacerlos... todo se puede apreciar qué lo disfrutan a lo grande...
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jade66 dice:
que hermosura de lugar, y las fotos simplemente maravillosas!! sabes que haces que uno se imagine alli nadando con esos lindos peces! es un buen regalo para mi ver esto hoy mamana estoy de birthday y es lindo ver estoo gracias
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grideviaje2007 dice:
Este diario me atrapó! Y creo que hasta yo misma sentí miedo. Te felicito por la manera de transmitir sensaciones.
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Her_2004 dice:
Uauu, que aventura!. Te mando un abrazo.
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Gabysol dice:
Cuántas aventuras en esos sitios tan hermosos ! Como siempre, un relato muy vibrante !
Un saludo grande !

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jonah dice:
buena aventura, para la proxima , mas cuidado con el buceo,....no lo tomes a la ligera.
jsch

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wambly dice:
Hola, muy buena historia y vale el regañito NUNCA SE BUSEA SOLO
aunque son mas peligrosas las barracudas, una casi se me lleva el dedo gordo del pie...en Colombia aun nexisten sitios bellisimos para bucear, a ti te queda cerca Zapzurro, cerca a cabo tiburon, mas arriba esta el sistema de islas del rosario y en especial Morrosquillo y mas arriba esta Neguanje y Mariaca en el parque Tairona de Santa Marta...
El mar es bellisimo, eres una fortuna Amigo, sigue deleitandonos con tus historias...una sugerencia, recopilalas y publica un libro de aventura...Abrazos desde Colombia

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tucott dice:
como siempre, superandose en cada relato!
Felicitaciones Jose!

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pablin81 dice:
muy buen diario!! interesante aventura!!
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nanoinca dice:
Como siempre tus diarios son una mezcla de documental y película de misterio, ambos me atraen así que son un placer leerlos. Las fotos estupendas, sobre todo la del tiburón. Magnífico y temido animal. Saludos!!!
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Mrbonn007 dice:
muy , pero muy buen relato, que lugar maravilloso,
gracias por compartirlo.

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juju_venezuela dice:
Genial!!!
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mome53 dice:
Muy buena aventura.
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peladilla dice:
En este paraiso, amigo mio no te puedes descuidar. Lo mismo te rodean los caracoles, las barracudas, los tiburones que los peces de colores. Una caravana de aventuras que afortunadamente sabes relatar. Enhorabuena.
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Txus2008 dice:
Muy buen relato el tuyo.
Pero a veces por exceso de confianza, nos descuidamos.
Lo mejor, que lo puedes contar.
Saludos.

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un viajero dice:
Bueno amigo viajero, no se que decir, ya te lo han dicho casi todo, si no todo el resto de amigos. Yo unicamente te diria que Carpe Diem, y sigue en tu incansable busqueda de la aventura, cierto que algunas veces somos temerarios, y sabemos la teoria, pero no la practicamos, pero ¿que seria de la aventura, si no traspasaramos la linea del sentido comun? Adelante con tus experiencias y vivencias, no mires atras ni adelante sino en el momento, y mientras puedas empapate de todas las maravillas que puedas, que la madre naturaleza nos regala, y adquiere sabiduria, y compartela, porque somos muchos los que no tendremos las oportunidades que tu tienes, y yo necesito de gente como vos, para poder viajar mas aya de mi vista, con el conocimiento de otros y con el corazón.
Felicidades amigo mio y te espero con un nuevo relato, gracias a vos por ser como sos.
Un abrazo grande y de corazón desde Madrid España.

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Nimzay2008 dice:
WOW!!! excelente relato!!! me mataste solo con el inicio: "vuelo majestuoso de guacamayas rojas en el azul cielo de Coiba " Espero poder algún día tener esa experiencia en ese lugar tan maravilloso!
Gracias por compartir!
saludos!

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waltina dice:
Que relato!. Las fotos están maravillosas. AH! tu inseparable NIKON!!!!! Abrazos
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BBaquero dice:
Una buena lección de vida marina. Aprendí mucho con su relato. Siempre estuve alerta ú ominosa ? jajaja con su agradable aventura. En Colombia tambíen tenemos la Isla Gorgona que antes fué una carcel y ahora es un bello lugar para visitar. Gracias por compartir. Saludos desde su vecina Colombia.
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maydi dice:
Está muy bonito, entretenido y extenso tu diario... ¡¡ Felicidades !!.
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Cebre dice:
Atrapante relato. Has vivido de emoción en emoción en esa isla. A mi la caracolada podrá atraparme, pero lo que es el buceo, ni de cerca. Lindísimo.
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Gilmxbert dice:
Al apreciar esos pequeños detalles, aprecias tambien la vida, ese es el don que tenemos los viajeros. Vale la pena vivir cada experiencia, tal como tu la cuentas. Gracias X compartirlo.
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Yela dice:
Tus relatos realmente transmiten!! es increible lo que un conjunto de palabras escritas con sentimiento, dedicación y pasión pueden llegar a producir en cada persona. Tu manera de escribir me recuerda a una persona muy querida que tenia la habilidad al igual que tu de entretener, divertir y emocionar haciendo uso de un exquisito y admirable lenguaje. Gracias por compartir!
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soyviajera dice:
Como tantos viajeros te comentan,tienes el don de captar la atención de los que te leemos.Tus relatos me trasladan, casi me ubican a tu lado y me hacen vivir con intensidad tu relato, y eso creeme, no es muy común. Espero disfrutar de ellos a menudo.
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rominamdq dice:
Me encanto tu relato! Que aventura... gracias por compartirlo.
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VICTORIA1955 dice:
Eres todo un gran personaje en el buen sentido, lógico, me encantan tus anécdotas como cuando leo libros de aventura, pero las tuyas son fabulosas.
En cuanto a tu experiencia bajo el agua, es la aventura mas sublime porque es otro mundo, el silencio, la paz , el paisaje, los peces y tranquilidad que te proporciona, no es comparable a nada fuera de ahí. Eres muy afortunado con todo lo bello para disfrutar en tu bello pais, y ojala algún día pueda compartir contigo una de esas aventuras, me doy por invitada a compartir con otros viajeros. Gracias por compartir, como siempre!

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LUISADELSUR dice:
Que nervios los tiburones!!!! como siempre no se puede dejar de leer tus diarios. gracias.-

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ocomiztin dice:
un diario colmado de aventura, me tienes muy interesado en la lectura, la descripcion de los lugares y de los animales, de los sitios, todo produce emocion,y tu la sabes transmitir muy bien, me uno a las felicitaciones. saludos. un honor tenerte como amigo.
Publicado

ewock dice:
Muy bueno tu diario.... admiro tu capacidad de describir emociones.... sentí miedo de esa aventura de barracudas y tiburones. Felicitaciones. Un abrazo
Publicado

gabrielpty dice:
pana mi pana; me alegro que hayas ido a ese lugar a mi me gustó mucho cuando fui y en especial lo tranquilo y hermoso q es ese lugar, es un pequeño paraiso,
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horitzo dice:
Buuuffff otra vez me has tenido con el corazón en un puño hasta el final de tu aventura!!!
Genial relato Jose!!!
Enhorabuena!!

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crisro dice:
Guauuuuu Que aventura amigo!!!!
Pero yo no voy... ja ja
Saluditos Cris.

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incomprensible dice:
me fascina tu manera de narrar tus aventuras =)
Publicado

edilmalima dice:
Jimenez,
Muito bom!! Adorei as fotos.
Gracias!

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abuelita12 dice:
guah!!!!
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DmenteJaZ dice:
Muy buen diario, hermosas fotos!!! ...Saludos.
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jimenez225 dice:
Gracias a todos por su atencion en leerme...
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