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Granada: a orillas del gran lago

Escribe: romjav
Nicaragua no es un país violento; es un país político que siempre ha luchado por sus derechos, sueños, ilusiones y convicciones, aunque al final le resulte muy complicado. Es un país repleto de...

 

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Capítulo 1
 

Granada: a orillas del gran lago

Granada, Nicaragua — viernes, 8 de febrero de 2008

Nicaragua no es un país violento; es un país político que siempre ha luchado por sus derechos, sueños, ilusiones y convicciones, aunque al final le resulte muy complicado. Es un país repleto de poesía, con imágenes y postales tan poderosas y potentes como su sol de mediodía. Es un país que se pasa frío y de un solo sorbo. O te gusta, o te disgusta. No hay medias tintas ni puntos intermedios. A mi me encantó.

Nicaragua me hace recordar a la selva peruana, con sus palmeras a orillas de las amplias avenidas, sus extensos campos verdes, sus pequeñas e indefensas casas de colores, sus calles de arena compacta, y su gente amable, capaz de compartir lo que no tiene para vernos sonreír. Si bien es uno de los países con más dificultades de Centroamérica, es un pueblo que inspira confianza.

Granada

Granada es otro mundo, al menos la zona que muestra a los turistas y viajeros. Para llegar a esta ciudad que cuenta con espectaculares y bien conservadas casas coloniales y neoclásica, sólo se debe tomar un taxi hacia la Universidad de Centroamérica (la UCA), cruzar la avenida y treparnos a uno de los buses que parten cada media hora hacia Granada. No hay pierde.

La última parada del bus es en el parque central, pero una buena opción es bajarnos en la entrada de Granada y caminar en dirección al gran lago Cocibolca, uno de los más grandes del mundo. Recorrer las calles de Granada es todo un regreso en el tiempo. Calles angostas por donde se movilizan las tradicionales carretas a caballo, estrechos caminos peatonales, casas antiguas con fachadas decoloradas por el tiempo pero que conservan su majestuosidad, espléndidas iglesias de variados estilos arquitectónicos, y pintorescos hoteles tradicionales.

Caminar por Granada y Managua -la capital- es agotador. El sol de Nicaragua es potente y sofocante y adormece todos los sentidos; por eso es necesario cargar a cada momento una botella de agua en la mochila. Pero siempre hay soluciones para evitar los fuertes rayos solares. Mientras caminamos podemos detenernos en alguno de los parques de Granada y descansar bajo un árbol, o simplemente dejarnos caer en alguna sombra proyectada por el tejado de una añeja casa.

Una vez en el parque central todo cambia. Aquí se ubican los hoteles de varias estrellas para bolsillos y billeteras resistentes con todas las comodidades necesarias para pasarla bien. La plaza es fresca y acogedora, pero si el cansancio nos ha dominado, podemos tomar una carreta vip para que nos muestre el resto de Granada. De lo contrario, el siguiente paso obligado es descansar un momento en los pequeños locales en el centro del parque y tomarnos una cerveza helada, recargar energías y seguir el paseo con una primera parada, la catedral. Luego debemos recorrer el jirón peatonal donde se ubica toda la diversión, los mejores restaurantes, cafés y centros turísticos. Aquí empieza la segunda parte del viaje.

El gran lago

El lago de Nicaragua o Cocibolca, por extensión, es el más grande de América Latina, comparado solo con el lago Titicaca que es de mayor volumen. Pero eso no importa, ya que cada uno tiene sus propios encantos y paisajes. Y en este se encuentran los únicos tiburones de agua dulce en el mundo. El Lago está conectado con el Mar Caribe por medio del río San Juan. Se cuenta que por este río ingresaron los conquistadores españoles quienes fundaron la ciudad de Granada a orillas del lago. Además, por esta entrada se quiso construir el canal interoceánico. El proyectó no se realizó, pues se prefirió hacer el Canal en Panamá. Pero esa ya es otra historia.

Un paseo clásico, una vez instalado en el puerto de Granada -a 3 km del mirador del lago- es subirse a una de las coloridas lanchas y realizar un tour por las más de 300 isletas que integran uno de los archipiélagos de este lago. La idea es relajarse, sentir el viento golpear nuestro rostro, descansar un momento y oír las historias sobre los propietarios de esas islas. Cada una pertenece a alguien con más dinero que el anterior. En el paseo podemos ver la casa del fundador del potente y exquisito Ron Flor de Caña, uno de los mejores del mundo, el hogar de un gringo que llega para Navidad y da obsequios a los niños del pueblo, del sobrino del presidente de turno, de la dueña del restaurante más concurrido de Managua, u otros personajes de la farándula de Nicaragua. Así pasa el tiempo mientras disfrutamos del paisaje y de una alejada vista de la isla de Ometepe.

Esta isla lacustre es la más grande del mundo con 276 km. Cuadrados. Ometepe tiene dos volcanes, uno activo, el Concepción; y el otro descansando, el Maderas. Aquí podemos alquilar caballos, bicicletas, y autos para movilizarnos. Tiene atractivas playas para bañarse, y una selva tropical para los aventureros. Y si deseamos irnos más al sur, las preciosas y vírgenes islas del Solentiname son la mejor opción. Se encuentran cerca de Costa Rica y está habitada por una comunidad de pintores y artistas.

Nicaragua es más que Granada y el gran lago. Como la mayoría de los países de Centroamérica, tiene Caribe y Pacífico, culturas totalmente distintas a pesar de la poca distancia entre ellas. En Nicaragua hay mucho camino por recorrer, y la idea es perdernos y conocerlas. Lo que acabas de leer es solo el aperitivo. ¡Buen viaje!

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Últimos comentarios

Quela dice:
Icreible relato, me ha superencantado. Gracias porque me has hecho viajar a ese país.
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eltrotamundo dice:
Hola amigo....Muy bueno tu diario y tu forma de narrar, me gustó muchísimo. Además me llamó mucho la atención sus fotos, son bellísimas....Saludos...El Trotamundo
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lagranadina dice:
Magnifico tu diario, sabes soy Granadina y me siento muy orgullosa de ser de esa ciudad... Gracias por visitar mi ciudad, me da demasiado gusto que te haya gustado y darme este aperitivo tan riquisimos a mis ojos...Si Dios quiere yo viajare a Nicaragua el 3 de marzo
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