Entre el Tigris y el Eufrates: Mesopotamía

Escribe: pasionporviajar
RUTA POR MESOPOTAMIA ( TURQUIA )ENTRE EL TIGRIS Y EL EUFRATES : MESOPOTAMIALOCALIZACIÓN: Situada en el límite entre Europa y AsiaPOBLACIÓN: 67.000.000 habitantesSUPERFICIE: 755.688 Km2RELIGIÓN:...

 

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Capítulo 1

Entre el Tigris y el Eufrates: Mesopotamía

Göreme, Turquía — domingo, 20 de noviembre de 2005

RUTA POR MESOPOTAMIA ( TURQUIA )


ENTRE EL TIGRIS Y EL EUFRATES : MESOPOTAMIA


LOCALIZACIÓN: Situada en el límite entre Europa y Asia
POBLACIÓN: 67.000.000 habitantes
SUPERFICIE: 755.688 Km2
RELIGIÓN: 99% Musulmanes 1% ortodoxos
IDIOMA: Turco, Kurdo y Arabe
MONEDA: Lira Turca ( 1 Euro equivale a 1800 liras )
HORARIO LOCAL: 1 hora + que en España
COMO IR: Línea aérea Iberia, vuelos diarios desde Madrid y Barcelona
SALUD: No se necesita vacunación alguna
LUGARES DE INTERES: Diyarbakir, Nemrut Dagi, Mardin y khata
TRANSPORTE EN RUTA: El mejor transporte es el Dolmus y el autobús
INFORMACION; Oficina de turismo de Turquía en Madrid ( 915 59 70 14 )
TIEMPO DE VISITA Se recomienda un mínimo de 4 días
VALORACIÓN FINAL Muy buena, con un paisaje excepcional y un folklore muy arraigado.






Mesopotamia, que se extiende entre los valles del Tigris y el Eufrates, es una cuna importante de cultura e historia. Ya 5000 años a.c. sus habitantes vivían en casas de barro al igual que hoy; con-tinuando con su historia y sus costum-bres.
Diyarbakir, del nombre Diyar bakr
" reino de Bakr ", como la llamaron lo árabes en el año 639, ciudad por la que pasaron pueblos tan distintos como los Urartianos, asirios, Persa y Selyúcidas, que hicieron que fuese y siga siendo en la actualidad " un museo al aire libre ".
Adentrarse en esta ciudad es reencon-trarse con otra época y otro mundo. Mezquitas de franjas blancas y negras, vendedores, limpiabotas, carteles indi-cativos por todos lados, aguadores y un sinfín de tenderetes en los que se puede comprar de todo, nos embriagan de un ambiente singular, empujados a andar con la muchedumbre sin rumbo fijo, mientras unos vocean, otros cantan y algunos rezan.....
A orillas de Mítico río Tigris, con tem-peraturas de hasta 45º c. y a solo 90 km



de la frontera con Siria se levanta esta impresionante ciudad, rodeada de altas murallas cuya historia se remonta al rein de harran, en el año 1500 a.c. Sin olvi-dar que su suelo la formó la antigua Mesopotamia que vio el amanecer de un nuevo mundo.
Al atravesar sus murallas, se convierte en realidad el sueño que tanto habíamos anhelado de vivir el oriente. Sus habi-tantes, vestidos con indumentaria típi-camente turca, turbantes y pantalones bombachos llamados "salvar" y algu-nas mujeres retraídas, de mirada como la noche con el rostro oculto tras un velo de tul negro. Los chiquillos alegres saltando alrededor de nosotros, pronun-ciando el consabido saludo "helo". Y a cada paso un transeúnte, siempre mas-culino, que se acerca para preguntarte por tu nombre, procedencia y profesión con frases hechas en ingles, que incluso confunden y mezclan en ocasiones, has-ta terminar el repertorio. Después se despiden amablemente, hasta que otro curioso se acerca y la historia se repite.
Por cualquier callejuela desembocamos en una mezquita ( Cami ), o a una es-cuela coránica ( medressi ). Estas gentes hacen prevalecer por encima de todo a su religión, el Islam. Es corriente verlos con una especie de rosarios de colores paseando las cuentas de una en una en cualquier lugar o momento. Casi al uní-sono se oye el canto de los almuecines de las mezquitas, llamando a los fieles cinco veces al día, al alba, mediodía, tarde, crepúsculo y noche. En voces que se dan eco unas a otras como una letanía ....... " No hay más Dios que Ala, y Ma-homa es su profeta".
El 99% son de religión musulmana, existiendo una pequeña comunidad de cristianos. El principio básico de su religión es Ala ( Dios ), que ha creado el mundo tal y como dice la biblia. No rezan a mahoma, su profeta. La palabra musulman significa " el que está some-tido a la voluntad de dios ", igualmente que Islam quiere decir " sumisión a Dios ".
A la puerta de cada mezquita existe una fuente, agua o arena limpia, ya que an-tes de rezar todo musulmán debe lavarse las manos, brazos, pies y tobillos, cabe-za y cuello. Tras este acto hay que des-calzarse para entrar en la mezquita. Las mujeres deben incluso taparse la cabeza con un pañuelo si se les permite la en-trada.
En el interior, silenciosamente arrodi-llados mirando hacia la Meca, nada de-be perturbar su rezo. Si así ocurriese el culto les obliga a empezar de nuevo.
Todo el silencio de la mezquita estalla en un bullicio sin comparación a la sali-da de la misma. Los comerciantes nos esperan mostrándonos sus perfumes y esencias de flores y con unas jeringui-llas metálicas plateadas vierten una mi-núscula gota en la palma de nuestra mano. A pocos metros el limpiabotas, que hace, también las veces de zapatero, se acerca con su reluciente caja dorada ofreciéndonos servicio. El vendedor de gas ( gaz ) nos pregunta si queremos recargar algún mechero. El aguador toca sus campanillas para llamar la atención y los niños gritan vendiendo yogourt líquido, contenido en recipientes en toda clase y agitando continuamente con un jarro metálico. Este yogourt es grata-mente reconfortable en las calurosas mañanas del verano, con un sabor lige-ramente salado pero refrescante es ser-vido en toda Turquía.
Pero entre todo este jolgorio de gritos y ventas, el más pintoresco de los perso-najes es el aguador. Ataviado con una indumentaria llamativa y cargando a su espalda un inmenso jarrón turco con grifo. Su cintura rodeada de medio arco portando pequeños vasos, y otros metá-licos en su mano con los que consigue un tintineo constante atrayendo a los sedientos.
No es usual que se venda alcohol en los bares, debido a que la religión musul-mana prohibe su consumo; aunque no es imposible para un viajero conseguir una cerveza en uno de estos establecimien-tos, ya que allá donde la pidas procura-ran buscarla en el supermercado de en-frente o en cualquier otro sitio. Así pues no es extraño que después de 20 minu-tos de haberla pedido, llegue el camare-ro a decirte que no tiene si la búsqueda no ha sido exitosa.
Es corriente ver a los hombres en pare-jas agarrados del brazo o incluso cogi-dos de la mano, gesto que en occidente tendría un sentido equivocado, pero que aquí es considerado como un símbolo de amistad.




Las gentes de esta tierra nos hacen olvi-dar la falsa creencia occidental de que el turco es una persona áspera, con rasgos duros, desconfiado e incluso a veces peligroso. Lejos de toda duda, Diyarba-kir es una de las más fascinantes y cau-tivadoras ciudades de turquía.
Siguiendo el cauce del río Tigris acer-cándose a la frontera siria, se llega a Mardin, ciudad jacobita muy extraña desde la que se divisa la extensa y árida meseta que la une con su país vecino.
Se encuentra en la región montañosa del Tur Abdi, donde existen monasterios en los que todavía se habla el arameo ( lengua de cristo ).
En esta ciudad conviven repartidos por igual una cantidad de cristianos, turcos, kurdos y árabes. El paseo por sus calles da una muestra clara de lo variopinto de su gente. Igual se ve a un turco con pan-talones bombachos que un árabe con un turbante, o un muchacho al estilo occi-dental.



En la parte alta de la ciudad es donde conviven los cristianos habitando en lo que antiguamente eran iglesias y que ahora son casas particulares. Es fácil encontrarse símbolos en forma de cruz en los portales o en las fachadas. Por el contrario, en la parte baja de mardina ( nombre por la que se le conocía anti-guamente ) viven los habitantes de reli-gión musulmana, en casas alrededor de las mezquitas.
Continuando nuestro camino hasta atra-vesar el río Eufrates llegamos a la ciu-dad de Khata. No muy lejos de allí se encuentra los restos de una extraña construcción , el NEMRUT DAGI. Es cierto que hay monumentos de este tipo en otras partes del mundo, pero ninguno de esta grandeza.
Una calzada romana, excelentemente conservada, nos lleva hasta la cima del monte, de poco más de 2000 metros de altura. Aún mas arriba, sobre un túmulo de 150 metros que consta de dos terra-zas ( hacia este y oeste ), fueron cons-truidas unas figuras gigantescas repre-sentando a los dioses: Apolo, Mitra, Herme Y Helios.
Estas colosales estatuas se encuentran milagrosamente conservadas, incluso después de que con el paso del tiempo y el azote de los terremotos sus cabezas ( de más de dos metros de altura ) rodaran hasta el suelo.
Se cree que dicha esculturas fueron construidas sobre una pirámide escon-dida bajo la arena, simulando este mon-te, en la que descansa los restos de An-tioco X Epifanes, hijo de Mitrídates que se proclamó rey de Commangene. Hoy día los arqueólogos todavía no han con-seguido descubrirla bajo la arena.



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