Goa y las playas de Calangute, Baga, Anjuna...

Escribe: camarazu44
Un viaje con un único destino, Goa. Básicamente para pasar una semana de descanso, pero también para ver lo mucho que la antigua colonia portuguesa nos brindaba para ver y conocer.

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 2

Goa nos recibe con sol y playas casi desiertas

Goa, India — lunes, 5 de julio de 2010

Desde el aeropuerto de Panaji en Goa, tomamos un taxi hasta el embarcadero, donde estaba el trasbordador (ferry) para cruzar al otro lado del río Mandovi, que divide a Goa en Norte y Sur. No era la primera vez que lo tomaba, pero siempre está la emoción de haber llegado recién a Goa y ver todo aquello que uno conoce ya de antes, también las cosas nuevas y al mismo tiempo ver la cara del acompañante, en este caso Rafaele, que no paraba de mirar para todos lados para no perderse cosa alguna. Eso ya era positivo.

El ferry partió tambaleante bajo el inmenso peso de algunos coches, un autobús y mucha gente que por una razón u otra debían cruzar al otro lado. Había un largo puente un poco más allá, río arriba, pero me parece que la gente, como nosotros, confiaba en lo más tradicional. Bien que lo hicieron, después de nuestra visita el inmenso puente se desmoronó. Lo leí en las noticias y no lo pude creer.

La playa de Calangute me había servido de refugio en dos oportunidades anteriores, una con mi novia de aquellos tiempos, Tere, y otra en que yo había viajado solo. Fuimos directamente al alojamiento Concha Hotel al lado mismo de la calle principal de Calangute. Este hotelito era realmente una casa transformada y era muy atractiva, sus habitaciones diáfanas y muy familiar. Esto es lo que es la esencia de Goa, el trato familiar, el calor humano y la infraestructura, humilde y generosa, de gran corazón. El dueño del hotel Concha me saludó - para mi absoluta sorpresa - con mi nombre y apellido completos y me dijo que se acordaba de mí y de mis dos visitas anteriores. Le agradecí el recordarme, eso no ocurre todos los días. He investigado para encontrar esta casa de huéspedes, que la veo desde el satélite en Google. Finalmente he podido conseguir los datos y los incluyo en la reseña de este sitio. Supuse que el desarrollo que ha venido a Goa en los últimos años habrá avasallado las pensiones, alojamientos y casas de familia que alquilaban habitaciones, pero no es tal. Hay aún más. Tendré más información en mi próximo viaje de fin de 2010.

La playa de Calangute estaba como siempre, ancha, limpia y soleada. A la izquierda se podía llegar a Candolim y Simquerim, caminando unos kilómetros hacia lo que es el Sur. Se pasaría al lado de enormes barcos de madera, hechos a mano, que habían sido rodados sobre leños redondos para poder hacerles descansar en la playa, a unos 20 metros de la orilla. Los había de todos los tamaños. Entre ellos y a la sombra, grupos de pescadores reparando redes o preparándose para la pesca del día siguiente. Salían muy temprano. Al final de la playa estaban las ruinas de un antiguo fuerte portugués que cuidaba el estuario del gran río Mandovi. En él se había instalado un hotel de lujo, Fort Aguada Beach Resort, con todo ese nombre en un sitio tan humilde. Últimamente le han agregado una serie de bungalows de lujo en un terreno adjunto al hotel, pero los precios son para los más pudientes.

Saliendo para el Norte, se llegaba a la playa de Baga, en donde terminaba en una pequeño río (Baga River) que venía de tierra adentro y que desembocaba en el mar. Este río se cruza caminando y sin problemas. Lo que sigue es una parte rocosa, también llamada Baga, en la que hay montado un monasterio pequeño, pero nunca he visto a las monjas, creo que es de clausura. Se pueden ir bordeando las rocas del acantilado hasta llegar a Anjuna, otra de las bonitas playas de Goa. Le sigue Vagator, y más playas, pero no fuimos más al norte porque también había que volver.

Casi nunca había gente en las playas, estaban más bien desiertas. El baño está permitido pero no hay supervisión. La mayoría de la gente que estaba en Calangute eran hippies de varios orígenes, italianos, alemanes, franceses y más. Nos encontramos con un muchacho español pero estaba tan drogado que no hubo forma de hablar con él y ni llegamos a saber de donde era. Los hippies estaban más bien en grupos formados con el tiempo. Una pareja de franceses nos dio pena porque ambos estaban en las últimas de la drogadicción y llevaban un saludable niñito rubito de unos tres años. Nos preguntamos que iba a ser de ellos.

Viendo lo que las drogas podían hacer con la gente, como se les veía, como vivían y como sucumbían, volvió a convencerme de que es algo que debe evitarse desde un principio. Ellos "viajaban" para salirse de sus problemas, los cuales indudablemente les estaban esperando a la vuelta. No era una solución y Rafaele y yo estábamos de acuerdo. Por suerte esta no era la única impresión que daba Goa a los que llegaban, de ser así sería una pena y no era eso lo único que Goa podía ofrecer.

Nuestra estancia en Goa iba a ser de una semana, caminamos muchas veces por la playa en ambos sentidos, vimos las magníficas puestas de sol y comimos deliciosas comidas muy económicas. En la playa nos alimentábamos de samosas, que algunas de ellas son un almuerzo completo. En varias oportunidades entablamos conversación con algunos visitantes de varias nacionalidades, que también nos contaban un poco de sus cosas y nosotros de las nuestras. Las puestas de sol atraían a la playa a la mayoría de la gente, el sol se pone directamente frente a Goa y eso es un panorama sensacional y muy tranquilizante. Yo no soy mucho de meditar, pero el ambiente supongo que era ideal para eso. Rafaele seguía muy entusiamado y se le veía muy interesado. Su inglés no era muy bueno y en lo demás estaba limitado por el italiano, su lengua materna, que en Goa es poco usual. Pero cuando se ven algunos japoneses viajando por Goa, también se pregunta uno que como lo hacen. Pues, echarse a andar, que el resto viene solo...

También por las noches, a la hora de los mosquitos, nos encontrábamos en los restaurantes locales en donde había mesas de más de seis personas que estaban preparadas para algunos de los grupos que usualmente comían allí. Gran algarabía, muchas risas, muchos idiomas, gente en general feliz y satisfecha. Es de destacar que los días de Goa transcurren pacíficos, la playa es muy tranquilizadora, las tardes con las puestas de sol que contagian mucha melancolía y las comidas en los restaurantes locales que con diferentes grupos de varias partes del mundo se tornan una diversión. Para mí, una semana en Goa es como una semana en el Caribe, sólo que el ambiente de la India no lo consigo en el Caribe. Ah, y el Caribe es más caro.

Por la mañana fuimos a una de las tiendas y nos mandamos a hacer dos pares de sandalias indias, que al día siguiente estaban terminadas. No es por "finos" que nos hicimos hacer las sandalias, es que con un pie mío o de Rafaele, que calzamos 46 y 45, no se llega a nada en estas latitudes. Bueno, se llega descalzo, porque zapatos o sandalias de ese número no hay.

En una de las búsquedas que hemos hecho por la población, hemos encontrado un cementerio lleno de simples cruces y casi todas con nombres europeos, no todos legibles. Nos imaginamos el camino que habrán recorrido algunos para terminar aquí. Una gran pena.

El maravilloso hombre de las samosas estaba todos los días en el mismo sitio de siempre, un poco más viejo cada vez que he venido a Goa, pero con las mejores samosas del mundo. Comimos muchas en nuestra visita de esta vez. No puedo parar una vez que me como la primera. Nadie puede resistirse.

Una de las noches una de las parejas que habitaban una casita más atrás del hotel Concha, más alejados de la playa, nos invitaron a una copa de vino a su casa. Lo pasamos bien. El dichoso vino fue horrible pero la velada muy simpática. Cuando volvimos, en la total oscuridad, el muchacho nos acompañó al hotel porque los pozos ciegos de las casas no estaban indicados y no están tapados. No seríamos los primeros en caernos en uno de ellos por la noche. Bueno, se agradece mucho la indicación, creo que no quiero caerme en un pozo ciego, ni en India ni en Estados Unidos. ¡Ug!

Los días pasaron rápido, un domingo por la mañana tomamos uno de los autobuses que pasaban con destino al mercado en Mapusa, eso sí que fue una operación colorida y amena. En el autobús viajaban más gente con aspecto portugués que aquellos con aspecto de indios. Conseguí sonsacarle algunas palabras en portugués a una señora, que sonriente me respondió en esa lengua. El mercado de Mapusa estaba lleno de frutas y verduras, ropa, plantas y enseres, todo muy local y muy simpático. Mucha gente, algunos turistas con equipos fotográficos lujosos, que incitarían a otros a que se los roben. La gente debería ser más discreta, creo yo. Americanos que sacaban billeteras cargadas de dólares que hacían sentir mal a las pobres gentes del lugar. No me asombra que les roben, no me sorprendo que les asalten o les timen bien timados.

Hay algunos viajes organizados y muy económicos a la India, además de
fotos e información, en: http://www.indiamisteriosa.es

La última noche la pasamos cenando en Fort Aguada, el hotel de lujo del Sur de la playa, justo al lado de la bahía de Mormugao. La cena fue interesante y servicial, no tomamos vino porque los vinos de la India dejan mucho que desear, y los importados casi no se pueden pagar, a unos 40 Euros la botella, de los más económicos. Pero pasamos una velada simpática y volvimos a nuestra "choza" bastante tarde. No había inseguridad en Goa en esos momentos y llegamos para descansar y prepararnos para el vuelo de vuelta del día siguiente. Rafaele se hubiese querido quedar y no volver a su amada Sicilia. Goa tiraba más de él que los espaguetis de la "Mamma".

Volamos con Indian Airlines desde Panaji (Goa) hasta Bombay y con Swissair hasta Zürich. Allí nos separamos, yo volé a Londres y Rafaele a Catania, en Sicilia. Seguimos en contacto.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Morisco Restaurant & Bar

Comida: Pescados/Mariscos en Goa, India

Excelente restaurante en fina atmósfera, para eventos familiares, romance y ocasiones especiales. El precio es subido, pero la calidad del servicio, el ambiente y la comida lo compensan.

Ideal para: Parejas, Solos y solas | Aconsejable para: Entretenimiento, Cocina local, Ocasiones especiales
Plato sugerido: Mariscos y pescados

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Concha Guesthouse Calangute

Alojamiento: Bungalow en Goa, India

Excelente ubicación en la playa de Calangute, simple, económico y familiar.

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Parejas, Familia con hijos


Publicado
Modificado
Leído 2984 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 2
 
 


Capítulos de este diario