Gijón, capital de la Costa Verde

Escribe: demarucho
Al regreso de cada viaje uno siente que debe de contar la experiencia vivida, tratar de plasmar los paisajes, y recrear cada paso dado y transmitir las sensaciones percibidas. En mi caso ha...

 

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Capítulo 1

Paseo costero

Gijón, España — sábado, 16 de septiembre de 2006

Al regreso de cada viaje uno siente que debe de contar la experiencia vivida, tratar de plasmar los paisajes, y recrear cada paso dado y transmitir las sensaciones percibidas. En mi caso ha sido Irlanda, la visitada, y sus paisajes verdes, la visión del ganado vacuno, lanar, el origen celta de esos pueblos encantadores y rurales, la emigración, su música, la gaita, y los diferentes paisajes costeros, me han recordado que mi tierra es algo muy similar, y por ello dejaré para otra ocasión el relato irlandés y pasaré a contar algo del lugar donde vivo, en Gijón, ciudad costera del Principado de Asturias, en el norte de España.

Gijón, con alrededor de 300.000 habitantes, cuenta con gran cantidad de pequeñas plazas y plazuelas, ideales para sentarse, leer o descansar, y zonas de juegos para los más pequeños; y es que la cifra de espacios verdes en Gijón es grande: más de 1.500.000 metros cuadrados distribuidos por la ciudad y su
entorno rural; casi 5.000 árboles en la zona urbana; cuatro parques costeros y un parque natural, el de Deva. Puerto deportivo, etapa de numerosas regatas, Jardín Botánico, Acuario, Casino, la Universidad Laboral, y muchos otros lugares de ocio de gran atractivo, sin olvidar zonas de marcha, pubs, sidrerías, etc..
Hay que mencionar, al hablar de espacios verdes, el Parque de la Atalaya en Cimadevilla. Su ubicación en el cerro de Santa Catalina hace de él un enclave privilegiado, desde donde se contemplan algunas de las mejores vistas de la ciudad y de las tres playas urbanas de San Lorenzo, Poniente y el Arbeyal. El "Elogio del Horizonte", obra de Chillida, se alza majestuoso sobre el horizonte y, aunque suscitó mucha polémica su colocación, con el paso del tiempo se ha convertido en símbolo turístico de la ciudad.

El Parque de Isabel la Católica, con sus 152.000 metros cuadrados, es la mayor mancha verde de Gijón. Situado al final del Muro de San Lorenzo, cuenta con un hermoso estanque, imnumerables especies de árboles y un buen número de aves que hacen las delicias de los pequeños. La ciudad cuenta con una larga y cómoda senda litoral, que quiero describir, pues se trata de uno de mis lugares favoritos de paseo. Inciamos el camino en la Iglesia de San Pedro, principio del Muro de San Lorenzo, que se prolonga por un largo paseo costero, muy concurrido desde que se inaugurara en 1998; son casi cuatro kilómetros de senda que nos llevan desde el centro de Gijón al Parque del Cabo San Lorenzo. Bordea de forma paralela al mar toda la costa este de Gijón, y sobre acantilados se llega al vecino municipio de Villaviciosa. Superado el paseo en la Playa de San Lorenzo inciamos nuestro caminar por la zona del "pedreru", muy utilizada en marea baja para tomar el sol. La primera obra de arte que sale a nuestro paso es "Sombras de Luz". Fernando Alba, su autor ha conseguido despertar una viva polémica con esta composición de cuatro láminas de hierro cortén, igual que sucedió con el "Elogio" a principios de los 90. Es realmente curioso contemplar Gijón ó el mar a través de los orificios perforados en el hierro.
Una de las obras más queridas por los gijoneses es el "Monumento a la Madre del Emigrante", conocida por "La Lloca del Rinconín", que se alza en una plaza circular y mira al horizonte lejano, simbolizando el dolor de una madre que, como tantas en Asturias, llora por la partida de sus hijos hacia el angustioso camino de la emigración. Poco más allá nos sentimos deslumbrados por una escultura realmente impresionante. El escultor onubense Pepe Noja ha representado la "Solidaridad" mediante unos extraordinarios eslabones de acero inoxidable. Desde el Puente del Piles hasta aquí, existe un carril bici paralelo al paseo. Estamos en el Parque del Rinconín, amplia zona muy utilizada en para tomar el sol, pasear, relajarse. Nos encontramos a algo más de la mitad de la senda. todo este recorrido es sobre acera, barandillas y urbanizado. Llegados a este punto la senda se vuelve más natural, pero con una anchura de unos tres metros y piso de piedra natural. Una suave pendiente nos prsenta a la izquierda y sobre el borde de el mar " Cantu de los dias fuxios ", original conjunto escultórico y los siguientes metros de recorrido nos elevan a una zona de praderas y acantilados sobre el mar, de una cierta altura y desde donde podemos observar lavista de la ciudad y el recorrido realizado. Prados y costa se suceden, hasta una zona de descanso, con mesas y bancos, y donde se encuentran restos del Castillo de Salas, buque con cargamento de carbón que embarrancó al pie del antes mencionado Cerro de Santa Catalina y hundido con posterioridad cerca de la costa. Continuando nos encontramos con las vistas de la Playa de Peñarrubia, playa nudista, y tras otra breve escensión, siempre al borde del los acantilados, entramos en el Parque del Cabo San Lorenzo, amplia colina verde y hermosa atalaya desde donde se muestra el Mar Cantábrico en toda su magnitud, con la ciudad a nuestra izquierda y las playas de Estaño y La Ñora a nuestra derecha.
En el parque se alza una sugestiva estructura, con forma de proa y con unas escaleras y miradores que nos elevan aún más sobre el fascinante paisaje.
La vuelta a la ciudad se puede realizar por la llamada carretera del Infanzón, con acera peatonal o en autobús municipal. El recorrido competo a pie se efectúa en unos 120 minutos.

más fotos de Gijón en: http://demarucho.com



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