Diarios de viaje > Noruega, Europa

Destino : Noruega

Escribe: Elvireta
Cada nuevo destino que visitamos siempre nos sorprende. Descubrir sus calles, su gente, su paisaje. Cada ciudad, cada pueblo tiene un color especial. Noruega atrapa por la intensidad de sus dos colores: el verde y el azul; un azul profundo, plácido. Cada lago, cada fiordo, cada isla rodeada por una verde muralla formada de árboles, plantas y tundra, contribuye a añadir, más si esto es posible, un toque de equilibrio, de calma, de reposo inmortal en los paisajes e

 

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Sognefjord, el Fiordo de los Sueños

Geiranger, Noruega — viernes, 18 de junio de 2010

Nuestro próximo destino era llegar a Sogndal donde comeríamos y pasaríamos la noche.

Salimos de Loen otro día soleado, ascendiendo por un puerto de montaña que tiene muchas pistas de esquí con muchas luces para poder esquiar en invierno, en los días negros.

Pasamos por el hotel Karistova que fue refugio del principe Felipe y Eva Sannum, una de sus amigas.
Vimos rebaños de ovejas, rebaños de cabritas con manchas de colores que no tengo ni idea de su significado, montañas con las cumbres aún nevadas, campos verdes y montones de flores sencillas que alegraban el recorrido.
Vimos gente en tiendas de campaña porque en este país la acampada es libre.
Pasamos por túneles de 6, 8 y 10 km, con zonas de luz en algunos tramos para romper la monotonía de la oscuridad dentro del túnel.
Por el camino encontramos una de las 28 iglesias de madera que aún se conservan. Son de madera negra, con tallas de madera de cuernos y dragones en las puertas para que no vengan malos espíritus .
En los campos adyacentes siempre hay un cementerio de esos tan sencillos que llaman tanto la atención.

Por fin llegamos a la estación del ferrocarril de Flam . Este tren funciona todo el año, y tiene correspondencia con la mayoría de trenes diurnos entre Oslo y Bergen.

El viaje de Flam al pequeño pueblo de Myrdal es increíble. Atrae a gente de todo el mundo y ofrece vistas panorámicas sobre algunos de los paisajes más salvajes y grandiosos de la naturaleza noruega.
El trayecto dura aproximadamente una hora en un tramo de 20 km, pasando por 20 túneles que fueron perforados a mano.
Vimos ríos que se abren paso entre profundos barrancos, cascadas que se lanzan por laderas escarpadas con picos nevados y granjas de montaña que se agarran a vertientes empinadas.
De vez en cuando volvía la vista al interior de los vagones para ver el espectáculo que creamos los viajeros, apresurándonos de un lado a otro del tren en busca de las mejores fotos.


Y lo mejor estaba por venir: el Sognefjord o Fiordo de los Sueños.
Este fiordo es el orgullo de Noruega, abarca 204km de largo, más de 1.000m de altura en los muros de piedra natural de sus orillas y 1.296m en su parte más hondo.
Todos los turistas que subimos al barco que nos llevó de crucero de dos horas y media por el Fiordo de los Sueños, aceleramos el paso para coger una de las sillas que habían en la cubierta de arriba.
Al cabo de un cuarto de hora, la mitad bajaron a la cubierta de en medio y después, los más, entraron en la zona de cafetería que tiene amplios ventanales, para seguir gozando de las maravillosas vistas a cubierto.
Y es que hacía frío, frío y viento. Un viento fuerte que movía de babor a estribor y a la inversa las sillas que quedaron desocupadas.
Tengo que decir que valía la pena aguantar frío y viento por estar en primera línea de una de las grandes experiencias que ofrece Noruega.
No me preguntéis cuántas fotos hizo Joseph, era un ir y venir: de babor a estribor, de proa a popa buscando el mejor encuadre del azul de las profundas aguas que contrasta con el verde fresco de las paredes cargadas de árboles.
A mitad de trayecto el fiordo se parte en dos brazos.
Nuestro barco entró en el derecho, muy estrecho.
Entonces, si estás delante, en proa, puedes imaginar que llevas el timón y lo conduces hacia la salida del brazo estrecho del fiordo. De pronto aparece de golpe el pueblecito de Gudvangen. Final del trayecto.

De camino al hotel paramos en Voss, en la cascada de la juventud, de donde sale una de las mejores aguas de Noruega.
Me acordé del agua de Voss, una botella de cristal que tengo en la nevera de casa y que compré en una tienda de delicatessen porque me gustó el diseño. Quién me iba a decir que algún día vería el manantial en directo.

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Fantástico, estupendo, encantador...no tengo palabras-
Gracias

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stellina dice:
me encanta tu relato, imagino el frio y seguramente yo hubiera aguantado el frio ante tal espectáculo!!!
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Elvireta dice:
Lo del tren de Flam tiene sorpresa a mitad de camino, pero no he querido explicarlo por si algunos de vosotros vais algún día y se rompe la magia.
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Virtoscano dice:
Un lugar extraordinario, que lindo relato!! Las fotos también son bellísimas!
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cibeles dice:
todo un detalle Elvireta, no explicar las sorpresas, para que sigan siendolo. Veo que Joseph es de los míos, fotos y más fotos... contra viento y marea, y en este caso, además, con frío
Yo también hago eso que haces tú de comprar algo porque me guste el diseño, me pasa con las botellas y con las cajitas... ¡no me puedo resistir!.
un besote,

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Carmen_G_A dice:
La vida esta llena de regalos, como el hecho de que pudieras ver Voss, la cascada de la juventud
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bettbal dice:
Preciosas imágenes! me encantó la iglesia de madera.
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