Diarios de viaje > Geiranger, Europa

Paseo por Noruega III Geiranger

Escribe: maraton
PASEO POR NORUEGA (III) "sentimos que nos faltan recursos para almacenar tanta grandiosidad..." LLEGADA DE NUESTROS AMIGOS 1 de Julio de 2005 Puntuales llegan nuestros amigos al...

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
Capítulo 1
 

Paseo por Noruega III Geiranger

Geiranger, Noruega — viernes, 10 de octubre de 2008

PASEO POR NORUEGA (III) "sentimos que nos faltan recursos para almacenar tanta grandiosidad..."

LLEGADA DE NUESTROS AMIGOS

1 de Julio de 2005 Puntuales llegan nuestros amigos al Aeropuerto de Trondheim. No deja de sorprenderme las estúpidas consideraciones que nos asaltan cuando volamos, confinados y atados en un cilindro metálico. Al vernos, las primeras palabras de mi amigo fueron... "en el vuelo, me preguntaba que haríamos si al llegar no estuvierais aquí..." Como sé que parecidas inquietudes han acudido a mi mente en tediosos vuelos de larga duración, ni siquiera le recriminé su falta de confianza o le pregunté si es que había olvidado su teléfono móvil...

Bueno, enzarzadas las mujeres en sus cotilleos, enfilamos hacia el Camping en que habíamos estado los últimos días. Mi amigo con unos ojos como platos, todavía no repuesto de los paisajes que les ofreció el avión al descender para el aterrizaje. Antes de acostarnos y aún con buena luz solar, nos acercamos a la cabaña de observación de los pájaros. Desgraciadamente los cisnes negros no se dejaron ver, no nos dábamos cuenta de que a las 11 de la noche, normalmente también aquí, los pájaros duermen. Quiero hacer aquí la consideración de lo mucho que nos alegramos de contar con el nuevo contraste de pareceres que nos aportó el matrimonio amigo. Su visión llena de frescura e ilusión nos impulsaron a ver los paisajes, que no por repetitivos pero sí similares en grandeza, de un modo nuevo y con la misma capacidad de sorpresa con la que los admiramos por primera vez.

TRONDHEIM

La primera visita, en un día soleado, la dedicamos a la Ciudad de Trondheim (Latitud 63,46) primitiva Capital de Noruega, centro Universitario y con unos 161.000 habitantes. Aparcamos junto a su preciosa Catedral de Nidaros, realizada en piedra, lugar dónde se celebran los actos Reales. A corta distancia de la misma y junto al río, encontramos el barrio antiguo, con sus vistosas casas de madera pintadas con vivos colores. Curioseando en la historia de la Ciudad, me sorprende la obsesión que ha existido a través de los tiempos en incendiar la ciudad. Fundada en el año 997, esta documentado el gran incendio de 1598, de nuevo en 1651 ardió casi el 90% de la Ciudad, no satisfechos, en 1681 prácticamente ardió completamente, lo que conllevó a que sin respetar propiedades los 8000 habitantes intentaran protegerse abriendo grandes avenidas entre las nuevas casas.

Esto parece que no desanimó a los pirómanos ya que 27 años después encontraron el modo de burlar estas defensas y de nuevo en 1708 ardió la ciudad y por dos veces en un mismo año en 1717 y luego siguió el de 1742. En 1767 la Corona instituyó la obligación de asegurarse contra incendios, así que los de 1788, 1841 y 1842... debieron de hacer las delicias de las Compañías aseguradoras y además aquí sólo se reseñan los incendios mas importantes.

KRISTIANSUND N

Dejamos atrás Trondheim en dirección a Kristiansund N (N de Norte para evitar la confusión con Kristiansand S), donde desconcierta que en el escudo de la Ciudad aparezca una cascada, estando la ciudad en una pequeña isla sin asomo de tal elemento. La historia es graciosa... en 1742 los Oficiales Daneses-Noruegos encargados de asignar los escudos de armas, celebraron una reunión en la que en el transcurso de la deliberación corrió el alcohol a raudales y cuando decidieron los atributos ya eran incapaces de saber quien era quién y así a Molde (tierra adentro) le adjudicaron una ballena y a Kristiansund en pleno mar... una cascada. De las 5 islas que forman el municipio de Kristiansund a dos de ellas también debieron de llegar los efluvios espirituosos ya que a una la denominaron Tahití y a la otra Marruecos...

El 28 de Abril de 1940 y durante cinco días, la ciudad de Kristiansund fue bombardeada por la aviación alemana hasta su total destrucción en represalia por su resistencia a la invasión. Posteriormente reconstruida, no guardamos de ella un recuerdo marcado de referencia.

CARRETERA DEL ATLÁNTICO

Pronto nos vimos a través de la 64 en la denominada carretera "del Atlántico" curiosa y serpenteante carretera que virtualmente salta de isla en isla con curvas de contorsionista y puentes de obra en arco. Supongo que debe ser digno de estudio por parte de proyectistas, arquitectos e ingenieros de obra pública. Tuvimos la suerte de pasar por allí un día claro y soleado. Realmente causaba asombro el despliegue de tecnología y voluntad de comunicar aquellas casi despobladas tierras; algunos, simples islotes casi planos, deshabitados e incluso sin vegetación. Me imagino circular por allí en invierno y con el mar embravecido... uff, debe ser terrorífico! De nuevo, nos vimos obligados a utilizar varios Ferry para llegar a Alesund.

ALESUND

Esta es una Ciudad bastante impactante por las casas del Puerto pintadas de vivos colores. La limpieza en la Ciudad es notoria incluso en un país en que en general está muy limpio, pero es que aquí además está todo como recién hecho y bruñido. Incluso el simple acto de sentarte en uno de sus inmaculados bancos produce un incomodo sentimiento de estar vulnerando una norma, como si en realidad están allí sólo como decoración.

Ahora, al recordar esta Ciudad e intentar buscarle atributos o semejanza con otras ciudades, me afloran unos sentimientos de casi impotencia... cierto que tiene unos canales en el puerto con grandes casas (como he mencionado) de vivos colores pero su conjunto no produjo (al menos en mí) un marcado sentimiento de admiración. Probablemente, tampoco lo pretendieron. Quizás el hecho de que estas casas se asientan directamente en el mar, sin posibilidad de pasear cerca del agua en sus proximidades, sea el culpable de esta pequeña aversión mía (Adoro la contemplación del mar... desde la seguridad de pisar tierra)

RUTA DE LOS TROLLS

Ahora viajamos hacia el interior por la E136 para llegar al famoso Geiranger lo cual nos obliga a tomar de nuevo varios Ferry. De pronto nos topamos con una montaña. Su enorme pared, casi vertical aparentemente nos impide el paso. Al acercarnos descubrimos unos puntitos en movimiento que ascienden zigzagueando sorteando y en ocasiones atravesando una colosal cascada medio ocultos por su vapor de agua. Tienen que ser automóviles. Nos detenemos para digerir tanta espectacularidad y hacernos a la idea de que debemos ascender sin remedio por esta empinada carretera.

Vislumbramos en lo alto el primer salto del agua, pero más aparatoso se nos aparece un segundo tramo que coincide con una revuelta de la carretera y en el que aparecen aparcados unos puntitos blancos que indudablemente tienen que ser Autocaravanas. Esto nos reconforta y nos da ánimos... si ellos han subido... allá vamos nosotros. No queremos razonar que a lo peor es que estaban descendiendo.

Despacio y con todas las precauciones vamos ascendiendo. Al final tampoco resulta tan peliagudo y la majestuosidad del salto de agua se hace cada vez más omnipotente con su rugir y su nube vaporosa. Al atravesar un puente nos rodea y nos da la sensación de querer engullirnos y llevarnos consigo en su rápido descenso hacia los valles.

No les he mencionado que este camino se denomina Ruta de los Trolls, como sino!... aquí todo lo bueno o malo, si es que se sale de lo normal... es cosa de los Trolls!

No nos atrevemos a detenernos en el recodo mencionado a mitad de camino, pero al avanzar tan despacio nos permite disfrutar e ir saboreando el paisaje... hacia arriba, hacia abajo, unas veces a la derecha y otras a la izquierda. Sentimos que nos faltan recursos para poder almacenar tanta grandiosidad.

Los cuatro nos hemos quedado mudos, pero en mi interior, además de lo que ven mis ojos y mis oídos van apareciendo sensaciones y pensamientos diversos... como que apropiado sería ahora tener de fondo la furiosa música de Wagner... o no! Incluso ésta quedaría diluida ante la poderosa fuerza de la naturaleza desbocada...

Al llegar arriba me percato de que absorto y emocionado... he olvidado tomar fotografías, o tal vez egoístamente e inconscientemente no he querido sustraer ni un segundo al propio disfrute del viaje. Sea como sea, afortunadamente las féminas siempre más prácticas y cerebrales se han cuidado de este menester.

Bien, una vez arriba nos detenemos y andando nos acercamos al borde del precipicio. Ahora sí que con calma doy rienda suelta a mis sentidos y me permito divagar como es mi costumbre... así distingo a un "colega" aficionado a la fotografía plantando un espectacular trípode en una especie de balcón que después de descender por una pasarela anclada en la roca queda en el aire y a corta distancia del chorro de agua que se pierde en las profundidades.

Estoy pensando en cuanto envidio la posesión de aquél aparato fotográfico de tanta magnitud, cuando observo que tanto preparativo ha conseguido que su lente se llene de minúsculas gotitas. Mientras el hombre limpia la lente y reemprende los preparativos yo modestamente he disparado más de diez instantáneas... alguna, digo yo, será aceptable! A regañadientes y después de contemplar emocionado como una joven pareja se funde en un abrazo, dar un último vistazo al verde valle que se pierde en la lejanía, regreso a la AC y me encuentro a los míos que me han precedido en la vuelta, jugando con la nieve... GEIRANGER

Saboreando y comentando el pasaje anterior y antes de que notáramos que ya estábamos descendiendo de nuevo en un recodo vemos un aparcamiento con un balcón. Que bien saben hacer esto los Noruegos. Nos detenemos. Un nuevo y espectacular paisaje se abre a nuestros ojos... nada menos que el fiordo de Geiranger.

Allá abajo, unos puntitos humeantes en el agua nos llaman la atención... tardamos unos segundos en comprender que se trataba de enormes trasatlánticos prestos a aquella hora, avanzada la tarde, a zarpar y remontar los más de 15 Km que les separan del mar abierto oculto entre montañas y cascadas que flanquean este espectacular Fiordo Patrimonio de la Humanidad. Uno ya ha iniciado su andar y siguiendo su estela al perderse tras un recodo nos hace reparar a nuestra derecha, en una imponente cascada que desde la cima descarga en el agua. Su tramo de caída libre es impresionante y el eco de su chocar en el agua resuena libremente en aquél espectacular paisaje. De pronto la sirena de otro de los cruceros avisa que también éste se dispone a partir y ello nos lleva a fijar nuestra atención en el poblado que se sitúa al final del Fiordo y que lleva el mismo nombre de Geiranger.

Distinguimos en medio del pueblo el descender alocado de otro río que suaviza su caída en el tramo final ya por un terreno mas llano, pero que no se priva en hacer valer su fuerza e ímpetu, como descubrimos en días posteriores.

Al día siguiente en que realizamos un inolvidable crucero por parte del Fiordo tendré ocasión para relatarles más de cerca éste paisaje, puntero en todos los relatos y que no por repetido menos interesante, esto es al menos lo que espero reflejar y transmitir a ustedes. Pero no quería dejar de resaltar la poderosa impresión que nos causó la primera vista de este "conjunto poético" de la naturaleza.

EXCURSIÓN MARÍTIMA POR EL FIORDO DE GEIRANGER

Llegué aquí condicionado por los comentarios y recomendaciones de un familiar mío que realizó el viaje de este tramo del Fiordo en el Ferry. Tuvo la mala suerte que era un día brumoso y lluvioso y al estar el Ferry condicionado a una línea regular su trayecto era más directo y prácticamente no pudieron disfrutar de las cataratas. Así nos recomendó que tomáramos el pequeño barco turístico que con su menor calado le permite acercarse a estos espectaculares saltos de agua.

La noche anterior nos acercamos a la caseta para informarnos de los horarios y decidimos enrolarnos en la primera salida, que si no recuerdo mal era a las 8 de la mañana. Nos acostamos después de constatar que el pueblo en sí no goza de grandes atractivos, solo tiendas, hoteles y restaurantes.

No olvidamos elevar una oración para que el día siguiente apareciera soleado y mi amigo preparó sus botas de lluvia... habíamos descubierto que si se las calzaba invariablemente aparecía el sol, así que este acto era como un pueril seguro para el buen tiempo. Más adelante en Flam y Oslo, descubrimos apesadumbrados que en Noruega los Trolls malignos tienen más poder que las mágicas botas de mi amigo.

A pesar de que media hora antes de la partida del barco ya estábamos allí, vimos con susto que éste ya estaba prácticamente lleno. Afortunadamente conseguimos las últimas cuatro plazas disponibles. El sol despuntaba radiante por encima de las montañas y un ambiente alegre reinaba en la embarcación. Tuvimos que acomodarnos en la popa pero en el transcurso de la travesía amablemente los ocupantes del puente nos permitieron subir para hacer alguna fotografía en mejores condiciones. Bueno, ¿cómo transmitirles la emoción de sentir prácticamente encima de nuestras cabezas toneladas de agua deslizándose en una carrera de más de 300 metros? (Hay puntos en que las paredes del Fiordo llegan a los 1000 metros)

El sol ya llegaba al nivel del agua y el aire cristalino se veía aquí empañado por la enorme salpicadura del agua y en ella apareció esta maravilla espectral de la naturaleza en forma de arco iris mostrándose provocadoramente en un arco completo, al pié de la cascada. El barco entero daba cuenta con sus cámaras de éste instante que para cada uno de nosotros era único. No es fácil poder gozar de éste momento estelar. Seguro que en los siguientes viajes estos segundos no pudieron ser disfrutados.

No repuestos de éste primer encuentro con el agua dulce de los ríos, una nueva y aún más grande emoción nos embargó al aparecer justo y en el ángulo que formaba el punto más saliente del acantilado una cascada que caía desde el punto más alto y sin tocar las paredes... ésta sí caía directamente al mar... la abordamos desde el costado y la veías casi desde detrás del agua... era algo único e inolvidable. Otras varias fueron apareciendo en este deambular por el Fiordo. Los chirriantes altavoces no paraban de informar en noruego e inglés... detalles del recorrido. Decidí no prestar atención. Poco me importaba si éstas eran las "siete hermanas" o "dónde un Troll perdió una zapatilla" bastante tenía con asimilar tanta belleza.

Cuando el barco decidió dar por finalizado su viaje de ida y que era en un lugar en que al frente aparecía una montaña en forma de muralla, sí presté atención al ronco parlamento de la Guía y traduje a mi Esposa y amigos lo que contó sobre lo que aparecía a nuestros ojos. Se podía distinguir aunque con cierta dificultad unas granjas diseminadas en la montaña. Parece ser que en tiempos pasados su acceso sólo era posible en barca y después de fatigosa escalada llegaban a estos pastos en que criaban ganado. Era tal la pendiente que para evitar que los animales cayeran al agua mientras pastaban los tenían continuamente atados con una cuerda a los árboles.

También me enteré que la granja más representativa está en Akernes, consta de cinco edificios en los que vivía un grupo familiar de hasta 14 personas. Esta montaña amenaza permanentemente al pueblo de Geiranger y resto de pobladores del Fiordo. Ocurre que los 100 millones de metros cúbicos de esta montaña tienen un riesgo inminente de deslizamiento. Parece que los sabios habitantes de esta granja ya previnieron este riesgo y construyeron la cubierta de las casas en el mismo plano inclinado de la pendiente con la intención de que los deslizamientos resbalasen por encima de la granja. El caso es que de producirse este fatal desmoronamiento, se produciría en el fiordo una asoladora ola "tsunami" de 30 metros. Más adelante y ya casi de regreso al punto de partida, después de acercarnos a los saltos de agua del margen opuesto, estos en la sombra, pero no por esto menos espectaculares, desembarcamos en un improvisado embarcadero a una docena de turistas que cual Robinsones se aprestaron inmediatamente a escalar un difícil sendero que les llevaría a una de estas solitarias granjas en dónde pasarían una o dos noches.

Si, eso digo yo... hay gente pa too! A mi me daría la impresión de que si me doy la vuelta en la cama no pararía de rodar hasta el agua! Al llegar de regreso al embarcadero los enormes cruceros que nos habían adelantado en nuestro deambular, cuatro ya habían fondeado (recalan unos 180 en la temporada) Sus pasajeros llenaban el pequeño pueblo casi todos provistos de helados en la mano, esto les dará a ustedes una idea de la magnífica temperatura que gozábamos. En conjunto una excursión sencillamente inolvidable. DALSNIBBA Nos dispusimos a escalar los casi 1500 metros y 7 km que nos separaban de Dalsnibba. Por una carretera de peaje y mil revueltas llegamos a la cima de éste monte que goza de una colosal vista de la parte final del Fiordo de Geiranger y sus montañas adyacentes. La nieve seguía presente y un fortísimo viento gélido, dificultaba el simple acto de mantenerse en pié. Pero ello propiciaba que el aire estuviera cristalino y que las fotografías salieran gloriosas. Los enormes barcos se distinguían minúsculos en el azul de la bahía.

Luchando contra el viento me acerqué al único edificio de esta cima, una especie de refugio bar-restaurante. Al resguardo de una pequeña hondonada se asienta este establecimiento que me produjo una impresión poco acogedora. El salón de grandes proporciones y orientado al lado contrario del fiordo, tampoco ofrecía grandes vistas.

Al descender al nivel de un lago inferior que aún en estas fechas permanecía helado, pasamos cercanos a un grupo de esquiadores que habían descendido esquiando los 800 metros que nos separaban de la cumbre... que gozada.

Publicado
Modificado el
Leído 3266 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

mirnoca dice:
Hermoso relato y muy hermosas fotos, no sabes como te envidio de haber estado en aquellos lugares tan pintorescos, y desgraciadamente tan lejos de donde vivo.mucho cariños desde Chile
Publicado

maraton dice:
Gracias mirnoca: He visto tu fotografía junto a las Torres del Paine y yo también te envidio por ello. Creo que Chile, País que no conozco también tiene hermosos lugares. Un abrazo desde Barcelona.
Publicado

Kiowa dice:
Menudas fotazas!!! Impresionantes!!!
Excelente diarioy gran viaje.
Saludos!!

Publicado

SofiaRJaca dice:
Que viaje tan fabuloso!!!!!! felicidades!
Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario