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Sin rumbo por Europa

Escribe: eneakao
Hemos creado un blog para ir contando las aventuras que nos iran surgiendo por Europa viajando en caravana. Somos tres tripulantes de un Peugeot 306 y de una caravana de los años 80 que tiene pensado zarpar antes de día de 1 de noviembre sin rumbo fijo por Europa, no tenemos nada planeado, hemos pensado que así puede ser todo más divertido e intenso. Para seguir el viaje: http://www.sinrumboporeuropa.es Pincha en los banners de publicidad... GRACIAS!!

 

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Fusina en Venecia

Fusina, Italia — sábado, 21 de noviembre de 2009

Hermosa, romántica, peculiar... con estas palabras me ayudó un amigo a imaginar cómo sería Venecia.


Cientos de diminutas islas, puentes de diferentes estilos para una inagotable sucesión de canales; plazas, iglesias, edificios y palacios clásicos al doblar casi cualquier esquina.

 

Si me pusiera a enumerar las maravillas que me contó sobre la capital del Véneto, creo que no terminaría nunca este relato. Según él, jamás había visto una isla tan laberíntica y espectacular.
Con razón era y es uno de los puntos clave del turismo mundial.


Un día viajando por Italia decidí ir a comprobar todo aquello que me habían contado hacía unos años.


Llegué un viernes a Fusina, un pueblecito costero a unos 20 minutos en barco de la reina del Adriático. Me moría de ganas de ver aquella ciudad.


Al día siguiente me subí a una barquita que me llevó por 5 € a Venecia.


Durante mi primer paseo por sus calles me acordé mucho de la conversación con mi amigo: estaba en lo cierto en todo lo que me contó. Poco a poco fui perdiéndome entre sus callejuelas y plazas.


Cada paso que daba me sentía más alucinado: barcos-taxi, barcos-ambulancia, minipuertos en lugar de paradas de autobús... la gente tomaba barcos para ir a comprar al supermercado. No salía de mi asombro.


Otra de las cosas que llamó mi atención sobremanera es la enorme cantidad de turistas que infectan sus callejuelas.


Cuando llevaba unas tres horas paseando perdido, empecé a reflexionar sobre los aspectos positivos y los negativos que puede conllevar vivir en Venecia, en cómo pueden cambiar las vidas de las personas cuando pasan de vivir en una ciudad preciosa a vivir en la misma ciudad pero infectada por el turismo y en peligro de extinción.


En poco rato de reflexión, empecé a centrar mi visita a este laberinto en observar a la gente, sobre todo a la gente mayor que parecía ser de la zona.


Huelga decir que el número de estas personas que conseguí ver en mi paseo fue inmensamente menor que el de turistas armados con cámaras de fotos.


Las pocas personas que conseguí ver, seguramente, habían conocido Venecia cuando era una ciudad de verdad: cuando sus hijos jugaban en las plazas con los hijos de sus vecinos, cuando un puesto de trabajo formaba parte de hacer crecer al pueblo, cuando se pensaba un poco más en vivir que en amasar fortunas.


Seguro que alguna de esas personas había jugado de niño a esconderse por sus calles sin tener que sortear forasteros y se había podido sentar en la plaza de San Marcos sin por ello tener que salir en más de treinta fotos. Ahora ya, acostumbradas al turismo infeccioso, a conocer a diario miradas de diferentes colores, a ver cómo su verdadera población se marcha de allí buscando un respiro económico: acostumbradas a todo, excepto a ver volver a quien un día se fue.


La población de Venecia se ha reducido hasta la mitad en apenas 40 años. En algunas miradas pude notar que Venecia se hunde cada día que pasa.


Pude sentir entre otras cosas que cada año es más complicado tener una casa sin vivir en la segunda o tercera planta de un edificio, complicando así la existencia a personas mayores y a discapacitados físicos, ya que su Gobierno se centra en el turismo y no en beneficiar a las personas que por unas causas u otras permanecen allí desde que nacieron.


¿En qué cabeza cabe que para el 90% de las personas que gobiernan esta laberíntica isla italiana sea más importante un turista que un abuelo? ¿Ha dejado de ser esta reina del Adriático una ciudad con encanto donde se podía presumir de vivir en ella para ser un punto de reunión de turistas y cuatro marqueses de la zona?

Publicado el 21/nov/2009, 12.10
Modificado el 9/feb/2010, 19.26
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un viajero dice:
Me encantó
Publicado el 4/sep/2010, 05.53 

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